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LA NAVIDAD DEL HIJO DE UN FUNCIONARIO CORRUPTO

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LA NAVIDAD DEL HIJO DE UN FUNCIONARIO CORRUPTO

LA NAVIDAD DEL HIJO DE UN FUNCIONARIO CORRUPTO

 (CUENTO)

Por:Salvador Castañeda O`Connor

Emiliano, hijo de Don Macedonio  Díaz, ha podido terminar su carrera de administración de empresas y  trabajar, por breve temporada, en un fraccionamiento  que ya no existe. Se trata de una inmobiliaria  poderosa, que fue propietaria del exclusivo desarrollo turístico urbano  “Gaviotas del Purgatorio”, próximo a ser inaugurado, pegado a una playa muy hermosa de la costa de Compostela. Esta empresa, en su momento, fue favorecida  por su padre, antiguo Delegado Agrario de la entidad, quien valiéndose de una serie de triquiñuelas, cambió el plano de ejecución aprobado y con el, la localización del ejido” MARTIRES DEL AGRARISMO”, retirándolo unos kilómetros de la playa y afirmando oficialmente, que esa enorme superficie ganada no al mar, sino al ejido, nunca fue afectada por la dotación decretada por el presidente de la República  y que, por tanto, siguió siendo propiedad de Don Máximo Reyes, quien a su vez vendió  dichas tierras, libres de todo gravamen o expropiación, a la empresa fraccionadora.

El fraude fue tan burdo como escandaloso, y pudo saberse que don Macedonio  recibió un soborno de 20 millones de pesos y la promesa de un empleo para su hijo Emiliano. Igual cantidad recibieron los integrantes del comisariado ejidal. Las autoridades federales del centro no repararon en el crimen del Delegado Agrario,  porque ellas mismas perpetraron un enorme despojo de las superficies con vocación turística, de todos los ejidos de Bahía de Banderas, que expropiaron contraviniendo disposiciones del Código Agrario en vigor y sin pago de indemnización alguna

  Un cómico genial,  Lechuga, quien tenia un espacio en la televisión , denominado “Cotorreando la noticia”, anunció que en el próximo programa entrevistaría a un funcionario corrupto, promesa que cumplió cabalmente, e hizo una pregunta muy ingeniosa a tal funcionario corrupto que resulto ser el ingeniero Macedonio:

-Nos puede decir ingeniero ¿en que gastó LOS 20 MILLONES DE PESOS que le entregó la fraccionadora para cambiar la localización del ejido?

-Pues pagué algunas cuentas que tenia pendientes en Fábricas de Francia, unas rentas atrasadas de mi casa, ropa y zapatos para mi mujer y mis hijos y ya; allí se me fue todo el dinero.

Y es que en aquel tiempo, debido a una inflación galopante, los millones de pesos, no eran mucho dinero

Emiliano, que no gustaba de usar el apellido paterno,  por aquello del Dos de Octubre, que no se olvida, sino el materno, Nava, propio de una familia de anarquistas, pero honrados habitantes   del histórico poblado de Bellavista,  recordaba con mucho cariño a su tío “El Chacuaco”, quien fue comisionado por los compañeros del Partido Popular Socialista para que cuidara la casilla electoral instalada en el ejido “6 de Enero “ donde los del PRI, empistolados, no lo dejaban acercarse, por lo que tuvo que vigilar las votaciones desde la acera de enfrente.  Se acercó cuando calculó que ya habían contado los votos, para pedir, cuando menos,  el acta de escrutinio.- “La que te vamos a dar, hijo de la chingada, es tu acta de defunción”, le gritaron amenazantes los funcionarios y representantes de ese pequeño templo de la democracia burguesa. Asustado, el Chacuaco pasó corriendo por Bellavista y se fue de largo hasta el pueblo vecino: La Escondida.

Emiliano Nava, fue instalado en una pequeña oficina de la empresa inmobiliaria, donde se manejaba el archivo y la contabilidad. Al mismo tiempo tomó posesión de un lote de terreno, no mayor de 200 metros cuadrados, situado en una saliente oriental de la superficie despojada al ejido, la más alejada del mar, y que formó parte del soborno pagado a su padre.

Pertinente resulta aclarar que el joven Emiliano era totalmente ajeno a los sucios  negocios de su padre y desconocía el origen escabroso de su empleo y de su propiedad.

En los archivos de la empresa, Emiliano se encontró con el plano original del ejido, el verdadero, que contemplaba que  los terrenos pegados al mar de la antigua hacienda, eran los que formaban parte de la superficie ejidal y no aquellos que estaban anexos al casco de la hacienda y que fueron los que, de manera lógica,  se le respetaron al hacendado, como parte de su propiedad inafectable. Este plano era radicalmente distinto al que elaboró su padre, con la complacencia de los miembros del comisariado ejidal, y que estaba en poder de la empresa, como una garantía, que les entregó el funcionario corrupto, de que nunca lo utilizarían, las autoridades agrarias.

Emiliano, en un acto de absoluta honradez humana, contraria a la conducta de su padre, entregó a las nuevas autoridades ejidales, pues las anteriores fueron destituidas, la información y las constancias que tenia en sus manos, para el efecto, les dijo,  de que recuperaran las tierras pegadas al mar, mil veces más valiosas que las que  en ese momento  poseía el ejido. Este acto sublime nos recuerda la leyenda de cómo la virgen María transformó la yerba mala en yerbabuena o el hecho real e histórico, de la enanita cabezona de Tepic, quien parió hijos normales y hermosos.

El  nuevo comisariado ejidal inició desde luego los trámites para recuperar las tierras pegadas al mar y, en su momento, promovió el  juicio de amparo, que la Suprema Corte negó de manera arbitraria y sin fundamento, haciendo gala de su tradición  anti agrarista. De modo que las cosas quedaron como estaban.

En eso, apareció poderoso y contradictorio el huracán Quena, para devastar al puerto de San Blas, pero que alivió a sus habitantes, por algunos días, de las terribles dolencias vespertinas que les causan los piquetes de jejenes, que fueron reportados en Brownsville, Texas, como molestos bichos migrantes. Además el Quena atrajo la solidaridad generosa del pueblo de Nayarit y de las autoridades federales, al grado que los samblaseños le compusieron estos versos:

NO TE VAYAS QUENA,

QUE CONTIGO TENGO

DESAYUNO, COMIDA Y CENA

El Quena provocó además,  un tsunami en el Pacifico que afectó  a varias pequeñas islas que por fortuna permanecían deshabitadas;  y,  en algunas partes de la costa del municipio de Compostela, un acercamiento del mar al continente, que devolvió a la Nación Mexicana las tierras despojadas al ejido “Mártires del Agrarismo”, que, por si fuera poco, volvió a colindar con el mar, teniendo como poblado ribereño, todas las ventajas para organizar por su cuenta, los negocios turísticos. El mar llegó también hasta las puertas del lote de  Emiliano Nava, quien  celebró junto con los ejidatarios y con los recursos económicos que aquellos le proporcionaron, las fiestas navideñas de ese bendito año.

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