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Discurso de Lenin en un mitin en protesta tras los asesinatos de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo.

"Hoy la burguesía y los social-traidores están jubilosos en Berlín, lo consiguieron asesinando a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Ebert y Scheidemann, quienes durante cuatro años condujeron a los trabajadores a la masacre por el bien de la depredación, ahora han asumido el papel de carniceros de los líderes proletarios. El ejemplo de la revolución alemana demuestra que la ”democracia” es sólo un camuflaje para el robo burgués y la violencia más salvaje.

¡Muerte a los carniceros!"

— V.I. Lenin, Discurso en un Mítin en Protesta Tras los Asesinatos de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo

Las anteriores líneas fueron escritas antes del brutal y cobarde asesinato de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo por el gobierno de Ebert y Scheidemann. Estos carniceros, en su servilismo a la burguesía, permitió a los guardias blancos alemanes, los perros guardianes de la sagrada propiedad capitalista, linchar a Rosa Luxemburgo, asesinar a Karl Liebknecht disparándole por la espalda con el pretexto evidentemente falso de que ”intentó escaparse” (el zarismo ruso usó mucho esta excusa para asesinar prisioneros durante la sangrienta represión de la revolución de 1905).

¡Al mismo tiempo, aquellos carniceros protegieron a los guardias blancos con la autoridad del gobierno, que afirma ser inocente y estar por encima de las clases! No hay palabras para describir el abominable y asqueroso carácter de la carnicería perpetrada por presuntos socialistas. Evidentemente, la historia ha escogido un camino en el que el papel de los ”lugartenientes obreros de la clase capitalista” debe ser llevado al grado extremo de la ferocidad, ignominia y la vileza.

¡Dejad a aquellos simplones, los Kautskianos, hablar en su periódico Freiheit sobre una ”corte” de representantes de ”todos” los partidos ”socialistas”! (¡aquellas almas serviles insisten en que los verdugos de Scheidemann son socialistas!). Estos campeones de la necedad filistea y de la cobardía pequeño-burguesa, ni siquiera comprenden que un tribunal es un órgano del poder estatal, y que la la lucha y la guerra civil que ahora en Alemania se libra precisamente por ver en manos de quien queda el poder: en manos de la burguesía, servida por los Scheidemanns como verdugos e instigadores de programas, y por los Kautskianos como glorificadores de la ”democracia pura”, o en manos del proletariado, que derrocará a los explotadores capitalistas y aplastará su resistencia . La sangre de los mejores representantes de la Internacional proletaria mundial, de los inolvidables líderes de la revolución socialista mundial, templará a nuevas masas de trabajadores animándolas a una lucha a muerte. Y esta lucha nos conducirá a la victoria.

Clara Zetkin: "Rosa Luxemburgo simboliza la espada y la llama de la revolución."

Carta de Clara Zetkin sobre Rosa Luxemburgo.

En Rosa Luxemburgo vivía una indomable voluntad. Dueña siempre de sí, sabía atizar en el interior de su espíritu la llama dispuesta a brotar cuando hiciese falta, y no perdía jamás su aspecto sereno e imparcial. Acostumbrada a dominarse a sí misma, podía disciplinar y dirigir el espíritu de los demás. Su sensibilidad exquisita la movía a buscar asideros para no dejarse arrastrar por las impresiones externas; pero bajo aquella apariencia de temperamento reservado, se escondía un alma delicada, profunda, apasionada, que no sólo abrazaba como suyo a todo lo humanos, sino que se extendía también a todo ser viviente, pues para ella el universo formaba un todo armónico y orgánico. ¡Cuántas veces aquella a quien llamaban "Rosa la sanguinaria", toda fatigada y abrumada de trabajo, se detenía y volvía atrás para salvar la vida de un insecto extraviado entre la hierba! Su corazón estaba abierto a todos los dolores humanos. No carecía nunca de tiempo ni de paciencia para escuchar a cuantos acudían a ella buscando ayuda y consejo. Para sí, no necesitaba nunca nada y se privaba con gusto de lo más necesario para dárselo a otros.

Severa consigo misma, era toda indulgencia para con sus amigos, cuyas preocupaciones y penas la entristecían más que sus propios pesares, Su fidelidad y su abnegación estaban por encima de toda prueba. Y aquella a quién se tenía por una fanática y una sectaria, rebozaba cordialidad, ingenio y buen humor cuando se encontraba rodeada de sus amigos. Su conversación era el encanto de todos. La disciplina que se había impuesto y su natural pundonor le habían enseñado a sufrir apretando los dientes. En su presencia parecía desvanecerse todo lo que era vulgar y brutal. Aquel cuerpo pequeño, frágil y delicado albergaba una energía sin igual. Sabía exigir siempre de sí misma el máximo esfuerzo y jamás fallaba. Y cuando se sentía a punto de sucumbir al agotamiento de sus energías, imponíase para descansar un trabajo todavía más pesado. El trabajo y la lucha le infundían alientos. De sus labios rara vez salía un "no puedo"; en cambio, el "debo" a todas horas. Su delicada salud y las adversidades no hacían mella en su espíritu. Rodeada de peligros y de contrariedades, jamás perdió la seguridad en sí misma. Su alma libre vencía los obstáculos que la cercaban. 

