Menu

El Partido de los Comunistas condena la agresión imperialista contra Mali.

El Partido de los Comunistas condena la intervención descarada y agresiva del imperialismo francés en Mali, acción respaldada por la Unión Europea (UE) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).


Los bombardeos aéreos y acciones de infantería se han ejecutado bajo el pretexto de “luchar contra terroristas islámicos”, utilizando esta retórica “anti terrorista islámica” buscan legitimar la ocupación, como sucedió durante la agresión e invasión imperialista en Libia. Esta intervención imperialista es parte de una creciente disputa  de los monopolios por preservar el control y continuar con la explotación de los recursos minerales. Malí es el tercer productor de oro en África, además cuenta con importantes reservas de Uranio, objetivo de multinacionales francesas.

Hollande con su discurso progresista y esta incursión militar demuestra, como buen socialdemócrata, esta  para defender los intereses capitalistas que representa, incluso en su forma más salvaje y agresiva. Estos hechos muestran, una vez más, el rostro imperialista de Francia, Inglaterra y Estados Unidos que no dudan en recurrir a la agresión militar para preservar sus intereses económicos y políticos.

Condenamos las pretensiones imperialistas de legitimidad bajo la fachada de preservar la seguridad de la región por parte de la UE y la OTAN, quienes son la verdadera amenaza para los pueblos de esa región.

El Partido de los Comunistas exige la salida inmediata de las tropas imperialistas de Mali y nos solidarizamos con su pueblo, que es el único que tiene derecho a determinar sobre el destino de su patria, sin injerencia extranjera e intervención militar.

 

¡Proletarios de todos los países, Uníos!
Departamento de Relaciones Internacionales
Enero del 2013

 

 

 

Leer más ...

Declaración de Principios

 

DOCUMENTOS BÁSICOS DEL PARTIDO DE LOS COMUNISTAS

Los Documentos Básicos que aquí se publican fueron aprobados por el Congreso fundacional del Partido de los Comunistas y ratificados, con algunas modificaciones, por su III Congreso Nacional, celebrado en la Ciudad de México los días 23,24 y 25 de Marzo de 2012

La Comisión del Comité Central.


DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

El mundo ha experimentado cambios profundos desde la aparición de la teoría del materialismo dialéctico e histórico; no obstante, los principios esenciales de la teoría marxista siguen vigentes para explicar el mundo y transformarlo. Sin la teoría marxista-leninista es imposible esa tarea, aunque debemos reconocer que la diversidad de nuevos fenómenos reclama incorporar esfuerzos teóricos adicionales.

La etapa que vivimos a principios del siglo XXI nos plantea una nueva situación que tiene como rasgo característico fundamental el hecho de que la humanidad se encuentra como nunca en el pasado había ocurrido, ante la disyuntiva histórica de socialismo o barbarie, porque el capitalismo ha entrado de lleno a la fase de incontrolabilidad destructiva del capital como consecuencia del desarrollo del capitalismo y de la profundización de su principal contradicción, la cual se expresa en el crecimiento del carácter social del trabajo y  la  apropiación  cada  vez  más privada  de  los  bienes producidos.

En esta etapa el capital ha extendido y generalizado a todo el orbe la agresión contra la soberanía económica de las naciones, profundiza y perfecciona sus métodos para convertirlas en tributarias, y a sus pueblos y ciudadanos en parias y esclavos de la época moderna; destruye las posibilidades de empleo digno, empobrece y explota a la mayor parte de la humanidad, los cuales suman miles de millones  de  hombres  y  mujeres,  destruye  el  medio ambiente, concentra la riqueza y el poder de decisiones de ámbito internacional en un breve grupo de consorcios y gobiernos trasnacionales.

Los comunistas sabemos que el imperialismo requiere de las  guerras  para sobrevivir de igual forma que los seres vivos necesitan  del  aire  y  del  agua.  La ontología  del imperialismo se concentra en rasgos como la expansión, el control, la dominación el  saqueo y la guerra; requiere de la guerra para retroalimentar financieramente a sus monopolios bélicos, con la guerra y la destrucción amenaza al planeta y a quienes se resisten al sometimiento. Esta tensión  permanente  a  que somete  el imperialismo  al mundo acrecienta la amenaza de una hecatombe nuclear que desaparecería todo signo de vida. Tal es la situación de barbarie a la que hemos llegado y que amenaza con profundizarse a un grado superlativo si no es detenida.

