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“La cultura como parte fundamental en la construcción de un mundo mejor”

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“La cultura como parte fundamental en la construcción de un mundo mejor”

Conferencia “La cultura como parte fundamental en la construcción de un mundo mejor”, impartida por Fidel Antonio Orta, Consejero Cultural de la Embajada de la República de Cuba en México, en el marco del X aniversario de la Juventud Comunista de México.

Transcripción: Comisión de RRII del Partido de los Comunistas

 

Buenas noches a todos. Como conocen, soy Consejero Cultural de la Embajada de Cuba, además de eso, y sobre todo, soy un modesto escritor a quien le confiaron esta tarea diplomática de estar acá. En realidad lo que me gusta hacer a mi es escribir, soy poeta, narrador, ensayista. Pero para la importancia que tiene México para las relaciones interculturales con Cuba históricas, este cargo de Consejero Cultural siempre, desde 1959, el gobierno revolucionario se lo reserva a un escritor. Y desde hace un año estoy acá, así que para mí es un placer, agradezco mucho la invitación que me hicieron.

No tengo claro si lo que quieren ustedes que yo les hable es de la cultura cubana o de las implicaciones de la cultura cubana en el mundo actual, o no sé. Cultura es un concepto muy amplio, y a veces lo relacionamos única y exclusivamente con las artes. Un hombre culto es un gran literato o un gran poeta, y eso está mal. Cultura es un conjunto de rasgos espirituales y materiales que distingue a una sociedad. Una sociedad es un conjunto de individuos que comparten esa cultura, que es general, es integral. Cultura es todo, entonces me parece que, tratando de darle un orden a las ideas, si hablamos de cultura, de sociedad, en Cuba, tenemos obligatoriamente que llegar a un tercer concepto que es esencial, sobre todo en estos tiempos, que son tiempos convulsos, y de un tipo ideológicamente complejo, ese tercer concepto sería la identidad. Es decir, cultura, sociedad e identidad. En el caso de Cuba, gracias a la Revolución de 1959 y al proceso conquistador de almas de la Revolución, que desarrolló durante todos estos años, esos tres conceptos se unen también a otros dos, a la nación. Cultura, sociedad, identidad, nación, patria, revolución y soberanía. Por todos esos conceptos pasa la cultura cubana actual.

Yo pienso que si son tiempos convulsos, sobre todo los jóvenes cubanos y los jóvenes de cualquier parte del mundo, si son tiempos convulsos, y eso se los digo con conocimiento de causa, con la mayor tranquilidad del mundo pero con la mayor profundidad del mundo, como único, un joven, los cubanos o ustedes, que están ahí sentados, puede repeler cualquiera acción venga de donde venga, es llenándose de ideas. Decía Martí, el Apóstol de Cuba “no hay proa que taje una nube de ideas”, hay que levantar una nube de ideas. En Cuba hubo un momento determinado que se le denominó Batalla de Ideas, porque estos tiempos son de ideas. Y a los jóvenes primero hay que acercárseles, hay que comunicar para que comprendan, y cuando comprenden entonces se motivan. La fuerza motriz de cualquier proceso político, de cualquier organización política, de cualquier sociedad, es precisamente la motivación. Vean el trabajo de ustedes a través de la cultura así como se los estoy diciendo, comunicación-comprensión-motivación, si falla alguna de las tres es faramalla, como se diría en términos beisboleros.

Entonces, ¿por qué decimos todo esto? Porque es que aparte de las acciones directas que pueden hacer sobre Cuba, específicamente sobre la juventud cubana, personeros que se la han pasado toda la vida pensando en cómo destruir la Revolución, es como una enfermedad patológica que no se les va a quitar nunca, llegado el momento, hay acciones directas a las que uno puede, llenándose de ideas, combatir, incluso vencer, destruir. Pero existen, y esto es muy importante, sobre todo a los que estamos aquí, y sobre los jóvenes cubanos que no quedan fuera, aunque en Cuba exista una voluntad, una sensibilidad de gobierno, una voluntad política de proteger identidades, existe sobre todos nosotros un dominante pseudocultural, que está como en el aire desde que despertamos hasta que nos acostamos, que son políticas no directas, son indirectas, son subliminales, que poco a poco van dañando a esa niñez, que poco a poco van dañando a ese joven, que poco a poco van dañando a ese adulto, todavía joven. Es decir, ¿qué quiero decirles? Desde que uno se levanta hay un dominante pseudocultural que te conduce por laberintos y ahí están las ideas a las que hacía referencia, y Cuba es un abanderado de eso pero no está libre de esta epidemia.

Les pongo algunos ejemplos claros para que entiendan mejor lo que estoy diciendo y se parapeten de ideas para combatir todas estas cosas. Se impone sobre nuestros pueblos en América Latina un hegemonismo cultural, imposición de gustos homogéneos para llamarlo de alguna manera, es decir, lo que me gusta a mí tiene que gustarte a ti, el cine que yo veo tiene que ser el cine que tú ves, y eso es a mediana y larga distancia, a mediano y corto plazo. Y uno no se va dando cuenta, por ejemplo, que si un día de la semana le ponen una película del cine de autor italiano la rechaza, o una película del cine latinoamericano pero que no tenga la fórmula del cine hollywoodense, uno la rechaza, se está haciendo eco de ese hegemonismo. Y no vayamos muy lejos, porque Cuba no es un país monolítico, Cuba es plural en el más sentido de la palabra, y hay muchos criterios, convergen muchas ideas.

