Menu

Intervención Central del Acto Solemne por °10 aniversario del Partido de los Comunistas.

  • Escrito por 
Intervención Central del Acto Solemne por °10 aniversario del Partido de los Comunistas.

ESTE ES EL PARTIDO QUE CAMBIARÁ LA HISTORIA.

Discurso central por el décimo aniversario del Partido de los Comunistas leído el 26 de julio en el acto solemne por el camarada Salvador Castañeda O’Connor, miembro de la Dirección Colectiva del Comité Central y Director de la revista Unidad Comunista

Durante buena parte del siglo pasado, el panorama político de la izquierda mexicana estuvo dominado por el Partido Comunista Mexicano (1919) y la corriente lombardista que se erigió en 1948, como Partido Popular Socialista.

A pesar de los encuentros y desencuentros entre ambos partidos y de acusarse mutuamente de desviaciones de izquierda o de derecha, el balance de sus luchas, siempre abnegadas,  puede considerarse, como positivo, porque impulsaron  a la revolución democrática burguesa en los aspectos que más convenían a los trabajadores del campo y la ciudad y a la Nación en su conjunto; porque establecieron una relación fraternal con la Unión Soviética; difundieron la doctrina marxista; y lucharon contra el fascismo y por la paz mundial.

 Lo mejor de ellos fue cuando actuaron juntos  a pesar de sus discrepancias, como es el caso de la formación de la CTM que impulsó la expropiación petrolera para asegurar el desarrollo independiente del país y, elevó como nunca en la historia, los salarios, prestaciones  y condiciones de trabajo de los obreros y empleados, a través de más de mil huelgas victoriosas. Esta central  contribuyó de manera importante en la creación de  la CTAL y de la  FSM.

Fue esperanzador  su encuentro en La Mesa Redonda de los Marxistas  en 1947 cuando examinaron los problemas de nuestro país y del mundo, al término de la Segunda Guerra Mundial,  desde el punto de vista marxista leninista, tomando algunos acuerdos. Lo mismo, cuando sostuvieron la candidatura de Vicente Lombardo a la presidencia de la República en 1952, como un alegato político y programático en contra de las desviaciones y aún traiciones al programa de la Revolución Mexicana hechas por el gobierno de Miguel Alemán.

Y lo más importante, de sus escasos esfuerzos unitarios, fue cuando  a partir de un mitin histórico, el 17 de febrero de 1962, decidieron defender conjuntamente a la  Revolución Cubana, de las agresiones del imperio norteamericano.  

Posteriormente surgieron y desaparecieron otros partidos de la izquierda, muchos de los cuales no fueron sino desprendimientos de los partidos tradicionales, cuya historia está plagada de divisiones, conflictos internos y expulsiones.

Ninguno de estos partidos tradicionales sobrevivió al siglo xx

Las causas de este holocausto político son varias:

El gobierno los cebó con  las elecciones y la posibilidad engañosa de arribar al poder por la vía parlamentaria, creando un órgano supuestamente imparcial que las condujera y calificara; permitiendo su acceso al Congreso con buen número de parlamentarios, hasta el límite de no poner en riesgo, la permanencia de la burguesía en el poder; otorgándoles prerrogativas legales generosas que convirtieron  a sus antiguos cuadros abnegados en mercenarios. Ya entrados en la trampa, al gobierno le fue fácil privarlos de su registro y desaparecerlos o transformarlos  en partidos burgueses.

Las elecciones acreditaron por otra parte, que además de seguir siendo un mecanismo para legitimar a la burguesía en el poder, son un poderoso instrumento de división de las fuerzas que se oponen al sistema.

