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El CIG y su vocera Marichuy, recorren la Laguna.

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El CIG y su vocera Marichuy, recorren la Laguna.

"Algo está pasando, y no lo estamos viendo juntos... falta palabrearnos, escucharnos, de verdad prestarle el oído y el corazón".

 

El Consejo Indígena de Gobierno y su vocera Marichuy, recorren la Laguna.

 

Casi a pleno cierre del proceso federal electoral 2018, y sin aparecer en las boletas para la presidencia de la república como candidata independiente, María de Jesús Patricio, la vocera del Concejo Indígena de Gobierno CIG, llamada con cariño por sus compañeros Marichuy, así como algunos concejales y miembros del Congreso Nacional Indígena CNI, siguen recorriendo el país con el firme compromiso de escuchar y organizarse con otros pueblos, barrios, colonias y ciudades, en un proyecto en el que se quiere reconstruir un México diverso e incluyente, un México donde se pueda habitar sin miedo y en armonía con la tierra y el territorio.

En esta ocasión, el CIG y su vocera, estuvieron recorriendo algunos de los estados pendientes del norte. Visitaron Baja California, Nuevo León y recientemente, Coahuila. En este último, el recorrido comenzó en la Comarca Lagunera, una región donde se hermanan varios municipios de dos estados (Coahuila y Durango), enmarcados por el Río Nazas, el Río Aguanaval y la Laguna de Mayrán (ahora seca en su totalidad, debido a dos represas) pero que le ha dado el nombre e identidad a esta región.

Como primer punto de parada, se llegó al Ejido las Mercedes donde se tuvo un primer convivio con miembros del la Red de Apoyo al CIG-Coahuila, en el espacio auto-gestivo Realidad Nopaal, quienes compartieron su experiencia, así como los frutos del trabajo con la tierra.

Acto seguido, se abrieron las puertas de la Universidad Autónoma de Coahuila UAdeC, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales FCPyS, donde los concejales escucharon en plenaria a varios colectivos y organizaciones de la ciudad de Torreón.

Entre ellos estuvo la compañera Abril de la Red Regional de Mujeres, quien expuso la situación de violencia de género que se padece en todos los ámbitos, donde aún se siguen estigmatizada tanto la imagen de las mujeres como a sus prácticas naturales y de cuidado en relación con su cuerpo o la maternidad. Sin embargo, la red crece y se van tomando espacios que poco se van ganando con la suma de más mujeres, quienes apuestan a ejercer su libertad.

Igualmente se presentó el Grupo VIDA, un colectivo integrado principalmente por madres de hijas e hijos desaparecidos y sus familiares, quienes ante la omisión y la ineficacia de las autoridades para investigar y resolver estos casos, que ya se cuentan por miles, han optado por organizarse y realizar sus propias búsquedas como muestra y denuncia que señala a toda costa, la ineficacia y falta de voluntad del gobierno por encontrar o indagar si quiera sobre el paradero de tantas personas que han desaparecido en los últimos dos sexenios.

El sentir de las madres, en voz de una de ellas, nos compartió la angustia una vez que un hijo ya no regresa a casa, que desaparece. Se pierde el sentido del tiempo "ya no se sabe si es de noche, ya no se sabe si es día, se pierde el sentido de la vida...". Es por ello, que en esta búsqueda incansable, han encontrado solidaridad entre ellas, han encontrado soporte y apoyo, por lo que "ya no se busca a un hijo o una hija, se busca a todos y a todas", los que nos faltan, porque las autoridades omiten y no actúan, y es la impotencia y la esperanza de encontrar algo que les de un poco de calma.

Así también nos compartió su palabra Irma, del Comedor de Migrantes de la iglesia de Santa Cecilia, un comedor que tiene más de diez años atendiendo gratuitamente y de manera básica a los migrantes centroamericanos en tránsito: alimento, baño, ropa, jabón, etc. insumos que mitiga un poco el caminar de los migrantes, pero Irma insistió en que también están muy necesitados de escucha de debido a todas las dificultades y abusos que padecen en este recorrido clandestino por el país de México. Invitó a todos y todas a que apoyemos a los migrantes y no se les siga viendo como criminales o delincuentes.

La compañera Herme, habló sobre la Medicina alternativa, y cómo el uso de está, ahora está volviendo  como una moda, como una mercancía encarecida y frívola que viene acompañada de otras formas de complementarse, como los spa's, y tratamientos de belleza, mientras que la medicina alternativa es justo para el alcance de todos y todas, un bien que armoniza nuestra relación con la Madre Tierra, algo que se nos regala, y que se está encarrilando hacia un sólo mercado al que muchos ya no tendríamos acceso. Por ello, las mujeres de Proyectos Populares, siguen capacitando a miles de personas, con el fin de que apliquen la medicina tradicional y el cuidado propio, desde la propia familia, una pequeña comunidad, ejido o colectivo, pero que se use y se aplique, no importa si es a pequeña escala.

Los estudiantes de la UAdeC, fueron auto-críticos, sobre sus propias acciones, quienes a veces hablan o viven un discurso que no llega a aterrizar en acciones concretas. Sin embargo, el reconocerlo los hace recapacitar y re-posicionarse frente a las demandas sociales, de las cuales ellos también forman parte, y en ocasiones también son potenciales víctimas de este sistema.

Una vez terminada la sesión  de los compañeros locales, como parte del Congreso Nacional Indígena,  Oscar Espino nos contó como el CNI es la casa de los pueblos originarios, una casa donde "podemos reconocernos, compartir nuestro camino y  nuestro dolor, pero también alegrías".

Reiteró que "los indígenas queremos ser parte de este país, de esta nación, pero con nuestro propio modo, nuestra propia forma, con nuestra propia lengua, con nuestro propio calendario, con nuestra agenda, con nuestro modo de organizarnos, de defender y vivir en el territorio, no estábamos pidiendo otra cosa, más que nos permitieran ser lo que ya somos... y hace 20 años que lo pedimos, el gobierno nos lo negó".

Por eso ya no se espera que nada venga de arriba... porque además, "ya veíamos florecer autonomías, resistencias, rebeldías, iniciativas, organizaciones, colectivos, defensas, brotes, semillas... ya las vemos en nuestras comunidades y pueblos (...) y dijimos: lo que hace falta es organizarlas".

"Reconocimos que para vivir en este México que somos, no hacía falta liberarnos nada más a nosotros mismos, porque cuando nosotros salíamos a decir: compañeros en nuestras comunidades tenemos  desparecidos y desaparecidas, salía Coahuila a decir: tenemos más de cinco mil,  y salía Nuevo León y a decir: nosotros tenemos más, y salía Tamaulipas a decir: nosotros tenemos otros tantos, y salían las compañeras de Nayarit y decían: nosotras también,  y salían los compañeros de Jalisco, también lo mismo, y los de Michoacán, y los de Guerrero y los otros en Veracruz, todos lo mismo.

"Entonces decíamos: algo está pasando, y no lo estamos viendo juntos... falta palabrearnos, escucharnos, de verdad prestarle el oído y el corazón a las compañeras para escucharnos y reconocer nuestro dolor, el dolor era de todos y de todas".

Es por ello que decidieron salir, irrumpir nuevamente justo "cuando ya se les habían olvidado el rostro indígena, cuando ya se les habían olvidado los Acuerdos de San Andrés, cuando ya no figuraban en ninguna agenda, ni de gobierno, ni política así como los desaparecidos".

Por Vanessa García Blanca.

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