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LA MUERTE ITINERANTE DE MÉXICO. LOS TRÁILERES DE LA MUERTE.

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LA MUERTE ITINERANTE DE MÉXICO. LOS TRÁILERES DE LA MUERTE.

Por Mireya Moscoso S. 

“Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti. [1]” 

Cual si fuera un grito de dolor y no de Dolores que es lo que la fecha indicaba, por ser 15 de septiembre, vecinos del municipio de Tlaquepaque, Jalisco, denunciaron en las redes sociales que un tráiler con cadáveres fue abandonado en un predio; con lo cual se desata un escándalo nacional. [2] 

Para el 16 de septiembre, ya era noticia nacional, Todo México nos enteramos de la existencia de una caja refrigerador de un tráiler que contenía 157 cadáveres aparentemente abandonados en la colonia La Duraznera, conforme fue fluyendo la información nos enteremos que no solo era una, sino dos cajas refrigerantes que andaban deambulando desde el año 2016 por la zona conurbada de Guadalajara, Jalisco, y que además eran rentadas por la Fiscalía General del Estado de Jalisco, ante la falta de infraestructura en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) para guardar los restos de personas no identificadas. 

El miércoles 19, el Fiscal de Derechos Humanos, Dante Haro, informó que en el contenedor que deambuló había 273 cuerpos y que existía un segundo contenedor contratado en el que se “resguardaban” otros 49 cuerpos y 122 más permanecían en la cámara de refrigeración del citado Instituto, reconoció además que, de los 444 cuerpos, sólo 60 cuentan con un registro completo para la identificación de personas fallecidas no identificadas. 

Pero, ¿acaso es esto correcto? El sentido común nos indicaría que no, ¿A quién se le puede ocurrir rentar un tráiler para resguardar cadáveres? Y además trasladarlos de un lugar a otro por diversos municipios del estado, sin un destino fijo; quizás se pueda pensar que es una “salida” o una medida de emergencia rentar una caja refrigerante para poder colocar ahí los restos humanos que desgraciadamente han rebasado la capacidad de los diversos Semefos (Servicios Médicos Forenses) de algunos estados del país, sin embargo, parece que también fue rebasada la inteligencia y la sensibilidad humana, pues una cosa puede ser rentar un contenedor refrigerante y tenerlo resguardado en algunas de las instalaciones de la autoridades competentes, mientras se construyen los espacios o instalaciones adecuadas, y otra muy distinta que ese contenedor sea la caja refrigerante de un tráiler que desde el año 2016 este deambulando por un estado “estacionándolo” en diversas colonias y zonas habitacionales, cual mensajero de las muertes impunes que todos los días hay en este país, y sin la menor intención de construir las instalaciones necesarias; eso escapa de todo sentido común, humano y también de la Ley. 

La Ley General de Victimas se publicó en el Diario Oficial de la Federación el 9 de enero de 2013, su similar en el estado de Jalisco, se promulgó al año siguiente en 2014, en ambas se prohíbe la incineración de cadáveres hasta que exista una sentencia; y además impone al Estado la obligación de identificar plenamente y realizar las pruebas científicas y técnicas correspondientes de los cuerpos y osamentas para poder ser entregados a los familiares de las víctimas, al establecer en los párrafos 6 y 7 del artículo 21 de la Ley General de Víctimas, lo siguiente:

Una vez plenamente identificados y realizadas las pruebas técnicas y científicas a las que está obligado el Estado y que han sido referidas en esta Ley, en el Código Nacional de Procedimientos Penales y la legislación aplicable, la entrega de los cuerpos u osamentas de las víctimas a sus familiares, deberá hacerse respetando plenamente su dignidad y sus tradiciones religiosas y culturales. Las autoridades competentes, a solicitud de los familiares, generarán los mecanismos necesarios para repatriar los restos de las víctimas ya identificados, de conformidad con lo que establezca el Reglamento de esta Ley.