Para la legislación vigente, fiel al pensamiento neoliberal, las clases sociales no existen, de ahí que los requisitos que se exigen a los partidos sean todos de carácter cuantitativo respecto a los ciudadanos que los integran. Ese elemento respecto al número de miembros o de votos es básico para determinar  el registro  de un partido político y su permanencia en la competencia electoral. Las cuestiones ideológicas y programáticas de los partidos pasan a un segundo término, de lo que resulta que  no exista uno solo, entre los partidos nacionales registrados, que se reclame de la clase obrera y que postule el socialismo entre sus objetivos fundamentales. Esta legislación es falsa porque ignora la lucha de clases en un momento en que se han vuelto abismales las diferencias entre los pobres y los ricos, entre los explotadores y los explotados. En el momento preciso en que los intereses y derechos de la Nación son avasallados por los grandes monopolios globales, todos los partidos se someten al arbitraje del imperialismo. Recuérdese que todos los candidatos se sometieron a la prueba de confianza que les hizo el Vicepresidente de los Estados Unidos, Joseph Biden.

A la clase obrera que es además la única interesada en defender los intereses de la Nación le hicieron el fraude desde que se promulgó la legislación vigente, pues ni siquiera le permitieron participar en las elecciones.

Todos los partidos registrados representan los intereses de la burguesía dominante, como lo demuestra el hecho que durante el sexenio del llamado presidente espurio, se  aprobaron en el Congreso, año tras año, la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos, que son la expresión en números de la política neoliberal, por el voto unánime de todos los partidos. Siendo en los hechos uno sólo nada tiene de democrático que los diversos partidos se distribuyan  gubernaturas, alcaldías, diputaciones y escaños en el Senado. A inicio de la nueva administración han firmado “EL PACTO POR MÉXICO”, que los compromete a la unidad de acción en el diseño y cumplimiento de un programa de gobierno contrario a los intereses de la Nación y del pueblo.

Más que todo eso, la causa de la muerte de los partidos tradicionales de la izquierda fue que no pudieron superar su reformismo en una época en que  las  reformas  agraria, laboral, educativa, económica y otras fueron violentamente clausuradas por el neoliberalismo, que cerró además toda posibilidad de satisfacer las nuevas demandas de la Nación y de la clase trabajadora.

EL 26 de julio del2003 surgió EL PARTIDO DE LOS COMUNISTAS,  como el producto legítimo de un prolongado proceso unitario que involucró a varias organizaciones marxistas leninistas y que tuvo como resultado inmediato la fusión del Partido de los Comunistas Mexicanos y el Partido de la Revolución Socialista. 

La primera característica  que vale la pena destacar es que a contracorriente de las historias de enfrentamientos entre los partidos de la izquierda, el nuestro surgió de un proceso unitario que aún no termina. Somos un partido radical pero no sectario, hoy mismo estamos involucrados en la unidad de acción con la Organización Revolucionaria Socialista Zapata Y Villa  Viven y fortaleciendo nuestros contactos fraternales con UNIOS Y con el EZLN.

La segunda gran característica es que nuestro partido, en una época de contrarreformas, de disposiciones regresivas, anti históricas y anti populares no nació ni pudo haber nacido, como un partido reformista, sino como un partido revolucionario, cuyo único punto de su programa es la toma del poder, sin importar el tiempo que nos lleve el intento, para construir en México un sistema social, económico y cultural que supere al capitalismo,  aboliendo la propiedad privada de los medios e instrumentos de la producción económica y del cambio y  la explotación del hombre por el hombre

Nosotros ponemos en nuestro programa, y a eso se refiere el documento de Estrategia y Táctica, que el único punto de nuestro programa es: la toma del poder.

¿Qué quiere decir eso? ¿Que ya nos vamos a levantar en armas mañana, pasado mañana? ¿Quiere decir que ya no tenemos un programa mínimo? Sí lo tenemos y lo decimos: ¡Nadie como los comunistas ha levantado un programa mínimo tan importante y tan exitoso. Recuérdese que las  TESIS SOBRE MÉXICO de Lombardo Toledano de 1955 para 1982 se habían logrado en un 80%

Ya por programas mínimos hemos luchado toda la vida hasta caer en el reformismo.

La idea de decir que el punto único de nuestro programa es la revolución socialista no quiere decir que ya creemos que somos poderosos y podemos decidir el rumbo del país mañana mismo.

Sólo significa una cosa más sencilla: ¡Que hemos llegado a la experiencia concreta de que ninguna de las grandes y pequeñas demandas de la Nación mexicana se pueden cumplir en este sistema capitalista!

