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Declaración de Principios

 

DOCUMENTOS BÁSICOS DEL PARTIDO DE LOS COMUNISTAS

Los Documentos Básicos que aquí se publican fueron aprobados por el Congreso fundacional del Partido de los Comunistas y ratificados, con algunas modificaciones, por su III Congreso Nacional, celebrado en la Ciudad de México los días 23,24 y 25 de Marzo de 2012

La Comisión del Comité Central.


DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

El mundo ha experimentado cambios profundos desde la aparición de la teoría del materialismo dialéctico e histórico; no obstante, los principios esenciales de la teoría marxista siguen vigentes para explicar el mundo y transformarlo. Sin la teoría marxista-leninista es imposible esa tarea, aunque debemos reconocer que la diversidad de nuevos fenómenos reclama incorporar esfuerzos teóricos adicionales.

La etapa que vivimos a principios del siglo XXI nos plantea una nueva situación que tiene como rasgo característico fundamental el hecho de que la humanidad se encuentra como nunca en el pasado había ocurrido, ante la disyuntiva histórica de socialismo o barbarie, porque el capitalismo ha entrado de lleno a la fase de incontrolabilidad destructiva del capital como consecuencia del desarrollo del capitalismo y de la profundización de su principal contradicción, la cual se expresa en el crecimiento del carácter social del trabajo y  la  apropiación  cada  vez  más privada  de  los  bienes producidos.

En esta etapa el capital ha extendido y generalizado a todo el orbe la agresión contra la soberanía económica de las naciones, profundiza y perfecciona sus métodos para convertirlas en tributarias, y a sus pueblos y ciudadanos en parias y esclavos de la época moderna; destruye las posibilidades de empleo digno, empobrece y explota a la mayor parte de la humanidad, los cuales suman miles de millones  de  hombres  y  mujeres,  destruye  el  medio ambiente, concentra la riqueza y el poder de decisiones de ámbito internacional en un breve grupo de consorcios y gobiernos trasnacionales.

Los comunistas sabemos que el imperialismo requiere de las  guerras  para sobrevivir de igual forma que los seres vivos necesitan  del  aire  y  del  agua.  La ontología  del imperialismo se concentra en rasgos como la expansión, el control, la dominación el  saqueo y la guerra; requiere de la guerra para retroalimentar financieramente a sus monopolios bélicos, con la guerra y la destrucción amenaza al planeta y a quienes se resisten al sometimiento. Esta tensión  permanente  a  que somete  el imperialismo  al mundo acrecienta la amenaza de una hecatombe nuclear que desaparecería todo signo de vida. Tal es la situación de barbarie a la que hemos llegado y que amenaza con profundizarse a un grado superlativo si no es detenida.

La etapa destructiva del capital es irreversible; por eso la solución  no puede encontrarse en el marco del sistema capitalista. Las terceras vías y otras opciones que intentan presentar posibilidades de un capitalismo con rostro humano no tienen sustento en la realidad y son consecuentemente inexistentes. Quienes las plantean lo hacen por ignorancia o mala fe y sólo distraen a la clase obrera de su verdadera estrategia revolucionaria.

Los comunistas mexicanos tenemos la convicción fundada en el análisis científico de la realidad de que otro mundo es posible, diferente a éste que hoy domina el imperialismo, y en esa lucha estamos comprometidos; pero afirmamos que la única alternativa de solución es la sustitución del sistema capitalista por el modo socialista de producción. Nos une esta convicción y la conciencia de que es una necesidad histórica inaplazable, y constituye la tarea más importante del movimiento revolucionario.

Los  comunistas  reconocemos  que  la  composición  de la clase  obrera ha experimentado cambios importantes como resultado del  impacto de la revolución científico- tecnológica en la producción y el empleo; que hay nuevas formas  de  la explotación  capitalista  y  nuevos  sujetos anticapitalistas en el tejido social; pero no han variado en lo sustancial ni la obtención de plusvalía por el capital ni la calidad de desposeída, de no propietaria de la clase obrera;   consecuentemente se  mantienen sus  rasgos fundamentales previstos por Marx para caracterizarla como el sujeto revolucionario, único interesado en encabezar la lucha por el cambio radical de la estructura capitalista.

La nueva situación de recrudecimiento de la disyuntiva histórica entre socialismo o barbarie permite resolver las imprecisiones que  se dieron en los últimos años sobre las  posibilidades   revolucionarias  de  la  clase  obrera, confirmándola sin lugar a dudas como la única clase que puede encabezar la lucha por la alternativa socialista.

Los comunistas concebimos el socialismo como el resultado del ascenso al poder de la clase obrera, sustentado en la propiedad social de los medios de producción; reconocemos al socialismo como  un régimen radicalmente opuesto al capitalismo, pero aún como un  sistema imperfecto en el que se mantienen clases sociales con intereses diversos pero  no antagónicos,  y  algunas  expresiones  de  ligera contradicción y diferencias entre ellas.

El Estado socialista no es un poder por encima de la clase obrera, sino la clase obrera en el poder; es la democracia de la mayoría sobre la minoría explotadora que resiste el cambio revolucionario; consecuentemente la clase obrera convertida en clase dominante debe instaurar un régimen que impida el restablecimiento del capitalismo, a través de la violencia revolucionaria contra los enemigos del pueblo e imponiendo la dictadura del proletariado, como una etapa transitoria que termina cuando se ha liquidado a las fuerzas contrarrevolucionarias y al Estado burgués, dando paso a la plena democracia socialista.

Los comunistas mexicanos nos proponemos construir una nueva  sociedad sin explotados ni explotadores superior aun al socialismo;  ésta es la sociedad comunista.

