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Carta abierta de Nicolás Maduro al pueblo estadounidense.

Si algo sé es de pueblos, porque tal como ustedes soy un hombre de pueblo. Nací y crecí en un barrio pobre de Caracas. Me forjé al calor de las luchas populares y sindicales en una Venezuela sumida en la exclusión y la desigualdad. No soy un magnate, soy un trabajador de razón y de corazón, que hoy tengo el gran privilegio de presidir la nueva Venezuela, arraigada en un modelo de desarrollo inclusivo y de igualdad social, que forjó el Comandante Hugo Chávez desde 1998 inspirado en el legado bolivariano.

Vivimos hoy un trance histórico. Corren días que definirán el futuro de nuestros países entre la guerra y la paz. Vuestros representantes nacionales de Washington quieren traer a sus fronteras el mismo odio que sembraron en Vietnam. Quieren invadir e intervenir Venezuela –ellos dicen, como lo dijeron entonces– en nombre de la democracia y de la libertad. Pero no es así. La historia de la usurpación del poder en Venezuela es tan falsa como las armas de destrucción masiva en Irak. Es un caso falso pero que puede tener consecuencias dramáticas para nuestra región entera.

Venezuela es un país que por obra de su Constitución de 1999 ha expandido ampliamente la democracia participativa y protagónica del pueblo, y que de forma inédita es hoy uno de los países con mayor número de procesos electorales en sus últimos 20 años. Podrá no gustar nuestra ideología, o nuestro aspecto, pero existimos y somos millones.

Dirijo estas palabras al pueblo de Estados Unidos de Norteamérica para alertarlo de la gravedad y peligrosidad que pretenden unos sectores en la Casa Blanca de invadir Venezuela, con consecuencias impredecibles para mi Patria y para toda la región americana. El Presidente Donald Trump pretende además perturbar nobles iniciativas de diálogo impulsadas por Uruguay y México con el apoyo del Caricom para una solución pacífica y dialogada a favor de Venezuela. Sabemos que por el bien de Venezuela tenemos que sentarnos y dialogar, porque negarse a dialogar es elegir la fuerza como camino. Tengamos presente las palabras de John F. Kennedy: «Nunca negociemos por miedo. Pero nunca tengamos miedo a negociar». ¿Tendrán miedo a la verdad los que no quieren dialogar?

La intolerancia política hacia el modelo bolivariano venezolano y las apetencias de nuestros inmensos recursos petroleros, minerales y otras grandes riquezas, ha impulsado una coalición internacional encabezada por el Gobierno de los EE.UU. para cometer la grave locura de agredir militarmente a Venezuela bajo la falsa excusa de una crisis humanitaria inexistente.

El pueblo de Venezuela ha sufrido dolorosamente heridas sociales causadas por un criminal bloqueo comercial y financiero, que ha sido agravada por el despojo y robo de nuestros recursos financieros y activos en países alineados con esta demencial embestida. Y sin embargo, gracias a un novedoso sistema de protección social, de atención directa a sectores más vulnerables, con orgullo seguimos siendo un país con índice de desarrollo humano alto y menor desigualdad en América.

El pueblo estadounidense debe saber que esta compleja agresión multiforme se ejecuta con total impunidad y en franca violación a la Carta de las Naciones Unidas, que expresamente proscribe la amenaza o el uso de la fuerza, entre otros principios y propósitos en aras de la paz y las relaciones de amistad entre las Naciones.

Queremos seguir siendo socios comerciales del pueblo de Estados Unidos, como lo hemos sido a lo largo de nuestra historia. Sus políticos en Washington, en cambio, están dispuestos a enviar a sus hijos e hijas a morir en una guerra absurda, en lugar de respetar el derecho sagrado del pueblo venezolano a la autodeterminación y al resguardo de su soberanía.

Como ustedes, pueblo estadounidense, los venezolanos y venezolanas somos patriotas. Y defenderemos lo nuestro con todos los trozos de nuestra alma. Hoy Venezuela está unida en un solo clamor: exigimos el cese de la agresión que busca asfixiar nuestra economía y sofocar socialmente a nuestro pueblo, así como el cese de las graves y peligrosas amenazas de intervención militar contra Venezuela. Apelamos al alma buena de la sociedad estadounidense, víctima de sus propios gobernantes, para que se unan a nuestro llamado por la paz, seamos un solo pueblo contra el belicismo y la guerra.

