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La lucha por la vida y el colapso que se avecina

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La lucha por la vida y el colapso que se avecina

La lucha por la vida y el colapso que se avecina

Por: Rafael Castañeda Pineda

La fuerza de trabajo es, pues, una mercancía que su propietario, el obrero asalariado, vende al capital. ¿Para qué la vende? Para vivir. Carlos Marx

En el Conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?” recientemente celebrado en San Cristóbal de la Casas a convocatoria de los compañeros del EZLN fuimos testigos de varias opiniones en torno a la lucha de nuestros días. Principalmente llamó mucho la atención de nosotros los comunistas las reiteradas veces que el compañero Subcomandante Insurgente Galeano hizo referencia a la lucha por la vida. Término y/o concepto de nuestra lucha utilizado de manera organizativa por primera vez por nuestro Partido en el  V Encuentro Nacional de Solidaridad con Pasta de Conchos celebrado en Saltillo, Coahuila el 28 de septiembre del 2014. En ese acto el Partido llamó a sus militantes, simpatizantes y organizaciones aliadas a conformar el Frente por la Vida y la Libertad. En el documento final se lee: “Las agresiones de Estado hacia las organizaciones sociales, sindicales y civiles que son los instrumentos de combate  del proletariado   dejan a los pueblos originarios, a los obreros, a los campesinos y a los estudiantes en un estado de total indefensión, frente a la injusticia, los despojos, la represión y el embate brutal del sistema de explotación, protector de los monopolios y del gran capital.

Bajo estas condiciones el único camino es la unidad, y pasar a la ofensiva. Creando el Frente Único de Trabajadores contra el Sistema, que será un movimiento por la vida, la recuperación del territorio y la soberanía alimentaria, la democracia, la libertad y el cambio social.”

En nuestro reciente IV Congreso Nacional nuestra militancia acordó la necesidad de conformar un frente de los de abajo, de un frente proletario nacional, que incluya a los obreros, los campesinos, los pueblos originarios, los maestros, los intelectuales de vanguardia, las mujeres y la juventud revolucionaria. Es decir, que nuestra línea política, la podemos formular de una manera muy breve: ruptura con el sistema capitalista y formación de un frente proletario por la vida, la libertad, la independencia nacional y el socialismo.

El Subcomandante Galeano en reiteradas ocasiones hizo citas de un libro llamado Colapso, autoría de Carlos Taibo. En el libro se explica detalladamente el momento complicado que vive la humanidad y su planeta. El profesor de la Universidad Autónoma de Madrid explica en su libro que un colapso, entre muchas definiciones, es “…un golpe muy fuerte que trastoca muchas relaciones, la irreversibilidad del proceso consiguiente, profundas alteraciones en lo que se  refiere a la satisfacción de las necesidades básicas, reducciones significativas en el tamaño de la población humana, una general pérdida de complejidad en todos los ámbitos, acompañada de una creciente fragmentación y de un retroceso de los flujos centralizadores, la desaparición de las instituciones previamente existentes y, en fin, la quiebra de las ideologías legitimadoras, y de muchos de los mecanismos de comunicación, del orden antecesor.”

A los análisis económicos y financieros del mundo de hoy debemos sumar los que Carlos Taibo desarrolla en su libro y que nos presenta un panorama desalentador para la sobrevivencia humana. Es ineludible el conocimiento de estos temas si lo que se pretende es la trasformación social y la construcción de un mundo diferente. Es decir, que para los revolucionarios del mundo es de suma importancia, dentro de los análisis concretos de la situación concreta, tener presente el colapso que se está gestando. En su libro el autor multimencionado por el Sub Galeano nos presenta un panorama desalentador partiendo de dos problemas sin resolución. El cambio climático y el agotamiento de las materias primas energéticas.