Otro elemento que tengan en cuenta y cuando se los digo observen, piensen en el mundo que los rodea, insensibilidad ante la injusticia. Se pueden estar muriendo en cualquier lugar del mundo la gente, guerras en todas partes, y una buena mayoría de jóvenes, de niños, de adolescentes, no ven pasar esa noticia, tal parece que no les interesara. Pónganse a pensar para que vean, es un fenómeno que al mismo tiempo choca entonces con otro elemento que yo le llamo “frenesí consumista”, es decir, una necesidad de consumo que nunca llega a satisfacer las necesidades del propio consumidor. Piensen en los niños, no tanto en ustedes que son jóvenes politizados que están en franco proceso de formación. Eso llega a todas partes. Es decir, pregunto, ¿para quién existe el continente africano?, ¿para quién existen los pueblos originarios? ¿Cuándo se habla de eso como parte? Se habla única y exclusivamente de África por problemas internos, guerra civil y por enfermedades. De pueblos originarios exactamente lo mismo, por conflictos, porque están reclamando sus derechos de siglos. De eso no se habla, lo que no sale en una transnacional de la información no existe, y así es muy difícil hacer el trabajo político, así es muy difícil influir en una gran cantidad de personas. Pero hay que hacerlo, se los decía al inicio, la única forma es llenándose de ideas, y caminando directo de tú a tú, si no, no llegamos juntos.

Así les podría ir mencionando un montón de elementos de la vida actual que llevan el pensamiento, porque todos estos temas son cosas de pensamiento, llevan el pensamiento hacia un delirante sentido de lo abstracto. Es decir, el adolescente no sabe por qué está, por qué está vivo, por qué camina, por qué abre los ojos, por qué se levanta. Su única ilusión es, o bien, el aparato electrónico, o el último juego, o el último teléfono, o la última forma de comunicarse a través de las redes de navegación. Porque a través de las redes de navegación, recuerden, hay todo un mundo que tiene que ver precisamente con los monopolios de la información que pretenden desterritorializar la idea de la cultura. Y al desterritorializar la idea de la cultura viene entonces la desimaginación del hombre, es un hombre que no imagina, que no tiene ilusión, que no crea fantasías en la vida para proyectarse, todas esas cosas están encima de la juventud de América Latina. Por ejemplo, salgamos ahora mismo todos nosotros, cada uno por un lado, a caminar por América Latina, y preguntémosle al niño de 6, 7, 8, 10, 12, 14 años quién fue Simón Bolívar, quién fue Morelos, quién fue Hidalgo, quién fue Sucre, quién fue O’Higgins, San Martín, quién fue incluso Ernesto Guevara, quién fue Francisco Caamaño, el héroe dominicano 1965. Preguntémosle a los niños, a los adolescentes latinoamericanos, muchos no saben porque se han hecho eco sin saberlo, porque son inocentes de este hegemonismo pseudocultural del que estoy hablando, y del que uno se puede salvar única y exclusivamente, se los repito, con ideas, leyendo, estudiando, acercándose a los clásicos, llenándose de la doctrina que significa por ejemplo, el fidelismo. No Fidel solo, no un Fidel que vibra todavía en la montaña, no. El Fidel pensador, el Fidel que interpretó como nadie el pensamiento martiano, acérquense al pensamiento de Martí, muchos le llaman el más lúcido de todos los cubanos.

Piensen en todas esas cosas que les estoy diciendo, porque por ahí llegaremos incluso a otro aspecto que está sucediendo, la familia como algo secundario. La célula fundamental de la sociedad es la familia, y si la familia se fractura realmente estamos muy mal en esos niños, adolescentes. ¿De qué manera, cuando lleguen a la edad que se requiera podrán integrar las filas de los jóvenes comunistas, si no tienen una formación política sólida? Es bien difícil el trabajo de todos nosotros, porque es un trabajo de pensamiento.

La familia, la escuela, cómo llevar estos temas a la escuela, la identidad no solo del país en que se viva sino de América Latina. Si subimos un poco la parada, porque se necesita revitalizar la historia, hay que tocar temas históricos, esos son temas que en Cuba constantemente se están reiterando y así en todo existe el problema de tiempo. Tampoco vamos a pensar que Cuba es la maravilla, también hay problemas. Ah, pero hay un gobierno que está dispuesto a enfrentar y vencer esos problemas. Entonces por caminos que a veces resultan muy complejos, muy oscuros, siempre se llegan a las claridades, pero se llega con voluntad política, se llega con necesidad de hacer. Decía en una ocasión Martí, le decía a un grupo de jóvenes “para qué leer a Homero el griego, si Homero anda con la guitara al hombro sobre las anchas llanuras de América”. Eso es una lección de identidad que nos daba Martí, es decir, no buscar más allá, buscar entre nosotros mismos, porque por ese camino lo que se quiere es que los jóvenes no piensen estas cosas, que no conozcan a Martí pero que tampoco conozcan a la Revolución Mexicana, ¡que no conozcan a nadie!