La etapa destructiva del capital es irreversible; por eso la solución  no puede encontrarse en el marco del sistema capitalista. Las terceras vías y otras opciones que intentan presentar posibilidades de un capitalismo con rostro humano no tienen sustento en la realidad y son consecuentemente inexistentes. Quienes las plantean lo hacen por ignorancia o mala fe y sólo distraen a la clase obrera de su verdadera estrategia revolucionaria.

Los comunistas mexicanos tenemos la convicción fundada en el análisis científico de la realidad de que otro mundo es posible, diferente a éste que hoy domina el imperialismo, y en esa lucha estamos comprometidos; pero afirmamos que la única alternativa de solución es la sustitución del sistema capitalista por el modo socialista de producción. Nos une esta convicción y la conciencia de que es una necesidad histórica inaplazable, y constituye la tarea más importante del movimiento revolucionario.

Los  comunistas  reconocemos  que  la  composición  de la clase  obrera ha experimentado cambios importantes como resultado del  impacto de la revolución científico- tecnológica en la producción y el empleo; que hay nuevas formas  de  la explotación  capitalista  y  nuevos  sujetos anticapitalistas en el tejido social; pero no han variado en lo sustancial ni la obtención de plusvalía por el capital ni la calidad de desposeída, de no propietaria de la clase obrera;   consecuentemente se  mantienen sus  rasgos fundamentales previstos por Marx para caracterizarla como el sujeto revolucionario, único interesado en encabezar la lucha por el cambio radical de la estructura capitalista.

La nueva situación de recrudecimiento de la disyuntiva histórica entre socialismo o barbarie permite resolver las imprecisiones que  se dieron en los últimos años sobre las  posibilidades   revolucionarias  de  la  clase  obrera, confirmándola sin lugar a dudas como la única clase que puede encabezar la lucha por la alternativa socialista.

Los comunistas concebimos el socialismo como el resultado del ascenso al poder de la clase obrera, sustentado en la propiedad social de los medios de producción; reconocemos al socialismo como  un régimen radicalmente opuesto al capitalismo, pero aún como un  sistema imperfecto en el que se mantienen clases sociales con intereses diversos pero  no antagónicos,  y  algunas  expresiones  de  ligera contradicción y diferencias entre ellas.

El Estado socialista no es un poder por encima de la clase obrera, sino la clase obrera en el poder; es la democracia de la mayoría sobre la minoría explotadora que resiste el cambio revolucionario; consecuentemente la clase obrera convertida en clase dominante debe instaurar un régimen que impida el restablecimiento del capitalismo, a través de la violencia revolucionaria contra los enemigos del pueblo e imponiendo la dictadura del proletariado, como una etapa transitoria que termina cuando se ha liquidado a las fuerzas contrarrevolucionarias y al Estado burgués, dando paso a la plena democracia socialista.

Los comunistas mexicanos nos proponemos construir una nueva  sociedad sin explotados ni explotadores superior aun al socialismo;  ésta es la sociedad comunista.

Para los Comunistas, el comunismo es un mundo de alto nivel productivo  y  de abundancia  de  bienes  materiales  que elimina para siempre el hambre, la insalubridad y la pobreza material y, en consecuencia, posibilita la vida vinculada al confort y no a las carencias, y posibilita el desarrollo espiritual de los seres humanos a través del acceso a las riquezas que proporciona la cultura superior al alcance de todos.

Concebimos al comunismo como un espacio de liberación del ser  humano porque se rompen las ataduras de la enajenación capitalista,  a  la  vez  que  se  elimina para siempre la separación entre el hombre y su trabajo, entre el hombre y el producto de su trabajo; un mundo de plena democracia,  donde  las  decisiones  las toma  el  pueblo sin intermediarios elitistas; en general, un mundo  donde impera el humanismo porque lo principal es el desarrollo y bienestar material y cultural de los seres humanos, pues todos los  bienes y adelantos producidos servirán a ese propósito.