Eso es lo que quiere decir el punto único de nuestro programa: Que hemos llegado a la conclusión de que ninguna de las demandas de la clase obrera, de los campesinos y del pueblo se pueden satisfacer en el sistema capitalista y el que diga lo contrario está conduciendo al pueblo al conformismo, al apaciguamiento y a la tranquilidad, cuando lo que debemos hacer los comunistas es levantar el ánimo revolucionario e irnos a la insubordinación e insurgencia pacífica.

Así lo planteamos, insurgencia pacifica, porque los revolucionarios nunca han planteado la violencia y la lucha armada como principio. Ese es un privilegio del enemigo. Nosotros estamos planteando la lucha pacífica, la lucha revolucionaria de las masas.

Alguien nos ha dicho: “…que cuál fue la importancia de nuestra alianza con las organizaciones que participamos con La Otra Campaña, a pesar de que nos aliamos con un grupo armado como es el EZLN”. ¿Cuál fue la importancia real de La Otra Campaña?  Y respondemos: abrimos una nueva vía revolucionaria, distinta a la que tradicionalmente dividió a los revolucionarios en el pasado, que solamente entendían dos vías,  la lucha armada o la lucha electoral.

La Otra Campaña encontró una nueva vía: Organizar la lucha desde abajo y a la izquierda, de los que sufren, de los que resisten. Es una vía nueva, esa es la aportación de La Otra Campaña. Cuando se fundan estas resistencias en una sola lucha, bajo una  estratégica y una dirección común, democráticamente concertada, aun cuando conserven sus propios modos e instrumentos de combate, el sistema capitalista caerá irremediablemente.

La tercera gran característica de nuestro partido es que no fue casual que naciéramos un 26 de Julio. Escogimos ese día para mostrar nuestros lasos fraternales con los comunistas cubanos y dejar muy en claro, que nuestro amor por el pueblo cubano es inmarcesible. El primer acto de nuestro nuevo partido fue hacer un homenaje a la gran Revolución Cubana. Recuerdo que dijimos entonces que nosotros, frente a una agresión militar contra la Isla heroica,  queríamos tener el privilegio de morir junto a nuestros hermanos.  

Nosotros no somos náufragos de escuela filosófica alguna en desuso, ni huérfanos de ningún ensayo político fracasado.

Sostenemos con firmeza la doctrina marxista leninista y sus partes fundamentales, el materialismo dialectico-histórico, la economía política y el socialismo científico; nos valemos de  las enseñanzas de Miguel Hidalgo, Juárez, Zapata y Pancho Villa , como una guía para la acción. El heroico pueblo cubano, su partido y el Comandante Fidel Castro son nuestro ejemplo e inspiración. Eso no lo digo sólo como una frase, cariñosa y fraternal, sino porque Cuba hace posible que la contradicción fundamental del mundo de nuestro tiempo siga siendo la que se da entre el sistema capitalista y el sistema socialista.

Compañeros:

Como lo expresé hace un año en la plaza principal de Tepic; No hay en el mundo nada más puro y más limpio que la entrañable amistad de los pueblos cubano y mexicano.

De Cuba llegó el conquistador cuando aún no nacía la Nación cubana para impedirlo; de cuba nos llegan ahora los vientos de la liberación porque allí está la cuna de la revolución socialista en América.

Por siglos, cubanos y mexicanos  hemos combatido a los mismos enemigos, a los colonialistas, a los imperialistas; hemos sufrido las mismas agresiones y despojos del  enemigo común y obtenido también victorias importantes

Benito Juárez se refugió en Cuba, Martí vivió entre nosotros

De playas mexicanas zarpó hacia  la victoria el Granma con sus 82 revolucionarios, entre ellos un mexicano, comandados por Fidel Castro, único héroe mundial a la altura del arte

De cuba nos  llegan cientos de médicos mexicanos altamente calificados y con la idea de servir a nuestro pueblo no de enriquecerse.