Mehring tiene harta razón cuando dice que Luxemburgo era la más genial discípula de Carlos Marx. Tan claro como profundo, su pensamiento brillaba siempre por su independencia; ella no necesitaba someterse a las fórmulas rutinarias, pues sabía juzgar por sí misma el verdadero valor de las cosas y de los fenómenos. Su espíritu lógico y penetrante se enriquecía a con la instrucción de las contradicciones que ofrece la vida. Sus ambiciones personales no se colmaban con conocer a Marx, con dominar e interpretar su doctrina; necesitaba seguir investigando por cuenta propia y crear sobre el espíritu del maestro. Su estilo brillante le permitía dar realce a sus ideas. Sus tesis no eran jamás demostraciones secas y áridas, circunscritas en los cuadros de la teoría y de la erudición. Chispeantes de ingenio y de ironía, en todas ellas vibraba su contenida emoción y todas revelaban una inmensa cultura y una fecunda vida interior. Luxemburgo, gran teórica del socialismo científico, no incurría jamás en esa pedantería libresca que lo aprende todo en la letra de molde y no sabe de más alimento espiritual que los conocimientos indispensables y circunscritos en su especialidad; su gran afán de saber no conocía límites y su amplio espíritu, su aguda sensibilidad, la llevaban a descubrir en la naturaleza y en el arte fuentes continuamente renovadas de goce y de riqueza interior.

En el espíritu de Rosa Luxemburgo el ideal socialista era una pasión avasalladora que todo lo arrollaba; una pasión, a la par, del cerebro y del corazón, que la devoraba y la acuciaba a crear. La única ambición grande y pura de esta mujer sin par, la obra de toda su vida, fue la de preparar la revolución que había de dejar el paso franco al socialismo. El poder vivir la revolución y tomar parte en sus batallas, era para ella la suprema dicha. Con una voluntad férrea, con un desprecio total de sí misma, con una abnegación que no hay palabras con qué expresar, Rosa puso al servicio del socialismo todo lo que era, todo lo que valía, su persona y su vida. La ofrenda de su vida, a la idea, no la hizo tan sólo el día de su muerte; se la había dado ya trozo a trozo, en cada minuto de su existencia de lucha y de trabajo. Por esto podía legítimamente exigir también de los demás que lo entregaran todo, su vida incluso, en aras del socialismo. Rosa Luxemburgo simboliza la espada y la llama de la revolución, y su nombre quedará grabado en los siglos como el de una de las más grandiosas e insignes figuras del socialismo internacional.

Escrita trás la muerte de Rosa Luxembugo, en 1919.
Fuente: https://www.marxists.org/espanol/zetkin/1919/sep/01.htm

Saludo de la Unión Campesina Zapatista del Sur al EZLN

2019, Año de nuestro General en Jefe Emiliano Zapata

 

“[…] la Nación está cansada de hombres falaces y traidores

que hacen promesas de libertadores,

solo que llegando al poder se olvidan de ellas

y se constituyen en tiranos”.

Plan de Ayala de la Junta Revolucionaria, noviembre de 1911

 

A las comunidades autónomas zapatistas

Al Comité Clandestino Revolucionario Indígena - Comandancia General

A los insurgentes y milicianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Por medio de la presente carta les compartimos algunas palabras. Nosotr@s la Unión Campesina Zapatista del Sur somos una pequeña organización de campesinos y urbanos que estamos construyendo comunidad en el sur de Jalisco en un territorio de 53 hectáreas, con un núcleo poblacional que llamamos Campamento Tierra y Libertad. Estamos en las Lomas del Batán que es la ladera de una montaña que en tiempo de lluvias se vuelve selva húmeda y tupida, en días en que ha caído la neblina hemos llegado a decir: “— ¡Mira! Es como las montañas de Chiapas, allá con los compas—”. 

Nuestro territorio fue habitado por nahuas, otomíes y cocas. Al labrar la tierra seguido encontramos tepalcates, piedras trabajadas, flechas y cuchillos de obsidiana; una vieja roca con espirales grabadas es una de las puertas hacia nuestro poblado. En febrero de este año cumplimos el Décimo Aniversario de la Retoma de esta tierra que defendemos, en la que tenemos algunas pequeñas cooperativas de producción y ahorro, aquí las decisiones las tomamos en la asamblea que es nuestra máxima autoridad, pero también tenemos un Consejo desde el que hacemos propuestas y damos seguimiento a los acuerdos. Somos del Congreso Nacional Indígena y del Concejo Indígena de Gobierno, también estamos en una Red con organizaciones aliadas adherentes a La Sexta.

Su levantamiento de hace 25 años fue un renacer de esperanza que estalló con fuego porque la palabra no había sido suficiente. Ustedes alzaron su poder de abajo, rompieron la fiesta criminal de la supuesta paz burguesa primermundista, iniciaron la Guerra contra el olvido y la siguen peleando para construir la paz con justicia y dignidad no solo para ustedes sino para todas y todos quienes habitamos esto que ahora llamamos México. Su levantamiento nos inspiró a much@s, quienes reflexionamos y apretamos el paso para continuar el camino de la organización, desde entonces les queremos y acompañamos.

