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La Ley de Seguridad Interior: Golpe de Estado

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La Ley de Seguridad Interior: Golpe de Estado

LA LEY DE SEGURIDAD INTERIOR ES EN SÍ MISMA UN GOLPE DE ESTADO

 

Para el Partido de los Comunistas la aprobación y promulgación de la Ley de Seguridad Interior no es un instrumento para que se produzca en el futuro un golpe de Estado en nuestro país, sino es que es, en sí misma, un golpe de Estado porque rompe de manera expresa y brutal lo que aún quedaba vivo de nuestro sistema constitucional, que estableció, desde que nuestro país alcanzó su independencia respecto de España, que la prevención del delito y la persecución de los delincuentes son funciones exclusivas que corresponden a la autoridad civil, concretamente al Ministerio Público; y que en tiempos de paz el Ejército debe permanecer en sus cuarteles.

Existe la opinión generalizada de que un golpe de Estado es la sustitución violenta de los gobernantes electos legalmente en un país determinado, que implica, además, la desaparición física o el destierro de tales gobernantes y una serie de hechos sangrientos, que cobran la vida de los defensores del gobierno y aun de personas inocentes. Sin embargo, en la historia de nuestro país se han dado golpes de Estado de carácter incruento, de los que, en ocasiones, son responsables los propios gobernantes, como es el caso del Presidente Ignacio Comonfort, quien, a pocos meses de haberse promulgado la Constitución de 1857, declaró que con tal Constitución era imposible gobernar.

Golpe de Estado es, en una palabra, el rompimiento, violento o pacífico, del orden constitucional y por esa razón afirmamos que los senadores y los diputados de la República, así como el propio Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, han cometido un golpe de Estado al aprobar y promulgar la Ley de Seguridad Interior.

Por otra parte, si se lee con cuidado la Ley de Seguridad Nacional, antecedente legislativo de la Ley de Seguridad Interior, promulgada por Vicente Fox el 31 de enero de 2005, que tiene por objeto fundamental mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado mexicano, uno tiene que concluir que esa Ley tiene el enorme despropósito de proteger y preservar algo que ya no existe, porque como bien lo dice el Sub-Comandante Galeano: “…cuando decimos fue el “Estado”, “Estado Fallido” o “Narco Estado”, nos estamos refiriendo a una ausencia. Y que lo que contemplamos y de lo que nos quejamos no es sino una muestra del “síndrome del miembro fantasma”. El Estado Nacional ha sido amputado en la etapa actual del capitalismo y lo que percibimos es el eco de su existencia. Ya no hay Estado, lo que hay es una banda de criminales sostenida por un grupo armado que se amparará en la Ley de Seguridad Interior para que el dolor y la rabia no falten en las mesas cotidianas de México.”

Efectivamente, es totalmente posible determinar que el Estado mexicano nació el 31 de enero de 1824, cuando los diputados constituyentes firmaron el Acta Constitutiva de la Federación, como también es posible determinar que fue el 1º de enero de 1994 cuando el Estado mexicano dejó de existir, con motivo de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, que es, en los hechos, su acta de defunción.

No solo ha desaparecido el Estado, también han desaparecido el sistema federal, la República representativa y las llamadas instituciones democráticas porque la Nación mexicana ha sido despojada de su soberanía y de su patrimonio, y ya hemos perdido en beneficio de los monopolios extranjeros, dedicados a la minería, la energía y el turismo, más del 60% de nuestro territorio y todo ello a causa de la acción criminal de los presidentes de la República y demás funcionarios neoliberales que hemos padecido desde el año de 1982.

No es cierto, por otra parte, que tanto la Ley de Seguridad Nacional como la de Seguridad Interior, pretendan instaurar en México un Estado policíaco-militar, como cándidamente lo dice el Senador Bartlett, porque en México ya existe, y desde hace mucho tiempo, una banda de criminales que actúan como una fuerza militar, paramilitar y policial al servicio de los monopolios globales y del gobierno imperial de los Estados Unidos de Norteamérica.

Lo que procede es que todos los mexicanos bien nacidos, apoyemos al Concejo Indígena de Gobierno y a su Vocera, Marichuy, en su pretensión de organizar a los pueblos originarios y a todo el proletariado nacional, para emprender una lucha a muerte por la recuperación de la independencia nacional y de nuestro territorio, la defensa de la vida y la seguridad de sus habitantes, impulsar el progreso social, la democracia y construir el socialismo.

 

Tepic, Nayarit, a 6 de enero de 2017.

La Dirección Colectiva del Comité Central del Partido de los Comunistas.

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