Es larga la lista de las acciones mutuamente solidarias que han emprendido nuestros pueblos. Por ahora solo diré que el Congreso Mexicano,  tomó el acuerdo,  en el primer tercio del siglo 19, de formar un ejército para  ir a liberar al pueblo cubano del dominio español, que no llegó a cumplirse a causa de las enormes dificultades financieras del México Independiente. Ese acuerdo lo promovió el  Ministro de Relaciones Exteriores, quien afirmo que Cuba sin México está destinada  a sufrir el yugo imperialista; y México sin Cuba es un prisionero del Golfo de México, es decir de España y demás potencias europeas.

A cambio de ese frustrado intento y de otras acciones que los mexicanos emprendimos con desinterés,  hemos recibido de los cubanos, fortaleza, esperanza y vida. El enorme prestigio moral, económico, político y militar de la Revolución Cubana y el espíritu solidario del pueblo cubano, que ha hecho de la solidaridad internacional un verdadero poema, es la causa principal de que el ejército  yanqui no se haya atrevido a invadir de manera definitiva a México ni a ningún otro país  del continente. Bien saben los norteamericanos que los combatientes cubanos al derrotar al ejército sudafricano, no solo salvaron la independencia de Angola, sino que fueron un factor importante de la liberación de Sudáfrica respecto de ingleses, holandeses y del odioso apartheid; de la libertad de Nelson Mandela y de su ascenso al poder.

Para nosotros el 26 d julio es una fiesta patria, como lo son el 16 de septiembre y el 5 de mayo.

La Situación Nacional

La situación de México, al contrario de lo que sucede venturosamente en  otros países del continente,  ha empeorado respecto al panorama que  describió sobre todos  los países de América latina, la Segunda Declaración de la Habana.

 A causa de la dictadura neoliberal somos una colonia de los Estados Unidos.

La deuda externa y el TLC  cumplieron con el objetivo imperialista de destruir nuestro sistema constitucional y poner  al Estado al servicio de los monopolios globales y de los intereses del Imperio norteamericano

Las condiciones de nuestro país son más injustas y humillantes que cuando fuimos colonia de España. Lo virreyes tenían la posibilidad de eludir  la Leyes de Indias y aún los decretos de la Corona, empleando la formula “Se acata pero no se cumple”, mientras que hoy, nuestros supuestos gobernantes son incapaces de quitarle una coma a las órdenes  del Imperio. Los españoles dejaban en el país más del 50% del  valor  del oro y la plata que extraían de nuestras minas, mientras que hoy  recibimos  apenas el1.18% del valor del oro y la plata que los extranjeros se llevan de nuestro país.

Las multinacionales extrajeron recursos minerales por más de 552 mil millones de pesos entre 2005 y 2010, pero sólo pagaron al país “derechos” por 6 mil 500 millones. Tan sólo en 2008, las empresas canadienses, estadunidenses, australianas y brasileñas sacaron de México más de 50 toneladas de oro y 2 mil 600 de plata

El orden jurídico  surgido en 1917 que estableció los derechos fundamentales de la Nación mexicana y de los trabajadores ha sido suplantado por los dictados del Imperio, mediante sucesivos golpes de Estado del llamado Constituyente Permanente, disfrazados de actos patrióticos, al grado que la Constitución que declaraba como inalienables los derechos de la Nación , protege ahora los intereses del  capital extranjero, que se apropia paulatinamente de nuestro territorio y sus recursos, y que impide el desarrollo independiente  de nuestro país, al tiempo que despoja a la Nación y a nuestro pueblo de la soberanía que le pertenece y pone al Estado nacional a su servicio. La legislación  laboral que tutelaba los derechos de los trabajadores,  hoy tutela los intereses de la clase patronal.

Los patronos pueden ahora despedir a bajo costo, o sin costo alguno, a sus trabajadores y en el momento que consideren conveniente, a sabiendas de que pueden encontrar sustitutos fácilmente entre la gran masa de desempleados que, por hambre, ofrecen sus servicios  a bajos precios. La perversa reforma laboral ocasiona una competencia por el empleo, una lucha entre los propios trabajadores, cuando el enemigo común es la clase burguesa que pretende distraer la verdadera lucha de clases y  someter a los trabajadores a condiciones similares a la esclavitud.

Los efectos de esta política neoliberal, están  a la vista:

-20 millones de mexicanos, según confesión del gobierno, no  tienen que comer el día de hoy.

