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Carta de saludo solidario de Monclova a Cananea*

Co. Sergio Tolano Lizárraga.

Secretario General de la Secc. 65.

Cananea, Sonora.

 

El 30 de julio del 2007 estallaron las huelgas nuestros hermanos mineros, en Cananea, Sonora; Sombrerete, Zacatecas; y, Taxco, Guerrero; impulsadas por justas demandas como: Seguridad e higiene en las minas, cumplimiento de distintos acuerdos violados por las empresas del Grupo México, propiedad del oligarca Germán Larrea. 

Hoy 30 de julio de 2018 se cumplen 11 años de las históricas huelgas de los valientes mineros de las minas de Cananea, Sombrerete y Taxco, once años de impunidad e injusticia en contra de los trabajadores, lo que se liga  al clima de violaciones constantes a los derechos históricos de los obreros en todo el país, a manos de la oligarquía nacional e internacional y su Estado neoliberal. 

Estos explotadores con su estrategia neoliberal, han destruido derechos de los trabajadores como: Empleo estable; el salario digno; jornada de trabajo de 8 horas; libertad sindical; derecho a la Contratación Colectiva; derecho de huelga; derecho a la seguridad social; etc. 

En la coyuntura actual, esperamos que cambie el panorama laboral para los trabajadores, pero esto solo será posible si los trabajadores participamos en dicho cambio, nunca estemos con la mano estirada a que nos den, luchemos con dignidad por nuestros derechos. Tenemos que incrementar el apoyo y la solidaridad entre nosotros para fortalecer nuestro sindicato y con él luchar contra los traidores y sindicatos “charros” y blancos, ejerciendo el pleno derecho a la libertad sindical. 

Por esto tenemos que redoblar nuestra solidaridad y apoyo a nuestros hermanos en huelga, para que se les haga justicia y lograr el triunfo ya que dichas huelgas forman parte ya, de las grandes luchas de la clase obrera y del pueblo de México, porque en ningún país del mundo se habían estallado huelgas por lo primero y más elemental reclamo, como lo es el Derecho a la Vida, y estas acciones solo la pueden llevar a cabo los obreros que han alcanzado una gran conciencia de clase, por ello queridos compañeros reciban todo nuestro reconocimiento, admiración y sobre todo nuestra solidaridad.

 ¡Ni un paso atrás, hasta la victoria!

 A t e n t a m e n t e

Jesús Flores Ávila.

Secretario General de la Secc. 288

Altos Hornos de México.

Monclova, Coahuila.

 

*Los compañeros son Secretarios Generales de las secciones del Sindicato Nacional Minero.

El Terrorismo de Estado

El Terrorismo de Estado

Por José Luis Contreras.

El terrorismo de Estado es precisamente ese proceso creciente de las prácticas ilegales promovidas desde el Estado que fue generando las condiciones para la instauración del modelo antidemocrático, donde el uso de la violencia institucionalizada se fue implementando sistemáticamente hasta convertirse en un verdadero Estado Terrorista. Es necesario remarcar ese proceso gradual que casi siempre precede a la instauración de las dictaduras terroristas.

El "terrorismo de Estado" surge como "remedio excepcional" al que apelan regímenes de origen democrático, que hacen así más palpable su debilidad intrínseca y la carencia de firmeza en sus convicciones, mostrando el grado de crisis actual del modelo de sociedad democrático.

En México se produce esa paulatina degradación se dan los pasos previos y casi inexorables para la aparición de las otras fórmulas absolutamente negatorias de los derechos humanos fundamentales y de los principios de legalidad y juridicidad en que se asienta toda estructura democrática.

La cuestión que pone a prueba a esta autoeliminación del ejercicio del poder y la firmeza de los valores del nivel de contestación y de desobediencia a la normativa impuesta por parte de los ciudadanos que lo componen.

Esta desobediencia y contestación adquiere dos formas de crisis y agitación social: la de grupos específicos que ejercen la violencia contra los hombres y las instituciones del Estado, y la Sociedad Civil.

Cuando el aparato represivo del Estado comienza a mostrarse insuficiente para poner fin a esa violación de la normativa por la persistencia de esos focos de conflicto o por su crecimiento, es cuando comienza a vislumbrarse la necesidad de apelar a otros medios "más eficaces". En nombre de la democracia, de la ley, de la justicia y de los derechos humanos, se propone desde el propio Estado procedimientos antidemocráticos, violatorios de los derechos humanos, métodos clandestinos las más de las veces, y que tienen por eje la ejecución de crímenes políticos y la destrucción de esos focos o situaciones de crisis y enfrentamiento, mediante la aniquilación de sus componentes.

