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A 43 MESES DE LOS 43 NORMALISTAS

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A 43 MESES DE LOS 43 NORMALISTAS

Por.- Benjamín Sandoval Cedano*

A Don Mario, a los padres de los 43 normalistas, a los familiares de los asesinados de Acteal, El Charco, Aguas Blancas, Ciudad Juárez, Tlatlaya, Ecuandureo, San Fernando, a los más de 234 mil asesinados y 50 mil desaparecidos durante los sexenios de Calderón y Peña, a los 3 estudiantes de Guadalajara disueltos en ácido, les mando mi solidaridad a los primeros y mis condolencias a los segundos, a 43 meses de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Don Mario César González, padre del normalista César Manuel González, envió un carta al Sub Galeano pidiendo que en el “Conversatorio (o semillero, según) Miradas, Escuchas y Palabras: ¿prohibido pensar? convocado por el EZLN de 15 al 25 de abril, se pronunciara exigiendo la presentación con vida de los 43, al pretender el gobierno archivar el asunto como concluido, petición cumplida por el Sub.

A los normalistas los desaparecieron por estar involucrados en el narco, dijeron primero, con los guerrilleros, “corrigieron” después, por haber tomado un camión (como es la costumbre para trasladarse a la ciudad de México para conmemorar la matanza del 2 de octubre de 1968, para que no se olvidara y se castigara a los responsables) el cual transportaba droga del “pentágono dorado” de Guerrero. Un Procurador General de la República que llegó a cansarse de dar explicaciones no aceptadas de su “verdad histórica”. Hoy “explica” tácitamente el Fiscal General de Jalisco, que los 3 estudiantes estuvieron en el lugar equivocado, en el momento equivocado.

A los estudiantes del 68 los asesinó el ejército, aun cuando en su momento lo negaron y a 50 años de distancia y con las pruebas presentadas, no puede haber alguien consciente que afirme lo contrario. A los 43 normalistas de Ayotzinapa, los mantiene desaparecidos el ejército, aun cuando apenas se inician a recoger las pruebas ocultadas por el Estado. En Tlatlaya y Ecuandureo fue el ejército quien ejecutó extrajudicialmente a esas personas. Acteal, El Charco y Aguas Blancas fueron asesinados por grupos paramilitares. A los demás, los han asesinado los carteles del crimen organizado existentes en el país, que por cierto abundan y aun cuando cada que existe una crisis política en el país, capturan o “abaten” a un cabecilla de uno de los carteles, que implica un “duro golpe” al crimen organizado, el narcotráfico, el consumo, cultivo y procesamiento de drogas va en aumento desproporcionado al “gran esfuerzo” realizado por el Estado para “acabar” con ese flagelo. Nada de lo que hacen es suficiente.

A 43 meses de la desaparición de los 43 normalistas, los mexicanos no los hemos olvidado Don Mario, al contrario, siguen siendo un referente del carácter asesino del sistema económico político que es el capitalismo. Ellos, los gobernantes o administradores de este país, nos quieren convencer a fuerza de repetición que provoca nauseas, que los asesinados y desaparecidos fue por algo, que andaban mal o ante la ausencia de un resquicio por donde se pueda colar la duda de lo anterior, se acusa a la mala  suerte como responsable de la muerte o desaparición de seres humanos.

En el debate de los candidatos presidenciales, se habló de “invertir” más en armas, cárceles, “inteligencia” o hacer propuestas integrales de solución, hasta de amputar miembros, como se acostumbra en algunos regímenes religiosos de Asia. Ninguno se atrevió a tocar, ni con el pétalo de una rosa al verdadero responsable, el sistema capitalista, solamente Marichuy, vocera del Concejo Indígena de Gobierno lo señaló, siendo esta una de las razones por la cual fue expulsada del proceso electoral, al estar en juego no el sistema económico, señaló Luis Hernández Navarro en el Conversatorio, sino matices de su forma administración, cuando el sistema no tiene forma de salvarse, o es él, el sistema capitalista o somos nosotros, los seres humanos.

Don Mario, algo se mueve lenta y silenciosamente abajo y a la izquierda, es un grupo de más 300 mil seres humanos que firmaron para que Marichuy apareciera en la boleta electoral, no somos todos, somos más, mucho más, a los cuales no alcanzó a llegar la voz de Marichuy o no los convenció en este momento porque tienen la esperanza del cambio desde allá arriba o porque no les han asesinado o desaparecido a un hijo, a un padre, a un familiar, a un amigo, pero debe llegar el día, más temprano que tarde en que la mayoría consciente, nos organicemos para cambiar este México que nos duele, de eso estoy plenamente convencido. Su hijo, nuestros hijos, serán encontrados y regresados con vida y los responsables serán castigados. Un abrazo fraterno.

*Miembro de la Dirección Colectiva del Partido de los Comunistas.

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