Menu

¡Que vivan las revoluciones en Latinoamérica!

  • Escrito por 
¡Que vivan las revoluciones en Latinoamérica!

Con motivo del 45 aniversario del golpe fascista en Chile, reproducimos el discurso de nuestro compañero Salvador Castañeda O’Connor pronunciado en la Cámara de Diputados el día 28 de noviembre de1974, para  comentar el rompimiento de relaciones de nuestro país con la dictadura de PINOCHET

El C. Presidente: Tiene la palabra el ciudadano diputado Salvador Castañeda O'Connor.

- El C. Salvador Castañeda O'Connor:

Después de que habló el fascismo, debe venir aquí a hablar la democracia (aplausos). Qué bien haría el encargado de prensa de la Secretaría de Relaciones, de romper su amistad con Gerardo Medina (aplausos), si no lo hace la diputación del Partido Popular Socialista pedirá al Secretario de Relaciones que lo destituya inmediatamente. H e pedido la palabra para hechos. El hecho que quiero comentar, señor Presidente, compañeros diputados, es la decisión digna y patriótica del Presidente Echeverría de romper relaciones con el gobierno fascista de Chile.( aplausos)

La diputación del PPS, desea manifestar por mi conducto su total apoyo y completa solidaridad a tal determinación del Gobierno Mexicano.

El pueblo de México y su Gobierno no han podido permanecer indiferentes ante los acontecimientos golpistas y contra-revolucionarios de Chile, porque la Revolución Chilena forma parte del proceso revolucionario de América Latina que levanta a los pueblos de nuestro continente en su lucha por conquistar la segunda independencia de nuestras patrias, que es la independencia económica respeto del Imperialismo Norteamericano, y porque este proceso lo inició la Revolución Mexicana, toda agresión a la Revolución Chilena es un agresión a nuestro propio movimiento liberador.

Recordando las hermosas palabras que el Presidente Allende pronunció en esta tribuna al afirmar que al hablar como chileno hablaba como latinoamericano y en consecuencia como mexicano, nosotros podemos decir, que todos los éxitos y los fracasos de las luchas de los pueblos hermanos de Latinoamérica son hechos que atañen directamente a nuestra condición de mexicanos y latinoamericanos.

Desde los días aciagos del terrible golpe fascista que derrocó al Gobierno Constitucional de la Unidad Popular y asesinó al Presidente Allende, muchos mexicanos creímos que México debía romper relaciones con el gobierno de facto de los fascistas chilenos, pero entendimos perfectamente que la Embajada nuestra en Santiago tenía que cumplir, y venturosamente cumplió, con la humanitaria tarea del salvar el mayor número de vidas de los ciudadanos y militantes políticos perseguidos por la junta gorila.

La Embajada nuestra fue en muchos casos una tabla de salvación, un refugio y una esperanza para el pueblo chileno. Gracias a ella muchos patriotas chilenos, entre quienes se encuentra la señora Allende, pudieron asilarse en nuestro país. Quiero rendir un modesto homenaje desde esta tribuna a la conducta ejemplar que en el desempeño de sus tareas asumió nuestro embajador, el ingeniero Gonzalo Martínez Corbalá.

Por el recrudecimiento de una de las prácticas fascistas que consiste en despreciar la opinión democrática del mundo, la Embajada de México estaba cada vez más impedida de continuar su labor de dar refugio a los perseguidos políticos de aquel país, y por lo tanto las relaciones diplomáticas de México con Chile, no tenían ya ningún sentido.

El rompimiento de relaciones con la Junta Militar Chilena es un acto que corresponde a las mejores tradiciones de la política exterior de nuestro país.

Es un acto que repudia al fascismo, dictadura insolente de la burguesía más reaccionaria y pro-imperialista que pisotea los más elementales derechos políticos y humanos del pueblo. Que sarcasmo, que calumnia comparar el fascismo con el socialismo. El fascismo, la dictadura de la burguesía más reaccionaria con el gobierno de los trabajadores y los campesinos de los países socialistas. Yo quiero rendir un homenaje al Ejército Rojo de la Unión Soviética que contribuyó a salvar a la humanidad de las garras del fascismo al derrocar a los ejércitos hitlerianos en Europa.