Concebimos al comunismo como un mundo de armónica convivencia entre los hombres y de éstos con la naturaleza, un mundo de bienestar y pleno desarrollo de todas las potencialidades del ser humano; donde la ciencia y la tecnología se pondrán al servicio de la humanidad para que el trabajo se convierta, de ser hoy un sacrificio y un castigo,  en un placer generador del desarrollo pleno del hombre.

Los comunistas mexicanos rechazamos las concepciones dogmáticas o revisionistas del marxismo, cuyos postulados fueron considerados por sus propios fundadores como una guía para la acción y no como un recetario de soluciones a problemas que se planteen en cualquier época y lugar; tampoco comulgamos con quienes se olvidan o tergiversan los principios, en aras de una supuesta realidad

No obstante, el análisis crítico y objetivo que pudiéramos hacer del socialismo real, debe incluirse   la valoración y ponderación de sus  aportaciones. Para los comunistas la experiencia de la Revolución de Octubre constituye un acontecimiento histórico que ha quedado registrado como la primera Revolución, después de la Comuna de París, en la cual la clase explotada ha triunfado y asumido el poder y  control de un Estado. La Clase obrera del mundo se llenó de gloria por el triunfo de la Revolución de Octubre. La enseñanza más importante que obtenemos es que se demostró que la burguesía puede ser desplazada del poder político y la clase obrera imponerse como clase dominante.

Asimismo, se pusieron a prueba las grandes potencialidades productivas de un gobierno de los trabajadores, pues el socialismo logró  hazañas  económicas  y militares  que ningún país capitalista pudo lograr en las condiciones de desarrollo en que se encontraba. La humanidad entera debe reconocer la aportación del socialismo a la derrota definitiva del fascismo, a la descolonización del mundo y su aporte al movimiento de liberación nacional, así como su contribución efectiva a la paz mundial.

Los comunistas mexicanos reconocemos en la Revolución Cubana  el  esfuerzo de un pueblo heroico, ejemplo de dignidad y decoro; que ha sabido resistir las más grandes agresiones imperialistas.  Bajo  la certera conducción del Partido Comunista de Cuba y del comandante Fidel Castro han enfrentado el proceso de construcción del socialismo en  las  condiciones  más adversas  infringiendo derrotas militares y políticas a los agresores y logrando victorias sociales que benefician al pueblo cubano.

Los comunistas  mexicanos  recogemos  las  invaluables experiencias históricas de la clase obrera internacional, pero nos nutrimos fundamentalmente por las experiencias históricas del pueblo mexicano; en primer lugar porque es nuestra convicción que cada pueblo trazará de acuerdo con sus condiciones históricas particulares  la estrategia más adecuada para el tránsito y construcción del socialismo; pero también porque la historia de México es el ejemplo vivo de la historia de un pueblo que ha luchado permanentemente por su libertad y por establecer un sistema que le permita alcanzar mejores niveles de vida en el marco de un sistema de  gobierno  verdaderamente  democrático,  junto  a  una nación comprometida con su identidad, con su soberanía y con su independencia respecto  de cualquier potencia extranjera.

Los comunistas mexicanos consideramos que la burguesía nacional que antaño ofreció resistencia al imperialismo ha desaparecido o se  ha reducido a su mínima expresión, de manera que no representa  una fuerza importante en el movimiento anti neoliberal y antiimperialista; por lo que ha llegado el momento de declarar como  resultado del análisis de la historia reciente y de la correlación de fuerzas nacionales, que  la  burguesía  parasitaria,  burocrática  y neoliberal no debe ya seguir gobernando este país, porque abandonó desde hace años los principios antiimperialistas, de democracia e independencia de la Revolución Mexicana y su tarea se reduce a promover la expansión del capital extranjero y facilitar la entrega de nuestra soberanía a la dominación imperialista.

