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Manifiesto a los trabajadores y al Pueblo

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Manifiesto a los trabajadores y al Pueblo

MANIFIESTO DEL PARTIDO DE LOS COMUNISTAS A LOS TRABAJADORES Y AL PUEBLO

MÉXICO, COMO REPÚBLICA REPRESENTATIVA, DEMOCRÁTICA Y POPULAR, HA DEJADO DE EXISTIR

COMPATRIOTAS:

Los comunistas hemos expresado reiteradamente nuestra opinión sobre el proceso electoral mexicano y hemos afirmado:

1.- Que cuando la ley suprimió el principio de que los partidos políticos que participan en el proceso electoral deben representar una corriente histórica del pensamiento universal y, concretamente, los intereses presentes y futuros de una clase social en nuestro país, las elecciones dejaron de ser una expresión política e ideológica de la lucha de clases, para convertirse en una simple contienda entre quienes se disputan los puestos públicos para su beneficio personal o de grupo, para lo cual se disponen a servir mejor que sus adversarios, a los intereses de la metrópoli y de la burguesía. Puede afirmarse que en la actualidad no existe ningún partido registrado electoralmente, que se reclame como representante de la clase obrera y del proletariado en su conjunto y que postule como su objetivo fundamental la construcción del socialismo, o un sistema económico y social distinto al actual, así se diga de izquierda, de centro, o de derecha.

2.-Que la legislación electoral que debiera ser como en el pasado, un texto breve y comprensible, se ha convertido en una serie de documentos largos y farragosos que pocos entienden y que ocupan un gran espacio en el texto constitucional y en varias leyes reglamentarias. Anteriormente, por ejemplo, personas de escasos conocimientos, analfabetas inclusive, podían vigilar las casillas electorales y formular sus protestas, cuando para ello, hoy, se necesitan abogados especializados en la materia.

3.- La ley electoral no establece como causa de la nulidad de una elección el manejo y disposición de recursos económicos y financieros de procedencia ilegal o inexplicable, ni la escandalosa compra venta de votos que se realiza descaradamente a las puertas de la casilla electoral con- vertida en mercado de conciencias al menudeo. Hay partidos y candidatos que pagan el voto hasta con tarjetas de crédito.

4.- La ley no sanciona con la revocación del mandato, a aquellos funcionarios públicos que no cumplen sus promesas de campaña, o los compromisos  que contrajeron con los posibles electores cuando fueron candidatos, mediante sus plataformas electorales registradas, para hacer exactamente lo contrario. Protestan inclusive, al asumir su cargo,  cumplir y hacer cumplir la Constitución y a los días la cambian por otra.

5.-El árbitro electoral o sea el INE, se integra con consejeros que, en la práctica designan los partidos  dominantes y que sirve al gobierno como coartada para no asumir su responsabilidad por los fraudes electorales que el propio gobierno organiza y que, por su dimensión, llegan a ser verdaderos golpes de Estado

Nuestro partido ha sostenido y sostiene que las elecciones en la actualidad no son un camino para acceder al poder y operar los cambios revolucionarios que reclama la sociedad, porque están concebidas y funcionan, precisamente como un mecanismo para legitimar la permanencia de quienes hoy detentan el poder, que no son otros que los gobernantes golpistas, vendepatrias y asesinos que padecemos

Pero  lo que ha ocurrido en las recientes elecciones es mucho más grave que todo lo dicho anteriormente: se han violado masivamente los derechos humanos y las garantías individuales que tenemos todos los mexicanos de ser gobernados por autoridades legítimas y representativas de la Nación y del pueblo.

Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en República representativa dice el articulo 40 de nuestra Constitución. Esto quiere decir que nuestros gobernantes deben representar, al menos, a la mayoría de la población.

Por su parte, el artículo 51  constitucional establece con una mayor contundencia, que la Cámara de Diputados se compondrá de representantes de la Nación, lo que quiere decir que el conjunto de los diputados debe representar a los 122 millones de mexicanos que existimos actualmente.

Sin embargo y aún cuando inflaron de última hora los números de la votación  para superar  artificialmente  al  abstencionismo, verdadero campeón del evento, y para adjudicarle al PRI, números más decorosos, el conjunto de diputados que integrarán la Cámara, tienen apenas el mandato de 36 millones 880 mil 819 ciudadanos, que significa apenas, el  30% de la población, menos de la tercera parte de quienes penamos en este valle de lágrimas y solo un 44% de los ciudadanos empadronados. Pero tratándose de un cuerpo colegiado, cuyas decisiones se toman por mayoría de votos, debe decirse que serán los diputados del PRI los que tomarán el control de la Cámara de Diputados, con apenas 11 millones 638 mil 675  votos, que representan  un insignificante 9% de la población; y un 13% de los ciudadanos empadronados, que son 83 millones 563 mil 190.

 Además, la votación del PRI  no alcanza, ni con mucho el 50% de la votación total  emitida, causa por la cual en cualquier país civilizado lo hubieran obligado a competir con sus más allegados perseguidores en una segunda vuelta, cómo sucedió recientemente en Brasil.

Es, por otra parte, falso el argumento de quienes sostienen que por el principio de mayoría relativa, el candidato triunfador es aquel que obtiene mayoría de votos en relación con los demás candidatos, sin importar la cantidad de sufragios emitidos en su favor, porque con esa tesis, llegaríamos al absurdo de que el voto de solo un ciudadano, puede integrar a la Cámara de Diputados, cuando éstos, para representar a la Nación, debieran obtener, al menos, el 50% más uno, de los ciudadanos que figuran en la lista nominal de electores, por no decir de los más de 120 millones de mexicanos.

En consecuencia, la elección de estos supuestos representantes de la Nación es nula de pleno derecho, como nulas serán también la leyes y resoluciones que aprueben, porque  evidentemente carecerán  de facultades para legislar.

En otras palabras, los próximos diputados, carecerán totalmente de legitimidad y lo que hagan o digan no será en nombre de la nación, ni podrá afectarnos a los mexicanos, en los términos del articulo 16 constitucional, que dice en su parte conducente, que nadie podrá ser  privado, ni siquiera molestado, en sus bienes y derechos, por funcionarios que carezcan de facultades legales para ello.

El Partido de los  Comunistas, propondrá a nuestro pueblo, un programa de lucha para protegernos de estos vulgares golpistas, que pretenden gobernar, como antes lo hacían en Sudáfrica, los señores del Apartheid, en nombre de una minoría insignificante; y declara enfáticamente que México, como República Representativa Y Democrática, ha dejado de existir; que lo único que “legitima” la permanencia de nuestros gobernantes y su relevo, es la fuerza de las armas del Ejército Nacional, las policías, los grupos paramilitares, las pandillas de narcotraficantes y la siempre amenazante fuerza nuclear del imperio; que lo que estamos soportando es una dictadura militar y paramilitar al servicio del gobierno de los Estados Unidos y de los monopolios globales.

Por todo lo anterior, y con fundamento en los artículos constitucionales ya invocados, llamamos a todas las organizaciones políticas y sociales del proletariado mexicano a movilizarse e interponer todos los recursos legales, humanos y políticos de que dispongan, para combatir la instalación de la próxima Cámara de Diputados y su funcionamiento.

 

 

¡Proletarios de todos los países, uníos!

México DF a 2 de julio del 2015

Dirección Colectiva del Comité Central del Partido de los Comunistas

 

 

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