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LA SUPREMA CORTE SE PRONUNCIA COMO IMPULSORA DE LA DROGADICCIÓN

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LA SUPREMA CORTE SE PRONUNCIA COMO IMPULSORA DE LA DROGADICCIÓN

LA SUPREMA CORTE SE PRONUNCIA COMO IMPULSORA DE LA DROGADICCIÓN.

Por: Salvador Castañeda O’Connor

La derrota humillante que sufrió el ejército de los Estados Unidos en Vietnam en su ambiciosa aventura de sustituir a Japón y a Francia, como metrópolis colonizadoras de aquel país, expulsadas anteriormente por el heroico pueblo vietnamita, se produjo a causa de la resistencia victoriosa del ejercito patriótico comandado por el legendario Ho Chi Min y por las enormes movilizaciones del pueblo de los Estados Unidos.

Es un hecho probado que el gobierno  estadunidense acudió al inhumano expediente de suministrar droga a sus soldados, carentes de motivación para pelear y morir en un territorio separado de su hogar por miles de kilómetros lineales. Es de sobra conocido también que en el afán de distraer la lucha contra la guerra de los jóvenes norteamericanos ,el imperialismo, enemigo de su propio pueblo, promovió y difundió los conciertos de Los Beatles y otros grupos musicales ingleses  y estimuló  el uso de sustancias enervantes , cuya importación y distribución fue propiciada por el propio gobierno.

De todo ello resulta que el control del llamado narcotráfico está a cargo de las propias autoridades norteamericanas, no solo para obtener enormes ganancias que van a parar a la bolsa de valores y a sus bancos, sino también para asegurar el abasto a su población adicta, porque seria de efectos impredecibles una rebelión encabezada por mari guanos, cocainómanos  y otros adictos. El combate que emprenden contra el narcotráfico en su tierra y en la ajena  va dirigido contra aquellas bandas independientes que desean hacer el negocio por cuenta propia. De allí se sabe de la existencia del Cartel de la Casa Blanca y de su sucursal en México, el Cartel de Los Pinos.

Como consecuencia de todo ello, la oficina de Rendición de Cuentas adscrita al Congreso y la oficina de Prevención de la Casa Blanca informan que para el 2010 la población adicta a las drogas representaba el 9% de la población,  o sea unos 29 millones de personas. En la actualidad esa cifra pudiera llegar a 43 millones, porque cada día, 8 ml jóvenes inician consumo de drogas en los Estados Unidos.

En nuestro país, según una nota de la Jornada del año 2013:”Los resultados de la más reciente encuesta se dieron a conocer el pasado octubre, respecto del tipo de sustancias utilizadas, la mariguana se mantiene en el primer sitio, con una prevalencia nacional de 2.2% , o sea unos 2 millones y medio de personas, seguida de la cocaína, con 0.9 %. El resto de las drogas reporta un consumo mínimo por debajo de 0.2 por ciento en la población general de 12 a 65 años de edad”.

Con la oposición hipócrita de Peña Nieto, porque él es quien determina el sentido de sus sentencias en asuntos importantes, la primera sala de la Suprema Corte de la Nación acaba de emitir una resolución monstruosa  al declarar como un derecho del individuo, como un derecho humano, la práctica antihumana de embrutecerse hasta privarse de la vida, consumiendo sustancias toxicas. La información  periodística dice al respecto:

“El dictamen, elaborado por Arturo Zaldívar, reconoce el derecho de la persona a decidir libremente qué hacer con su vida privada y permite que quien desee usar la mariguana con fines lúdicos o recreativos pueda sembrarla, producirla y consumirla”

La Corte, al conceder el amparo,  pudo haber argumentado, con base en la experiencia  de los Estados Unidos, cuando abolió la prohibición de producir  distribuir y vender alcohol, que significó la desintegración de la mafia alcoholera, que la prohibición en México de la producción, distribución y venta de enervantes, ocasiona privilegios y ganancias fabulosas a la llamada delincuencia organizada y que suprimiendo dicha prohibición los cárteles de la droga pueden desaparecer. Se pudo haber dicho también que el combate al narcotráfico produce mil veces más muertes que el consumo de la droga, pero fiel a la política del gobierno norteamericano, se decidió por legalizar la crisis de la humanidad que la  ha puesto en peligro de extinción.

En los términos que se fundó la sentencia, ésta tiene el deliberado propósito de fomentar el vicio y el suicidio de los consumidores como una medida distractora contra la lucha de nuestro pueblo por recuperar los derechos fundamentales de que ha sido despojado.

Es por demás absurdo, que el derecho al suicidio, prevalezca sobre derecho a la vida, que es la más sagrada de las garantías individuales.

 

 

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