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Documentos Básicos

Declaración de Principios, Programa y Estatuto

Aprobados por el Congreso de Unidad, 26 y 27 de julio del 2003.

Llamamiento para construir un nuevo partido comunista y unir a los luchadores por el socialismo.


A la clase obrera y a todo el pueblo trabajador

A los comunistas, a los marxistas-leninistas

A los partidarios del socialismo en México.


Diversos referentes del socialismo en México abrimos en el marco de nuestras coincidencias un proceso para proponer la constitución de un nuevo partido revolucionario, pues la clase obrera y el pueblo requieren hoy de una mejor herramienta para su lucha.

La crisis y la guerra son el rostro del capital en su fase imperialista, estamos viviendo en el mundo la barbarie producto de la descomposición de este sistema, expresada no sólo en las toneladas de millonarias bombas y misiles que asesinan niños, mujeres y hombres, sino también por una guerra de baja intensidad contra los pueblos, que los empobrece y mata de hambre o por enfermedades que podrían ser erradicadas de no existir la lógica de la ganancia. Retomando los pasos del imperialismo alemán en los años 30 del siglo pasado, el imperialismo estadounidense hoy pretende erigir un IV Reich global sustentado en la doctrina de las guerras preventivas, para golpear militarmente a todos los países y pueblos que no entreguen sus riquezas naturales y no se sometan al dominio yanqui. Amenaza que se ha cumplido violentando la legalidad internacional y los mecanismos que como la ONU surgieron de la segunda posguerra para garantizar la paz y evitar los horrores del holocausto y muerte masiva del género humano. En Afganistán e Irak observamos qué camino tienen diseñado para la historia, han llegado inclusive a hablar de la utilización de armas nucleares y otras de destrucción humana. Con más fuerza que nunca el socialismo es la alternativa, es la paz, es la vida.

Instrumentos de esa política agresiva y de dominación son los planes para controlar regiones y continentes enteros; en América Latina el Plan Colombia y la iniciativa Andina para detener la oleada antineoliberal de los pueblos de Venezuela, Colombia, Argentina y Brasil, apropiarse de su petróleo, de los más ricos mantos acuíferos del planeta; El Plan Puebla-Panamá con el que poseerían la biodiversidad mesoamericana y su flora y fauna, el uranio y por supuesto también el petróleo, que aparece como constante. La doctrina Monroe y sus objetivos abiertamente coloniales han reiniciado con el Tratado de Libre Comercio en México y la propuesta de expandirlo a todo el continente con el ALCA. Desde 1994 con el TLC se quebró la industria nacional y se puso al campo en crisis mortal. El TLC y el ALCA significan anexión, y la independencia de México, de todos los países del continente puede perderse. Hace falta un nuevo Grito de Dolores y una nueva insurgencia para la segunda y definitiva Independencia.

Desde la Casa Blanca, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, se dictan las instrucciones que los gobiernos neoliberales acatan sin objetar, consistentes en privatizaciones, desnacionalizaciones, anulación de los derechos laborales conquistados por los trabajadores en sus luchas; se restringen las libertades públicas y democráticas para favorecer los intereses trasnacionales del capital financiero. Los derechos sociales del pueblo son obviados para atraer las inversiones especuladoras, y el desarrollo industrial se sustituye por el proyecto de una gran zona maquiladora en todo el territorio nacional. La burguesía ya no puede ni debe continuar gobernando, debe ser expulsada del poder y sustituida por la democracia popular.

Frente a la incapacidad de los gobiernos burgueses, el fracaso de su sistema político, la descomposición de los partidos del régimen y de sus instituciones electorales, frente a la miseria del pueblo mexicano, sus 40 millones en extrema pobreza y ante el entreguismo de nuestro patrimonio e independencia al imperialismo, se requiere con urgencia un nuevo poder, el de la clase obrera y todos los trabajadores de la ciudad y del campo. Pero ese proceso no será asegurado si no es en el marco de la ruptura con el capitalismo y en la construcción de un nuevo sistema de la vida social: el socialismo. Como expresó el heroico comandante Ernesto Che Guevara, O revolución socialista o caricatura de revolución. Las tareas truncadas de la lucha por la independencia y de la Revolución mexicana, así como las sacrificadas luchas obreras serán completadas en el socialismo. Para cumplir esa tarea hace falta la unidad de los revolucionarios, de los partidarios del socialismo, hace falta un nuevo, dinámico y fuerte partido comunista.

En esa tarea hemos estado comprometidos varios partidos marxista-leninistas en estos últimos años. En la unidad en la acción y en diversas coordinaciones, entre ellas el Movimiento de los Comunistas mexicanos. Sobre debates realizados afirmamos la vigencia del ideal socialista y nuestra identidad comunista, el marxismo-leninismo como ideología clasista para la emancipación social. Confrontando con otras posiciones afirmamos la lucha por el poder, frente a quienes dentro de la misma izquierda plantean que hay que renunciar a ese objetivo, o la ilusa y reformista tesis de cambiar al mundo sin tomar el poder; Sin desdeñar a los sujetos emergentes consideramos que el sujeto histórico de la transformación revolucionaria de la sociedad es la clase obrera en amplia alianza con los oprimidos e interesados en enterrar el sistema actual; que la clase obrera para organizar y hacer victoriosa su lucha histórica requiere de una formación política de vanguardia, que la organización más moderna para estos objetivos es el partido leninista. Es por ello que el Partido de la Revolución Socialista y el Partido de los Comunistas Mexicanos han decidido dar el paso para la unidad orgánica, con la intención de aportar sus esfuerzos y experiencias a un mejor instrumento clasista, un partido de comunistas.

Nuestra convicción no es solo la unificación para acumular, sumar nuestros destacamentos militantes, nuestros cuadros y nuestras historias, por encima está la decisión de que este proceso sea el organizador de la clase obrera y de los miles de comunistas que hoy están sin partido, sin espacio para luchar. Llamamos a los comunistas, a los partidarios del socialismo a construir juntos un nuevo partido de los comunistas, a reunirnos nacionalmente el 26 y 27 de julio en la Ciudad de México.

Un nuevo partido de comunistas que se proponga luchar por los objetivos de clase revolucionarios. Un nuevo partido de comunistas que continúe, como lo han hecho nuestros dos partidos, al lado de los sindicatos y movimientos sociales contra las privatizaciones. Un nuevo partido de comunistas al lado de los partidos y fuerzas revolucionarias que en el mundo están combatiendo, al lado como siempre de la Revolución Cubana en esta hora difícil. Un nuevo partido de comunistas, internacionalista y solidario con las causas justas de los pueblos.

Este llamamiento obedece a que el motor de la historia es la lucha de clases, a que el actual estado de cosas puede ser transformado y a que la unidad es la condición necesaria para hacerlo. Nos veremos el 26 y 27 de julio en la Ciudad de México para construir juntos este nuevo partido de los comunistas y levantar la alternativa revolucionaria al decadente sistema capitalista.



¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡Unidad de los comunistas para la victoria!

¡Viva el socialismo y las ideas de Marx, Engels y Lenin!

México, D. F., 22 de mayo del 2003.

Partido de la Revolución Socialista Partido de los Comunistas Mexicanos

 

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