Después de que su levantamiento fuera detenido por la “sociedad civil”, llegaron décadas de gobiernos capitalistas descaradamente asesinos, que traicionaron los Acuerdos de San Andrés, que llenaron el país de militares y paramilitares, que nos desaparecen a 43 educadores y miles más, que nos apresaron a defensores del agua y de la vida, que desataron esa guerra de arriba contra el México de abajo para sus negocios de muerte, atrocidad que sigue costando más de doscientos mil vidas y que con sus colmillos patriarcales se ensaña con las mujeres, que son nuestros vientres de tod@s.

Pero ahora llegó un gobierno disfrazado de transformación, que hasta hay quien piensa que es de “izquierda” pero que es un gobierno de arriba para arriba que está profundizando el despojo, la explotación y la alienación capitalista. Los que mandan dejaron que al fin llegara “el salvador” a la silla presidencial y así consumaron el fraude más grande de la historia de México para dividirnos y hacernos pelear entre los de abajo, mientras ellos se burlan, brindan y siguen sus negocios. Vemos con coraje las calumnias que lanzan al zapatismo los fanáticos postrados ante el caudillo inmaculado, pero ustedes y nosotros sabemos que no hay capitalismo bueno, todo capitalismo es guerra.

Este 2019 es el año del centenario de la muerte de nuestro General en Jefe Emiliano Zapata, quien lideró un ejército primero contra el porfirismo y luego contra el reformismo que siempre fueron, y son, las dos caras de la dictadura de la clase dominante. Aparte de saludar el 25 aniversario de su levantamiento les reafirmamos nuestra lealtad, ante la tormenta que nos moja y que viene peor sepan que cualquier ataque hacia ustedes lo consideramos un ataque a nosotr@s, lo que quiere decir que les vamos a seguir acompañando en las buenas, en las malas y en las peores, o como vengan, aquí cuenten con brazos dignos dispuestos a continuar este camino con ustedes hasta donde nos lleve, porque nosotr@s nos tomamos en serio eso de no rendirnos, no vendernos y no claudicar.

A ustedes compas les consideramos los herman@s mayores, de quienes aprendemos un horizonte que nos muestra cómo seguir, y que tenemos que caminarlo en modos, tiempos y geografía propios. La autonomía es el diálogo entre lo que se cambia y lo que se conserva, es lo que permanece decidido colectivamente, es el arma de raíces contra la evanescencia de la Hidra y su casi inevitable reproducción; es comunidad de vida hecha y defendida por la clase de abajo y eso queremos construir, como ustedes, con ustedes.

Reciban un abrazo fuerte de nuestras compañeras y compañeros.

¡Comandanta Ramona! ¡Presente!

¡Subcomandante Insurgente Pedro! ¡Presente!

¡Maestro Zapatista Galeano! ¡Presente!

¡Vivan las comunidades autónomas zapatistas! ¡Viva el EZLN!

¡Nunca más un México sin nosotros!

¡Por la Reconstrucción integral de nuestros Pueblos!

 

Unión Campesina Zapatista del Sur - Congreso Nacional Indígena (UCaZS-CNI)

A ocho de enero de 2019

Campamento Tierra y Libertad, Lomas del Batán, Amacueca, Jalisco, México

Julio Antonio Mella y la juventud anticapitalista

En un breve y modesto acto, se conmemoró el aniversario luctuoso de Julio Antonio Mella, el joven comunista y revolucionario que lucho por la libertad y la independencia de Cuba. En media luna, vigilados por la silueta de Mella, se recordó su espíritu antiimperialista, su militancia en el Partido Comunista Mexicano y sus contribuciones en la prensa revolucionaria de la época. Siempre con la presencia del pensamiento martiano, los caminos de la lucha revolucionaria lo llevarían a participar en la sección cubana de la Liga Antiimperialista. En 1926 se ve obligado a abandonar la isla, y se dirige primero a Honduras y posteriormente a México donde tendría una activa militancia y en diversas luchas obreras y campesinas en nuestro país.

Más allá de las palabras y las biografías que se puedan rememorar del joven revolucionario cubano, hoy desde la Juventud Comunista de México y el Partido de los Comunistas recordamos su espíritu de lucha, ese que lo llevó a fundar la Universidad Popular “José Martí” y con ello contribuir a la formación del pueblo, el que no importando geografía ni calendario, sabía que su patria es la lucha por la libertad; la defensa frontal de Cuba y su independencia, así como la lucha incansable por mantener un espíritu verdaderamente revolucionario al interior de las organizaciones en las que militó, a pesar de las fuerzas conservadoras que trataban de domesticar el espíritu de Mella.

Durante el acto fueron recordadas sus últimas palabras, a los 25 años y en brazos de la fotógrafa comunista Tina Modotti, tras el ataque sufrido a manos de la reacción, “muero por la revolución”.

Rodolfo / CJB Ángela Davis

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