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A 3 años de Ayotzinapa: ¡Ni perdón, ni olvido!

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A 3 años de Ayotzinapa: ¡Ni perdón, ni olvido!

Por Diego Hernández, miembro del Comité Central.

Agradezco el espacio brindado por la Biblioteca Marx-Lenin

Desde aquí quiero mandar un abrazo a todos aquellos que fueron afectados por el terrible sismo tanto del centro del país, como del sureste.

Lamento que sea con base en la tragedia la que nos convoque hoy día, pero es necesario recordar que este México está construido bajo fosas comunes, desapariciones, torturas, decapitaciones y enfrentamientos armados muchas de las veces en contra de la población y el pueblo trabajador.  

Ayotzinapa no es un hecho aislado es una de las representaciones más brutales del capitalismo salvaje, Sayak Valencia le llama Capitalismo Gore, lo más grotesco y sanguinario del sistema se expresa en la violencia contra sectores grandes de la población como los jóvenes, las mujeres, los indígenas, o trabajadores del campo y la ciudad.  

Este capitalismo salvaje, extiende sus tentáculos a los Estados dependientes y doblegados como lo es el mexicano, la política tanto económica va de la mano con lo que ya Marx había descrito en el capítulo XXIV del Capital con la llamada  acumulación originaria del capital, o lo que Harvey menciona la acumulación por despojo, y esto tiene que ver con la apropiación por parte  de grandes capitales que arrebatan territorios enteros, recursos naturales indispensables para el funcionamiento del capital como el petróleo, el gas, o la extracción de metales, de igual manera la apropiación de recursos hídricos como el agua para el uso de la minería, dejando a pueblos enteros desolados y en el abandono. Los que resisten ante dicha política se organizan y luchan, ante ello la respuesta del Estado es la represión, la desaparición, la cárcel y la  intimidación constante.

La violencia institucionalizada, oficializada, pero también cotidianizada y profundizada a partir de la Guerra de Calderón en el 2006, vino a desenmascarar al Estado mexicano. La guerra no era de los militares contra los grupos del narcotráfico, sino más bien fue y sigue siendo el de la fuerza del Estado para favorecer a un cartel, y de esta manera repartir las jugosas ganancias que el narcotráfico genera. La metodología de la violencia, tiene que ver con la descomposición del Estado, o la profundización del Estado represivo y militar, Aquile Membe, pensador africano lo llama la necropolitica, que quiere decir que el Estado desata su máquina de violencia y guerra, ya sea mediante las fuerzas institucionales o las que están fuera de ella contra la población de manera sistemática como la desaparición, la tortura y el aniquilamiento de personas.

Como toda empresa, quien controla los territorios, la producción y las rutas de distribución obtendrán las mayores ganancias del narcotráfico. En el caso de Guerrero es uno de los mayores productores, de hecho el 98% de la amapola que se produce a nivel nacional, proviene de las sierras guerrerenses.  

La necropolitica también tiene que ver con la composición entre el narcotráfico y el Estado, en el caso de Iguala Guerrero el presidente municipal Abarca y su esposa María de Jesús Pineda Villa, quien tenía a sus hermanos relacionados directamente con la gente de los Beltrán Leyva, en el caso de Iguala, el presidente de las filas del PRD y su esposa en versión manejaban el negocio local junto con su brazo armado Guerreros Unidos, y su lucha por los territorios contra los rojos otra agrupación ligada al narcotráfico.

Quiero referirme a esta versión oficial, dado que según investigaciones de Anabel Hernández era minúscula la participación de los Abarca en la noche de Iguala, no tenían ni el mando, ni la jerarquía, ni el poder de decisión sobre la Policía Federal, El Ejercito, La Marina, la Policía Ministerial de Guerrero o la policía Estatal de Guerrero, pero sí fueron los chivos expiatorios y las autoridades trataron de mostrar la noticia como los implicados directos del caso.

Los autobuses, quienes los muchachos habían tomado para la participación de la marcha del 2 de octubre en la ciudad de México, llevaban droga que iba a ser trasladada a los Estados Unidos, algo que encolerizó a los grupos hegemónicos locales, incluidos a las fuerzas del Estado que llevan el negocio de la droga en la región. Y era necesario detener a esos autobuses a como diera lugar y no permitir que salieran de la ciudad.

