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EN BUSCA DEL CAMINO REVOLUCIONARIO (Primera Parte)

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EN BUSCA DEL CAMINO REVOLUCIONARIO (Primera Parte)

EN BUSCA DEL CAMINO REVOLUCIONARIO

Por: Salvador Castañeda O´Connor

PRIMERA PARTE

LAS OPORTUNIDADES PERDIDAS

Del discurso central del décimo  aniversario del Partido de los Comunistas, quisiera retomar algunas ideas:

”Durante buena parte del siglo pasado, el panorama político de la izquierda mexicana estuvo dominado por el Partido Comunista Mexicano (1919) y la corriente lombardista, que se erigió en 1948, como Partido Popular, después, Partido Popular  Socialista.

A pesar de los encuentros y desencuentros entre ambos partidos y de acusarse mutuamente de desviaciones de izquierda o de derecha, el balance de sus luchas, siempre abnegadas,  puede considerarse, como positivo, porque impulsaron  a la revolución democrática burguesa en los aspectos que más convenían a los trabajadores del campo y la ciudad y a la Nación en su conjunto; porque establecieron una relación fraternal con la Unión Soviética; difundieron la doctrina marxista; y lucharon contra el fascismo y por la paz mundial.

 Lo mejor de ellos fue cuando actuaron juntos  a pesar de sus discrepancias, como es el caso de la formación de la CTM que impulsó la expropiación petrolera para asegurar el desarrollo independiente del país y, elevó como nunca en la historia, los salarios, prestaciones  y condiciones de trabajo de los obreros y empleados, a través de más de mil huelgas victoriosas. Esta central  contribuyó de manera importante en la creación de  la CTAL y de la  FSM.

Fue esperanzador  su encuentro en La Mesa Redonda de los Marxistas  en 1947, cuando examinaron  los problemas de nuestro país y del mundo  desde el punto de vista Marxista leninista al término de la Segunda guerra mundial, tomando algunos acuerdos. Lo mismo, cuando sostuvieron la candidatura de Vicente Lombardo a la presidencia de la República en 1952, como un alegato político y programático en contra de las desviaciones y aún traiciones al programa de la Revolución mexicana hechas por el gobierno de Miguel Alemán.

Y lo más importante, de sus escasos esfuerzos unitarios, fue cuando en un mitin histórico, el 17 de febrero de 1962, decidieron defender conjuntamente a la  Revolución Cubana, de las agresiones del imperio norteamericano. 

Posteriormente surgieron y desaparecieron otros partidos de la izquierda, muchos de los cuales  no fueron sino desprendimientos de los partidos tradicionales, cuya historia esta plagada de divisiones, conflictos internos y expulsiones.

Ninguno de estos partidos tradicionales sobrevivió al siglo xx

…El gobierno los cebó con  las elecciones y la posibilidad engañosa de arribar al poder por la vía parlamentaria, creando un órgano supuestamente imparcial que las condujera y calificara; permitiendo su acceso al Congreso con buen número de parlamentarios; otorgándoles prerrogativas legales generosas que convirtieron  a sus antiguos cuadros abnegados en mercenarios. Ya entrados en la trampa, al gobierno le fue fácil privarlos de su registro y desaparecerlos o transformarlos  en partidos burgueses… (Recientemente fui informado que cuando el PMS cedió su registro al PRD, un compañero pidió a la asamblea cantar “por última vez” La Internacional).

La clase obrera que es además la única interesada en defender los intereses de la Nación fue expulsada de los procesos electorales; le hicieron el fraude desde que se promulgó la legislación vigente, pues ni siquiera le permitieron participar en las elecciones.

Todos los partidos registrados actualmente representan los intereses de la burguesía dominante, como lo demuestra el hecho que durante el sexenio del llamado presidente espurio, se  aprobaron en el Congreso, año tras año, la Ley de Ingresos y el Presupuesto de Egresos, que son la expresión en números de la política neoliberal, por el voto unánime de todos los partidos. Siendo en los hechos uno sólo nada tiene de democrático que los diversos partidos se distribuyan  gubernaturas, alcaldías, diputaciones y escaños en el Senado. Al inicio de la nueva administración han firmado “EL PACTO POR MÉXICO”, que los compromete a la unidad de acción en el diseño y cumplimiento de un programa de gobierno contrario a los intereses de la Nación y del pueblo.