Que la clase obrera mexicana debe plantearse como tarea inmediata  la de organizarse para luchar por la toma del poder político en alianza con otras fuerzas antiimperialistas progresistas y democráticas; y establecer en lo inmediato un nuevo Estado, a fin de alcanzar los objetivos por los que el pueblo mexicano ha luchado en su historia.

Que el nuevo gobierno encabezado por la clase obrera debe  plantearse la construcción del socialismo como un poder de los trabajadores de la ciudad y el campo. Sólo un nuevo Estado y un nuevo poder se constituirán en representantes genuinos de la soberanía popular y representatividad de las aspiraciones  históricas de la clase obrera y todos los trabajadores de México. Sólo así terminaremos el ciclo de dependencia, entreguismo y liquidación del patrimonio nacional, la explotación del hombre por el hombre y la enajenación, para sumar a México al caudal de luchas por el mundo nuevo, por el Socialismo y el Comunismo.

 

Leer más ...

Programa del Partido de los Comunistas

DOCUMENTOS BÁSICOS DEL PARTIDO DE LOS COMUNISTAS

 

Los Documentos Básicos que aquí se publican fueron aprobados por el Congreso fundacional del Partido de los Comunistas y ratificados, con  algunas modificaciones, por su III Congreso Nacional, celebrado en la Ciudad de México los días 23,24 y 25 de Marzo de 2012

 

La Comisión del Comité Central.


PROGRAMA DEL PARTIDO DE LOS COMUNISTAS

El drama de México

La presencia en nuestro país de monopolios globales que pretenden  dominar políticamente a todo el mundo para apoderarse de sus  recursos y riquezas y que cuentan con el respaldo de los Estados Unidos y otras potencias financieras y militares, aunada a la  actitud  entreguista y  dependiente de nuestros gobernantes ha colocado a México en una situación dramática por los daños severos que  sufre  nuestra  población,  por  la  pérdida  paulatina de nuestro territorio, por el  despojo sistemático de los derechos patrimoniales y políticos que corresponden a la Nación, por la pérdida de los derechos elementales de los obreros y los campesinos y de todo el pueblo trabajador y por el creciente riesgo de que México pierda de manera total y para siempre su carácter de país independiente.

El programa de los comunistas

Los comunistas siempre hemos tenido y tenemos propuestas válidas y eficaces para resolver los problemas graves del país. Sabemos que acciones emprender para recuperar nuestro territorio y evitar ulteriores  desprendimientos; para mejorar las condiciones de vida de la clase obrera y del pueblo; para rescatar los derechos de los que la Nación mexicana ha sido despojada;  y  para  garantizar  el  desarrollo  independiente de  nuestro  país.

Hemos  propuesto  cancelar  de  manera definitiva el pago de la deuda externa y su servicio que nos deja sin recursos para atender los reclamos del desarrollo y para dar respuesta a las demandas nuevas y seculares de la población.

Hemos propuesto denunciar o cancelar el TLC que somete a nuestro país desde el punto de vista político y económico y promueve la anexión de México a los EEUU.

Hemos propuesto que los recursos que se obtengan por el no pago de la deuda se apliquen para impulsar el desarrollo de las fuerzas productivas del campo y la ciudad, que aseguren a los mexicanos empleo y satisfacción de sus necesidades elementales.

Hemos propuesto la reivindicación plena de los derechos de la clase obrera. Hemos luchado en contra de las privatizaciones de los sectores estratégicos de nuestra economía.

Hemos sido partidarios de garantizar el empleo, la educación, la salud y la vivienda para todos los mexicanos. Hemos  sostenido la  necesidad  de  que  se  respeten  los derechos de los indígenas, de las mujeres, de los jóvenes, de los ancianos y hemos luchado por la democracia como ningún otro partido o grupo político.