¡Que vivan los pueblos de América!

Panteras Negras (Parte II)

Es la madrugada del 28 de octubre de 1967 en la ciudad de Oakland, California. Las Panteras Negras están recaudando fondos en una fiesta, Huey P. Newton decidió salir a buscar a una chica y lo acompañó su amigo Gene McKinney. Viajaban en un VW que estaba fichado por la policía, eso no lo sabían, la policía tenía todos los registros de los automóviles de los militantes de la Panteras Negras, entonces cuando el policía John Frey ubicó el VW inmediatamente los siguió para detenerlos ¿bajo qué cargo? Eso no importaba, había que terminar con Huey Newton y su organización rebelde.

 El oficial Frey y su compañero obligaron a bajar del VW a Newton y Gene, tras una breve discusión, el policía llevó a Huey hacia la parte trasera de la patrulla e intentó humillarlo sexualmente, Newton se defendió y cuando el policía lo arrojó hacia el suelo y le disparó en el vientre pero una ráfaga cuyo origen no se ha identificado, acribilló a Frey. Huey jamás soltó su libro de leyes que siempre llevaba consigo para debatir cualquier arbitrariedad. Recuperándose de su herida, Huey fue llevado a un hospital en un automóvil particular  y ahí fue arrestado.

Estuvo peligrando la pena de muerte o cadena perpetua por el asesinato de un oficial pero su figura se agigantó, el mismo Newton decía que había que aprovechar la situación para que creciera el Partido de las Panteras Negras, no importaba si lo ejecutaban, había que aprovechar la situación. Y así fue, surgió espontáneamente el movimiento Free Huey y aparecieron panteras negras por todo el país, desde California hasta Nueva York. El movimiento también atrajo la atención de artistas y deportistas como Marlon Brando o los atletas John Carlos y Tommy Smith quienes en las Olimpiadas de México 68 hicieron la señal del Black Power mientras se entonaba el himno estadounidense. También atrajo la atención del gobierno y J. Edgar Hoover, titular del FBI catalogó a las Panteras Negras como la mayor amenaza a la seguridad interna de EUA e implementó la COINTELPRO para acabarlos. Esta estrategia de contrainteligencia incluyó espionaje, asesinatos, detenciones arbitrarias, infiltración y un sinfín de violaciones a los derechos humanos más elementales, dignos de un estado fascista.

Después de un largo proceso, Newton fue liberado el 29 de mayo de 1970, su abogado Charles Garry se convirtió en la figura legal más importante en la defensa de los derechos civiles en el país. El juicio se ganó porque los testimonios y evidencia existente contradecían totalmente la versión oficial que ponía a Newton asesinando al policía. Cuando Huey salió de prisión se encontró con una situación muy diferente de cuando lo encarcelaron: era un partido regional, casi restringido a la zona de la Bahía (Oakland y San Francisco) y al salir era un partido nacional con vínculos internacionales y que aglomeraba a las minorías de EEUU. Tenían conexión con las “Boinas Rojas” de China, las “Boinas Cafés” de chicanos, movimientos boricuas y nativos americanos. Lo que comenzaron dos personas se convirtió en una gran revolución, ese es el poder de la organización social.

El Partido de las Panteras Negras no fue solamente andar armados retando a la policía  y protegiendo al pueblo del racismo estadounidense, su movimiento era más complejo… crearon un sistema para alimentar a los más pobres de las ciudades norteamericanas y además pusieron escuelas. En cuanto a sus comedores comunitarios su idea fue muy simple, hablaban con los afroamericanos que tuvieran buena posición económica o que tuvieran restaurantes y los invitaban para donar alimentos para los más pobres, ellos no querían recibir ninguna ayuda del gobierno ni apoyo de ningún tipo… todo lo que harían serían con sus propios recursos, no más.

