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Documento Central de la 3ra Conferencia Nacional de Organización

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Documento Central de la 3ra Conferencia Nacional de Organización

Documento Central presentado por el Secretario General del Comité Central del Partido de los Comunistas, Fernando Acosta Esquivel.

 Esta lll Conferencia Nacional de Organización del Partido de los Comunistas tiene como principales objetivos el reagrupamiento del Partido, fortaleciendo su estructura; elevar el nivel ideológico, político y cultural de sus cuadros; fortalecer sus medios de agitación, propaganda y difusión; poner al día las nuevas formas de interrelación entre el Partido y las masas, entre la lucha social y la lucha de clases, en especial por el surgimiento de numerosos grupos grandes y pequeños que luchan por la vida y en contra de la perversa política de la clase gobernante de cargar sobre las espaldas  del pueblo y los trabajadores  todo el peso de la crisis;  la discusión de los temas políticos del cambio social (la vía mexicana al socialismo ); profundizar en la crisis general del sistema capitalista, partiendo del modo de producción capitalista, de las relaciones de producción capitalista, del estancamiento de las fuerzas productivas, del desarrollo de la planta productiva capitalista, la tecnología, la ciencia y tiempo de vida u obsolescencia de dicha planta productiva; preguntarnos si en el nuevo sistema de la vida social al que aspiramos debemos aprovechar algo del viejo y caduco sistema, o debemos destruirlo por completo; si la nueva sociedad que construiremos los de abajo requiere de un Estado revolucionario para aplastar la resistencia que oponga la contrarrevolución, después de aplastar a la clase burguesa; ¿ Cómo resolveremos el problema de hegemonía de clase?.

Todos estos problemas deben ser abordados por esta lll Conferencia Nacional de Organización.

En el Manifiesto del Partido Comunista, Carlos Marx hace una descripción del desarrollo del sistema capitalista en base a la lucha de clases, desde el surgimiento de este modo de producción en la propia entraña del régimen feudal, hasta  su aniquilamiento como sistema hegemónico. También examina a la clase obrera que nace en la entraña del régimen capitalista y se desarrolla dentro de él. Con el desarrollo de la industria moderna  se da el desarrollo de la clase obrera, así surge la clase social que tomará las armas para destruir a la clase Burguesa y a su sistema de explotación capitalista. También señala que es la clase obrera la clase antagónica y revolucionaria por excelencia a la que le corresponde enfrentar al sistema capitalista y que cuando toma conciencia de este hecho se convierte de clase en sí, en clase para sí. Al describir la lucha de la clase obrera señala que para poder cumplir con su misión histórica necesita de la creación del  partido único de  clase , que se diferenciará de los partidos burgueses y pequeño burgueses por su programa y sus demandas, como la abolición de la explotación del hombre por el hombre; la socialización de los medios de producción y del cambio; la creación de un Estado revolucionario de obreros y campesinos que impondrán en base a la nueva superestructura, la dictadura del proletariado, que es la dictadura de la mayoría y no de la minoría y por tanto, superior a la democracia burguesa, expropiando la industria, las tierras, los recursos naturales, socializándolos y convirtiéndolos en propiedad de todo el pueblo  en cada nación que vaya liberando hasta lograr la hegemonía a nivel mundial, así se crea un nuevo modo de producción, y nuevas relaciones de producción . A esta etapa Marx la llamó Socialismo.

En el socialismo  la lucha de clases no desaparece de una forma súbita, es la etapa en que el proletariado en el poder lucha contra la resistencia de la clase burguesa despojada de él, y contra la influencia que ésta ejerce ideológicamente, es la etapa de la reconstrucción de la economía y del tejido social. Si bien la revolución proletaria ha destrabado las fuerzas productivas creando el nuevo modo de producción, con nuevas relaciones de producción, la tarea que tiene enfrente el proletariado es titánica ya que en primer lugar tiene que asegurar que nadie en la nueva  sociedad se apropie del trabajo ajeno. Debe hacer crecer la riqueza y desarrollar las fuerzas productivas, hasta extinguirse como fuerza represora y con ella el Estado y al Derecho, para llegar a una sociedad de libres productores.

Después del Manifiesto del Partido Comunista, Marx continúo creando la doctrina del proletariado y organizando a los trabajadores en la lucha política, protagonizó la creación de la primera  Internacional Comunista fundada en 1864,   participando en la redacción de sus estatutos,  donde su principal demanda era luchar por la jornada de 8 horas, objetivo que se lograra en 1886 en EEUU, después de su muerte.

