Menu

El Terrorismo de Estado

  • Escrito por 
El Terrorismo de Estado

El Terrorismo de Estado

Por José Luis Contreras.

El terrorismo de Estado es precisamente ese proceso creciente de las prácticas ilegales promovidas desde el Estado que fue generando las condiciones para la instauración del modelo antidemocrático, donde el uso de la violencia institucionalizada se fue implementando sistemáticamente hasta convertirse en un verdadero Estado Terrorista. Es necesario remarcar ese proceso gradual que casi siempre precede a la instauración de las dictaduras terroristas.

El "terrorismo de Estado" surge como "remedio excepcional" al que apelan regímenes de origen democrático, que hacen así más palpable su debilidad intrínseca y la carencia de firmeza en sus convicciones, mostrando el grado de crisis actual del modelo de sociedad democrático.

En México se produce esa paulatina degradación se dan los pasos previos y casi inexorables para la aparición de las otras fórmulas absolutamente negatorias de los derechos humanos fundamentales y de los principios de legalidad y juridicidad en que se asienta toda estructura democrática.

La cuestión que pone a prueba a esta autoeliminación del ejercicio del poder y la firmeza de los valores del nivel de contestación y de desobediencia a la normativa impuesta por parte de los ciudadanos que lo componen.

Esta desobediencia y contestación adquiere dos formas de crisis y agitación social: la de grupos específicos que ejercen la violencia contra los hombres y las instituciones del Estado, y la Sociedad Civil.

Cuando el aparato represivo del Estado comienza a mostrarse insuficiente para poner fin a esa violación de la normativa por la persistencia de esos focos de conflicto o por su crecimiento, es cuando comienza a vislumbrarse la necesidad de apelar a otros medios "más eficaces". En nombre de la democracia, de la ley, de la justicia y de los derechos humanos, se propone desde el propio Estado procedimientos antidemocráticos, violatorios de los derechos humanos, métodos clandestinos las más de las veces, y que tienen por eje la ejecución de crímenes políticos y la destrucción de esos focos o situaciones de crisis y enfrentamiento, mediante la aniquilación de sus componentes.

Se entra así en el reino del terrorismo de Estado que coexiste con las formas democráticas parlamentarias. Lo grave de esta situación es que el ejercicio del terrorismo de Estado no se limita a la violación de su propia normativa por parte de determinados gobiernos o sectores de poder dentro de los aparatos del Estado democrático, sino que se constituye en una filosofía y doctrina política, que señala la crisis estructural de este modelo social.

El nacimiento de esta política justificadora del terrorismo estatal está profundamente ligado a la supervivencia de modelos económicos y sociales injustamente basados en el hambre y la explotación de amplias capas de la población.

La filosofía del terrorismo de Estado se enuncia partiendo de supuestos que contradicen las bases fundamentales del Estado democrático burgués, sosteniendo que el principio de sujeción a la ley, la publicidad de los actos y el control judicial de los mismos, incapacitan al Estado para la defensa de los intereses de la sociedad. De ahí se pasa a la afirmación del uso imprescindible de medios "no convencionales" y violentos para luchar eficazmente contra el terrorismo y la "subversión". "Nadie puede ampararse en los derechos y las leyes para violarlas", se dice, y en consecuencia "no puede haber protección de la ley para los que están al margen de la ley". Cuando se declara por ejemplo, que "a los subversivos hay que matarlos", sin que exista la pena de muerte, se está buscando la legitimación social del terrorismo de Estado.

Una adecuada manipulación de los medios de comunicación de masas crea condicionamientos necesarios para la aceptación pasiva por parte de amplios sectores sociales, de la implementación de la "guerra sucia". Cuando ese discurso violento, el discurso de la muerte, con sus diferentes registros ideológicos y políticos, es asumido por el propio Estado (directa o indirectamente) y se internaliza en el cuerpo social, el ajuste de las conductas individuales a la normativa jurídica, el acatamiento al sistema democrático de organización social, se resquebraja y cede, siendo muy difícil su posterior reconstrucción.

 

Fuente. Seminario internacional “Salud mental y Reparación en el proceso de transición” organizado por CINTRAS en Santiago de Chile el 23 de septiembre de 1992.

volver arriba