-En México, 51 de cada 100 habitantes vive en situación de pobreza, según el informe Indicadores del desarrollo mundial, publicado por el Banco Mundial. En ese entorno de extendida pobreza, se da una marcada desigualdad en el ingreso, según los datos contenidos en el reporte. Este informe es tendenciosamente optimista. La pobreza en nuestro país está mucho más extendida y es mucho más profunda


-Los salarios  han perdido en poco tiempo el 75% de su poder adquisitivo

- La desigualdad social es enorme, al grado que un obrero, así sea calificado y perciba 20 salarios mínimos, necesitaría trabajar 325 años para ganar lo que el señor Carlos Slim gana en un día (142 millones de pesos, según la revista Forbes)

-  Los monopolios globales a los cuales se han integrado los mexicanos que encabezan o figuran en la lista de Forbes, son criminales de la peor especie, que se han enriquecido hasta lo absurdo, a costa del patrimonio de la Nación o explotando sin piedad a los trabajadores. La Nación les entrega, casi sin costo, las riquezas de su territorio; los lugares más hermosos de su superficie, los mares, las lagunas, los esteros y los ríos; del subsuelo, el oro, la plata, el carbón y otros minerales. Los monopolios de la radio, televisión, internet y telefonía se aprovechan del espacio aéreo que es también  propiedad de la Nación. Las comunicaciones, los transportes, el petróleo, la industria petrolera y la electricidad han sido expropiados a la Nación, en beneficio también de tales monopolios.

Ya nos quitaron casi todo. Ahora se disponen a robarnos nuestro territorio Están en trámite las concesiones mineras que incluyen grandes extensiones de terreno en la superficie de los mantos mineros, sobre esa superficie  según la ley, nadie que no sea el propio concesionario puede desarrollar ninguna actividad económica, agrícola, ganadera o forestal. Por esta vía los concesionarios van a tener la posesión exclusiva del 70% del territorio nacional.

Por otra parte se está modificando la Constitución para levantar la prohibición de que los extranjeros puedan adquirir el dominio directo de terrenos en nuestras costas y fronteras.

El imperialismo quiere nuestro territorio  pero sin la molestia de millones de parias que lo habitan, por eso pretende matar de hambre a la población sobrante,  o convertirá en “daño colateral” de la encarnizada guerra que han inventado contra el narco, que es en la realidad una guerra contra el pueblo y la juventud mexicana.

-La plusvalía, tanto absoluta como relativa, que los capitalistas obtienen del trabajo humano es de enormes proporciones, apenas comparable con la que obtenían los nazis en los campos de concentración.

-Los sindicatos, que son los instrumentos fundamentales de los trabajadores para su lucha económica por mejorar el salario, las prestaciones, las condiciones de trabajo y sus niveles de vida, están siendo sometidos a una persecución implacable por parte de los monopolios y del gobierno, que pretenden mantener hasta desaparecerlos.

Por si fuera poco, hay cambios cualitativos  de carácter negativo en la dramática situación del país

El regreso del PRI no es como el regreso del Charro Negro, una simple continuación. Aquel PRI sabia negociar, hacer concesiones. Éste cínicamente  impone sus decisiones antinacionales y anti populares, como diciendo: háganle como quieran. Hacemos las cosas porque podemos hacerlas, porque tenemos el respaldo del imperio.

La reforma laboral, con la que inició su nuevo mandato, convierte a la legislación en protectora de los intereses patronales. No  Ignora la lucha de clases, simplemente propicia la lucha entre los  mismos trabajadores.

La ofensiva implacable contra los sindicatos se mantiene con  mayor vigor. La Suprema Corte revocó el amparo que un tribunal colegiado le había otorgado al SME dejándolo ya sin defensa legal alguna. Para nadie es extraña la conducta antinacional y anti obrera de la Corte, lo nuevo es que resuelva en contra de los trabajadores un asunto para el cual no tiene facultades legales… y háganle como quieran.