Hoy mismo estamos luchando por rescatar a los mineros asesinados en Pasta de Conchos, porque cese la represión hacia    los  huelguistas de Cananea, Taxco y Sombrerete y por la libertad de  los presos políticos; en contra de la pretensión del gobierno de entregar a los extranjeros  la totalidad de nuestro petróleo y la electricidad; de acabar con los sindicatos independientes; de atropellar a los pueblos indígenas; de perseguir y encarcelar a los  dirigentes del pueblo;  de reprimir  toda  manifestación  de protesta;  de permitir el deterioro del medio ambiente en beneficio de los monopolios; y de emprender una acción de exterminio, típicamente  genocida  en  contra  de  los  jóvenes  con  el pretexto de combatir a la llamada delincuencia organizada de que el propio gobierno forma parte.

Seguiremos impulsando este programa mínimo incluyendo en él no solo la lucha en contra del TLC  sino también en contra del Plan Mérida y del “Acuerdo para la Seguridad y Prosperidad de América  Latina” (ASPAN) que es una estrategia única de invasión de nuestro país por parte del imperio.

Pondremos además el  acento  en  un  programa antimonopolista, porque son los monopolios, el imperialismo, el principal enemigo de nuestro pueblo. La lucha antimonopólica es y será un medio, un vehículo de acumulación de fuerzas para cambiar su correlación y estemos en condiciones de tomar el poder.

Cuando proponemos un socialismo para ahora, estamos hablando  de abrir de inmediato un periodo de tránsito entre el caduco capitalismo voraz depredador y genocida, y el nuevo orden revolucionario que sugiere una intensa lucha de las clases oprimidas, que debe desplegarse en un escenario complejo y multifacético.

En lo cultural combatir con energía todas las tesis seudocientíficas,  filosóficas, económicas y políticas, con que  los monopolistas pretenden justificar su existencia.

En lo moral, cuestionar severamente el hecho de que un millar de personas se apropien de la riqueza que corresponde a 7 mil millones de  seres humanos; cuestionar  asimismo  la  enorme desigualdad que existe en el mundo y en México, donde un trabajador de salario  mínimo necesita miles de años para ganar lo que unos cuantos  ricos ganan en un día.

En lo económico los mexicanos debemos  organizarnos en unidades productivas independientes, de autogestión y fuera del control de los monopolios y el gobierno, que nos permita producir, sobrevivir, resistir, y combatir al sistema.

Los mexicanos debemos organizarnos de manera urgente para luchar contra el  terrorismo de Estado y porque se restablezcan en la Constitución y en las leyes las garantías individuales y los derechos humanos.

Lo nuevo en el programa de los comunistas consiste en la  concepción que hoy tenemos de que ninguno de los grandes problemas de nuestro país se pueden resolver en el marco del actual sistema capitalista, que dominan las empresas trasnacionales.

Estamos convencidos también de que las  propuestas que formulamos no podrán ser llevadas a la práctica si la clase obrera y sus aliados no toman el poder para instaurar  un  nuevo Estado, que no será como el actual que ya fracasó en el propósito original de defender los grandes intereses nacionales y de conducir a nuestro pueblo a mejores estadios de la vida social y política.

Estamos  convencidos que  si  los  burgueses, que  han renunciado a sus posiciones políticas en favor de los  monopolios internacionales y del gobierno de los Estados Unidos, quisieran reconstruir al Estado mexicano, éste sería nuevamente entregado a los enemigos de la Nación.

Lo que proponemos es un Estado de nuevo tipo, donde participen, bajo la dirección de la clase obrera, los trabajadores del campo y de la ciudad, los pueblos indios, los intelectuales y jóvenes progresistas. Podríamos hablar inclusive  de los industriales y empresarios nacionalistas, pero  estos  han   desaparecido  como  clase  social  del escenario político del país. Quedan aquí algunos burgueses que se enriquecieron a costa del patrimonio nacional, pero que no son mexicanos, ni nacionales sus capitales, así hayan nacido y vivan en México. Ellos pertenecen a  los grandes monopolios globales que  quieren apoderarse de México y el mundo.

El régimen capitalista en el que vivimos está condenado a morir en poco tiempo a causa de una crisis estructural insalvable, por eso nuestra propuesta va dirigida a la clase obrera  y  a  todos  los  demás  sectores  desposeídos  de nuestra patria.