En caso necesario, a efecto de garantizar las investigaciones, la autoridad deberá notificar a los familiares la obligación de no cremar los restos, hasta en tanto haya una sentencia ejecutoriada. Las autoridades ministeriales tampoco podrán autorizar ni procesar ninguna solicitud de gobierno extranjero para la cremación de cadáveres, identificados o sin identificar, hasta en tanto no haya sentencia ejecutoriada 

No es excusa para incumplir tal obligación la falta de espacio en el IJCF; toda vez, que la Ley General de Victimas del Estado de Jalisco (LGNEJ) en su artículo 5º facción IV[3], impone al Estado actuar con la debida diligencia, es decir, tanto el Instituto como sus superiores jerárquicos y encargados de la Seguridad Pública del Estado debieron prevenir esa situación, dados los alarmantes índices de personas desaparecidas y ejecutadas en dicha entidad, el Gobernador del Estado como encargado de la Seguridad Pública del Estado y su Fiscal debieron gestionar y proveer los recursos suficientes no solo para que se cuente con la infraestructura adecuada para el depósito de los cadáveres, sino también e igualmente importante adquirir el equipo científico necesario para la identificación plena de los citados restos, ya que en palabras del mismo Fiscal de Derechos Humanos, Dante Haro, únicamente 60 cuerpos de los 444 cuentan con un registro; lo cual por cierto, también es una obligación del Estado la identificación plena de los restos encontrados; porque además olvida la autoridad que los cadáveres también tienen dignidad; cuando hablamos del derecho humano de la dignidad de las personas no solo nos referimos a los vivos, pues que trato más indigno que el dado por los autoridades del estado de Jalisco a los cuerpos inertes que cual fantasmas deambulan por esa entidad, sin poder encontrar la paz de un sepulcro, cadáveres sin nombre, sin sexo, sin nacionalidad, sin identificación, en estado de descomposición, según el dicho de algunos testigos, tan solo delatados por un olor nauseabundo de un estado en descomposición, como lo es el Estado Mexicano que se está pudriendo, cuyas instituciones y funcionarios nauseabundos e indolentes, en dos años no han sido capaces de construir un lugar digno para esos cuerpos de seres humanos, para siquiera tratar de devolver la dignidad que algunos infames pretendieron quitar a esos cuerpos que abandonan en medio de la nada como si fueran cosas y no personas, en algunas ocasiones con sus cuerpos mancillados, desnudos como si quisieran avergonzarlos, cuando son ellos, los que ejecutan esos actos los que carecen de dignidad, los que pierden el derecho que los llamemos personas; y el Estado totalmente desfasado por el crimen organizado, en lugar de cumplir con sus obligaciones, solo reaccionan y actúan a golpes de periodicazos, pues no fue sino hasta que se denunció en las redes sociales primero y después se exhibió en diversos medios de comunicación nacionales que se hicieron responsables de los tráilers y decidieron inhumar 21 cuerpos, y eso lo hicieron en una semana después que fueron ventilados sus vergonzosos actos, supuestamente esos 21 cuerpos si cuentan con su perfil genético, dactilar, odontológico, fotográfico, lugar y circunstancias en que fueron encontrados los cuerpos; 

Habiendo tantas madres, tantos padres, tantos colectivos familiares buscando a sus seres queridos, y las autoridades indolentes, teniendo tantos restos humanos, continúan omitiendo identificar esos cuerpos que pudieran darles paz a algunas de tantas personas que andan también deambulando por todo el país con su herida abierta, con ese mudo grito de dolor, como testigos de la muerte itinerante que sacude a toda la Nación, pues no debemos olvidar que todas las fosas clandestinas encontradas ha sido por la labor incesantes e imparable de los familiares, no de las autoridades, ellos siguen inertes. 