El apoyo de todos los militantes del partido fue fundamental, Assata Shakur, una de las más radicales, contó años después en su autobiografía que diario se despertaba a las 4 de la mañana e iba a los comedores para preparar todo, tanto la comida como acondicionar el lugar, luego recibía a la gente y estaba ahí hasta medio día, después iba a las oficinas del partido para organizar algún evento o para apoyar en el periódico, su jornada terminaba más allá de la media noche, pero tenía que levantarse a las 4 de la mañana otra vez al día siguiente…diario. Así de comprometidas eran las panteras negras con su comunidad.

La escuela fue ideada por Huey Newton y era revolucionaria, les enseñaban la historia de los afroamericanos y de las luchas en el mundo. No existían los castigos y los profesores les debían enseñar a debatir y defender sus ideas, inclusive contra el mismo docente. Recibieron visitas de todo el mundo y hasta el reconocimiento oficial del gobierno estadounidense. En ella se formaron cientos o quizá miles de niños que crecieron con consciencia de clase y con una visión revolucionaria de la vida. Muchos de sus militantes y simpatizantes competían por dar clases ahí aunque ganaran la mitad que en cualquier otra escuela.

Desgraciadamente en todos sus años de existencia el Partido de las Panteras Negras para la Autodefensa del Pueblo fueron blanco de un acoso policial y acciones criminales en su contra como pocas organizaciones sociales en la historia de EEUU. Cómo se mencionó anteriormente, esta estrategia tenía de nombre COINTELPRO y fue una auténtica Guerra Sucia, como la que se vivió crudamente en México en esos mismos años. El FBI a partir de esta estrategia asesinó a varios de sus militantes y acabó con la libertad de otros. De los casos más impactantes resalta el de Fred Hampton, el líder de las Panteras en Chicago quien era carismático y muy querido entre la comunidad afroamericana; apenas tenía 21 años cuando el 4 de diciembre de 1969 la policía de Chicago recibió una supuesta llamada informando que en el departamento de Hampton se guardaba el arsenal de las Panteras Negras. Con ese pretexto, los policías irrumpieron en el hogar de Fred y abrieron fuego contra quienes se encontraban en el lugar, de esa manera acribillaron a Hampton mientras dormía. Noam Chomsky el lingüista y pensador norteamericanos diría años después: “fue un asesinato al estilo de la GESTAPO”.

También destacaron los casos de Angela Davis y Assata Shakur, pero esa historia se tratará en un futuro artículo. Simplemente señalar que la intención de estos textos es reflexionar cómo dos sujetos del norte de Oakland lograron construir una organización revolucionaria sin ninguna clase de recurso y ayuda oficial, quizá nunca se imaginaron aquel 15 de octubre de 1966 que su intención de crear un partido político cambiaría la historia de EEUU.

Desde la CDMX...

R. Herrera

Homenaje en Monterrey, Nuevo León por el 166 aniversario de José Martí.

Estamos hoy aquí para rendir homenaje a Martí, el Maestro, un hombre íntegro, congruente y sabio, que dedicó su vida a la causa de la libertad y la independencia de Cuba,  y que puso su conocimiento y ejemplo al servicio de Nuestra América, esa patria grande a la que pertenecemos.

Por eso ahora, recordando el 166 aniversario de su natalicio,  su vida y obra están presentes.

Para nosotros mexicanos, es un orgullo estar aquí junto a ustedes,  porque ustedes son dignos herederos de las enseñanzas del Maestro.

Pensar en Martí, además de la grandeza de su obra,  nos trae a la memoria a la Generación del Centenario, que dirigida por Fidel, supo darle continuidad a su legado. Supo coronar con dignidad la lucha emprendida por el Maestro.

En este homenaje a Martí, están presentes Fidel, Raúl, Camilo y el Che entre otros tantos luchadores por la libertad en Cuba.

Martí nos llama a no desmayar en la lucha por el decoro, la honestidad y otros valores que permiten a los pueblos y sociedades ser mejores.

Desde aquí, el pensamiento de Martí nos señala ese norte brutal, que con su política imperialista y  asesina, sigue amenazando a los pueblos de la tierra que se resisten a sus designios.

