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Carta a Fernando Acosta Esquivel

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Carta a Fernando Acosta Esquivel

A Fernando Acosta Esquivel

Querido compañero:

Recibí la convocatoria para conmemorar el inicio del rescate independiente de los mineros muertos, pero atrapados vivos, en la mina de Pasta de Conchos, que tú promoviste y, en su oportunidad, encabezaste con decisión, valor y un encendido sentimiento humanitario.

Por graves motivos de salud no me es posible asistir, pero ten la seguridad de que tú y nuestras novias están en mi corazón y  nunca  los olvido.

La explosión de la mina, más que un siniestro, un accidente de trabajo, es un crimen de lesa humanidad cometido por los señores Larrea y su Grupo Industrial México, a quienes el gobierno ha colmado de privilegios. Más odiosa es la actitud criminal del gobierno y de la empresa de suspender sin motivo aparente,  las tareas que iniciaron de inmediato  los mineros del turno y que bien pudieron rescatar vivos a sus compañeros; de negarse a intentar siquiera maniobras oficiales de rescate; y de entorpecer  e impedir por la fuerza, el rescate independiente que nuestro Partido, el sindicato minero y los familiares llevaban a la práctica con enormes posibilidades de éxito. Es más el peritaje largamente solicitado, se practicó después de la tragedia, provocando la suspensión definitiva de las operaciones mineras, cuando ya no había nada que salvar. Esa suspensión ha servido más bien de pretexto para impedir el rescate, que de realizarse evidenciaría que las causas del siniestro no son otras que la voracidad de la empresa, las pésimas condiciones de seguridad e higiene del centro de trabajo y su desprecio por la vida de sus trabajadores.

Esa actitud que desprecia también el dolor de los familiares de los mineros atrapados, que reclaman tener la oportunidad de volver  encontrarse con sus seres queridos aunque estén ya muertos, hace nacer en mí,  la seguridad de que quienes nos gobiernan son una subespecie animal, que no alcanza el nivel zoológico de los seres humanos. Son unos gorilas.

Sostengo que en el momento que tú descendiste al fondo de la mina creció el prestigio de nuestro Partido ante la clase obrera, lo trabajadores y el pueblo de México.

¡EL PARTIDO DE LOS COMUNISTAS ES PASTA DE CONCHOS!

Dales un beso a las viudas y tú recibe mi cariño de toda la vida.

Salvador Castañeda O’Connor

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