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Saludo de las FARC - EP a nuestra 3CNO

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Saludo de las FARC - EP a nuestra 3CNO

Saludo al III Seminario Nacional de Organización del Partido de los Comunistas (México)

Apreciados camaradas del partido de los comunistas y compañeros responsables del III Seminario Nacional de Organización, reciban de parte de la Delegación de Paz de las FARC-EP un fraternal, revolucionario y bolivariano saludo nuestroamericano que abrace a todas y todos los asistentes a este evento y se extienda a los integrantes de la dirección colectiva y del comité central y por su intermedio a todo el pueblo mexicano.

Para los comunistas siempre ha estado claro que el papel del partido de vanguardia de los trabajadores, no se agota en la clarificación interna de la militancia sobre los contenidos y los alcances de las transformaciones revolucionarias que se requieren en cada etapa histórica. El seminario en el que ustedes se hayan comprometidos es de la mayor importancia. 

El papel de guías de los pueblos por la independencia, la liberación nacional, la justicia social y el buen vivir que nos corresponde a los comunistas, requiere además que nuestro mensaje llegue de manera efectiva a las clases y sectores sociales interesados en los cambios profundos, y a los partidos y movimientos sociales y políticos que los representan, y con los que se pueda y deba trabajar en el marco de una audaz política aliancista, basada en los objetivos de corto, medio y largo plazo siempre en dirección hacia el socialismo.

Elevar permanentemente la conciencia y los niveles de organización y de unidad popular, acompañado de una táctica flexible y creativa, son importantes requisitos para la generación de una correlación de fuerzas positiva y adecuada a la tarea histórica en la que nos hayamos comprometidos.

No son pocas, ni fáciles de articular, las fuerzas necesarias para dar al traste con el capitalismo y su modelo neoliberal dominante, caracterizado por la explotación de los asalariados, por la exacción del plusvalor generado por el trabajo de los campesinos y por el ejercicio combinado de todas las formas de violencia y represión cuando les es imposible mantener la "hegemonía" con las distintas caretas democrático-burguesas y de influencia ideológica sobre las masas. Así el imperialismo y las oligarquías sobreaguan las crisis cíclicas y las naturales resistencias que genera un sistema con semejante expediente.

Es de la mayor importancia en el contexto actual, desplegar nuestro trabajo ideológico, político, organizativo y propagandístico buscando abarcar las complejas realidades clasistas que se entretejen en las sociedades contemporáneas. Los  tradicionales limites autoimpuestos por concepciones como el sindicalismo obrerista y la organización esquemática del movimiento agrario dejan por fuera a innumerables masas de trabajadores que pueden y deben estar a nuestro lado. La actual dinámica de la lucha política y social en América Latina demuestra la necesidad de abrazar con formas creadoras el trabajo de masas,  y de asumir que los trabajadores del campo y de la ciudad pueden y deben ser convocados a la lucha desde sus intereses sectoriales concretos, e integrados a espacios políticos  que se planteen el problema del poder y de la construcción de una nueva sociedad.

Las mujeres, los jóvenes; estudiantes,  intelectuales y artistas,  vendedores informales,  desempleados, los sin techo, los sin tierra; los pueblos indígenas, los afro descendientes, los mestizos, deben tener un espacio no solo en el discurso y propuestas sino en nuestras filas, en nuestras organizaciones y espacios articuladores. Es necesario salir a buscarlos, hablarles y escuchar sus palabras, proponerles y recibir sus propuestas, orientarles y respetarles sus criticas. La célula, como organismo vivo, es el instrumento idóneo a nivel partidario para cumplir esa función. Células activas, militantes, e integradas orgánicamente a las comunidades y espacios de los que hacen parte, aseguran cumplir con nuestro deber comunista de trabajar sin falta allí donde estén las masas. Hoy más que nunca, el aserto marxista de que "un revolucionario tiene que ser capaz de escuchar crecer la hierba", debe guiar nuestro accionar.

El pasado 27 de mayo conmemoramos el 50 aniversario de la fundación de las FARC-Ejercito del Pueblo, en el transcurso de estos años de duro batallar, y desde nuestros propios orígenes, hemos combatido, combinando todas las formas de lucha a nuestro alcance, por alcanzar la  paz con justicia social en nuestro país. La solución política al grave conflicto social y armado desatado  por el imperialismo estadounidense  y la oligarquía colombiana contra nuestro pueblo, ha sido, es y será, una de nuestras principales banderas.

 Aprovechamos este espacio para compartir con  ustedes un sucinto balance de lo realizado hasta este momento en el marco del proceso de diálogos adelantado en La Habana con el gobierno colombiano.

La paz en Colombia no es el silenciamiento de los fusiles, la paz es una bandera de los revolucionarios cuyo contenido fundamental esta dado por la superación y resolución de las condiciones y causas objetivas que originaron el conflicto y la guerra.

El acuerdo parcial en tres de los seis puntos que guían el desarrollo de estos diálogos, son pasos sin lugar a dudas positivos en el camino por alcanzar una paz con justicia social, estable y duradera que sea la base de la construcción de una Nueva Colombia y permita ahorrarle sufrimientos, dolor, destrucción y muerte a nuestra patria. En este sentido somos optimistas pero estamos lejos de la ingenuidad.

Los acuerdos en los temas referentes a una política de desarrollo agrario integral, participación política y solución al problema de las drogas ilícitas, requieren para su concreción de la participación activa de todos los colombianos. Precisamente desde un inicio este tema ha sido una de las principales contradicciones entre las partes. El gobierno ha tratado en forma vana de mantener el proceso en el secretismo, y de impedir con mil excusas que el pueblo asuma el protagonismo que le corresponde en la construcción de  la paz. Nosotros entendemos que este no es un proceso entre las FARC-EP y el gobierno colombiano sino un escenario histórico donde el conjunto del pueblo, con sus distintas organizaciones y formas  de expresión, incluyendo la insurgencia, construyen de forma colectiva las bases del acuerdo para un nuevo país, y concluir en una nueva constitución  aprobada por una Asamblea Nacional Constituyente que para tal fin se elija de una forma como hasta ahora nunca se ha hecho en Colombia: con la participación de todos y para el bien de todos.

Nos despedimos con un hasta pronto y con la absoluta seguridad de contar con su solidaridad y apoyo en esta brega. La paz en Colombia es la paz de América Latina.

Los Comunistas Mexicanos afirman: Solo en el socialismo otro mundo es posible, compartimos esa divisa y hacemos nuestra su lucha.

Abrazo de compatriotas de Nuestra América,

Delegación de Paz de las FARC-EP 


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