Se entra así en el reino del terrorismo de Estado que coexiste con las formas democráticas parlamentarias. Lo grave de esta situación es que el ejercicio del terrorismo de Estado no se limita a la violación de su propia normativa por parte de determinados gobiernos o sectores de poder dentro de los aparatos del Estado democrático, sino que se constituye en una filosofía y doctrina política, que señala la crisis estructural de este modelo social.

El nacimiento de esta política justificadora del terrorismo estatal está profundamente ligado a la supervivencia de modelos económicos y sociales injustamente basados en el hambre y la explotación de amplias capas de la población.

La filosofía del terrorismo de Estado se enuncia partiendo de supuestos que contradicen las bases fundamentales del Estado democrático burgués, sosteniendo que el principio de sujeción a la ley, la publicidad de los actos y el control judicial de los mismos, incapacitan al Estado para la defensa de los intereses de la sociedad. De ahí se pasa a la afirmación del uso imprescindible de medios "no convencionales" y violentos para luchar eficazmente contra el terrorismo y la "subversión". "Nadie puede ampararse en los derechos y las leyes para violarlas", se dice, y en consecuencia "no puede haber protección de la ley para los que están al margen de la ley". Cuando se declara por ejemplo, que "a los subversivos hay que matarlos", sin que exista la pena de muerte, se está buscando la legitimación social del terrorismo de Estado.

Una adecuada manipulación de los medios de comunicación de masas crea condicionamientos necesarios para la aceptación pasiva por parte de amplios sectores sociales, de la implementación de la "guerra sucia". Cuando ese discurso violento, el discurso de la muerte, con sus diferentes registros ideológicos y políticos, es asumido por el propio Estado (directa o indirectamente) y se internaliza en el cuerpo social, el ajuste de las conductas individuales a la normativa jurídica, el acatamiento al sistema democrático de organización social, se resquebraja y cede, siendo muy difícil su posterior reconstrucción.

 

Fuente. Seminario internacional “Salud mental y Reparación en el proceso de transición” organizado por CINTRAS en Santiago de Chile el 23 de septiembre de 1992.

LA FILOSOFÍA (Parte II)

LA FILOSOFÍA

Parte II

Por José Manuel Paez.

Cada persona se forma una u otra idea del mundo que lo rodea; pero esa idea consta a menudo, de retazos de diversas nociones contradictorias y no está sintetizada ni argumentada teóricamente. La filosofía, en cambio no es una simple suma, sino un sistema de ideas, opiniones y  nociones sobre la naturaleza, la sociedad, el individuo y su lugar en el mundo. La concepción filosófica del mundo no se limita a proclamar sus principios y tratar de inculcarlos en el hombre, sino que los deduce de una manera lógica y los demuestra.

Está claro que no toda concepción del mundo teóricamente fundamentada tiene carácter científico. Ni mucho menos. Por su contenido, la concepción filosófica del mundo puede ser científica, no científica  e incluso anticientífica. Puede considerarse científica únicamente la que basa sus conclusiones en los datos de la ciencia de su tiempo, emplea el método discursivo científico y no deja lugar para las opiniones y los prejuicios anticientíficos, místicos y religiosos de todo género. Se comprende de por sí que la cientificidad de una concepción  debe ser enfocada históricamente. Por ejemplo,  la  concepción  de  los  materialistas franceses del siglo XVIII eran científicas. Sus opiniones tenían, junto con un contenido históricamente pasajero, un contenido imperecedero, que ha heredado el materialismo moderno. Contenían también  ideas  y enunciados científicos los grandes sistemas filosóficos los grandes sistemas filosóficos idealistas, por ejemplo, los de Descartes, Leibniz, Kant, Hegel y otros, en la medida en que captaban con fidelidad las relaciones y nexos reales.

El materialismo dialéctico e histórico es una concepción filosófica científica que se basa en las conquistas de la ciencia moderna y de la práctica avanzada y se desarrolla y enriquece sin cesar  a la par con el progreso de ambas.

Para comprender más profundamente el objeto y el significado de la filosofía marxista-leninista, así como su diferencia del pensamiento filosófico precedente, conviene analizar con mayor detalle la característica de la filosofía como forma especial del conocimiento.