Como siempre el hilo revienta por lo más delgado, las sanciones no se hicieron esperar y fue cesado el Director del IJCF, quien además asegura que el tráiler fue rentado por la FGEJ desde el año 2016, pero el Gobernador del estado de Jalisco evadiendo su responsabilidad cómo titular del poder ejecutivo y encargado de la seguridad pública del estado, cesa a un funcionario de un nivel inferior por el mal manejo de los cuerpos; y no se trata de defender a ningún funcionario, sino que cada cual tiene su responsabilidad, pues la FGEJ sigue dependiente del Poder Ejecutivo, por lo tanto a quien le compete la facultad para proporcionar los recursos materiales para la construcción de los hacinamientos de restos humanos es al ejecutivo del Estado, y el Fiscal General es el superior jerárquico del Director del IJCF,  por lo que una decisión de esa naturaleza como la de  “resguardar” restos humano en un tráiler itinerante no la puede tomar solamente el Director de Instituto, debió haber sido del conocimiento del Fiscal, quien a su vez debió informar al Gobernador del estado, sin embargo este último, como siempre evade su responsabilidad despidiendo a los Directivos de más bajo nivel y en últimas fechas también al Fiscal, pero aun suponiendo sin conceder que el Gobernador no hubiera sido enterado de tales sucesos, aplica el principio que la ignorancia de la ley no exime su cumplimiento, y aquí el Gobernador tiene la responsabilidad de responder por el bueno y mal actuar o desempeño de sus funcionarios, nada lo exime de ello, máxime cuando la misma LGVEJ, le impone la obligación a él y a sus funcionarios de actuar con la divida diligencia, entre otras muchas obligaciones. 

Sin embargo, pese al horror, los dos tráiler de Jalisco, fueron apenas la punta del iceberg, pues ahora sabemos que hay al menos 6 ciudades distintas que tienen 12 tráilers con cadáveres, pues de acuerdo a la investigación publicada por el grupo Milenio, ciudades como Acapulco, Chilpancingo, Iguala, Xalapa, Alvarado y Tijuana han comprado tráilers refrigerados para poder almacenar todos los cuerpos no identificados que ya no caben en las instalaciones de sus respectivos Semefos, desconocemos si también son itinerantes; solamente en el estado de Guerrero, las tres ciudades mencionadas compraron 10 cámaras frigoríficas distintas para poder “guardar” casi 900 cadáveres. Según reporta Milenio[4],  pues tienen 707 cuerpos en las morgues de la localidad. 

No podemos dejar pasar desapercibido el hecho que entre esas ciudades de Guerrero que compraron tráilers refrigerados se encuentra Iguala, donde aún nos faltan 43 jóvenes estudiantes; que este 26 de septiembre cumplieron 4 años que fueron víctimas de desaparición forzada, que aún desconocemos su paradero; y por ello la pregunta obligada es: ¿Ya fueron identificados esos 900 cadáveres, que refiere el grupo Milenio, solo para el estado de Guerrero?,  ¿Se encontrarán acaso entre ellos los cuerpos de los 43? No lo sabemos.    

En el estado de Veracruz, los recientes hallazgos de restos humanos en fosas clandestinas y las ejecuciones ocurridas en la zona saturó en los tres últimos años los servicios médicos forenses de Veracruz y Xalapa, los SEMEFOS ubicados en las diferentes regiones de Veracruz tienen cerca de 600 cuerpos, la mayoría recuperados en fosas clandestinas o resultados de ejecuciones.[5] Solamente en la interminable fosa de colinas de Santa Fe del puerto de Veracruz suman ya más de 300 cuerpos localizados, según el Colectivo Solecito, y para ellos aun faltaría realizar una nueva búsqueda en un área aproximada de 2 kilómetros de dicho predio; sin embargo su principal obstáculo son las autoridades, ya les retiraron la maquinaria que les habían prestado y denuncian que el Comisionado Estatal de Búsqueda, no busca, ni deja buscar;     

