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ROMPER EL CERCO MEDIATICO

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ROMPER EL CERCO MEDIATICO

Alianzas frente al mutismo

(Tomado de Juventud Rebelde)

¿Qué visión tienen los jóvenes de otros países sobre el caso de los Cinco? ¿Cómo contribuir a romper el cerco mediático en torno a esta causa? Las respuestas las encontramos entre los jóvenes asistentes al Festival

 
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13 de Diciembre del 2013 0:45:27 CDT

QUITO, Ecuador.— Conocido de punta a cabo en Cuba, motivo de denuncia por los coterráneos y los amigos de buena voluntad de todo el mundo, el caso de los Cinco cubanos que fueron encarcelados hace más de 15 años en Estados Unidos constituye un asunto omitido en la agenda de las grandes transnacionales de la información.

Pero, ¿debemos quedarnos de brazos cruzados o conformarnos con ese estado de orden comunicacional? ¿Qué estrategias pudieran articularse para contrarrestar las consecuencias de tanta indiferencia mediática? Más allá de la información pública, ¿qué acciones se realizan? ¿De qué modo lograr vínculos más sólidos entre los movimientos y organizaciones de izquierda solidarizadas con el caso?

A propósito del Foro Internacional de Solidaridad con los Cinco y contra el bloqueo económico impuesto a Cuba, que tuvo lugar en el XVIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, conversamos con asistentes de varios países.

Sergio Hernández Valle, del Partido Comunista de los Pueblos, en España, habla de que en su país es abrumador el silencio de todo aquello que gira en torno a la palabra Cuba. «Lo que se quiere es generar actitudes de repulsión y descrédito hacia lo que, por más de 50 años, se ha construido en la Isla.

«No obstante, si nos guiamos por eso, no creamos nada entonces. No podemos esperar que se deje de hacer, para hacer nosotros. Tenemos que estar conscientes de que somos una visión diferente al sistema mediático que enarbola el mercado.  Los grandes medios, al menos en España y en muchos Estados europeos, no se interesan por una noticia como la de los Cinco. Ni les importa a los periodistas ni a los partidos a los que responde la prensa.

«Tengo experiencias muy negativas al respecto: he llamado a programas radiales de participación para hablar del cariño entrañable que siento por Cuba, y me han colgado el teléfono; hasta me han ofendido los locutores. Ya que no vamos a tener espacio ahí, hay que buscar maneras diferentes, maneras más creativas».

La joven checa Pavla Slahunková comenta que en su país existe una comunidad checo-cubana que intenta encontrar formas novedosas para explicar por qué se trata de una injusticia. «Realizamos talleres y seminarios sobre el tema y compartimos mensajes que nos llegan desde América.

«Sabemos que queda mucho por hacer. Todavía son pocas las personas identificadas con el caso, pero creo que pudieran ser muchas más. Hay que pensar en otros modos de divulgación y promoción, y seguir aprovechando las posibilidades de información con que cuentan los medios de la izquierda».

Juan Carlos Carvajal, de México, plantea que la solidaridad es el único antídoto contra esas reacciones de poder que obstaculizan el conocimiento del proceso revolucionario cubano, el cual es un paradigma para todos los proyectos progresistas. «Necesitamos unirnos más, crear modelos y propuestas de comunicación contrahegemónicas. No podemos seguir demorando la hora de lograr alianzas de trabajo bien definidas y, sobre todo, con una sostenibilidad en el tiempo. Hay que darles seguimiento a las ideas que se manejan en los festivales para que luego no se disipen y queden en el intento.

«Aunque algunos no lo vean así, el caso de los Cinco está asociado al bloqueo económico al que está sometida Cuba y a esa política de hostilidad que tiene el Gobierno norteamericano contra el país».

Para el joven estadounidense de 32 años Michael Barry, la historia de estos héroes ha sido también la historia del abuso, del silencio y la tergiversación. «No es solo que no se diga nada, sino que cuando se dice, se dice mal; se informa con saña, con odio. Y eso nos enseñan a verlo así. Hay muchos jóvenes en mi país que tienen un corazón inmenso, que abrazan los propósitos nobles, pero no tienen a su alcance las referencias que se necesitan para que entiendan la verdadera esencia de este abuso. En mi ciudad de origen, los integrantes del grupo de solidaridad con Cuba hemos impreso un libro que recoge todas las fases del proceso, y lo hemos divulgado en muchos lugares para contribuir a romper las fronteras mediáticas. Es una cuestión de sumar poco a poco, porque las visiones que se tienen de los fenómenos no se cambian de un día para otro. Este es un proceso que lo define la solidaridad internacional».

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