 

Saludo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional al Partido de los Comunistas por su XV aniversario.

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

MÉXICO

  

26 de Julio del 2018

A los militantes, colaboradores y simpatizantes del Partido de los Comunistas.

Compañeras, compañeros y compañeroas:

Buenos días, tardes, noches, madrugadas. No sé a qué hora ustedes conocerán estas letras que son de nosotras, nosotros, zapatistas, y que me toca a mí redactar.

He pedido al compañero Salvador Castañeda que nos haga el honor de leerles estas palabras. Ignoro si fue posible, si su mirada se lo permitió; si fue alguna ronquera que en estas fechas suele manifestarse en quienes se han pasado la vida gritando con rebeldía, lo que no le permite tomar en su voz nuestras palabras; o tal vez algún nudo inexplicable en la garganta, es decir, en el corazón. O tal vez sí fue posible y nuestras palabras llegan a ustedes, comunistas de todos los calendarios, geografías y géneros, con la voz firme, como su decisión, del compañero por quien sentimos un  cariño especial, tan especial como el que sentimos por quienes militan en el Partido de los Comunistas.

Conocí personalmente, es decir, en la colectividad que somos en uno, al Partido de los Comunistas, hará ya más de 12 años, en ocasión de esa fase de la Sexta que se llamó “la otra campaña”.

Cierto, conocí a algunos, algunas de sus militantes, pero, ustedes deben saberlo tanto como nosotros, el trabajo (que es como nosotros, nosotras, zapatistas, a veces decimos para hablar de la lucha), el trabajo no es algo individual. Tampoco es algo colectivo solamente, no es una suma de voluntades, empeños, desvelos, dolores y rabias. Quienes militan en grupos, colectivos y organizaciones de izquierda, saben que la cantidad es sólo un número si no está organizada. Para la lucha se necesita que el grupo, el colectivo esté organizado.

En estos tiempos en que parece que lo que importa es la masa, la multitud, la “ciudadanía” (que con este apelativo los politólogos eluden la división de clases y, sobre todo, su enfrentamiento), es importante no olvidar esto: la organización.

Y con la organización, compas, está también, el problema de la militancia, que es como se le llama también al compromiso con una causa.

Creo que ya me estoy yendo para otro lado. 

Como cuando, en las escasas reuniones que hemos tenido con la dirigencia comunista, estamos hablando de lo que, para alguien de fuera, podría ser un sueño, pero que, para ustedes y para nosotros, nosotras, zapatistas, es una causa: la más noble que ha conocido el mundo desde que el ser humano fue parido por una fémina de su antecedente evolutivo.

En esas reuniones, por lo regular pasa que estamos refiriéndonos a algún tema, y Don Salvador interviene con algo que aparentemente no viene al caso, o cosa, según, pero resulta que sí, que sí tiene qué ver, y mientras él se disculpa porque dice que no oye bien, nosotras, nosotros, zapatistas, seguimos escuchando detrás de la niebla en la montaña, detrás del humo del tabaco.

Y escuchamos porque sabemos que es una historia. Una historia que no es la nuestra, pero que respetamos y admiramos. Cierto, una historia de la que sabemos poco, pero por algo ustedes están de fiesta, y es porque tienen una historia que festejar.

Y, por cierto, aprovecho para quejarme: no nos invitaron.

Nah, no es cierto, sí nos invitaron pero, por causas que ustedes tal vez no conozcan o imaginen, en lugar de nuestra presencia están estas palabras que, si lee Don Salvador, espero que las hayan impreso con letras grandes para que no batalle en la lectura.

Porque resulta que les estamos escribiendo esta carta para felicitar al cumpleañero, o sea al Partido; o sea para abrazarles a ustedes, y en lugar de hacerlo según los protocolos de estos casos (que me imagino que debe haberlos, aunque ya saben ustedes lo malas y malos que somos las zapatistas para eso de los protocolos), estamos hablándoles de otras cosas: de organización, de militancia, de historia, de lucha.

Ahora recuerdo una canción de Carlos Puebla y que, tal vez, alguien de ustedes la conozca. Creo que se llama “Para nosotros siempre será 26” y dice, palabras más, palabras menos, que la lucha no tiene una fecha inmóvil, sino que es todos los días, a todas horas, en todos los lugares.

Eso tal vez no lo alcancen a entender muchos, pero creo que quienes militan en el Partido de los Comunistas sí lo entienden.