Nos explica Taibo en su libro que el cambio climático es una realidad cuantificable pues la temperatura media del planeta ha aumentado. Hasta 2002 el aumento era de 0.8 grados y según las tendencias para los años entre 1990 y 2100 la temperatura media del planeta se elevará entre 1,4 y 5,8 grados. Las consecuencias de esto “…Al margen de un incremento general de las temperaturas, cabe hablar, por lo pronto, de una subida general del nivel del mar, de entre 20 y 88 centímetros, durante el siglo XXI, un fenómeno delicado habida cuenta de que el 80 por ciento de la población mundial vive en zonas costeras. Otro efecto importante es el progresivo deshielo de los polos. Hay muchos motivos para dar por descontado que, antes o después, el hielo del polo Norte desaparecerá. Aunque alguna estimación sugiere que tal cosa sucederá en 2100, hay quien adelanta a 2040 la fecha correspondiente y quien la sitúa aún más cerca en el tiempo. Una tercera consecuencia será la desaparición y mutación de muchas especies, con agresiones, en particular, contra los sistemas ecomarinos, en un marco general de ataques contra la biodiversidad. Forzoso es referirse, en un cuarto escalón, a la erosión de los suelos y la extensión de la desertización, de las sequías y de las olas de calor; los lugares húmedos lo serán más, con tormentas e inundaciones, en tanto los secos serán también más secos, con proliferación de incendios y de tormentas de polvo. Hoy se pierden cada año en el planeta 120.000 km2 de bosques, un 40-50 por ciento más que una década atrás. Si se mantiene ese ritmo de destrucción, en 2050 los bosques tropicales se verán reducidos a un 10 por ciento de la que era su presencia en el cambio de milenio. En paralelo hay que hablar del crecimiento del número y de la intensidad de huracanes y tornados. En semejante escenario, y en un quinto estadio, son fácilmente identificables problemas en el despliegue de la agricultura y la ganadería, con dificultades crecientes para la producción de alimentos. Agregaré, en fin, que lo esperable es que el cambio climático se traduzca en la aparición de nuevas enfermedades y que tenga efectos indelebles en materia de ahondamiento de las desigualdades.”

Otro problema es el agotamiento de las materias primas energéticas. Ya no hay retorno en la disminución de las fuentes de energía que los seres humanos utilizamos. El consumo de las últimas dos décadas es del 50 % de la energía generada desde el inicio de la revolución industrial. Aunque hay formas alternativas de energía, aun poco desarrolladas y costosas y peligrosas, el petróleo, el gas y el carbón, son nuestras principales materias primas para que el mundo actual se mueva y se están acabando. Poco a poco iremos notando las secuelas del agotamiento de estas materias primas. Y como nos lo sentencia Taibo en su libro, obviamente que estas secuelas no serán iguales para todos. Al día de hoy la máxima potencia mundial, los Estados Unidos, con un 4 por ciento de la población mundial, consume, sin embargo, un 25 por ciento de la energía. De manera más general, los habitantes del Norte opulento, la quinta parte de la población total, consumen nueve veces más energía que los del Sur. “Por lo demás, hoy sabemos que cuanta más energía se consume mayores son las diferencias en el reparto de esa energía. Y eso que la pobreza energética no falta en el Norte –es cada vez más visible–, como no faltan, en los últimos tiempos, agresivas formas de extracción, de las que el fracking –la fractura hidráulica– es el ejemplo más evidente180. El círculo se cierra con el recordatorio de que necesitamos cantidades ingentes de energía que a menudo desperdiciamos. Si un ciudadano norteamericano emplea cien veces más energía de la que necesita, objetivamente, para vivir, meditemos en las consecuencias de un hecho preciso: ese norteamericano medio se servía en 1790 de 11.000 kilocalorías diarias, cuando hoy consume 210.000.”

Además el libro Colapso nos deja ver otros problemas que no son menores. Ataques contra la diversidad, un panorama demográfico inquietante, se estima que el incremento poblacional será de mil millones de personas por cada década para el año 2050. Y una delicada situación social, destaca el autor, pues deja ver estos datos y cifras ya conocidos por algunos e ignorados por otros:

“…Más de 1.200 millones de seres humanos se ven condenados a malvivir con menos de un dólar cada día –obsérvese bien: “con menos de un dólar”, no “con al menos un dólar”–, y que algo así como la mitad de la población del planeta debe resistir con menos de dos dólares diarios. Unos 900 millones de seres humanos padecen, entre tanto, problemas de hambre crónica, saldados con esa cifra espeluznante que nos recuerda que cada día fallecen entre 35.000 y 40.000 personas a consecuencia del hambre o de enfermedades provocadas por el hambre. Mientras todo esto ocurre, los tres seres humanos más ricos disponen de recursos equivalentes al conjunto de los 49 Estados más pobres. En semejante escenario, la mitad menos dotada de la población adulta mundial debe contentarse con un 1 por ciento de la riqueza total. Según Branko Milanovic, un 77 por ciento de la población del globo es pobre –tiene una renta per cá- pita inferior a la brasileña–, mientras sólo un 16 por ciento es rico –su renta per cápita se halla por encima de la portuguesa– , de tal suerte que queda, en medio, un escueto 7 por ciento.”