Peligroso seguir  ignorando la necesidad de los cambios revolucionarios

A los comunistas al igual que a los católicos se les presenta el problema de saber cuál es el papel de la voluntad humana frente al determinismo; cual es la responsabilidad de los hombres frente a   las leyes objetivas que presiden el desarrollo de la naturaleza y la sociedad humana o frente a la voluntad de Dios,  Los católicos resuelven el problema de la culpa con la teoría del libre albedrio: No es Dios,  sino el individuo culpable, si  éste  último opta por el pecado, irremediablemente se va al infierno Por nuestra parte los marxistas sabemos que las leyes que presiden el desarrollo de la naturaleza y la sociedad humana son objetivas, independientes de nuestra conciencia y voluntad. Pero sabemos también que  los hombres pueden sujetarse a ellas o ignorarlas. En el primer caso los hombres logran su verdadera libertad y las aprovechan en su favor. En el segundo, son condenados a la involución.

Dice El Manifiesto Comunista: “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases.  Hombres libres y esclavos, patricios y plebeyos, señores y siervos, maestros y oficiales, en una palabra opresores y oprimidos se enfrentaron siempre, mantuvieron una lucha constante, velada unas veces y otras franca y abierta; lucha que terminó siempre con la transformación revolucionaria de toda la sociedad o con el hundimiento de las clases en pugna.”

De una interpretación correcta del Manifiesto se desprende que estando como están maduras las condiciones objetivas para que el capitalismo desaparezca, y no luchamos  por ello, en la actualidad no solo se producirá el hundimiento de las clases,  sino de la humanidad en su conjunto y la destrucción del globo terráqueo.

Nuestro deber como revolucionarios es hacer la revolución, construir la sociedad socialista antes de que el capitalismo nos destruya como Nación. Además esa es la mejor forma del internacionalismo proletario y de dar solidaridad a los pueblos que sufren la opresión colonial y luchan por el socialismo.

Para ello tenemos un camino trazado, el camino de la ruptura con el gobierno y con el sistema; impulsar la formación de las unidades de producción independientes, al tiempo que desplegamos una lucha cultural, ideológica y política en contra de las tesis mentirosas y cínicas de nuestros enemigos históricos.

 La vía es compleja. Se trata no solo de impulsar formas no capitalistas de producción económica, distintas relaciones de producción que coexistan con las caducas, compitan con ellas y, en su momento las desplacen, sino también desarrollar  una nueva cultura, una nueva manera de entender la vida, el mundo y la sociedad humana; Emprender  nuevas formas de relación entre el hombre y la naturaleza y entre los hombres mismos.

Dar al Internacionalismo proletario, una nueva dimensión, que no consiste únicamente en la relación diplomática, las consultas, los viajes, los foros sino fundamentalmente en promover acciones comunes. Urge por ejemplo ponernos de acuerdo con los trabajadores norteamericanos para luchar juntos contra el TLC.

Acercarnos a los movimientos antiimperialistas del mundo y en especial de América Latina para promover acciones concertadas contra los monopolios globales.

Fortalecer nuestra relación con Cuba. Estudiar y emprender acciones prácticas contra el bloqueo.

Compañeros:

Reitero aquí  unas partes y agrego otras del Editorial de la revista Unidad Comunista para decir finalmente:

El de los comunistas, más que un partido es una esperanza, sus integrantes no somos sabios, intrépidos ni heroicos, somos hombres, mujeres, jóvenes y viejos que simplemente pensamos que los cambios en la sociedad son más que posibles, necesarios, porque resulta irracional, absurdo, injusto e inmoral que el uno al millón de habitantes de este país  disfruten de la riqueza que producen los trabajadores y el pueblo, descontado por su puesto el enorme tributo que se paga a los monopolios globales; que 20 millones de hambrientos compartan nacionalidad con el hombre más rico del mundo, quien gana en un día lo que un trabajador ganaría en miles de años.

