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Desigualdad social en Quintana Roo

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Desigualdad social en Quintana Roo

Por Salvador Ramos Bustamante

La desigualdad social, en el estado de Quintana Roo, es similar  a muchas partes de México y del mundo, es el sistema capitalista, que concentra la riqueza en los dueños de los medios de producción, acrecentando la miseria y la pobreza en los trabajadores y sus familias.

Siendo el caribe mexicano de una gran belleza, con recursos naturales¸ playas de arena blanca y térmica, mar, lagunas y cenotes de varios tonos de  azul turquesa, selva, impresionantes zonas arqueológicas y una  infraestructura de carreteras, centros de hospedaje de mucho lujo y millones de turistas de todo el mundo, que dejan cuantiosas divisas en moneda extranjera y turismo nacional que también aporta. Con un ingreso per cápita, de los más elevados nacionalmente.

Quintana Roo, con una población de origen maya, numerosa, mexicanos asentados de todo el territorio nacional y un buen número de extranjeros, que viven y trabajan  en el turismo. Conectado por vía aérea con múltiples países, de las principales capitales de Norteamérica, Europa, Asia y América Latina. Desarrollo turístico, en el marco del sistema capitalista. Con mano de obra sobreexplotada, salarios miserables, con un sindicalismo corporativo que vende protección a las empresas; sin revisiones contractuales anual y bianualmente y por lo tanto sin mejorar las condiciones, salariales, de prestaciones sociales y  condiciones trabajo y de vida. Sin reparto de utilidades, con el robo de las propinas de grupo del todo incluido y con la creciente presencia de las outsorsing, triangulando la contratación y precarizando aún más el trabajo asalariado. La jubilación de la mayoría de los trabajadores se realiza con salario mínimo, por lo que están condenados a vivir en peores condiciones al retiro de la vida laboral.

Los trabajadores  de la construcción, viven todavía en peores condiciones que los del turismo, el mismo sindicalismo rapaz de la CROC y la CTM y otras centrales sindicales, que venden protección, pegan la tabla con las siglas sindicales, cobran las cuotas, trafican con los comedores de la obra y no dan ningún servicio a los trabajadores. Viven con una explotación inhumana, muchos que vienen de otras entidades, sin familia, pierden o les roban sus documentos de identidad, los días de pago, les retienen parte de sus ingresos, los sindicatos, los maestros y capataces de la obra y la delincuencia organizada. Muchos mueren accidentados en la obra, en muchas ocasiones van a la fosa común,  la mayoría sin seguridad social, nunca reciben indemnizaciones y mucho menos reparto de utilidades.

La desigualdad  entre el campo y la ciudad, es brutal, campo abandonado, sin créditos, o llegan tardíos y recortados por la corrupción de funcionarios, sus cosechas, acaparadas por los coyotes, falta de caminos, infraestructura, educación y salud.

Las colonias populares y unidades habitacionales, donde viven las familias de trabajadores, construidas sobre planchas de cemento, arrasan con toda la vegetación, créditos de interés social de verdadera usura, sin mantenimiento, ni el equipamiento adecuado, cientos de asentamientos humanos en las llamadas colonias irregulares, ya sea de invasión o del tráfico de los ejidatarios, que venden, revenden, regularizan volviendo a cobrar, sin servicios, las autoridades de los tres niveles alegan que no están municipalizados y por lo tanto no hay inversiones.

La delincuencia esta igual que en el resto del país, muertos, desaparecidos, secuestro, asaltos a mano armada a cualquier hora del día, cobro de piso por la delincuencia. Los funcionarios públicos atorados en la toma de decisiones para resolver problemas y la corrupción tan arraigada en los servidores públicos.

Luchar por articular las inconformidades sociales, concientizar a los habitantes, promover la organización popular, conquistar al pueblo para que participe en la resistencia social, generar el poder popular de verdaderos representantes de los colectivos, disputarles el poder político en todas las formas posibles.

Impulsar la Economía Social Solidaria, como una vía alternativa al capitalismo, produciendo bienes, servicios y alimentos, para satisfacer necesidades y no para lucrar, organizar la producción colectiva, el trueque y el intercambio solidario, generando autoempleos  autosuficiencia en los alimentos que consumimos y otras actividades necesarias para la construcción de viviendas, producción de ropa, mantenimiento de enseres y todas las actividades productivas culturales, educativas y de recreación, para darle incentivos a la lucha popular.

LA LUCHA CONTRA EL CAPITALISMO, LA DESIGUALDAD SOCIAL. Exige de la participación de miles de hombres y mujeres, de jóvenes y adultos mayores, contactarnos con otros grupos y otras fuerzas, trabajar en las coincidencias, dejar a un lado las diferencias. Solo así y con otras aportaciones podemos emprender una nueva etapa en la lucha por la sobrevivencia y la construcción del poder popular.

La solidaridad con los familiares de los estudiantes de Ayotzinapa y de los miles de desaparecidos, buscados incesantemente por sus  angustiados familiares, con los grupos indígenas que batallan para evitar sean arrasas sus comunidades, de quienes luchan contra la explotación de las minas y de los recursos naturales.

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