Hoy el imperio intenta de nueva cuenta destruir la Revolución Bolivariana de Venezuela.  Y de nuevo las enseñanzas del Maestro nos orientan para estar atentos y luchar al lado de los pobres de la tierra.

Cuba, Bolivia, Nicaragua y otros países del mundo siguen siendo amenazados y en varios casos atacados e invadidos  por el imperialismo, causando catástrofes humanitarias en esas sociedades.

Seguiremos al lado de los pobres de la tierra, y recordando al Maestro cuando nos enseñó que “el verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber”.

¡Viva Cuba!

¡Viva Fidel!

¡Viva Martí!

¡Viva México!

Gracias.

Carta de las zapatistas a las mujeres que luchan en el mundo

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

Febrero del 2019.

A: las mujeres que luchan en todo el mundo.
De: las mujeres zapatistas.

Hermana, compañera:

  Te mandamos un saludo de como mujeres que luchan que somos, de parte de las mujeres zapatistas.

  Lo que te queremos decir o avisar es un poco triste porque te comunicamos que no vamos a poder hacer el II Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan, aquí en nuestras tierras zapatistas, este marzo del 2019.

  Las razones de que no podemos, pues tal vez es que ya las sabes, y si no pues te platicamos un poco:

  Pues resulta que los nuevos malos gobiernos ya lo dijeron claro que van a hacer sus megaproyectos de los grandes capitalistas.  De su Tren Maya, de su plan para el Istmo de Tehuantepec, de la siembra de árboles para mercancía de maderas y frutas.  También dijo que entran las mineras y las grandes empresas de alimentos.  Y además tiene un su plan agrario que es que lleva hasta lo último la idea de destruirnos como pueblos originarios, de la manera de convertir nuestras tierras en mercancías, que así quieren completar lo que dejó pendiente el Carlos Salinas de Gortari que no pudo porque lo paramos con nuestro alzamiento.

  Esos proyectos pues son de destrucción.  No importa cuánto lo quieran tapar con sus mentiras.  No importa cuántas veces multipliquen sus 30 millones de apoyos.  La verdad es que van por todo en contra de los pueblos originarios, de sus comunidades, de sus tierras, de sus montañas, de sus ríos, de sus animales, de sus plantas y hasta de sus piedras.

  O sea que no sólo van contra nosotras las zapatistas, sino que contra todas las mujeres que dicen indígenas.  Y pues también contra los hombres, pero ahorita estamos hablando de cómo mujeres que somos.

  Quieren que nuestras tierras ya no sean para nosotras, nosotros, sino que para que los turistas se vengan a pasear y tengan sus grandes hoteles y sus grandes restaurantes, y los negocios que se necesitan para que los turistas tengan esos lujos.

  Quieren que nuestras tierras se conviertan en fincas productoras de maderas preciosas, de frutas y de agua; en minas para sacar el oro, la plata, el uranio, y todos los minerales que hay y que quieren los capitalistas.

  Quieren que nos convirtamos en sus peonas, en sus sirvientas, que vendamos nuestra dignidad por unas monedas al mes.

  Porque esos capitalistas, y quienes los obedecen en los nuevos malos gobiernos, piensan que lo que queremos es paga.

  No pueden entender que nosotras queremos la libertad, no entienden que lo poco que hemos logrado es luchando sin que nadie nos lleve la cuenta, sin fotos, sin entrevistas, sin libros, sin consultas, sin encuestas, sin votaciones, sin museos y sin mentiras.

  No entienden que lo que ellos llaman “progreso” es una mentira, que ni siquiera pueden cuidar la seguridad de las mujeres, que siguen siendo golpeadas, violadas y asesinadas en sus mundos progresistas o reaccionarios.

  ¿Cuántas mujeres han sido asesinadas en esos mundos progresistas o reaccionarios mientras tú lees estas palabras, compañera, hermana?

  Tal vez tú lo sabes, pero claro te decimos que acá, en territorio zapatista, no ha sido asesinada ni una sola mujer en muchos años.  Pero eso sí, dicen que nosotras somos las atrasadas, las ignorantes, las poca cosa.

