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FPFVI-UNOPII EN ACTO DE LA SEXTA

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FPFVI-UNOPII EN ACTO DE LA SEXTA

 PRONUNCIAMIENTO DEL FPFVI-UNOPII

*Presentado el acto del 25 de enero en el auditorio del SME.  

 

    Muchos compañeros y compañeras, conscientes de que la solidaridad ha sido una práctica distintiva de nuestra organización, hoy se preguntan y cuestionan en asambleas el por qué no nos hemos movilizado en apoyo al movimiento magisterial, por qué no nos hemos pronunciado en contra de las más recientes reformas aprobadas por diputados y senadores, el presente documento intentará responder a algunas de estas dudas, va pues para todos los compañeros y compañeras.

    Es indudable que en nuestro país, pese a las ofertas de campaña cada seis años, pese a los discursos permanentes que intentan convencernos de que cada medida económica tomada por el gobierno nos ubica en la vía correcta para salir de la permanente crisis económica, de que nada importa la pobreza si eres sujeto de crédito de alguna tienda o de algún banco, de que los culpables de los problemas en el país siempre son los gobiernos anteriores. A pesar de las campañas permanentes en radio y televisión que nos muestran las bondades de la limosna disfrazada de solidaridad y aprovechada por los monopolios y sus fundaciones para evadir impuestos y por gobiernos y televisoras para mostrar una falsa careta de preocupación por la población.

    Pese a todo ello, persiste una realidad ajena a quienes dicen gobernar, una realidad que nos habla de la terrible desigualdad que hoy por hoy ubica al setenta por ciento de la población en márgenes de pobreza y a la mitad de estos en situación de pobreza extrema, de un país en el que los niveles de marginación han crecido desmesuradamente, en donde crecen también los niveles de analfabetismo, de un país que sigue expulsando mexicanos ante la falta de oportunidades, la misma falta de oportunidades que mantiene en la incertidumbre permanente a más de siete millones de jóvenes sin trabajo, ni escuela, de este país que oferta como únicas alternativas económicas el comercio y la economía informales, o el mercado de la droga y la muerte ante las tasas de desempleo creciente.

    Estos y otros muchos problemas se heredan y se empeoran sexenio tras sexenio, no importa el partido que gobierne, la situación, para la mayoría de la población, va empeorando. Unos a otros, los partidos políticos se culpan permanentemente de bloquear iniciativas, de impedir las reformas que el país requiere, según ellos mismos dicen, aunque el gobierno termine aplicándolas de cualquier manera y una y otra vez quede demostrado que en ninguno de los casos estas reformas han beneficiado al pueblo de México. A principio de los años ochenta del siglo pasado el Estado mexicano impuso un nuevo modelo económico, el neoliberalismo que, entre muchas otras medidas y ajustes económicos basaba su acción inmediata en la privatización de las empresas que durante muchos años, dentro del llamado capitalismo de Estado habían estado bajo su control, según la versión oficial estas ventas serían una salida a la profunda crisis económica que vivía el país, se generarían empleos y mejoraría el nivel de vida de los mexicanos, pero contrariamente a lo planteado en nada cambió la situación del país y mucho menos la de los mexicanos, muchas de las empresas administradas por el Estado y declaradas en quiebra o poco productivas se convirtieron en excelentes negocios en manos de particulares, al grado de ingresar a Carlos Slim y a diez mexicanos más entre los hombres más ricos del mundo incluido entre ellos el Chapo Guzmán, esta situación bastaría para mostrar la corrupción, la negligencia y la ineptitud de quienes han gobernado a nuestro país, pero asimismo la perversidad de un sistema que se basa en la desigualdad pues mientras el uno por ciento de la población concentra el 43% de la riqueza producida en el país, 77 millones de mexicanos viven en condiciones de pobreza, casi treinta millones deben dedicarse a la economía informal aunque ni ahí quedan a salvo de la corrupción y el clientelismo electoral, y alrededor de tres millones ni siquiera tengan empleo.