Este partido nació luchando junto al sindicato de electricistas para evitar la privatización del sector eléctrico; Acompañó durante toda una temporada  a la tribu Cucapá a pescar en la desembocadura del rio Colorado para proteger sus vidas, sus aperos de pesca y la Curbina Golfina capturada, del despojo y la agresión de las autoridades, quienes por proteger aquella especie marina, condenan a la extinción a un pueblo de pescadores que desde hace más de mil años vive de esa actividad económica; mostró su solidaridad con los  heroicos pobladores de San Salvador Atenco frente a la agresión fascista de las autoridades federales y del Estado de México que los castigaron  brutalmente por haberse negado a que les quitaran sus tierras ejidales para construir un aeropuerto; bajó al fondo de la mina Pasta de Conchos para tratar de rescatar los restos humanos de los mineros atrapados por la explosión que criminalmente provocó la empresa la madrugada del 19 de febrero del 2006; que ha seguido luchando junto al sindicato minero para frenar el genocidio minero que en la zona carbonífera se sigue perpetrando por parte del gobierno y de las  empresas; que ha mostrado su solidaridad combativa con el SME a quien arbitrariamente le desaparecieron su fuente de trabajo; que se ha pronunciado en contra de la agresión permanente en contra de los obreros y sus sindicatos y en contra de todas aquellas medidas revanchistas que tienden a despojar a los trabajadores de sus derechos elementales.

Los comunistas amamos profundamente a México y nos oponemos a que los extranjeros, no los pueblos, sino los explotadores, se estén llevando desde hace 500 años el oro, la plata, el cobre, el carbón, el petróleo y otras riquezas del subsuelo, cuya propiedad corresponde a la Nación Mexicana, y que nuestros malos gobernantes en lugar de impedir este fenomenal saqueo, lo anden promoviendo por todo el mundo y obliguen a nuestros compatriotas, mediante leyes absurdas, a promocionarles mano de obra esclavizada.

Los hijos de la traición, aquellos que se enriquecieron aún más, con los festejos de bicentenario de nuestra independencia, para nada se acordaron de las sabias palabras del padre de la patria, don Miguel Hidalgo, quien advirtió  a los mexicanos sobre las falacias del conquistador español y de quienes vinieron a colonizarnos enseguida:

… “El móvil de todas esas fatigas no es sino su sórdida avaricia. Ellos no han venido sino por despojarnos de nuestros bienes, por quitarnos nuestras tierras, por tenernos avasallados bajo sus pies…”

Tampoco toman en cuenta que el propio Hidalgo abolió por la esclavitud desde el año de 1810.

Está en puerta “la solución final” con la que gobernantes apátridas y genocidas quieren desaparecer a nuestro país. Pretenden concesionar a empresas mineras extranjeras el 70% del territorio  nacional, donde no habrá más espacio para la agricultura y la ganadería, porqué de acuerdo con la ley, la minería es de interés público y desplaza a cualquier otra actividad productiva en el campo mexicano. De esa manera hasta los campesinos tendrán que consumir, si pueden, alimentos importados y quienes además al quedar absolutamente desocupados tendrán que vender su fuerza de trabajo a las empresas mineras en condiciones desventajosas y esclavizantes.

En el pasado tuvimos gobernantes buenos, regulares y malos; pero nunca de la calaña de los actuales que se caracterizan por el odio animal que sienten por el pueblo y los trabajadores.  No son humanos, son una subespecie por debajo de nuestra escala zoológica.

Este partido, el de los comunistas, está dispuesto a juntarse con aquellos mexicanos, a quienes les duela la patria y que se rebelan en contra de la injusticia social y la desigualdad entre los compatriotas, que ha adquirido dimensiones absurdas; para luchar por la liberación política y económica de la Nación mexicana; por la recuperación de su soberanía y su derecho a autodeterminarse; por la recuperación de los recursos naturales de su territorio y de todas las riquezas de que ha sido despojada. Está dispuesto también a luchar por la reinstalación de los derechos del pueblo y de los trabajadores que el revanchismo burgués les arrebató y por la construcción de una sociedad superior a la actual, justa, democrática y en donde la riqueza y el poder corresponda a quienes trabajan con sus manos y su cerebro y desparezcan para siempre las clases parasitarias y explotadoras.

¡VIVA EL PARTIDO DE LOS COMUNISTAS!

¡VIVA LA GRAN REVOLUCIÓN CUBANA!

¡VIVA MÉXICO!

volver arriba