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EL ESTADO INVISIBLE

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EL ESTADO INVISIBLE

EL ESTADO INVISIBLE

Por: Salvador Castañeda O’Connor

Inspirado en la extraordinaria conferencia que nos regaló Sergio Rodríguez Lascano durante la presentación del libro “Pensamiento Crítico  sobre la Hidra Capitalista” en el Auditorio Carlos Marx de la Universidad Autónoma de Nayarit, en noviembre del pasado año, estoy preparando un libro que llevará como título: El Estado Invisible.

Al referirse a la deuda pública de todos los países, que es en su conjunto,   tres veces superior al  PIB mundial, Sergio nos dijo que lo peor del caso, es que nadie sabe a quien le debemos tan fabulosa cantidad de dinero, que ni siquiera se puede pronunciar, mucho menos pagar; que por encima del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y de los principales bancos privados del mundo, opera una banca invisible que se conoce con el nombre convencional de  SHADOW BANK.

Es de imaginarse que los inversionistas de ese banco son multimillonarios que están por encima de los hombres más ricos del mundo, cuyos nombres da a conocer la revista FORBES: que estos multimillonarios integran pocos pero enormes monopolios que controlan  a los 10 monopolios que aparecen públicamente como los más poderosos del mundo; que estos multimillonarios que no llegan a 200, son  los que están organizados como clase dominante mundial y que analistas cubanos designan  con el nombre de Oligarquía Financiera Especulativa Trasnacional. Ellos son los que integran el Estado Invisible que mantiene atrapados en su poderosa red a casi todos los Estados del mundo, empezando por el Estado norteamericano y terminando con los del llamado tercer mundo, incluyendo al llamado Estado mexicano, a quienes asigna diversas funciones que garantizan el sometimiento de  todos los pueblos del mundo y la obtención de enormes ganancias, dentro de un sistema que pone en riesgo la existencia misma del  planeta, y la sobrevivencia del género humano.

Hace ya muchos años que se conoce que por encima de los Estados soberanos, incluyendo a los estados imperialistas, opera y domina un Estado invisible. El presidente de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower (1953–61) del Partido Republicano, por ejemplo, denunció en su tiempo la existencia del Complejo Industrial Militar, integrado por  monopolistas y  Jefes del ejército  que  controla y dirige la actividad política del Congreso y el gobierno norteamericano, al cual debería sujetarse el propio Presidente de la República.*

Frente  a los peligros  que se ciernen sobre nuestro planeta, como la contaminación ambiental, el cambio climático, y el posible uso de  armas nucleares, el Comandante Fidel Castro ha hecho frecuentes y dramáticos llamados a  todos los pueblos del mundo para enfrentar juntos a los monopolios globales, a  los super monopolios y al Estado invisible. La contradicción que enfrenta la humanidad con quienes se sienten los dueños del planeta no está  por encima de la contradicción entre lo nuevo y lo viejo, ni niega el principio de la lucha de clases, ni tiene nada que ver  con llamados románticos por la paz, sino por el contrario, llama a todos los pueblos del mundo a derrocar al capitalismo destruyendo a los monopolios globales. “El sistema económico que ha prevalecido, dice Fidel Castro, es incompatible con los intereses de la humanidad. Debe cesar y cesará”.   

Después de estas reflexiones resulta infantil pensar que Peña Nieto sabe siquiera lo que hace. Él y sus secuaces simplemente obedecen lo que ordenan los dueños del mundo. Por allí se coló la información de que en el expediente anexo a la iniciativa presidencial sobre la nefasta “Reforma Energética”, hay textos en ingles. Después se supo que los redactores de la parte más importante de dicha iniciativa fueron la señora  Hilary Clinton, Secretaria de Estado y el embajador de los Estados Unidos en México.

Frente a esta tremenda realidad lo que de manera urgente debemos hacer los mexicanos bien nacidos es luchar por recuperar la independencia de nuestro país y reintegrarle a la Nación mexicana su derecho a la autodeterminación, de que ha sido despojada.

*Anexo:

EL COMPLEJO MILITAR INDUSTRIAL (notas tomadas del ”Expediente JoanFliz”)

La “Guerra de Eurasia”, podríamos llamarla así, comenzó hacia fines de la Guerra Fría, durante la presidencia de Bush padre cuando lanzó la primera guerra del Golfo, prosiguió durante la era Clinton con los interminables bombardeos a Irak, las guerras yugoslavas y la tentativa de control de las repúblicas ex soviéticas de Asia Central, y culminó durante la presidencia de Bush hijo, (auto)atentados del 11 de Septiembre de 2001 incluidos, con las invasiones de Irak y Afganistán que los halcones consideraban la antesala de la ocupación de Irán.

Esa ofensiva imperial tuvo como protagonista visible al Complejo Militar Industrial presentado a veces como una suerte de fuerza usurpadora del llamado sistema democrático.

En realidad dicho Complejo fue la espina dorsal de la rehabilitación económica de los Estados Unidos luego de la depresión de la década de los años 1930 y más adelante de su larga prosperidad de postguerra que algunos autores han calificada como keynesianismo militar.

Crisis y más guerras:

Buena parte de las guerras actuales que tienen que ver con Estados Unidos, esta nefasta industria de la muerte, aunque parezca patético, trágico, inhumano, aborrecible y toda la larga cohorte de etcéteras condenatorios que quiera agregarse, eso está entre las “necesidades creadas” de la actual economía estadounidense.

¿Por qué?

Porque la gran potencia, expresión máxima del sistema capitalista, está agotada. Más aún: el sistema económico mismo da señales de ir estando agotado, por eso cada vez más apela a estos recursos bestiales para sobrevivir.

La industria de la muerte (la fabricación de armas y de guerras, el manejo de la producción y distribución de drogas ilegales, la destrucción bélica de países para su posterior reconstrucción…), todo eso pasó a ser el sector más dinámico de la economía mundial; es, dicho de otra manera, una tabla de salvación.

Washington y el capitalismo desarrollado necesitan guerras.

No hay que olvidar, por otra parte, que el Pentágono dispone de unas1.000 bases militares en todo el mundo.

 

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