No había manera que no estuviesen enterados las distintas corporaciones de seguridad sobre lo que aconteció la noche de Iguala. Existen archivos que el Centro de Control, comando, comunicaciones y computo el llamado C4 en el cual establece vías de comunicación con las distintas corporaciones Federales, estatales y municipales, sabían del movimiento de los estudiantes desde que salieron de Ayotzinapa, su paso por Chilpancingo y de la llegada a Iguala.  

Ayotzinapa no fue la excepción, sino la regla. Los normalistas quienes son hijos de campesinos pobres que se educan como profesores con una línea clara de formación política identificada al marxismo leninismo, estas normales quienes tuvieron su auge en la época cardenista, es este activismo político, y su lucha revolucionaria lo que ha mantenido durante muchos años bajo la lupa de las fuerzas del Estado. De estas normales surgió Lucio Cabañas y Genero Vázquez, maestros que bajo las condiciones de violencia y represión del Estado decidieron formar la guerrilla para hacer frente a la política de violencia, con ello se vino la guerra sucia de inicios de los setentas.

Si bien Guerrero tiene historia de lucha, tiene también historia de represión, según los archivos históricos que fueron abiertos entorno a la Guerra Sucia en México, cerca de 500 desaparecidos, y otros 1500 presuntamente torturados, quemados vivos y aventados al mar solamente en el Estado de Guerrero.

 Ayotzinapa tenía tiempo en la mira del Estado, la muerte de dos estudiantes en diciembre del 2011, era parte de la represión consecuente que se  realizaba en contra de las normales rurales, es esta lucha la del no cierre de escuelas de este tipo la que ha mandado a los estudiantes a las calles y tomar vías de comunicación, ante la falta de presupuesto y apoyos para el sostenimiento de dichas instituciones formativas, ese día las fuerzas del Estado dispararon sus armas y mataron a dos jóvenes en plena autopista del sol. Esa sería la antesala de una de las noches más tristes que ha vivido el México contemporáneo.

La noche de aquel 26 de septiembre sacudió al mundo y a nuestro país, la idea de que 43 personas fueran tragadas por la tierra, sin que nadie viera, sin que nadie tenga pruebas suficientes de vida, era inverosímil para muchos de nosotros. Las primeras versiones eran que existió un enfrentamiento entre policías y estudiantes a las afueras de Iguala, una vez que estos últimos habían tomado camiones en la central de Iguala tres en total y otros dos que ya traían desde Ayotzinapa. Según la información de Anabel Hernández los estudiantes habrían tomado 2 camiones con droga con un monto de 2 millones de dólares, caso seguido es que quien controla la plaza de Iguala se da cuenta y llama de manera inmediata al ejército para que detengan los camiones, y resguarden la droga. La investigación menciona que es a partir de que los estudiantes se dan cuenta que los camiones traían cargamento de droga, la orden fue atacar y no dejar testigos, es ahí cuando inicia la represión y posteriormente la desaparición de los normalistas.

Conforme corría la noticia, se hablaba ya de muertos, 6 en total esa noche 3 normalistas, un chofer, un jugador de futbol y una señora que viajaba en un Taxi cerca de una de las escenas de confrontación.

Para dimensionar la violencia desarrollada esa noche, habría que unir algunas piezas.  Los normalistas fueron atacados 5 veces esa noche durante las 9:30 pm y 1:30 de la madrugada. Sin que nadie se percatara de lo que ocurría en ese lugar, siendo que el 27 Batallón de Infantería se encontraba a 5 minutos del lugar donde ocurrieron los ataques. Se recogieron del lugar 193 cartuchos percutidos de diferentes calibres, mismos que traían corporaciones policiales en sus diferentes niveles, donde se ven en algunos videos posteriormente publicados que trasladaban a los estudiantes en la parte trasera de las patrullas. Pero también, se levantan casquillos del G3 de la fábrica de cartuchos de la SEDENA, esto quiere decir que son de uso exclusivo del ejército, lo que evidencia la participación de manera directa del 27 batallón en tales acontecimientos.

La imagen de terror de un joven que fue desollado de su rostro, conmocionó al país entero, no se hicieron esperar las protestas tanto nacionales como internacionales, el vivos se los llevaron vivos los queremos retumbó en casi todas las plazas y calles del país. Esta no es solamente una consigna, sino un grito que desenmascara la crisis y el nivel de podredumbre que vive hoy en día el Estado Mexicano.