La crítica situación actual hace necesario el cambio revolucionario hacia un nuevo orden económico y social, mediante la conquista del poder político por el proletariado.

En una palabra proponemos la construcción del socialismo como la única alternativa válida frente al capitalismo salvaje y decadente. El sistema socialista no encierra ningún misterio, es aquel donde la clase obrera, los campesinos y  los trabajadores todos, del campo y la ciudad, gobiernan y  disfrutan de la riqueza que ellos mismos producen.

Podemos durar días o años para lograr nuestro objetivo, eso  dependerá de muchas circunstancias, pero nuestro empeño  por alcanzarlo  será  parte  de  nuestra  agenda cotidiana.

La creación de nuestro partido es una contribución para mantener viva, hasta alcanzar la victoria, la idea de que la clase obrera tiene la misión histórica de liberarse a si misma y liberar junto con sus aliados al resto de la sociedad, de organizarse jurídicamente como clase dominante para que junto con sus aliados, formar un Estado que promueva la verdadera independencia nacional, la nacionalización  de la tierra y  la socialización de los medios e instrumentos de  la  producción económica  y  del  cambio.  

Un  Estado que  imponga  la   planeación  del  desarrollo  económico como un medio para lograr  el incremento sostenido de los niveles de vida del pueblo y no  para engordar las estadísticas.

Un Estado que garantice y haga posible que todos los mexicanos tengan un empleo con base en sus capacidades y disfruten de un ingreso que corresponda a sus aportaciones y, donde todos los  habitantes tengan acceso a la vivienda, a la salud, a la educación y al disfrute de los bienes de la civilización y la cultura.

Nosotros no creemos en la democracia burguesa con todo y el IFE y la llamada alternancia en el poder, empezando porque aquí no se cuentan los votos y de hacerlo significaría el triunfo de algunos de los partidos registrados, cuando todos representan y sostienen las ideas y los intereses de los  monopolios y el imperialismo.

No creemos en la democracia burguesa porque ésta mantiene en la miseria a más de la mitad de la población y ha postrado a nuestro país bajo el dominio de las empresas trasnacionales. Nosotros concebimos a la democracia como la democracia de los trabajadores,  que se ejerce a favor del pueblo y en contra de los explotadores y de los servidores del imperialismo.

Expresado lo anterior, el Partido de los Comunistas adopta los siguientes puntos programáticos:

Único.- Los comunistas se proponen como su objetivo único y fundamental construir a la brevedad posible el régimen socialista, donde el poder corresponda a la clase obrera y a sus aliados y la riqueza sea distribuida de una manera justa entre el pueblo trabajador, aboliendo para siempre la propiedad privada sobre los medios e instrumentos de la producción económica y del cambio y  la explotación del  hombre  por  el  hombre.  Esto  significará  un  cambio profundo en la sociedad mexicana donde los hombres se organizaran de una manera distinta para producir lo que necesitan;  para destrabar y desarrollar impetuosamente las fuerzas productivas y se empiecen a resolver los viejos y nuevos problemas de nuestro pueblo, que adquirirá una manera más elevada de vivir y de entender a la sociedad humana y al mundo.

El nuevo Estado significaría la reconquista del derecho que la Nación  tiene a la autodeterminación y a establecer sus propias formas de gobierno, por lo que tendría que seguir ampliando la democracia, pero su objetivo inmediato sería el de erradicar de nuestro país la pobreza, el hambre y la marginación. Asegurar la integridad de nuestro territorio, de la soberanía nacional y el desarrollo independiente del país.

El  nuevo  Estado  tomaría  de  inmediato  las  siguientes medidas:

Cancelación de la deuda externa y denuncia del Tratado de Libre  Comercio para evitar que se sigan saqueando nuestros recursos;  eliminar los peligros de la anexión y desprendernos definitivamente del imperio norteamericano.