En el estado de Nayarit; como no es de extrañar la FGE niega tener tráiler refrigerado con restos humanos, sin embargo miembros del Colectivo Familias Unidas por Nayarit; inicialmente habían aseguran al periódico El Universal, que si existe un tráiler con refrigerador para guardar 68 cuerpos en el SEMEFO del Estado, aunque posteriormente la persona se retractó de la información, cuando la fiscalía lo negó, el diario nacional da cuenta que la entrevista sÍ existe y que la información sÍ había sido proporcionada sobre la existencia de dicho tráiler[6],  de lo que también se da cuenta en el citado diario de circulación nacional es que al menos 20 fosas han sido encontradas en nuestro estado, de agosto de 2017 a febrero de 2018 el Colectivo de Familias de personas desaparecidas había localizado en 6 fosas situadas entre los municipios de Xalisco y San Blas un total de 44 cuerpos; en enero del 2018 el Colectivo Familias Unidas localizó solo en 3 fosas situadas entre los municipios de Tepic y Xalisco 33 restos humanos[7]  señalando los colectivos que continuarán hasta encontrar a los 350 desparecidos que tienen conocimiento que hay en Tepic.     

Los llamados tráilers de la muerte, nos enfrentan con la dolorosa y dura realidad, las descompuestas y putrefactas instituciones de seguridad pública que existen en este país, donde todo el territorio se ha convertido en un campo de batalla, de muerte violenta, donde las autoridades han dejado de hacer y solo miran como testigos, su actuar cual si fueran empleados de funerarias, se limita a pasar a recoger los cuerpos cuando los dejan en algún lugar público o privado, pero a simple vista, cuando las víctimas tuvieron la “suerte” de no pasar a ser un número más en la lista de desaparecidos; y después viene la estigmatización, la revictimización a modo de excusa “es que andaba en malos pasos”, “es que andaba con la maña”“en que andaría metido para terminar así” en otras palabras, fue su culpa que lo mataran y no vamos molestarnos en investigar los hechos, como si con eso se lavarán las manos y los eximiera de toda responsabilidad; olvidan que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario, y una muerte violenta no es prueba de pertenecer al crimen organizado;  para ellos, el principio de presunción de inocencia son solo palabras de moda, que expresan para lucirse cuando quieren mostrarse conocedores de los derechos humanos y del nuevo sistema penal, pero en realidad, en los hechos, son solo palabras huecas, carente de significado y de compromiso.

Hoy México hueles a muerte, a un cuerpo en descomposición, a Estado putrefacto, me dueles porque llevas a la muerte violenta itinerante que está arrasando con nuestros hermanos; porque no eres más esa “Catrina” elegante que siempre había distinguido y engalanado nuestro tradicional festejo de la muerte, con su sobria belleza, elegancia y distinción, hoy eres la representación del horror, de la impunidad, de que algo está mal, que algo se está descomponiendo en la forma más fea, burda y degradante; ese tráiler representa hoy un Estado fallido; Ese tráiler mal oliente lleno de dolor y muerte, lleva a nuestros hermanos. Pero también nos lleva a todos, pues:

Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.

Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.

Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. 

Ninguna persona es una isla; la muerte de cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.[8]               



[1] John Donne. Poema LAS CAMPANAS DOBLAN POR TI.

[3] IV. Debida diligencia. El Estado deberá realizar las actuaciones necesarias para lograr el objeto de esta Ley, en especial la prevención, ayuda, atención, asistencia, derecho a la verdad, justicia y reparación integral a fin de que la víctima sea tratada y considerada como sujeto titular de derecho. El Estado y, en su caso los municipios, deberán propiciar el acceso real y efectivo de las víctimas a las medidas reguladas por la presente Ley, realizar prioritariamente acciones encaminadas al fortalecimiento de sus derechos, contribuir a su recuperación como sujetos en ejercicio pleno de sus derechos y deberes que se realicen en favor de las víctimas.

[5] Ídem.

[8] John Donne.- Poema LAS CAMPANAS DOBLAN POR TI.

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