Más que todo eso, la causa de la muerte de los partidos tradicionales de la izquierda  fue que no pudieron superar su reformismo en una época en que  las  reformas  agraria, laboral, educativa, económica y otras fueron violentamente clausuradas por el neoliberalismo, que cerró además toda posibilidad de satisfacer las nuevas demandas de de la Nación y de la clase trabajadora.”

Para los efectos no festivos sino para un análisis más profundo que conviene al desarrollo de una tesis, esos juicios deben ser ampliados y revisados cuidadosamente, cosa que haré en su oportunidad.

Por lo pronto quiero hablar de las oportunidades que, en mi opinión, tuvieron las fuerzas del progreso para  transformar una revolución popular, democrática, antifeudal y nacionalista en una revolución socialista. No se trata de criticar ni mucho menos de condenar a esas fuerzas por no haber emprendido en su momento  el camino del socialismo, porque seria deshonesto de mi parte juzgar hechos a  “toro pasado”, cuando conozco los resultados de las decisiones tomadas en su tiempo, por hombres de su tiempo y en las circunstancias de su tiempo. Y por supuesto que no quiero sumarme a los ataques calumniosos que sufrió en vida el maestro Vicente Lombardo, porque yo soy de los que creo que sus enemigos nunca construyeron nada  a favor de este país, que superara siquiera el 1% de la obra patriótica del maestro. Tampoco es  procedente desde el punto de vista del método dialectico especular sobre lo que “debiera haber sido y no fue”. O como bien lo dice el propio maestro Lombardo: “Es muy fácil hablar del pasado muchos años después de que las cosas ocurren. Si yo hubiera hecho esto, hubiera procedido  de otra manera. Esa no es una forma de juzgar las cosas. Las decisiones se  toman en el momento en que deben tomarse…Lo demás es hacer literatura retrospectiva…”

Lo único que pretendo es hacer con las siguientes reflexiones es un ejercicio intelectual que nos ayude a  construir el camino que debemos transitar  para destruir el sistema capitalista en México.

En el documento central de la Tercera Conferencia Nacional de Organización del Partido de los Comunistas, leído a nombre de la Dirección Colectiva, por nuestro Secretario  General, hay un párrafo que es, en parte, de mi autoría y que llamó la atención de algunos compañeros.

“Toda una etapa de triunfos por medio de una revolución armada que costó la vida a más de un millón de mexicanos cuando la población era de 16 millones. Esta etapa logró todos sus objetivos para 1940 al inicio de la Segunda Guerra Mundial, a la que se incorporó nuestro país en estrecha colaboración con los Estados Unidos, cuando tal vez hubiera sido mejor que la clase obrera, la mejor organizada en el momento, aprovechara la circunstancia para transformar la revolución popular y nacionalista en una revolución socialista, que hubiera significado una aportación mayor a la lucha antifascista.  Sin embargo para 1946, después de finalizar la guerra, fue desplazada la clase gobernante compuesta por los generales que produjo la revolución armada de 1910, para dar entrada a los regímenes burgueses de civiles al servicio del gran capital, rompiendo además la alianza histórica con obreros y campesinos, quienes verdaderamente hicieron la revolución. Esta burguesía parasitaria, aprovechando el desarrollo de la industria nacionalizada, la pusieron a su servicio para amasar grandes fortunas. Abrieron a su favor el latifundio urbano expropiando miles y miles de hectáreas para la construcción de universidades, carreteras y caminos, áreas para paseos y monumentos, áreas para las nuevas tiendas departamentales, grandes fraccionamientos habitacionales etc. Hicieron contrarreformas al art. 27 constitucional creando el amparo agrario para los terratenientes, creando  los títulos de inafectabilidad, iniciando un periodo de terror  y persecución  de líderes obreros, desconociéndolos, e imponiendo a los que se doblegaban a su política, creando el corporativismo”.

Lo que me animó a formular esa opinión fue la necesidad de que el partido reflexione sobre los momentos críticos de un movimiento revolucionario y la conveniencia  de  tomar las decisiones adecuadas. En las dramáticas condiciones materiales y objetivas que vive nuestro país resulta indispensable, por lo menos, que encontremos el camino de la liberación nacional y el socialismo y lo andemos, no obstante que en nuestro empeño tardemos un día o un siglo. Mientras no precisemos el “que hacer” no podremos estimular la formación de cuadros ni su correcta organización, ni tendremos soluciones que ofrecerle a nuestro pueblo.