Decretar la nacionalización cabal de la tierra como única medida  eficaz para conservar la integridad de nuestro territorio y para promover la producción agrícola, ganadera y  forestal.  Los  distritos  de  riego  serian  reservados  a empresas del Estado con lo que  quedaría garantizada la       producción   de    alimentos    básicos    para    nuestra población. El resto de las tierras podrían ser entregadas a las comunidades indígenas y concesionadas a ejidos, cooperativas y aun a particulares dependiendo del tipo de cultivo y de las condiciones del terreno.

Ya Marx desde el siglo XIX sostenía que la propiedad privada sobre la tierra era un absurdo porque nadie puede ser propietario de una porción del globo terráqueo y que su  nacionalización,  aun  en  el  régimen  capitalista,  era una necesidad social que se abriría paso por encima de las leyes, los prejuicios y los intereses de los  grandes terratenientes.

Nacionalizada a la tierra se mantendrá con mayor vigor todavía el principio de que corresponde a la Nación el dominio de todos los recursos naturales, las aguas interiores, el mar territorial, la zona  económica exclusiva, las riquezas del subsuelo y que tratándose de los hidrocarburos, el uranio y otros minerales estratégicos no se otorgaran concesiones a particulares, lo mismo que en la generación, conducción y distribución de la energía eléctrica. Todos aquellos bienes que en su momento fueron considerados como propiedad de la Nación y de los cuales ha sido despojada, volverán a ser parte de su patrimonio.

El  Estado  proletario  tomará  posesión  a  nombre  del pueblo y  de la Nación mexicana de todas las empresas industriales, comerciales y de servicios que existan en el país, en especial de las empresas estratégicas, como son los bancos, los ferrocarriles y los transportes en general, los puertos, los aeropuertos, las empresas mineras, teléfonos, radio y televisión, la industria siderúrgica y  automotriz, la  industria  pesada,  la  industria  de  transformación,  las grandes cadenas comerciales, el correo, la comunicación satelital, las aseguradoras, las productoras de fertilizantes, insecticidas,  semillas  mejoradas y tomará medidas para fortalecer su domino sobre el desarrollo económico.

El nuevo Estado formulará el plan de desarrollo económico concebido como un medio para elevar constantemente los niveles de vida de los mexicanos.

El nuevo Estado tomara en sus manos, a nombre de la Nación mexicana y del pueblo, la educación del país en todos sus niveles y aquellos servicios que tengan que ver con la salud, la vivienda,  la nutrición y el vestido de los mexicanos. Se fortalecerá y ampliara  el sistema de seguridad social para toda la población.

El nuevo Estado tomará con urgencia aquellas medidas que tiendan a sanear el medio ambiente porque el capitalismo contaminó las aguas, las tierras y el aire hasta llegar a niveles peligrosos.

El nuevo  Estado  respetará  la  autonomía  plena  de  los pueblos indígenas y tomara medidas urgentes para elevar su vida y la de los demás grupos marginados hasta integrar plenamente, desde el punto de vista material y espiritual, a la Nación mexicana.

El nuevo  Estado  establecerá  una  política  internacional con base a los principios del internacionalismo proletario, prestara su solidaridad a aquellos países que luchan por su liberación nacional y mantendrá relaciones de respeto y amistad con todos los pueblos del mundo.

El nuevo Estado someterá por la fuerza si fuera necesario a los  enemigos del pueblo, a los explotadores que se resistan a abandonar sus antiguos privilegios y someterá a juicio a todos  aquellos criminales que hayan cometido actos  de  genocidio,  hayan  causado  lesiones  graves o la pérdida de la vida a los seres humanos durante las acciones represivas o en los sitios de tortura.

El nuevo Estado cumplirá con todas aquellas tareas que le encomienden los trabajadores y el pueblo. Hasta que hayan desaparecido las diferencias entre el campo y la ciudad, entre el trabajo manual e intelectual y se haya eliminado todo vestigio de explotación, hasta que los mexicanos, libres de ataduras, cumplan con sus respectivas tareas y  obligaciones sin necesidad de acciones coercitivas y puedan satisfacer a plenitud sus necesidades, disfrutando de los bienes  materiales y espirituales que la sociedad comunista producirá en abundancia.

Leer más ...
Suscribirse a este canal RSS