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500 Golpes de Estado.

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500 Golpes de Estado.

Parte inicial de la conferencia de Salvador Castañeda O’Connor , miembro de la Dirección Colectiva del CC y director de la revista Unidad Comunista, con motivo del X Aniversario del Partido de los Comunistas, en Tepic, Nayarit el 19 de julio.

Todo el mundo tiene una idea de lo que es un golpe de Estado. La sustitución violenta, ilegal, cruenta o incruenta de los gobernantes legítimos de un país, por un grupo de personas que asumen el poder por la fuerza de sus armas o de otros instrumentos. Desde un punto de vista más general, el golpe de Estado es el rompimiento grave del orden constitucional.

Cuando en la primaria todavía se enseñaba la historia patria, el profesor Delgadillo, de muy grata memoria, nos hablaba  que en medió de muchos golpes de Estado violentos que se dieron en el pasado en nuestro país, se produjo uno singularísimo porque se lo dio así mismo el Presidente de la República, que se llamó el auto golpe de Estado del presidente Comonfort. Efectivamente, este señor que gobernó al país después de la promulgación de la Constitución de 1857, un buen día declaró que con aquella Constitución no se podía gobernar y abandonó el poder, poco tiempo después, dejándolo en manos de la reacción.

A partir del gobierno de De la Madrid, nuestros gobernantes, sin abandonar el poder, han cometido en contra de la nación y los trabajadores unos 500 golpes de Estado,

Protestan, cuando toman posesión del cargo, cumplir y hacer cumplir la Constitución y al día siguiente la cambian por otra.

Es cierto que hay un procedimiento para reformar la Constitución a través del Constituyente permanente, quien tiene derecho a reformarla, pero no a cambiarla por otra, ni a  suprimir sus principios fundamentales, según lo indican maestros consagrados de las ciencias jurídicas.

La Constitución americana en más de 200 años de vigencia, sólo ha sido enmendada  unas 25 veces.

Para 1940 la nuestra había sido modificada 16 veces y a los tratadistas eso les parecía un número de modificaciones inaceptable. Nunca se hubieran imaginado  que los neoliberales la habrían de reformar en más de 500 ocasiones

Empezaron por reformar el artículo 27 que era intocable, para poner a la venta los terrenos ejidales y despojar a la Nación de más de 100 millones de hectáreas. Ese precepto histórico es el más importante de nuestra Constitución porque es el inventario de los bienes y derechos inalienables de la nación

Pero no la reforman. En realidad han sustituido  la Constitución de 1917  por un documento distinto, porque ha sido despojado de sus principios fundamentales. Los derechos  de la Nación y de los trabajadores han sido cambiados por proclamas grandilocuentes y demagógicas, sin ningún efecto vinculatorio, como dicen los abogados.

Un día le grite a Carlos Salinas de Gortari en la Cámara de Diputados que si un moderno Barón de Humboldt buscara a México con base en los derechos que la constitución  otorga a sus habitantes, nunca lo  encontraría.

Los derechos indígenas están contenidos en nuestra Constitución en una larguísima proclama, misma que no recoge los acuerdos de San Andrés Larrainzar, que consideran a los pueblos originarios como regiones autónomas, al mismo nivel que los estados y municipios, donde ellos puedan organizar de acuerdo con sus particularidades, su vida política, económica y social. Por otra parte, esa larguísima proclama contrasta con la deprimente situación en que viven nuestros indígenas, en condiciones verdaderamente infrahumanas.

La constitución nos otorga a los mexicanos el derecho a una     ”alimentación nutritiva y suficiente,” lo que contrasta con la realidad que el propio gobierno reconoce, de que en México hay más de 20 millones de mexicanos que no tienen para comer el día de hoy. La campaña contra la pobreza o la cruzada que pomposamente anuncian nuestras autoridades, consiste en la práctica en incrementar el IVA y aplicarlo a los alimentos y medicinas, lo que traerá por consecuencia la muerte por hambre de millones de mexicanos más. Es decir, aquí se quiere aplicar la política que un día aplicó en Brasil la dictadura militar: acabar con la pobreza asesinando a todos los pobres.

La Constitución nos dice que los mexicanos tenemos derecho a la salud cuando en la práctica nuestras autoridades ponen en crisis y arruinan al Seguro Social y a todo el sector salud.

