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LA CEIBA DE ALEJANDRO (Noveno aniversario luctuoso)

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LA CEIBA DE ALEJANDRO (Noveno aniversario luctuoso)

LA CEIBA DE ALEJANDRO

Por: Salvador Castañeda O’Connor

En Aután existe un árbol americano bombacáceo, de 9 metros de altura, de tronco grueso, ramas rojizas, flores rojas tintóreas y frutos de 10  cm. de longitud, que contienen seis semillas envueltas en una especie de algodón que se desarrolla sobre la tumba de Alejandro Gascón Mercado, que acredita fehacientemente que el inquilino está vivo y que crece un metro cada año, pues fue plantado junto con la ceiba el 18 de febrero de 2005.

Los primeros años, la ceiba se nutrió del cuerpo de su huésped, principalmente del cerebro y de los huevos. Después se alimentó con las lágrimas de los hijos, hermanos, viudas, compañeros y amigos de Alejandro. Recibe ahora, año con año, los discursos floridos, los aplausos y la música que le llevan los viajeros y sus paisanos. Es una ceiba inteligente, valiente, sensible y sobre todo, muy alegre, tanto, que contagia a sus visitantes, quienes terminan haciendo una fiesta  con pozole y cervezas, en honor de quien habita en sus raíces. Las mujeres se abrazan a su tronco, sus compañeros escuchamos el rumor de sus flores.

Tal vez el mayor aporte  que le hizo Alejandro a la  política fue la alegría, la alegría de un combatiente que está convencido de que su causa es justa y que triunfará. Nunca hubo amargura en el ánimo del viejo luchador comunista, ni siquiera cuando le arrebataron sus triunfos, por medio de fraudes, trampas y crímenes. Tampoco hubo amargura a la hora de su muerte física, porque murió combatiendo y en los brazos de la mujer que amaba.

Cuando los técnicos entregaron a la biblioteca MARX-LENIN, el archivo de Alejandro debidamente organizado, me pidieron que  formulara un documento a manera de presentación de tal archivo. En ese documento expresé que Alejandro, por medio sigo condujo a este pueblo alegremente, con banda, cerveza y mezcal, en las luchas siempre victoriosas contra el cacique, los terratenientes y las empresas extranjeras del tabaco. En 1975 pretendió “asaltar el cielo” para que los nayaritas fueran, al fin, dueños de su propio destino. Amó tanto al pueblo  que se sabia de memoria el nombre de casi todos sus integrantes.

Alejandro ya no pudo acompañarme en la fiesta de cumpleaños número 80 que me organizaron nuestros compañeros, pero estuvo presente en el presidium, cuando lo recordé con las siguientes palabras:

Aquí me tocó luchar a favor de los campesinos, de los obreros, de los pescadores  y del pueblo.

Inspirado en mis maestros del Internado de Segunda Enseñanza Para Hijos de Trabajadores, en los mártires agraristas Antonio Laureles y Prisciliano Góngora; en el Prieto Crispín y Miguel Echauri, campesinos comunistas, asesinados por  el cacique Flores Muñoz, a quienes conocí personalmente; en la pelea casi suicida de Pedro de la O, que organizó  la Huelga del Maíz en 1949 en contra del cacicazgo; en el ejemplo del maestro y poeta comunista Severiano Ocegueda y siempre bajo la dirección política de Alejandro Gascón y del Dr. Rafael Gómez Aguilar, aquí me tocó luchar.

 

Alejandro movilizó a éste pueblo en jornadas muy importantes, para derrotar a los terratenientes,  reanudar el reparto agrario a fuerza de invasiones o de la aplicación de la antigua Ley de Tierras Ociosas; para derrotar al feroz cacicazgo de Flores Muñoz, que no pudo mantenerse  por un cuarto sexenio más, no sin antes invadir las tierras de sus allegados y expulsar a sus incondicionales de la dirección de la cooperativa de  obreros de la histórica fábrica de Bellavista  ; para derrotar a las empresas extranjeras del tabaco, que fueron obligadas a pagar a los campesinos el doble por su tabaco, a reinstalar a 600 obreros despedidos por ir a la huelga e hicimos que en su lugar se creara una empresa pública; y para derrotar a las fuerzas represivas que impedían capturar camarón a los pescadores ribereños. Alejandro derrotó al PRI en 1972 para formar un ayuntamiento plural y democrático encabezado por comunistas y volvió a derrotar al PRI  en las elecciones de 1975, pero ese partido tan viejo como corrupto, se valió de en un enorme y escandaloso fraude electoral apoyado por el ejército, para evitar que fuera gobernador.

Alejandro es la historia de Nayarit de casi toda la segunda mitad del siglo pasado.

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