Todas las obras de Marx, filosóficas, económicas, metodológicas, son el acervo del comunista de hoy. La teoría marxista se ha enriquecido con los aportes de otros revolucionarios que atendiendo a sus principios,  han aportado al movimiento revolucionario nuevas experiencias, porque  han encontrado en el desarrollo del capitalismo nuevos fenómenos, que reafirman la doctrina marxista, como Lenin, que profundizó en la última fase del capitalismo, y creó la teoría del imperialismo, fase superior del capitalismo, y partiendo de ahí descubrió que era Rusia el eslabón más débil de la cadena capitalista, y mediante la lucha revolucionaria  rompió la cadena capitalista logrando el triunfo político del proletariado sobre la burguesía, y los vestigios feudales, creando un Estado proletario que demostró que el socialismo y el marxismo son viables. De ahí parte la praxis del socialismo científico, con la participación de otras experiencias que van configurando al nuevo mundo proletario, que en cada crisis capitalista, encuentra nuevos caminos para crear la nueva correlación de fuerzas a favor del socialismo.

Como podemos ver y lo señaló Marx, en el desarrollo del proletariado las ideas revolucionarias surgen de afuera de la clase, primero, de los estamentos más avanzados de la burguesía y la pequeña burguesía, que por medio de la ciencia y la cultura determinan su participación a favor de la lucha revolucionaria. En la propia lucha el proletariado  fortalece su cultura y comienza  a asimilar con espíritu creador la ideología revolucionaria hasta hacerla suya.  Cuando el proletariado se ha convertido en clase para sí e inicia su deslinde de los elementos pequeños burgueses. Igual sucede en el nuevo régimen donde el proletariado  separa a aquellos elementos que obstruyen el desarrollo socialista, y que permiten la apropiación del trabajo ajeno, o se benefician de él por medio del burocratismo. Cuando el proletariado vence ese obstáculo, inicia la planificación de la economía y destruye las leyes del mercado que lo sujetan al viejo régimen. Este es el periodo revolucionario más trascendental, pues es el inicio de la construcción del nuevo régimen socio – económico.

La praxis del socialismo ha dejado experiencias valiosas, aunque también algunas dolorosas, la primera experiencia de los comunistas soviéticos, fue un paso atrás a la economía planificada, pues interferían las leyes del desarrollo ya que siendo la primera nación que se liberaba, sus fuerzas productivas y su desarrollo productivo estaba basadas en la agricultura y formas artesanales pre capitalistas y semifeudales, aun cuando existía industria con desarrollo capitalista era un país agrícola – industrial que, para lograr sus objetivos socialistas, necesitaba desarrollar la industria, sin perjudicar al proletariado del campo . A Lenin le tocó vivir esta experiencia y la resolvió políticamente  regresando al mercado los productos agrícolas, bajo el control obrero, creando el capitalismo de Estado, es decir utilizar formas capitalistas bajo el poder del Estado proletario. Lenin entendía que esa política iba a crear burocratismo ya que el Estado acumularía la plusvalía del trabajo productivo, y para controlarlo debería existir el control obrero por medio de los sindicatos. Estas políticas resolvieron los problemas de esa etapa de la construcción del socialismo. Desafortunadamente Lenin muere antes de terminar el primer quinquenio (programa económico trazado por el poder soviético) este paso hacia atrás no era permanente, se trataba de acumular plusvalía por medio del Estado socialista revolucionario, desarrollar la industria socialista e industrializar la producción agrícola, dicho de otra forma, hacer en materia económica lo que el régimen capitalista no hizo. 

Estas eran las bases para transitar al nuevo régimen de la vida social. El proletariado en lo general y la clase obrera en lo particular, tenían la enorme responsabilidad de velar porque esto se cumpliera. No se trataba sólo de morir por la Nación  en el enfrentamiento contra el capitalismo mundial, que se dio y que salieron vencedores, se trataba de que en cada paso que se daba se fortaleciera el socialismo, y se combatiera la burocracia, que el proletariado en lo general asumiera la tarea de catalizador para enrumbar a la nación a la economía planificada terminando con el capitalismo de Estado,  unificando a las naciones que se enrumbaban hacia el socialismo, creando la correlación de fuerzas para aplastar al capitalismo mundial .