Según nuestra constitución los mexicanos tenemos derecho a vivir en un ambiente sano, pero en la práctica nuestras autoridades y los monopolios que representan, han contaminado la tierra, las aguas y el aire hasta llegar a niveles inaceptables para la vida humana.

Hoy mismo y aquí en Nayarit, el gobernador está permitiendo la extracción de grava y arena del cerro de San Juan ,cuando este último fue declarado hace muchos años “zona protegida”, por lo que resultan ilegales todas las acciones de sus depredadores. Estas actividades clandestinas están provocando los deslaves del cerro y los grandes desprendimientos de agua y lodo que han inundado parte de Xalisco, y privado de la vida y de sus hogares a muchas personas. Frente a esta tragedia el gobernador no detiene la actividad criminal de los depredadores del cerro de San Juan que ponen en peligro a la ciudad de Tepic,(Xalisco es sólo un aviso) donde se puede producir una tragedia de enormes proporciones. Se conforma con repartir calzones usados y calcetines remendados a los damnificados.

En la Constitución aparece una gran reforma para proclamar el derecho a la vivienda, cuando muchos nayaritas viven en las tumbas, en las cuevas y debajo de los árboles.

Hay otra gran reforma que afirma que el Estado es el rector de la economía, pero en la práctica lo despojan de las empresas y otros instrumentos del sector público, que aseguraban esa rectoría.

No se necesitaba ninguna reforma para imponer a los particulares la planeación económica por que el 27 constitucional dispone que en la Nación mexicana tiene en todo el tiempo el inalienable derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público. La planeación es eso, una modalidad a la propiedad privada y sin embargo, se hizo una gran reforma en la Constitución, con el único propósito de liberar a los particulares de someterse a dicha planeación, porque solo  la hicieron obligatoria para el sector público.

Los mexicanos tenemos  el derecho, según la Constitución, a determinar el número y espaciamiento de nuestros hijos y, sin embargo, siguen vigentes disposiciones legales que consideran al aborto como delito.

 

 

En medio de un lenguaje demagógico, el diputado Beltrones y una senadora por el estado de Nayarit de cuyo nombre no quiero, ni puedo acordarme están promoviendo una reforma a la Constitución para permitir que los extranjeros puedan adquirir el dominio directo de terrenos en la zona prohibida de nuestras costas y nuestras fronteras, lo que pone en peligro a todo nuestro territorio nacional.

Al mismo tiempo están en trámite cientos de solicitudes de empresas extranjeras para obtener concesiones mineras. De aprobarse esas solicitudes el 70% del territorio nacional quedará en manos de extranjeros, por que las concesiones mineras no se otorgan sobre las vetas, mantos o yacimientos, sino sobre las superficies que están sobre ellos, llamados lotes mineros. Por si fuera poco, la ley minera establece expresamente que “La exploración, explotación y beneficio de los minerales a que se refiere esta ley son de utilidad pública y serán preferentes sobre cualquier otro uso o aprovechamiento del terreno” lo que quiere decir que sobre esas superficies no puede desarrollarse la agricultura, la ganadería ni la silvicultura lo que condena a nuestro país a no producir alimentos, quedando obligado a adquirirlos en el extranjero.

Me he referido a estas cuestiones para hacer énfasis en el hecho de que los mexicanos estamos a punto de quedarnos sin territorio, cuando el territorio es un elemento esencial para que exista la nación y el Estado.

A muchos revolucionarios nos da por invocar el Articulo 39 de nuestra Constitución que dice que el pueblo tiene el derecho inalienable de cambiar su forma de gobierno, pero yo creo que en nuestro caso es mas aplicable el Art. 136 que dice:  “Esta Constitución no perderá su fuerza y vigor, aun cuando por alguna rebelión se interrumpa su observancia. En caso de que por cualquier trastorno público, se establezca un gobierno contrario a los principios que ella sanciona, tan luego como el pueblo recobre su libertad,  se restablecerá su observancia, y con  arreglo a ella y a las  leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados, así  los que hubieren figurado en el gobierno emanado de la rebelión, como los que hubieren cooperado con esta”.

En nuestro caso, los rebeldes y los golpistas son los que se han apoderado del gobierno a partir de 1982.

ES URGENTE EXPULSARLOS DEL PODER Y JUZGARLOS A FIN DE QUE EL PUEBLO DE MÉXICO PUEDA RECUPERAR SU LIBERTAD.

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