    Pero no sólo, la fiebre privatizadora ha continuado, cuando acabaron con las empresas siguieron con los bienes nacionales, con los recursos naturales, la modificación que al artículo 27 de la Constitución se hizo en el sexenio de Carlos Salinas abrió la puerta a la destrucción de la propiedad colectiva, ya fuera ejidal o comunitaria, permitió nuevos latifundios y abonó al desastre alimentario que hoy vivimos, pero asimismo legalizó el despojo, cientos de comunidades fueron y aún hoy son presionadas para obligarlas a vender la tierra en la que han vivido por generaciones para el desarrollo de algún proyecto turístico o inmobiliario que, por supuesto,  no beneficiará a los pobladores originales. A lo largo de los litorales del país se han dado adjudicaciones fraudulentas a favor de empresas o políticos gracias al tráfico de influencias y a la corrupción de los poderes, sea el ejecutivo, el legislativo o el judicial, proyectos como la Escalera Náutica, Punta Diamante, o la Riviera Maya son ejemplos contundentes. Aunque bajo el mismo esquema de corrupción es posible hacer una interminable lista en la que habría que incluir presas, autopistas, proyectos para generación de energía y un largo etcétera, en todos ellos hay un común denominador, son un permanente recordatorio del despojo, la explotación, el desprecio a la vida, al pueblo todo en favor de la ganancia, en favor del capital extranjero o nacional dicen como si el capital tuviera nacionalidad y en todas ellas ha existido la complicidad de todos los niveles de gobierno, de todos los partidos políticos electoreros, de los tres poderes de gobierno, de la clase política toda.

    En ese sentido el llamado Pacto por México no a hecho sino demostrar una vez más que no existe ninguna frontera ni diferencia ideológica entre los integrantes de esa otra mafia que asola al país y que son los llamados partidos políticos, dicho pacto demostró también que no importa el nombre, ni los colores, ni los emblemas, ni los discursos, todos son lo mismo y por supuesto persiguen un mismo objetivo: enriquecerse aún más a costa de generar la miseria de millones vendiendo el país al mejor postor, prostituyendo la política, la justicia, convirtiendo en botín las necesidades de nuestro pueblo al que mantienen como rehén de sus mezquinos intereses. Servidores abyectos del gran capital, maquinan, acuerdan, fingen, legislan a su favor y a favor de sus amos apoyándose en esa gran simulación llamada proceso electoral, proceso cada vez avalado por menos ciudadanos hartos ya de la situación, cansados de falacias, de vivir de falsas promesas, de irrealizables esperanzas. Sin embargo el hartazgo, el cansancio se van traduciendo, quizá lenta, imperceptiblemente para algunos, en procesos organizativos, en luchas de resistencia, en movimientos de protesta, poco a poco se levantan y demandan sectores de la población hasta ayer apáticos o indiferentes, poco a poco crecen, se conocen y entrelazan movimientos que bajo distintos nombres: autonómicos, autogestivos, libertarios, de poder popular, anarquistas, van construyendo procesos y proyectos de emancipación, nuevas formas de hacer política, nuevas relaciones sociales basadas en el respeto y la equidad, pero también alternativas de salud, de cultura, de vivienda, de servicios al margen de las políticas oficiales, de partidos políticos, al margen de la ley de la oferta y la demanda. Es por ello que afirmamos que no es posible pensar en alianzas, ni siquiera coyunturales, con quienes de manera permanente han colaborado y avalado la venta del país, más allá de sus declaraciones, más allá de que hoy algunos políticos se rasguen las vestiduras e hipócritamente llamen a la unidad del pueblo en defensa de la soberanía, que traducido a un lenguaje cotidiano, quiere decir en defensa de sus ambiciones, de sus intereses, de su futuro político.

