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VIGENCIA DE LAS IDEAS DE MARX

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VIGENCIA DE LAS IDEAS DE MARX

VIGENCIA DE LAS IDEAS DE MARX*

(primera parte)

 

Por Héctor Rodríguez V.

     

“Carlos Marx nació el 5 de mayo de 1818, en Tréveris, de la Prusia Renana, Alemania.   De 1830 al 35 estudió en el gimnasio de su ciudad natal. De ahí pasó a la universidad, primero a la de Bonn y luego a la de Berlín. En la Universidad de Berlín, Marx contactó a los hegelianos de izquierda, y  conoció la obra de Hegel.

Hegel había sido maestro por  muchos años en  la Universidad de Berlín, hasta su muerte en 1831, dejando una influencia extraordinaria en la comunidad con sus estudios filosóficos, realizados mediante el método dialéctico, que analiza las contradicciones de todos los  fenómenos de la realidad, contradicciones que provocan en ellos cambios de calidad, en un proceso ascendente, lo cual es explicado por Hegel a través de tesis, antítesis y síntesis, pero atribuyendo este conocimiento del mundo a la idea o verdad absoluta, que crea la realidad objetivo y se refleja en la conciencia humana.  

Feuerbach y Marx fueron los primeros que criticaron que Hegel le diera una interpretación idealista a la dialéctica.

Marx afirmó, en sus tesis sobre Feuerbach: “El defecto  fundamental de todo el materialismo anterior, incluyendo el de Feuerbach, es que sólo conoce el objeto, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplación y no actividad sensorial humana, práctica-crítica.

El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva no es un problema teórico sino práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento aislado de la práctica es un problema puramente escolástico.   

Los   filósofos   no  han   hecho   más  que   interpretar  de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo. (C. Marx: Tesis sobre Feuerbach”).

En cuanto al idealismo hegeliano, Marx afirmó: “Mi método dialéctico no sólo es fundamentalmente distinto del método de Hegel, sino que es, en todo y por todo, la antítesis de él. Para Hegel, el proceso del pensamiento, al que él convierte incluso, bajo el nombre de idea, en sujeto con vida propia, es el demiurgo de lo real, y esto la simple forma externa en que toma cuerpo. Para mí, lo ideal no es, por el contrario, más que lo material traducido y traspuesto a la cabeza del hombre”. (C. Marx: Prólogo de “El Capital”).

En París  se  da  el  encuentro  de Marx y Engels a finales de agosto de 1844, donde se puso de manifiesto la completa identidad de sus ideas.

Marx y Engels fueron los primeros en descubrir el papel histórico del proletariado   como   sepulturero  del capitalismo.

En 1847, Marx publica su obra “Miseria de la Filosofía” en respuesta  a “La Filosofía  de  la  Miseria”  del anarquista Pruodhon, en la  que sostiene que la explotación está en el comercio, mientras que Marx afirma en su obra que la explotación está en la producción de las mercancías, que son la forma elemental del sistema capitalista.

Con el mismo tema, en esos años, Marx  y Engels publican dos libros.  El primero es “La Ideología Alemana”, afirmando en él: “Para vivir se requiere, ante todo, alimentación y bebida, vivienda, vestido y algo más. Así, pues, el primer acto histórico es la producción de los recursos indispensables para la satisfacción de estas necesidades, la producción de la vida material misma. Por lo demás es un asunto histórico tal, una condición fundamental de toda historia, que ahora, lo mismo que hace miles de años, debe cumplirse diariamente y a cada hora solamente para que las gentes puedan subsistir”.

El segundo libro es “La Sagrada Familia”, que es una crítica a los jóvenes hegelianos que consideraban que la historia es obra de los elegidos y no de las masas populares, y una crítica también a los socialistas utópicos por considerar éstos que el proletariado es una masa impotente y mártir, afirmando, además, lo siguiente: “Proletarios y riqueza son términos antagónicos. La propiedad privada como tal, en cuanto riqueza, se halla obligada a mantener su propia existencia y con ella la de su antítesis, el proletariado. La propiedad privada que se satisface a sí misma es el lado positivo de la antítesis, y, a la inversa, el proletariado como tal está obligado a destruirse a sí mismo y con él a su antítesis condicionante, que lo hace ser tal proletario, es decir, la propiedad privada. Es este el lado negativo de la antítesis, la inquietud en sí, la propiedad privada disuelta y que se disuelve.

La clase poseedora y la clase del proletariado representan la misma auto enajenación humana. Pero la primera clase se siente bien y se afirma y confirma en esta autoenajenación; la segunda, en cambio, se siente destruida en la enajenación, ve en ella su impotencia y la realidad de una existencia inhumana”.

Esta tesonera lucha ideológica de Marx y Engels empleando el método dialéctico en el análisis de los hechos de la sociedad, es decir, el Materialismo Histórico, contribuyó a que los obreros empezaran a comprender el socialismo científico.

La Liga de los Justicieros, de Alemania y otras nacionalidades, propusieron a Marx y  a Engels que ingresaran a esta organización”.

*Texto tomado de la conferencia sustentada en el Centro Cultural “Vito Alessio Robles” de Saltillo, Coahuila, el 5 de mayo pasado, con motivo del bicentenario del nacimiento de Marx.

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