La peste del hambre recorre el mundo. “Mientras en 1996 el número de seres humanos que pasaban hambre era de 788 millones, doce años después, en plena vorágine de la globalización, la cifra se emplazaba en 900 millones. Parece evidente que éste, como tantos otros, es un terreno en el que hay que otorgar singular relieve a la cuestión de los límites. Según una estimación, se necesitan 8 hectáreas de tierra productiva para proporcionar el agua, la energía, el cobijo y los alimentos que necesita una persona que vive en un país rico. Si el planeta lo habitasen 9.000 millones de seres humanos, habría que disponer, entonces, de 72.000 millones de hectáreas, cuando la Tierra ofrece sólo una novena parte de esa cifra. Por lo demás, para hacer frente al crecimiento demográfico la producción de muchos alimentos –así, por ejemplo, el arroz– tendrá que incrementarse notablemente, algo que resulta difícil de imaginar en un escenario de estancamiento, cuando no de retroceso, de la superficie agrícola explotable y de deterioro, vía salinización y desertificación, de los suelos. Mientras todo esto ocurre, en los países del Norte asistimos, como es bien sabido, a un formidable despilfarro. Basta con recordar al respecto que en el Reino Unido se tira una tercera parte de la comida que se compra.”

Sumado a todos esto el colapso pasa necesariamente por la sustancia donde se originó la misma vida: El agua. Según Naciones Unidas, en 2025 nada menos que 1.800 millones de personas vivirán en regiones que padecerán una absoluta escasez de agua, en tanto dos tercios de la población mundial habrán de hacer frente a problemas al respecto.

Este colapso que nos describe Carlos Taibo y que recreó en diversas ocasiones el compañero Galeano, termina el terrible cuadro con el tema de la expansión de las enfermedades. Con forma de epidemias y pandemias, con una expansión más fácil y rápida –basta con pensar en los desplazamientos aéreos– que en el pasado. Y por otro lado una multiplicación de los cánceres y de las enfermedades cardiovasculares, así como de una expansión general de la obesidad, con sus efectos negativos. “Las enfermedades crónicas se han convertido en la primera causa de mortalidad, por encima de las infecciosas, y constituyen una bomba de relojería en países como China y la India. Hay que hablar, en fin, de la posibilidad de reaparición de enfermedades como la tuberculosis o de la perspectiva de una extensión de la malaria. El SIDA acaso ilustra los riesgos que han acabado por hacerse valer, con mayor número de víctimas, en todos los casos, entre las poblaciones más pobres. No debe dejarse en el olvido que todas las regiones del planeta podrían verse afectadas por enfermedades como las mencionadas, en un escenario marcado por la insuficiencia de las respuestas médicas, con consecuencias económicas y sociales muy delicadas.”

Estos son algunos de los subrayados que Subcomandante Galeano le hace a la obra de Carlos Taibo y nos lo da a conocer en el conversatorio:

 1.- El sistema capitalista es una fuerza telúrica capaz de modificar la superficie y el suelo del planeta. Como un asteroide.

2.- El sistema capitalista tiene su base primordial en el consumo de energía y la energía se basa fundamentalmente en el petróleo y en el carbón. Y el petróleo y el carbón son finitos. La reposición  de los yacimientos tomaría millones de años. El pico en la producción petrolera, esto es la correlación entre lo que consumimos y lo que esta en reserva y podemos extraer, ya alcanzó su máximo y se puede establecer ya en forma más o menos aproximada la fecha de su agotamiento. Las fuentes alternas de energía no se han desarrollado lo suficiente como para suplir las fuentes tradicionales o son extremadamente peligrosas. Internet, computación, celulares, vehículos, aviones, todo eso tiene su fundamento en la energía y toda la energía esta basada en petróleo y carbón. Si se acaba se va todo. Ya consumimos más de lo que hay. Además de todo eso hay que añadir la crisis financiera, la hambruna, la migración, la modificación del medio ambiente y la guerra.