  Tal vez no lo sabemos de qué es el mejor feminismo, tal vez no sabemos decir “cuerpa” o según cómo cambian las palabras, o qué es lo de equidad de género o esas cosas que hay tantas letras que ni se puede contar.  Y ni siquiera está cabal eso que dicen “equidad de género”, porque sólo hablan de equidad de mujeres y hombres, y hasta nosotras, que nos dicen ignorantes y atrasadas, lo sabemos bien que hay quienes no son ni hombres ni mujeres y que nosotras les llamamos “otroas” pero que esas personas se llaman como se les da la gana, y no les ha sido fácil ganar ese derecho de ser lo que son sin esconderse, porque les burlan, les persiguen, les violentan, les asesinan.  ¿Y a poco todavía les vamos a obligar que o son hombres o son mujeres y que tienen que ponerse de un lado o de otro?  Si esas personas no quieren pues se hace mal si no se les respeta.  Porque entonces, ¿cómo nos quejamos de que no nos respetan como mujeres que somos, si no respetamos a esas personas?  Pero bueno, tal vez es porque hablamos de lo que hemos mirado de otros mundos y no tenemos mucho conocimiento de esas cosas.

  Lo que sí sabemos es que luchamos por nuestra libertad y que nos toca ahora luchar para defenderla, para que la historia de dolor de nuestras abuelas no la sufran nuestras hijas y nietas.

  Nos toca luchar para que no se repita la historia donde volvemos al mundo de sólo hacer la comida y parir crías, para verlas luego crecer en la humillación, el desprecio y la muerte.

  No nos alzamos en armas para volver a lo mismo.

  No llevamos 25 años resistiendo para ahora pasar a servirles a los turistas, a los patrones, a los capataces.

 No vamos a dejar de ser promotoras de educación, de salud, de cultura, tercias, autoridades, mandos, para ahora pasar a ser de empleadas en hoteles y restaurantes, sirviéndoles a extraños por unos cuantos pesos.  No importa si son muchos o pocos los pesos, lo que importa es que nuestra dignidad no tiene precio.

  Porque eso quieren, compañera, hermana, que en nuestra propia tierra, nos convirtamos en esclavas que reciben unas limosnas por dejar que destruyan la comunidad.

 

Compañera, hermana:

  Cuando tú llegaste en estas montañas para el encuentro de 2018 lo miramos que nos miras con respeto, y a veces tal vez con admiración.  Aunque no todas las que vinieron así hicieron, porque bien que lo sabemos que hay quien vino para criticarnos y mal mirarnos.  Pero eso no importa porque lo sabemos que el mundo es grande y son muchos los pensamientos y hay quien entiende que no todas podemos hacer lo mismo, y hay quien no entiende.  Eso pues lo respetamos, compañera y hermana, porque no para eso fue el encuentro.  Que sea que no fue para ver quién nos da buena calificación o mala calificación, sino para encontrarnos y sabernos que luchamos como mujeres que somos.

  Y pues no queremos que ahora nos vas a mirar con pena o con lástima, como sirvientas a las que se le dan órdenes de buen o mal modo; o como a las que se les regatea el precio de su producto, en veces artesanías, en veces frutas o verduras, en veces lo que sea, como así hacen las mujeres capitalistas.  Pero bien que cuando van a comprar a sus centros comerciales ahí no regatean sino que cabal pagan lo que dicen los capitalistas y hasta se ponen contentas.

  No compañera, hermana.  Nosotras vamos a luchar con todo y con todas nuestras fuerzas en contra de esos megaproyectos.  Si conquistan estas tierras, será sobre la sangre de nosotras las zapatistas.

  Así lo hemos pensado y así lo vamos a hacer.

  De repente esos nuevos malos gobiernos lo piensan o lo creen que, como somos mujeres, rápido lo vamos a bajar la cabeza, obedientes ante el patrón y sus nuevos capataces, porque lo que buscamos es un buen patrón y una buena paga.

  Pero no, lo que nosotras queremos es la libertad que nadie nos regaló, sino que la conquistamos luchando incluso con nuestra sangre.