    Es necesario entender, entonces, que las llamadas Reformas Estructurales aprobadas recientemente por diputados y senadores son tan sólo un formulismo, un mecanismo que legaliza situaciones que por la vía de los hechos han sido implementadas año tras año, sexenio tras sexenio. En particular y con respecto a la llamada reforma laboral sería necesario recordar que el llamado out sourcing, la contratación temporal, la declaración de inexistencia de las huelgas, la acotación sistemática de los contratos colectivos, los paros técnicos o parciales decididos por las empresas, que el pago por labor, que la negativa a otorgar los derechos elementales a los trabajadores y trabajadoras son parte de las condiciones de trabajo y de explotación existentes que desde hace años han debido sufrir y soportar los trabajadores con tal de no engrosar las filas del desempleo. La llamada reforma laboral no hace sino legalizar, insistimos, esas condiciones ya existentes. Afirmamos también que en este tema y en muchos otros los grandes sindicatos han dejado, desde hace muchos años, de representar los intereses de sus agremiados, que han sido ganados por la corrupción, que los líderes sindicales han avalado una y otra vez, año tras año un cada vez mayor deterioro de la condiciones de trabajo, que van desde la imposición y la contención permanente de los salarios mínimos, hasta la falta de las mínimas condiciones de seguridad de obreros, mineros y muchos otros gremios, afirmamos asimismo que existen también sindicatos que tras el discurso de democracia han generado una nueva forma de charrismo utilizando las viejas fórmulas del oportunismo y el arribismo políticos. Sostenemos que ellos conjuntamente con sindicatos como el minero, el petrolero o el magisterial son, hoy por hoy y desde hace muchos años, instrumentos de control del Estado mexicano, que es una fantasía inútil pensar en democratizarlos, que deben desaparecer, que debemos desaparecerlos para dar paso a nuevos sindicatos, a nuevas formas organizativas de los trabajadores que respondan de mejor manera a las condiciones de rebeldía necesarias en esta etapa de nuestra historia.  

    En ese mismo sentido afirmamos que la llamada reforma educativa es también la culminación de una serie de medidas que poco a poco han sido impuestas al magisterio y que han dado como resultado la enajenación del gremio y la inmovilidad de algunas de las secciones que en otros tiempos fueron puntales del movimiento magisterial, pero más allá de eso la llamada reforma propuesta por Peña Nieto es, según declaración de los mismos maestros, esencialmente una reforma laboral, sin negar por ello los efectos que sobre la economía familiar tendrá, por tanto el movimiento magisterial actual es en defensa de sus fuentes de trabajo y de las condiciones laborales que les quieren ser impuestas, por supuesto creemos en la justeza de sus demandas y su lucha, pero decimos también que la verdadera reforma educativa se ha dado, desde hace muchos años, en perjuicio de los educandos, que la modificación de programas de estudio, la imposición de criterios de enseñanza de acuerdo al régimen en turno han sido avalados una y otra vez por los políticos, por los intelectuales siempre al servicio del poder, pero lo más preocupante es que estos criterios han sido aceptados o acatados también por la mayoría de maestros pese a los terribles resultados de aprovechamiento de nuestros niños con respecto al conocimiento. Es notorio el retroceso que ha sufrido la educación en México, retroceso que ha convertido a las escuelas en fábricas productoras de analfabetas funcionales, de apatía, de mano de obra barata. Las escuelas y el sistema educativo son la garantía de la continuidad y la reproducción del sistema. Ninguna gran movilización, ninguna acción ha sido convocada para protestar por este atentado en contra del futuro del país, para revertir este crimen en contra de nuestras futuras generaciones. Justo por esas condiciones de miseria educativa es que se multiplican a lo largo y ancho del país necesarios esfuerzos por construir proyectos educativos independientes, autónomos, muchas son las organizaciones que ubican la necesidad de revertir el proceso y convertir, entonces, la educación en proceso liberador, ante eso es necesario que el magisterio democrático asuma con humildad una visión autocrítica y una profunda reflexión que le permita convocar y acordar con amplios sectores de la sociedad ejes comunes de acción y de lucha, desde nuestra perspectiva creemos que uno de esos ejes debiera ser la calidad educativa, entendiendo esta como la elaboración de programas alternativos que posibiliten una formación verdaderamente científica, crítica y popular para las generaciones venideras.