Hasta la fecha esa etapa no ha sido superada por el movimiento comunista internacional. Los países que han derrotado a la burguesía y tomado el poder del Estado y construyen el socialismo, dentro del capitalismo mundial,  siguen creando desde el punto de vista económico, capitalismo de Estado, y aunque han seguido el programa de socializar los medios de producción, la planta productiva que han socializado, o que han abierto con fines socialistas, sigue los patrones del modelo capitalista, que es en la actualidad completamente obsoleto. Debe reconocerse sin embargo que el capitalismo de Estado, bajo el control de la clase obrera es superior al capitalismo de Estado en manos de la burguesía, porque la plusvalía, al menos en teoría, debe destinarse en beneficio del desarrollo socialista.

En la actualidad, tanto los países de gran desarrollo capitalista como los socialistas  ponen en riesgo la propia existencia de la vida en el planeta, pues con el objetivo de generar energía vital para la planta productiva, consumen el 86% del total de la energía generada de restos fósiles que han contaminado al planeta, arrojando a la atmosfera enormes cantidades de CO2 que destruye la capa de ozono que protege a la tierra de los rayos solares, ocasionando el calentamiento global, la elevación del nivel del mar, la contaminación de los ecosistemas, y daños colaterales al planeta y a la vida.

Por otro lado, gran parte de los fondos económicos que se han creado con el capitalismo de Estado, en los países socialistas, son utilizados como capital para salvar a las economías de los países imperialistas, caso concreto los empréstitos millonarios de China a los Estados Unidos de Norteamérica, que ascienden en compra de  bonos del tesoro a ese país, a 1304 billones de dólares, que los convierte en el mayor acreedor de esa potencia económica y militar. Los fondos sociales que se crearon en la antigua Unión Soviética, fueron privatizados y entregados a la burocracia que desde el poder traicionaba la causa socialista.

Todos estos golpes han retrasado el avance de la lucha por el nuevo sistema social, y amortiguado para la burguesía,  la crisis del sistema capitalista mundial, que de no ser por estas amargas experiencias ya hubiera perecido. El problema que ha causado este retroceso es que nos pone en el camino de la barbarie, de la irracionalidad, pues esta crisis se convierte en crisis de humanidad, pues se reduce de una manera drástica el patrón de consumo de los elementos vitales para la vida de la mayoría del pueblo trabajador, y como contradicción crece la opulencia de una clase burguesa oligárquica y reaccionaria que representa mucho menos del 1% de la población mundial, abriendo una brecha cada vez más inalcanzable de valores civilizatorios, alejando de bienestar y prosperidad a los pueblos  y a la humanidad. El deterioro del mundo y la naturaleza actualmente nos da solo una disyuntiva: cambiar de modo de producción y planificar la economía, o sucumbir ante la anarquía económica del capitalismo. Haciendo un recuento del desarrollo de la humanidad nos damos cuenta que vivimos un estancamiento de las fuerzas productivas semejante al obscurantismo de antes del renacimiento. Con una nueva religión impuesta por los nuevos amos, “el Neoliberalismo”  que destruye a las naciones, su cultura, su lengua, sus raíces históricas, globalizando y supeditando todo a la lógica del mercado. Los valores antes mencionados, producto del desarrollo de la humanidad y la sociedad, son a la vez el único aliento de lucha revolucionaria. Por eso la gran rebelión de millones de seres humanos en contra de las políticas neoliberales, que como explica el Subcomandante Marcos, han desatado la cuarta guerra mundial, y la están ganado, creando un mundo unipolar, que al igual que las guerras pasadas, se reparten el territorio, pero esta vez para lograr sus pretensiones. Su objetivo es derrotar a la humanidad.

Sin duda en esta conferencia de organización todos esperamos encontrar los medios para que el partido logre influir sobre las masas del pueblo trabajador, sobre todo en las masas obreras que están al frente de las cadenas de producción. Lenin señalo que entre el Partido y las masas deben existir la interrelación, mediante lo que él llamó,   correas de trasmisión entre el Partido y las masas, y que son los cuadros del Partido los que deben cumplir esa función. El cuadro del Partido es un camarada formado y preparado en la lucha revolucionaria, pertrechado de la teoría revolucionaria, en la ideología marxista-leninista, con experiencia probada, que se especializa en la lucha política y penetra en el movimiento social transformando esa lucha en lucha de clases, en lucha política.