Pienso sinceramente que en 1940 las fuerzas revolucionarias tuvieron en sus manos una decisión trascendental que marcaria el destino de nuestro país en el medio y largo plazo. En lugar de optar por el socialismo escogieron el camino del capitalismo decadente. Tenían de su parte al ejército que resultó victorioso en la revolución de 1910-17; los obreros y los campesinos estaban mejor organizados que la incipiente burguesía; El presidente Cárdenas  y la pequeña burguesía gobernante simpatizaban con el movimiento obrero; se había nacionalizado la industria petrolera y la industria eléctrica, con excepción de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro; se había avanzado profundamente en la aplicación de la Reforma Agraria; por si fuera poco se había creado  una situación revolucionaria:  el enemigo principal de nuestro pueblo, el imperialismo norteamericano, se estaba involucrando en la Segunda Guerra Mundial; y, finalmente, en Europa y Asia había triunfado la gran revolución proletaria, haciendo emerger poderosamente a la Unión Soviética.

 

En la famosa entrevista que el profesor de la Universidad de California James W. Wilkie hizo al maestro Lombardo, éste dio respuesta a cuestionamientos similares, de la siguiente manera:

“Lo que importaba era realizar históricamente de una manera completa, los postulados fundamentales de la Revolución que se inició en 1910;era indispensable destruir la estructura económica de la época de Porfirio Díaz; liquidar los latifundios, repartir la tierra; garantizar los derechos de la clase obrera; impulsar la industria nacional; crear nuevas fuerzas productivas Y así, sobre esas bases, se puede crear un nuevo sistema que permita el desarrollo de la clase obrera que era  muy débil y que lo sigue siendo en la actualidad…La revolución mexicana fue una revolución democrática, nacional, antifeudal y antimperialista en cierto sentido. Mientras no lograra esos objetivos, evidentemente no podía proponerse otros”.

“Cuando la Revolución Cubana triunfa, continua diciendo el maestro Lombardo, hay ya un mundo socialista que va desde Berlín hasta Corea y que ocupa un territorio inmenso. Hay muchos países nuevos que están construyendo el socialismo. Cuando la Revolución estalla en México había que esperar siete años para que estallara la Revolución Rusa. Las condiciones eran totalmente distintas”

En febrero de 1947, pocas semanas después de que Miguel Alemán tomó posesión de la Presidencia de la República y en el marco de La Mesa Redonda de los Marxistas que él mismo convocara, el maestro Lombardo afirma que la clase obrera puede y debe dirigir la Revolución Mexicana a fin de que pueda alcanzar sus objetivos y propone la formación de un partido independiente del gobierno que agrupe a obreros, campesinos, elementos de la pequeña burguesía, jóvenes, mujeres, burócratas, maestros y otros sectores progresistas de la población, distinto del PRI y del PCM, pero que tenga relaciones con ambos.

Lo que se proponía era en la práctica el embrión de lo que podría ser más tarde, el partido único de la clase obrera, sin el cual ninguna revolución socialista es posible.

Tal vez esta cuestión de la necesidad de construir un partido nuevo, un partido verdadero  de la clase obrera, cuya ausencia puede explicar  las supuestas decisiones erráticas y todo lo ocurrido anteriormente,  sea el tema que aún en nuestros días debamos examinar. A pesar de la anterior presencia del magonismo, de la Casa del Obrero Mundial, del papel dirigente de la CTM, que es la central más unitaria, combativa y poderosa de la historia del movimiento obrero, para el periodo 1940-47 no existía el partido único de la clase obrera, de tipo nuevo, de tipo leninista, por lo que, si en tales años estaban dadas las condiciones objetivas para la transformación de nuestra revolución nacional en una revolución socialista, no existían las condiciones subjetivas para ello.

Por otra parte, la Unión Soviética apenas se estaba erigiendo como el polo opuesto al imperialismo para inaugurar la contradicción principal de aquella época, la contradicción entre el sistema socialista y el sistema capitalista.

Al respecto debo aventurar una opinión: Más que la tesis leninista sobre el imperialismo y su eslabón más débil, lo que explica que haya sido posible que triunfara la Revolución Socialista en un solo país es la existencia en Rusia del partido de nuevo tipo creado por Lenin, altamente disciplinado; organizado en células de centro de trabajo, bajo las normas del centralismo democrático; con una elevada educación política; que supo fundir las tesis del socialismo científico con el movimiento obrero. Además existía en 1917 en Rusia una situación revolucionaria: la Primera Guerra Mundial.

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