Por ejemplo, no hace mucho tiempo estaba yo por Chile y estaban subastando la obra de Víctor Jara. A ver, a quién le interesaba comprar la obra de Víctor Jara, y ninguna trasnacional discográfica, esas que prohíben la música cubana en todas partes, a ninguna le interesaba, ¿por qué?, porque Víctor ya no vende, ya no es vendible, no es vendible Violeta Parra, no es vendible Atahualpa Yupanqui, no es vendible Alí Primera. Entonces como no son vendibles se quedaron fuera del carro, ya no de la historia porque la historia la ven los grandes monopolios de la información como un anacronismo del pasado destinado a desaparecer, por eso esconden los nombres de los grandes líderes. No se habla en ninguna parte, es algo que yo le llamo, que les he dicho mucho en las universidades de Cuba, un concepto que es “el dominio simbólico de la ausencia”, que es que tú no sabes qué tú estás defendiendo.

Hay que tener conciencia de lo que se defiende, hay que creer en lo que se piensa, y defender lo que se cree.

Pero para eso, a eso hay que llegarle con mucho estudio. En todas esas dinámicas, todas esas complejidades de la propia vida que pasan por el pensamiento, que pasan por la necesidad del ser o no ser, por supuesto que están presentes en Cuba también, y día a día hay una batalla en función de que las cosas salgan lo mejor posible, que los jóvenes tengan la mayor cantidad de herramientas, de hierro como se dice en Cuba, para combatir estas cosas, entre ellas, utilizar el medio fundamental de comunicación que es la televisión. En Cuba hay una política cultural diseñada para la televisión, para que la televisión no solo sea un mecanismo de aislamiento que desvirtúa las realidades de un individuo, que empieza a ver la televisión y que está como si estuviera en otro planeta. Aunque también hay eso, en Cuba se combate duro ideológicamente por estos temas. Por ejemplo, no se les vaya a ocurrir a ustedes poner en Cuba un sábado a las 10 de la noche una película que no sea de sexo y de adultos, en Cuba hay que poner una película el sábado de ese tipo, a quien se le ocurra poner el sábado una película de Federico Fellini o de Vittorio De Sicca, es un problema de seguridad nacional. Y ya no solo es una, la noche entera del sábado hay que ver películas de ese corte. Entonces claro, en Cuba hay otros mecanismos, hay cine latinoamericano, cine de autor, en la televisión hay una maravillosa fórmula ideada por Fidel que se llama Universidad para Todos, que lo mismo se dan clases de idiomas, la televisión se utiliza para todo. Hay un rescate constante de la memoria histórica, eso, aunque a veces es difícil, son cosas que funcionan a la larga, y que el niño conoce a sus próceres, porque ese es otro gran problema que tiene la sociedad latinoamericana actual, el líder de opinión es el hombre mediocre, esa  es la realidad, los hombres y mujeres a seguir son los que en realidad no deben ser seguidos, el dinero como mecanismo de poder, el marketing como mecanismo de poder. Por ejemplo, un detalle de Cuba que influye de una manera incluso subliminal en los niños y los jóvenes que son mi gran preocupación, porque entre otras cosas yo soy padre de niños y jóvenes, y lo veo en mi casa a diario, en Cuba no hay comerciales, la televisión no se interrumpe, hay una política de programas históricos, de personalidades, no solo Fidel, no solo Raúl. Hay que rescatar a las grandes los grandes ideales de la guerra de independencia, eso se ve con frecuencia en la televisión, es decir, en Cuba hay, no obstante la crítica que le hice a la televisión de Cuba, que la digo aquí porque la he dicho mil veces allá pero no me hacen caso, hay una serie de elementos que pasan por el hombre, el llamado hombre nuevo del que tanto habló el Che, sin saber el Che que el hombre nuevo era él mismo, estaba hablando de un hombre que era él mismo. Entonces el hombre nuevo es el niño que tenemos en la casa, mi hijo es el hombre nuevo, cómo hacer de él una persona que sea sensible, que sea humana, cómo llenarla de humanismo, de amor a su abuelita, esas cosas en la medida que va pasando el tiempo los niños las van perdiendo, porque están llenos de este dominante pseudocultural que les dije al principio.

Eso sería más o menos lo que es para mi la cultura general, integral, que hay que tener donde prima el pensamiento, y a partir de ahí vienen entonces las artes, la literatura, la danza, la música, el cine, el teatro, las artes plásticas, pero eso no es solo cultura, eso es cultura en el sentido más estrecho. Cultura es ante todo, es pensamiento, es religión, es rescate de la memoria histórica, es bailes populares, es gastronomía típica, bailes típicos, poesía oral y escrita, eso es cultura. Cómo llenar a nuestros pueblos, a nuestros jóvenes de toda esta cultura, bueno eso es un reto, pero es un reto que hay que asumir y asumirlo en grande como lo ha hecho Cuba.

Muchas gracias.

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