El movimiento revolucionario en México está formado por varios ingredientes, internos y externos. Las ideas revolucionarias que son universales han sido patrimonio de esta Nación y se han puesto en práctica en los momentos trascendentales del cambio social, así llegamos al desarrollo actual.

Sin duda la revolución democrático-burguesa de 1910, conocida como la Revolución Mexicana, dio entrada al sistema capitalista, destruyendo el latifundio de la iglesia y el latifundio laico, representantes legítimos del régimen feudal, que concentraba más del 90 % de tierras de la Nación; fragmentó las haciendas  en ejidos y pequeñas propiedades, dando entrada al mercado nacional de los productos del campo; nacionalizó la industria estratégica para el desarrollo nacional, y su principal logro fue el reconocimiento jurídico de clase, al proletariado,  a la clase obrera, por medio de la Constitución al igual que al campesino, elevándolo a la categoría de ejidatario. Toda una etapa de triunfos por medio de una revolución armada que costó la vida a más de un millón de mexicanos cuando la población era de 16 millones. Esta etapa logró todos sus objetivos para 1940 al inicio de la segunda guerra mundial, a la que se incorporó nuestro país en estrecha colaboración con los Estados Unidos, cuando tal vez hubiera sido mejor que la clase obrera, la mejor organizada en el momento, aprovechara la circunstancia para transformar la revolución popular y nacionalista en una revolución socialista, que hubiera significado una aportación mayor a la lucha antifascista.  Sin embargo para 1946, después de finalizar la guerra, fue desplazada la clase gobernante compuesta por los generales que produjo la revolución armada de 1910, para dar entrada a los regímenes burgueses de civiles al servicio del gran capital, rompiendo además la alianza histórica con obreros y campesinos quienes verdaderamente hicieron la revolución. Esta burguesía parasitaria, aprovechando el desarrollo de la industria nacionalizada, la pusieron a su servicio para amasar grandes fortunas. Abrieron a su favor el latifundio urbano expropiando miles y miles de hectáreas para la construcción de universidades, carreteras y caminos, áreas para paseos y monumentos, áreas para las nuevas tiendas departamentales, grandes fraccionamientos habitacionales etc. Hicieron contrarreformas al art. 27 constitucional creando el amparo agrario para los terratenientes, creando  los títulos de inafectabilidad, iniciando un periodo de terror  y persecución  de líderes obreros, desconociéndolos, e imponiendo a los que se doblegaban a su política, creando el corporativismo.

Después arribaron los neoliberales para destruir, mediante sucesivos golpes de Estado el sistema constitucional y poner al Estado-Nación al servicio de los monopolios globales, abriendo un periodo de saqueo masivo de nuestras riquezas nacionales, de trabajo esclavizado y de violencia genocida.

Los impresionantes avances técnico-científicos que permiten el uso generalizado de las maquinas en la producción de bienes y servicios, de que los patrones se aprovechan de manera exclusiva, en lugar de aliviar las jornadas de los trabajadores, ha conducido al sistema capitalista y más a un capitalismo dependiente y deformado como el mexicano, a una crisis estructural y definitiva, porque expulsa el trabajo humano de los procesos productivos, creando desempleo, recesión y hambre y destruye la necesaria correspondencia de las fuerzas productivas con las relaciones de producción. Por una parte,  traba la principal fuerza productiva que es el trabajo humano, único que produce valor, y por la otra, hace que el desarrollo impetuoso de los medios e instrumentos de la producción económica no quepan dentro de los estrechos marcos del sistema.

Los monopolios globales y los gobiernos neoliberales han descargado sobre el pueblo trabajador todo el costo de la crisis. La Tercera Conferencia Nacional de Organización, debe preparar a los comunistas para que se esfuercen por agrupar y aglutinar en torno suyo, a todas las fuerzas capaces de luchar en contra del imperialismo, enemigo principal del proceso histórico, fuerza esencial de opresión de nuestro pueblo y de todos los pueblos del mundo.  

El objetivo de nuestra línea política es, en definitiva, preparar a las masas para la revolución, garantizar la victoria sobre las fuerzas del viejo régimen. El problema fundamental de la política es el poder y lo correcto es que el partido de la clase obrera debe estar preparado para emplear todas las formas de lucha para alcanzarlo. Y regresarlo al pueblo.