    En cambio la reforma energética ha sido utilizada recurrentemente como bandera política por el oportunismo que ha centrado su estéril discurso, su vana lucha en el petróleo. PEMEX ha sido permanente objeto de debates en los que la cita recurrente es la defensa de la soberanía, aunque la mencionada soberanía ha sido pisoteada una y otra vez en muchos otros espacios bajo el silencio sumiso y cómplice de quienes hoy plañen por ella, pero aún más, PEMEX mantiene, desde hace años, la participación privada en distintas áreas como el transporte y la comercialización por ejemplo, de hecho la reforma propuesta por el gobierno federal buscaba la aprobación para permitir la inversión privada en las áreas de exploración y extracción que son de las pocas, si no es que las únicas en las que aún no se permitía.

    Y mientras se intenta centrar la atención del pueblo en el petróleo se siguen otorgando concesiones para la explotación minera, estas concesiones ya abarcan 56 millones de hectáreas equivalentes al treinta por ciento del territorio nacional sin importar el grave deterioro ambiental y los daños a la salud causados a los habitantes de las zonas aledañas por los métodos de extracción usados, métodos prohibidos en otros países sin que a empresas o políticos les importen los reclamos y el rechazo de pueblos enteros, sin que a las empresas, autoridades ni al sindicato mismo les importen las deplorables condiciones de seguridad en las que deben laborar los mineros, sin que a nadie importe, quizá porque entre los beneficiarios se encuentran muchos políticos, el saqueo de la riqueza nacional que hacen las empresas mineras.

    De igual manera, continúa el desarrollo de proyectos de generación de energía en nuestro territorio a manos de empresas trasnacionales que a su vez venden a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), estos proyectos sumados a la construcción de hidroeléctricas y de explotación del gas han contado con el beneplácito y la aprobación de toda la clase política, han sido impuestos y protegidos por la fuerza pública aún en contra de la población y sin importar el deterioro del medio ambiente ni la destrucción de pueblos y comunidades enteras, Oaxaca, Chiapas, Michoacán, Guerrero son muestras palpables. En este sentido sostenemos la necesidad de avanzar en la lucha porque se establezcan tarifas justas para la población en cuanto al uso de energía eléctrica o de gas, mantener y fortalecer las luchas de resistencia que han surgido con respecto a este tema, promover y ampliar las huelgas de pagos a esas empresas que se enriquecen a costa de nuestras necesidades, pero también y necesariamente promover el desarrollo de proyectos autónomos de generación de energía.

    La otra “gran reforma” aprobada por la cámara de diputados es la hacendaria en la cual se establecen nuevos impuestos y se aumentan otros, siempre tras la misma farsa de discusión, de confrontación, de defensa de las clases más desprotegidas, dicen, siempre tratando de mantener su clientela política buscando, dicen también, establecer una especie de justicia social, que paguen más tributación, impuestos o como se le quiera llamar, quienes más tienen, aunque ellos saben que quienes más tienen son justamente los que, mediante artilugios legales, avalados por diferentes autoridades evaden impuestos, quienes aprovechando la generosidad de quienes menos poseen deducen impuestos a través de fundaciones, quienes aprovechando lagunas legales difieren pagos y adeudan cientos de millones de pesos. El sistema hacendario es la muestra más patente de la desigualdad existente en nuestro país, de la ofensiva que ha generado paulatinamente la desaparición de los sectores medios de la sociedad o mejor dicho, su corrimiento hacia la pobreza. Otra muestra de la injusticia generada desde quien gobierna es el hecho de que las exenciones fiscales benefician principalmente a las empresas más poderosas, mientras que la pequeña y mediana industria que genera casi el setenta por ciento de los empleos en nuestro país carecen de estímulos económicos y deben enfrentar, además, esta competencia desleal contra los protegidos del sistema político mexicano. Pero, indudablemente la mayor carga económica recaerá, como siempre sobre la espalda de quienes con nuestro trabajo generamos la riqueza que es apropiada y disfrutada por unos cuantos que representan la opulencia, el gran contraste, la injusticia, la desigualdad de este país llamado México.