Para los Comunistas, el comunismo es un mundo de alto nivel productivo  y  de abundancia  de  bienes  materiales  que elimina para siempre el hambre, la insalubridad y la pobreza material y, en consecuencia, posibilita la vida vinculada al confort y no a las carencias, y posibilita el desarrollo espiritual de los seres humanos a través del acceso a las riquezas que proporciona la cultura superior al alcance de todos.

Concebimos al comunismo como un espacio de liberación del ser  humano porque se rompen las ataduras de la enajenación capitalista,  a  la  vez  que  se  elimina para siempre la separación entre el hombre y su trabajo, entre el hombre y el producto de su trabajo; un mundo de plena democracia,  donde  las  decisiones  las toma  el  pueblo sin intermediarios elitistas; en general, un mundo  donde impera el humanismo porque lo principal es el desarrollo y bienestar material y cultural de los seres humanos, pues todos los  bienes y adelantos producidos servirán a ese propósito.

Concebimos al comunismo como un mundo de armónica convivencia entre los hombres y de éstos con la naturaleza, un mundo de bienestar y pleno desarrollo de todas las potencialidades del ser humano; donde la ciencia y la tecnología se pondrán al servicio de la humanidad para que el trabajo se convierta, de ser hoy un sacrificio y un castigo,  en un placer generador del desarrollo pleno del hombre.

Los comunistas mexicanos rechazamos las concepciones dogmáticas o revisionistas del marxismo, cuyos postulados fueron considerados por sus propios fundadores como una guía para la acción y no como un recetario de soluciones a problemas que se planteen en cualquier época y lugar; tampoco comulgamos con quienes se olvidan o tergiversan los principios, en aras de una supuesta realidad

No obstante, el análisis crítico y objetivo que pudiéramos hacer del socialismo real, debe incluirse   la valoración y ponderación de sus  aportaciones. Para los comunistas la experiencia de la Revolución de Octubre constituye un acontecimiento histórico que ha quedado registrado como la primera Revolución, después de la Comuna de París, en la cual la clase explotada ha triunfado y asumido el poder y  control de un Estado. La Clase obrera del mundo se llenó de gloria por el triunfo de la Revolución de Octubre. La enseñanza más importante que obtenemos es que se demostró que la burguesía puede ser desplazada del poder político y la clase obrera imponerse como clase dominante.

Asimismo, se pusieron a prueba las grandes potencialidades productivas de un gobierno de los trabajadores, pues el socialismo logró  hazañas  económicas  y militares  que ningún país capitalista pudo lograr en las condiciones de desarrollo en que se encontraba. La humanidad entera debe reconocer la aportación del socialismo a la derrota definitiva del fascismo, a la descolonización del mundo y su aporte al movimiento de liberación nacional, así como su contribución efectiva a la paz mundial.

Los comunistas mexicanos reconocemos en la Revolución Cubana  el  esfuerzo de un pueblo heroico, ejemplo de dignidad y decoro; que ha sabido resistir las más grandes agresiones imperialistas.  Bajo  la certera conducción del Partido Comunista de Cuba y del comandante Fidel Castro han enfrentado el proceso de construcción del socialismo en  las  condiciones  más adversas  infringiendo derrotas militares y políticas a los agresores y logrando victorias sociales que benefician al pueblo cubano.

Los comunistas  mexicanos  recogemos  las  invaluables experiencias históricas de la clase obrera internacional, pero nos nutrimos fundamentalmente por las experiencias históricas del pueblo mexicano; en primer lugar porque es nuestra convicción que cada pueblo trazará de acuerdo con sus condiciones históricas particulares  la estrategia más adecuada para el tránsito y construcción del socialismo; pero también porque la historia de México es el ejemplo vivo de la historia de un pueblo que ha luchado permanentemente por su libertad y por establecer un sistema que le permita alcanzar mejores niveles de vida en el marco de un sistema de  gobierno  verdaderamente  democrático,  junto  a  una nación comprometida con su identidad, con su soberanía y con su independencia respecto  de cualquier potencia extranjera.

Los comunistas mexicanos consideramos que la burguesía nacional que antaño ofreció resistencia al imperialismo ha desaparecido o se  ha reducido a su mínima expresión, de manera que no representa  una fuerza importante en el movimiento anti neoliberal y antiimperialista; por lo que ha llegado el momento de declarar como  resultado del análisis de la historia reciente y de la correlación de fuerzas nacionales, que  la  burguesía  parasitaria,  burocrática  y neoliberal no debe ya seguir gobernando este país, porque abandonó desde hace años los principios antiimperialistas, de democracia e independencia de la Revolución Mexicana y su tarea se reduce a promover la expansión del capital extranjero y facilitar la entrega de nuestra soberanía a la dominación imperialista.

Que la clase obrera mexicana debe plantearse como tarea inmediata  la de organizarse para luchar por la toma del poder político en alianza con otras fuerzas antiimperialistas progresistas y democráticas; y establecer en lo inmediato un nuevo Estado, a fin de alcanzar los objetivos por los que el pueblo mexicano ha luchado en su historia.

Que el nuevo gobierno encabezado por la clase obrera debe  plantearse la construcción del socialismo como un poder de los trabajadores de la ciudad y el campo. Sólo un nuevo Estado y un nuevo poder se constituirán en representantes genuinos de la soberanía popular y representatividad de las aspiraciones  históricas de la clase obrera y todos los trabajadores de México. Sólo así terminaremos el ciclo de dependencia, entreguismo y liquidación del patrimonio nacional, la explotación del hombre por el hombre y la enajenación, para sumar a México al caudal de luchas por el mundo nuevo, por el Socialismo y el Comunismo.

 

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