Creo que me estoy extendiendo demasiado y las felicitaciones deben ser breves y concisas, para que quienes asisten puedan partir el pastel, cantar y bailar, así que quisiera terminar esta misiva con una anécdota reciente:

Cuando la asamblea del Congreso Nacional Indígena nombró al Concejo Indígena de Gobierno y la compañera Marichuy como su vocera, tuve la oportunidad de reunirme en privado con ella y otro compañero. La indicación que tenía de mis jefas y jefes era pasarles algunos comentarios sobre lo que, a nuestro entender, podría ser el desafío que iniciaban entonces.

De entre todo lo que les dije, les cuento que, hablando de quienes podrían apoyar y cómo, me preguntaron de “los hermanos comunistas”.

Así, usaron ese término: “los hermanos comunistas”.

Yo les respondí, palabras más, palabras menos;

“Esa gente es de confiar, no tienen ustedes que preocuparse de si dicen una cosa y quieren decir otra, de si los van a dejar colgados, de si llegan a ver qué sacan. No, esos comunistas, esas comunistas, lo que les digan, eso es. Si dicen que le entran, es que le van a entrar con todo lo que tienen, y lo que no tienen lo van a pedir prestado. Si es que no le van a entrar, lo van a decir claro, no van andar con que tal vez, no sé, quién sabe, deja pensarlo. Pero si le entran, ustedes van a tener en ellas y ellos a quienes trabajan sin esperar nada a cambio. Son militantes pues. No le entran por lástima o por no tener nada que hacer, o porque quieran dirigirlos porque piensen que ustedes son ignorantes.

Le van a entrar por al menos 3 cosas:

La primera es por el conocimiento, que ése está en la cabeza y se consigue estudiando y analizando.

La segunda es por la conciencia, que ésa, contra lo que se pueda pensar, está en el corazón, porque aunque la cabeza te diga que ya pares, que descanses, que te rindas, que te vendas, que claudiques, el corazón es quien suele decir que ni madres, que hay que seguir, que no hay que detenerse.

Y la tercera cosa es algo que al menos yo no sé dónde está en el cuerpo humano: y es el deber.”

Se fueron la compañera y el compañero. En su paso anduvimos muchos pasos. En sus oídos guardamos los dolores. En sus palabras hablaron nuestras rabias. Y en los caminos que anduvieron, tuvieron el paso compañero del Partido de los Comunistas.

¿Por qué? ¿Por qué el Partido de los Comunistas puso toda su fuerza al servicio de la causa que enarbola el Concejo Indígena de Gobierno? No lo sé. Ustedes lo saben y tal vez algún día lo cuenten. De este lado, acá pensamos que no pesaron en su balanza los cálculos estratégicos, tácticos, los improbables escalones de la improbable revolución mundial. Pensamos que lo único que pesó en su balanza fue el sentido del deber. Que eso los llevó a una decisión, y que, como ha sido su historia, fueron consecuentes y convirtieron esa decisión en una acción organizada. Y entonces cumplieron con su deber.

Imagino que han hecho o harán su balance de lo que fue la primera etapa del Concejo Indígena de Gobierno. Imagino que tienen sus modos y sus tiempos para eso. Nosotros, nosotras, zapatistas, creemos que algo a considerar es la valoración que, en el semillero de abril pasado, hicieron la compañera Marichuy y el compañero Carlos González: siempre tuvieron el respaldo, el apoyo y la solidaridad del Partido de los Comunistas. Y eso, dicho por quienes mejor conocen de desengaños, traiciones y soledades, es algo que no cualquier partido que se diga comunista o no comunista puede decir.

Entonces tal vez la razón fundamental fue y es el deber.

De eso no les digo más. Creo que, como comunistas saben bien lo que es eso, lo que pesa esa palabra hecha acción.

Así que termino citando, seguramente mal por mi pésima memoria, unas palabras de José Martí:

“El ser humano verdadero no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber”.

Así que tal vez de esto se trate todo eso que es empeño común, camino y destino: de ser dignos de la humanidad.

Bueno, ya nos despedimos. Felicidades y reciban un gran abrazo compañero de nosotras, nosotros, zapatistas. Un abrazo tan grande como el mañana que habrá de ser alcanzado por quienes desvelan la noche.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Por la Comisión Sexta del EZLN.

 

Subcomandante Insurgente Galeano.

México, 26 de julio del 2018.

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