Es indudable que las políticas económicas, en nuestro país, son diseñadas para beneficiar a un sector muy pequeño de la población entre los cuales se encuentran los grandes empresarios pero también algunos políticos a quienes el sistema y la corrupción existente en él les han permitido enriquecerse hasta formar parte de esa élite. La mayoría de políticos y funcionarios pese a sus escandalosos salarios y prestaciones se encuentran ganando migajas en comparación de las ganancias de aquellos que verdaderamente concentran la riqueza producida, esos políticos, esos funcionarios de todos los niveles de gobierno, de todos los poderes son quienes se encargan de la aprobación y aplicación de estas políticas que han convertido a México en un negocio, en un gran negocio del que se piensan socios, aunque en los hechos son los encargados de hacer el trabajo sucio y en este trabajo sucio la gran mayoría se ha olvidado de su origen, ha traicionado a la clase a la que pertenecen.

    Ellos, empresarios, políticos, líderes corruptos, sindicatos amafiados son los verdaderos responsables de la miseria que asola a nuestro pueblo, ellos y no otros son quienes deberían ocupar las cárceles que hoy se convierten también en negocio, es por todo lo anterior que nuestra organización ha establecido el no hacer alianzas con esos traidores y mantener, cada vez más firmes sus principios de independencia, es por ello que reconocemos que solamente abajo, en los estratos más explotados es en donde se van sembrando las semillas de la nueva sociedad, es por ello que hemos decidido no sumarnos a las movilizaciones de los maestros sino sumar nuestras demandas a las de ellos, porque lo que para muchos y muchas se convierte en una moda para muchos y muchas más es una lucha por la vida, por la madre tierra, por el futuro y en ese sentido asumimos la responsabilidad que nos corresponde pero asimismo exigimos que la asuman quienes deben asumirla, nosotros por nuestra parte decimos no a alianzas de cualquier tipo con partidos políticos electoreros ni con cúpulas de sindicatos corruptos, pensamos que ninguna coyuntura es suficiente para pasar por alto todo el daño que han hecho, ni todas sus traiciones, que nada justifica su accionar de vende patrias. Afirmamos categóricamente que la lucha y su organización corresponde al pueblo todo, que nada más alejado de la realidad, para nosotros, que la afirmación de algunos viejos comunistas de que toda revolución pasa primero por la reforma porque esa afirmación ha servido como justificante para instalarse a la cola del reformismo, del oportunismo. Sostenemos nuestro apoyo, nuestra solidaridad hacia los trabajadores, hacia los sectores del pueblo que asuman su responsabilidad de construir un futuro igualitario pero decimos también que más importante que sumarse a una demanda es encontrar demandas conjuntas, ejes de acción, sumar las propias, multiplicar las fuerzas, construir la fuerza necesaria, organizar a los millones de explotados que somos, a los millones de individuos conscientes que nos faltan, empecemos a transformar desde hoy, empecemos por aportar lo que nos corresponde, cada quien de acuerdo a sus capacidades, cada uno, como siempre, soñando lo imposible, porque lo imposible, Mujica dixit, sólo cuesta un poco más.

 

 

Por la Unidad del Pueblo en la Lucha por su Liberación

 

Frente Popular Francisco Villa Independiente UNOPII

 

 

 

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