Las autoridades montaron una versión la llamada “verdad histórica”, en donde con claros signos de tortura los apresados por el caso demostraban el modus operandi, además de mencionar que los estudiantes fueron erróneamente relacionados con el cartel de los rojos, Según esta versión la policía local, los incineró en el basurero de Cocula junto con la ayuda de Guerreros Unidos, apoyados de gasolina, llantas y algunas ramas que se encontraban cerca. En todo un montaje televisivo las autoridades mencionaron dicha versión y llevaron a los sujetos apresados a que determinarán con exactitud el lugar en donde realizaron tales crímenes.

Sin embargo el Grupo interdisciplinario de Expertos Independientes desmontó dicha versión, los cuerpos desde el punto de vista científico no pudieron ser incinerados en tales características descritas por el Estado, además aparece un 5to camión del cual llevaba droga hacia Chicago, otra línea de investigación lleva a que algunos muchachos fueron trasladados a Huitzuco en donde participó la policía Federal y un civil de inteligencia del ejército que reportaba a sus superiores de  lo sucedido en el lugar, tal línea de investigación no había sido tomada en cuenta por las autoridades mexicanas. Según el GIEI existió un hermetismo total de las fuerzas federales por entregar información, ni documentos, ni entrevistas a los soldados del 27 batallón sobre su participación.

La desesperación de los padres de los desaparecidos hizo que trataran de entrar al cuartel militar, para buscar posibles hornos de cremación en donde se piensa fueron desaparecidos los estudiantes.

Mientras no se aclaré este acontecimiento de permanente tragedia, es una herida abierta que tiene nuestro país, así como también es necesario se aclaré la matanza de Tlatlaya en donde ejecutaron a 22 personas a manos del ejército mexicano, el caso de la guardería ABC, el caso de las muertas de Juárez, los asesinatos de villas de Salvacar, o el asesinato industrial de los mineros de Pasta Conchos donde sus restos aun yacen bajo los escombros de la mina, entre muchas otras de dolor e injustica.

Este país, se desangra por falta de justicia donde el Estado es el principal actor de tales acontecimientos, ¿Cómo confiar en ellos, en sus instituciones y procuración de justicia, en los encargados de la Seguridad Nacional?

Ayotzinapa dejó al descubierto el frío manto de guerra con el que el gobierno y las instituciones montan contra el pueblo, aliados al crimen organizado, es una guerra abierta de exterminio en contra de la humanidad, sobre todo de los pobres de este mundo, las mismas prácticas de tortura y estrategias contrainsurgentes que aplican las escuelas sobre todo norteamericana se ve delineada en el caso Ayotzinapa, no sólo fueron torturados los sobrevivientes, sino también policías municipales incluso trabajadores de la construcción que fueron implicados en el caso, para montar un escenario donde efectivamente había restos de un solo un muchacho en el río San Juan, pero la pregunta es, quien sembró esos restos de huesos y mandíbulas a las  orillas del río en bolsas negras?

Se exige no olvidar, no perdonar, se exige justicia pero con dignidad, las más altas instancias gubernamentales están implicadas en el caso, desde el Presidente de la Republica, La secretaria de Gobernación, la Procuradora de Justica, la Secretaria de la Defensa Nacional. Estamos hablando de las más altas esferas gubernamentales, los cuales por omisión o implicación directa en el caso Ayotzinapa deberán ser enjuiciados y en su momento juzgados.

Pero esta justicia no llegará desde arriba, ésta se dará cuando cambiemos las formas de gobierno y la procuración de justicia en este país, cambiará cuando cambiemos las relaciones sociales de producción, esa justicia llegará cuando surja una nueva Constitución emanada de las voces y demandas populares, esa justicia llegará cuando tengamos instituciones de seguridad saneadas, regeneradas, creadas de nuevo con gente honesta, revolucionaria y proveniente del pueblo.

Creo que la terrible oscuridad por la que hoy en día pasamos los mexicanos, tendrá que pasar más temprano que tarde, y el caso de Ayotzinapa sólo servirá para ejemplificar la más alta barbarie de la que fue participe el gobierno y sus instituciones, para nunca regresar a ello.  

MUCHAS GRACIAS POR SU ATENCIÓN

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