  ¿Tú lo crees que cuando vengan las fuerzas de los nuevos malos gobiernos, sus paramilitares, sus guardias nacionales, los vamos a recibir con honores, con agradecimiento, con alegría?

  No, qué va a ser, les vamos a recibir luchando y a ver si así aprenden lo que son las mujeres zapatistas que no se venden, no se rinden y no claudican.

  Nosotras, cuando fue el encuentro de mujeres que luchan el año pasado, pues nos esforzamos para que estuvieras contenta y alegre y segura, compañera y hermana.  Y ahí lo tenemos el buen tanto de críticas que nos dejaste: que está muy dura la tabla, que la comida no te gusta, que está muy cara, que por qué esto y que por qué lo otro.  Ya te informamos de cómo fue que trabajamos y las críticas que recibimos.

  Y aunque con las quejas y críticas, pues acá estuviste segura, sin que los hombres malos o buenos te están mirando y calificando.  Puras mujeres estuvimos, tú lo sabes.

  Y pues ahora ya no es seguro, porque lo sabemos que el capitalismo viene por todo y lo quiere no importa a qué costo.  Y lo van a hacer porque sienten que mucha gente los apoya y que pueden hacer barbaridad y media y todavía les van a aplaudir.  Y nos van a atacar y a revisar sus encuestas a ver si tienen buenos puntos y así hasta que nos acaban.

  Y mientras te escribimos esta carta, ya empezaron los ataques de sus paramilitares.  Son los mismos que antes eran del PRI, luego del PAN, luego del PRD, luego del PVEM y ahora son de MORENA.

  Entonces pues te decimos, compañera y hermana, que no vamos a hacer acá el Encuentro, pero sí háganlo en sus tierras, según sus modos y sus tiempos.

  Aunque no vamos a asistir, como quiera las vamos a pensar.

Compañera, hermana:

  No te dejes de luchar.  Aunque esos malditos capitalistas y sus nuevos malos gobiernos se salgan con la suya y nos aniquilen, pues tú tienes que seguir luchando en tu mundo.

  Porque bien que lo acordamos en el encuentro que vamos a luchar para que ni una sola mujer en cualquier rincón del mundo tenga miedo de ser mujer.

  Y pues tu rincón es tu rincón, compañera y hermana, y ahí te toca, como a nosotras nos toca acá en tierras zapatistas.

  Esos nuevos malos gobiernos lo piensan que fácil nos van a derrotar, que somos pocas y que nadie nos apoya allá en otros mundos.

  Pero qué va ser, compañera y hermana, aunque sea que sólo quede una de nosotras, pues esa una va a pelear por defender nuestra libertad.

  Y no tenemos miedo, compañera y hermana.

  Si no tuvimos miedo hace ya más de 25 años cuando nadie nos miraba, pues menos ahora que ya nos miraste tú, bien o mal pero nos miraste.

Compañera, hermana:

  Bueno, pues ahí te encargamos la pequeña luz que te regalamos.

  No dejes que se apague.

  Aunque la de nosotras se apague aquí con nuestra sangre, y aunque se apague en otros lados, tú cuida la tuya porque, aunque los tiempos ahora son difíciles, tenemos que seguir siendo lo que somos, y es que somos mujeres que luchan.

  Pues es todo compañera y hermana.  El resumen es que no vamos a hacer el Encuentro o sea que no vamos a participar.

 Y si lo hacen el encuentro en tu mundo y te preguntan que dónde están pues las zapatistas, que por qué no llegan, pues tú diles la verdad, diles que las zapatistas están luchando en su rincón por su libertad de como mujeres que somos.

  Es todo, ahí te cuides compañera y hermana.

  De repente pues ya no nos miramos.

  Tal vez te dicen que ya no las piensas a las zapatistas porque ya se acabaron ya, que ya no hay zapatistas te van a decir.

  Pero cuando piensas que ya no, que ya nos derrotaron, ahí nomás sin que das cuenta, vas a mirar que te miramos y que una de nosotras se acerca y te pregunta al oído para que sólo tú escuches:“¿Dónde está pues tu lucecita que te dimos?

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Las Mujeres Zapatistas.
Febrero del 2019.

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