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Panteras Negras (Parte 1)

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Panteras Negras (Parte 1)

Es el 15 de Octubre de 1966 en Oakland, California. Huey P. Newton y Bobby Seale están conversando en la mesa de su oficina en el norte de la ciudad, son solamente ellos dos, no hay nadie más. Hablaban sobre la necesidad de acabar con el racismo, de defenderse de la policía, de acabar con la pobreza de sus comunidades, de vengar el asesinato de Malcolm X, ocurrido un año antes el 21 de febrero de 1965, y de estar hartos que no existiera ningún grupo o asociación que los representara; se sentían solos… Entonces Huey le dijo a Bobby: hagamos un Partido Político para organizar a nuestra gente, Bobby no dudó, aceptó inmediatamente y “echaron” un volado para decidir quién de los dos sería el presidente de ese partido y quién el Comisario de Defensa… Bobby ganó la presidencia. Ahora faltaba un nombre, una imagen, algo que representara la idea revolucionaria que tenían en mente. Huey propuso una Pantera Negra ¿por qué? Muy simple, decía Huey: la pantera es un animal que cuando está acorralado, salta sobre su adversario y lo derrota cuando parece todo perdido, y así somos nosotros, estamos acorralados pero saltaremos sobre nuestro enemigo y triunfaremos”.

De esa manera, en una noche de otoño, nació el Partido de las Panteras Negras para la autodefensa del pueblo. Invitaron a un amigo suyo, un joven de 16 años llamado Bobby Hutton, Little Bobby, le decían y fue nombrado tesorero del partido. Así, salieron a patrullar las calles de Oakland vigilando a la policía racista para que no cometiera ninguna arbitrariedad en contra de su comunidad; diario lo hacían, armados de acuerdo a la legislación de California, jamás usaron armas que no fueran legales y las tenían debidamente registradas. Un día, en un callejón junto al teatro de Oakland vieron que dos policías golpeaban a un afroamericano e inmediatamente saltaron de su automóvil para salvarlo de la golpiza. Cuando los policías voltearon, vieron a Huey, Bobby y Hutton apuntándoles con sus armas y un policía les pregunto: “¿Qué hacen con esas armas? ¿Están cargadas?” a lo que Huey, cortando cartucho respondió: “Sí, y ese es nuestro problema.” Los policías asustados decidieron dejar de golpear a su víctima y toda la gente que iba saliendo del teatro y fue testigo de lo ocurrido, aplaudió. Tres afroamericanos habían hecho valer sus derechos y los de su comunidad con sus armas. ¿Quiénes eran? ¿No tenían miedo? ¿Por qué le hablaban así a la policía? Aún nadie sabía las respuestas, pero el resultado de su acción fue contundente: los dos policías se doblegaron ante ellos.

A partir de ese momento, la gente comenzó a llegar a sus oficinas en el norte de Oakland. Las armas funcionaban, pero Huey tenían planes más grandes, así que no solamente se trataba de ser un partido radical y de andar armados, había que politizar a la comunidad para que se organizara, no había mejor estrategia que la organización. Sacaron su programa político con diez puntos y lo difundieron por las calles, universidades, centros de trabajo, etcétera.

Su lucha no era únicamente contra el racismo, realmente luchaban por la dignidad humana y contra el capitalismo. En su programa de diez puntos lo podemos observar: luchaban por libertad, empleo, viviendas, educación, salud, fin de la brutalidad policial, libertad a presos políticos, tierra, pan, vestimenta, justicia, etcétera. No pedían más que los derechos humanos más elementales, justo esos que el capitalismo no puede garantizar. Muchos años después, en la Selva Lacandona, otro ejército revolucionario luchaba por los mismos derechos…

Para hacerse de recursos, comenzaron a vender el Libro Rojo de Mao Tse Tung, por lo que se les comenzó a identificar con el Maoísmo, sin embargo, Bobby Seale escribiría en su autobiografía años después que realmente ellos eran Marxistas-Leninistas pero habían vendido la obra de Mao porque fue el que consiguieron y en California se leía bastante. Las Panteras Negras crecían poco a poco sin darse cuenta; de repente se enteraban que ya habían abierto Panteras negras en San Francisco, Los Ángeles, Chicago, Nueva York, etcétera. Hasta la camarada Betty, viuda de Malcolm X, pedía su protección cuando viajaba a California. Justo en una de sus visitas se dio otro episodio que dio la vuelta a EEUU; Huey Newton se encañonó con un policía y no dejaba de gritarle: “¡Dísparame! ¡Mátame! ¿Tienes miedo? ¡Yo no!” … El policía tuvo que guardar su pistola.

Fueron llegando nuevos militantes, como Elridge Cleaver, Emery Douglas y otros. Fueron creando nuevas herramientas de lucha como el periódico Panther, que tuvo gran impacto en la sociedad norteamericana y donde por primera vez, se dibujó a los policías como cerdos. Su fama también crecía por eventos como su visita a Sacramento, la capital de California donde arrestaron a Bobby Seale o el criminal asesinato de Little Bobby. Fue el 6 de abril de 1968, dos días después que asesinaran a Martin Luther King Jr. Hutton y Cleaver estaban en medio de un tiroteo contra la policía cuando quedaron sitiados en una casa y los policías comenzaron a lanzar gases lacrimógenos contra la residencia. Cuando vieron que no tenían escapatoria se desnudaron para que la policía viera que estaban desarmados y salieron de la casa…no fue suficiente, cuando salieron con los brazos levantados la policía abrió fuego contra Little Bobby quien murió en el lugar, apenas tenía 18 años de edad.

Pero, sin duda, su fama crecería definitivamente con el arresto de Huey P. Newton que relataremos en la segunda parte….

Desde la Ciudad de México.

R. Herrera.

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