La ruptura de relaciones significa el repudio del Gobierno y del pueblo de México a la actitud criminal de los fascistas chilenos que han atormentado y segado las vidas de decenas de miles de patriotas y que mantienen en la cárcel en la tortura a miles de dirigentes políticos y sindicales y aun buen número de parlamentarios chilenos, entre los que destaca la figura enhiesta y venerable de Luis Corbalán.

La ruptura de relaciones con Chile significa nuestro rechazo a la violencia reaccionaria que derrocó un régimen constituido legalmente por la expresión democrática del pueblo.

La ruptura de relaciones con Chile significa nuestro repudio al fascismo y nos coloca dentro de los partidarios de la democracia y del progreso social.

Este es un acto, que expresa como ningún otro, la solidaridad y apoyo del pueblo mexicano a la lucha revolucionaria del pueblo chileno, cuya base social se ha ampliado más después del golpe de Estado. A los combatientes por el socialismo y por la independencia nacional, a los combatientes contra el imperialismo y por el progreso se suman hoy los combatientes por la Democracia y los enemigos del fascismo. Por eso tenemos fe en que más temprano que tarde el pueblo chileno restablecerá el orden constitucional, dándose normas más avanzadas que las del pasado y reemprenderá el camino hacia el socialismo.

Ya es sabido por todo el mundo que los imperialistas norteamericanos por boca de sus dirigentes Ford, Kissinger y Colby han reconocido cínicamente su intervención en los asuntos internos de Chile y de otros países de América y su participación activa en los acontecimientos políticos que dieron por resultado la caída del Gobierno de la Unidad Popular. Por esa razón, la ruptura de relaciones, es una reiteración a los principios de la diplomacia mexicana sobre la no intervención y la auto-determinación, de los pueblos, y fundamentalmente un acto anti-imperialista que reafirma nuestra decisión de luchar incansablemente por los derechos de la nación mexicana a construir su vida, a delinear su desarrollo presente y futuro sin interferencias del capital extranjero.

El rompimiento de relaciones con la junta golpista de Chile reafirma, fundamentalmente, la política internacional independiente de México. Al tomarla no tuvimos que pedir permiso a nadie, como lo vamos a pedir cuando tomemos la decisión de abandonar ese organismo putrefacto que ha sido del imperialismo para penetrar a nuestros países y que se llama la Organización de los Estados Americanos.

Sabemos que esta decisión no le va a gustar mucho a nuestros vecinos del norte, pero estamos seguros que todas las fuerzas progresistas y democráticas del mundo aplaudirán esta decisión del Gobierno Mexicano que nuevamente eleva a grandes alturas el prestigio de nuestra política exterior.

¿Por qué no rompemos relaciones con Cuba y con la Unión Soviética? Precisamente porque tenemos una política internacional independiente; eso quisieran los norteamericanos que han hablado aquí hoy por la voz de los diputados del PAN. (Aplausos.)

México cumple hoy con su deber, como cumplió con su deber cuando rompió relaciones con el Gobierno fascista de Franco y dio solidaridad a la lucha del pueblo español, como cumplió al protestar por la invasión de los fascistas italianos en Etiopía, como cumplió al mostrar su solidaridad y apoyo a la Revolución Cubana y al negarse a romper relaciones con Cuba como lo querían los imperialistas; como cumplió cuando repudió el golpe de Estado chileno y demando garantías para la vida del Presidente Allende y su familia. Este acto compromete mucho a los revolucionarios mexicanos porque estamos obligados a dar nuestra más amplia solidaridad a toda política, a toda decisión encaminada a reafirmar la independencia de nuestro país y ampliar nuestro régimen democrático y a impulsar el desarrollo económico en beneficio del pueblo, porque éstos son los elementos que integran a un gobierno de democracia nacional que es por hoy, el objetivo inmediato por el que luchamos los partidarios del progreso social, y del socialismo en México.

Quiero expresar mis votos más encendidos para que viva vigorosa e invencible la política internacional independiente de México y los principios fundamentales de la Revolución Mexicana, que vivan también las revoluciones en Latinoamérica. (Aplausos.)

volver arriba