3.- Estamos en camino a un colapso global. Este camino no tiene ya posibilidad de dar marcha atrás.

4.- El colapso es el colapso de un sistema: el capitalismo. Podría tratarse de un hecho simultáneo en tiempo y espacio. Una gran explosión. O en una degradación paulatina que va incrementando su aceleración.

5.- Se puede acotar este colapso en un rango previsible de unos 20 o 30 años. Con datos. En este tiempo se acaba la energía producto del petróleo y del carbón. La energía nuclear provoca grandes catástrofes. La energía solar, el agua y el viento no alcanzan a desarrollarse. Va haber guerra por el agua, los yacimientos petrolíferos se convertirán en un botín de guerra (de hecho esto ya esta sucediendo).

6.- La reacción de la gente cuando se entera que la posibilidad  del colapso planetaria ha aumentado en la ley de probabilidades a un porcentaje mínimo de imposibilidad son varias:

a) No es cierto

b) Puede ser cierto o puede no ser cierto

c) Si es cierto, pero ya aparecerá una solución.

d) Si es cierto, pero es problema de otros

e) Si es cierto, pero carpe diem.

f) Si es cierto. Hay que hacer algo.

Los que formamos parte del último grupo necesariamente, explica el Subcomandante Galeano, faltará respondernos las preguntas ¿En dónde y para qué?

Para finalizar quiero repetir la extracción que hace el compañero Galeano del libro de Taibo sobre las Características que identifican un colapso que enumeramos a continuación.

1.- Crisis de los aparatos militares y policiacos.

2.- Pérdida absoluta de la confianza en las instituciones

3.- Sensación de inseguridad

4.- Críticas extendidas en la sociedad a la suntuosidad y frivolidad de los extractos pudientes y de la clase política.

5.- Aumento de la migración masiva y refugiados.

6.- Proliferación de conductas antihumanas, incremento del racismo y de la violencia contra las mujeres.

7.-Colpaso del transporte público.

8.- Quiebre del aparato político, económico y administrativo del Estado Nacional.

9.- Descredito de los gobernantes

10.- Fallas en los suministros de combustibles

11.- Empresas quebradas

12.- Alimentos escasos

13.- Carestía en bienes básicos

14.- Devaluación

15.- Extensión y profundización del crimen organizado

16.- Derrota moral e intelectual de la inteligencia.

17.- La información veraz es derrotada por la mentira. El rumor suple el flujo de la información y de la reflexión y florece.

18.- Incapacidad del sistema de salud pública.

19.- La tiranía de la moda, la cultura y el consumo

20.- El desempleo

Y sentencia al final: Mientras más grande, poderosa y avanzada en tecnología es el espacio social de convivencia mayor es el impacto del colapso. Y viceversa, mientras menos moderna es una sociedad menor es el impacto.

Estas opiniones tanto del autor del libro Colapso, y del propio Subcomandante Galeano, hacen por de más interesante el debate de hoy sobre cuáles son las contradicciones fundamentales de nuestro tiempo. Es innegable que existe la contradicción entre los intereses mezquinos de un grupo extremadamente minoritario, los dueños del mundo; y la humanidad entera. La contradicción de la intención de obtener la ganancia a costa de lo que sea, sin importar que el planeta desaparezca, y los derechos a sobrevivir del género humano. La contradicción entre el sistema capitalista y la vida.

Durante el conversatorio los zapatistas fueron claros al expresarnos que ellos se están preparando para el apocalipsis y no para un período electoral. No es lo mismo organizarse para una elección, para tener un voto, que para hacer frente a un mundo como en el que hoy vivimos. A nosotros lo que nos interesa es que la gente viva. “Si es antizapatista no hay pedo pero que viva”, nos dijeron.

La vida, de la forma en que la conocemos actualmente, es lo que esta en peligro. La lucha por la vida es la lucha contra el sistema, por la tanto: La lucha por la vida es la lucha por la destrucción de la propiedad privada de los medios de producción y el cambio; la lucha por la vida es la toma del poder por los de abajo; la lucha por la vida es la instauración de un gobierno que mande obedeciendo; y sobre todas las cosas, la lucha por la vida es la construcción de un nuevo mundo.

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