Camaradas: El Partido de los Comunistas es un partido compuesto por tres generaciones. La primera que es la más experimentada y heredera de los principios ideológicos del marxismo, cuyo objetivo es velar por que prevalezca el movimiento comunista internacional, y como tarea nacional hacer la revolución proletaria en la sociedad mexicana, analizando sistemáticamente las condiciones del mundo y de la vida, aportando nuevas experiencias al movimiento comunista internacional, creando una corriente crítica, sin caer en el revisionismo.

La segunda es una generación de cuadros que vivieron el derrumbe del socialismo real, y el nuevo mundo unipolar, que superaron ese trauma mediante el regreso al estudio sistemático de los clásicos del marxismo (Marx, Engels y Lenin) y con su fuerza y dinamismo contribuyeron a crear la línea política de ruptura y a ponerla en práctica.

Y una tercera generación compuesta de jóvenes que llegaron a la política en el mundo unipolar, sin referente de los triunfos históricos del socialismo mundial, pero encontraron al Partido de los Comunistas que los cobijó y los reclutó y como cuadros jóvenes les dio la tarea de organizar a las masas juveniles, creando la Juventud Comunista de México que es una organización de masas que garantiza la continuidad de la lucha proletaria y la revolución comunista.

Eso somos.        

Nacimos como un desafío a las políticas hegemónicas de la oligarquía internacional. Como una de otras tantas expresiones, con las que no contaban los que le ponían fin a la historia y a la lucha de clases, como la rebelión de los militares en Venezuela encabezada por Hugo Chávez; el levantamiento del Congreso Nacional Africano en contra del apartheid encabezado por Nelson Mandela; el levantamiento del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional en México; la presencia siempre victoriosa  de la Revolución cubana; la resistencia palestina, y otras más.

Surgimos en la vida nacional en medio de la lucha en contra de la privatización de la energía eléctrica; en  contra de la privatización de la educación superior apoyando a la histórica huelga en la UNAM del CGH; en apoyo a la lucha de los pueblos en defensa de la tierra de Atenco, Texcoco y Chimalhuacán que se rebelaron en contra del decreto de expropiación de esos predios, para crear un aeropuerto que daba entrada al Plan Puebla-Panamá.

Sin duda alguna, nuestro mayor acierto político fue adherirnos a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Ahí encontramos nuestra trinchera al lado de los de abajo, para construir un nuevo mundo, respetando cada quien su modo y sus formas. Es un honor para nuestro partido ser reconocidos por las diferentes fuerzas que conformamos la Sexta, como lo que somos, El Partido de los Comunistas, con nuestra bandera la hoz y el martillo. Estamos orgullosos de ello.

Aspiramos ser el partido del proletariado, por nuestra composición orgánica, por nuestra ideología y por nuestro programa. El partido está compuesto en primer lugar por un núcleo obrero fuerte y radical, disciplinado y organizado, que influye en la lucha nacional y que se pone al frente en la lucha obrera, que tiene influencia en las bases obreras y es respetado por los cuadros dirigentes que enfrentan la lucha contra el capital y el mal gobierno. Nuestra segunda línea son los maestros, desde maestros de primaria hasta catedráticos universitarios e investigadores. Nuestra tercera línea de combate la componen los trabajadores del campo, con tierra y sin tierra. Todos nuestros frentes se pertrechan con la ideología del proletariado el Marxismo-Leninismo y obedecen la línea que marca nuestro programa para influir en las masas proletarias. El frente juvenil que es el principal frente de combate está al mando de la Juventud Comunista de México.

Camaradas:

La III Conferencia Nacional de Organización es la oportunidad que tiene todo el Partido de debatir las formas internas de organización, pero también de expresar las trabas que en la lucha cotidiana no nos dejan avanzar hacia nuestros objetivos.

El crimen abominable que el mal gobierno ha cometido, arrebatando la vida del profesor Galeano, base de apoyo del EZLN, nos agravia.

Compartimos con nuestros hermanos de la comuna zapatista el mismo dolor y la misma rabia y nos comprometemos a luchar junto a ellos hasta que logremos la destrucción del sistema  capitalista y construyamos juntos un México sin miseria ni maldad, donde quede abolida para siempre la explotación del hombre por el hombre.

 ¡VIVA EL PARTIDO DE LOS COMUNISTAS!

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