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ESTE NO ES UN CONSEJO

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ESTE NO ES UN CONSEJO

ESTE NO ES UN CONSEJO

Por: Salvador Castañeda O´Connor

Entiendo que  quien no participa en un movimiento no tiene derecho a opinar sobre lo que debe hacerse. Lo que voy a decir es de buena fe; se desprende de la  experiencia política y tiene que ver con el hecho de que la arbitrariedad y la represión gubernamental en contra de los maestros agravian a todo el pueblo.

Este gobierno no tiene capacidad para negociar  absolutamente nada.

Son caporales del imperio. Están puestos allí para matar, para destruir .Esa es su naturaleza y su encomienda y, además, lo disfrutan.

La llamada Reforma Educativa es un Golpe de Estado en materia laboral. Está concebida para despojar a los maestros de su empleo condenándolos a la marginación y a la miseria, como lo están haciendo los monopolios globales en todo el mundo, respecto de los obreros asalariados: expulsarlos de los procesos productivos y sustituirlos por máquinas.

Cuando se habla de verdaderas reformas educativas en México debe acudirse a la Educación Laica que los liberales establecieron en la constitución del 57 ; a las reformas positivistas que imprimió el maestro Gabino Barreda en el plan de estudios de la Escuela Preparatoria Nacional ; a la Educación Socialista, establecida en el artículo tercero constitucional a impulsos de Vicente Lombardo Toledano y del presidente Lázaro Cárdenas en 1934: a la Educación Científica, Nacionalista y democrática establecida en 1946; y a la reimplantación de la Educación Laica en nuestra Constitución por Salinas de Gortari, en un acto regresivo y reaccionario.

La mal llamada Reforma educativa que promueven e imponen el gobierno de Peña Nieto, y los partidos que lo acompañan, nada tiene que ver con la educación como criterio de enseñanza, sino con la necesidad imperiosa de cumplir con los dictados del imperio y al mismo tiempo darse el gusto de golpear y de matar  gente.

Es una coartada para suprimir maestros, sustituyéndolos por computadoras y gendarmes

La actual represión magisterial puede  conducirnos a una tragedia mil veces más grave que la de Tlatelolco.

Sin renunciar a ningún derecho es necesario  buscar   modos  o formas  que no provoquen  enfrentamiento frontal con las fuerzas armadas. Volver a las calles y sitios de la ciudad de México, de donde fueron arbitrariamente expulsados, pero con el apoyo de todos sus aliados.

Por otra parte y de esto debieran ser consientes todos los trabajadores y sus sindicatos:

La lucha de los maestros no debe ser únicamente de carácter gremial o sindicalista, sino también y principalmente debe plantearse objetivos políticos. Debe unir a todo el proletariado nacional para derrocar a este gobierno de golpistas, apátridas y criminales, quienes son los responsables   del despojos a la Nación de su soberanía, del territorio y sus recursos naturales, lo mismo que  del empobrecimiento creciente de nuestro pueblo.

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