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El capitalismo buena onda

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El capitalismo buena onda

El capitalismo buena onda

Apuntes sobre el México de la cuarta transformación

Por Diego Hernández

El capitalismo buena onda que propone López Obrador a más de un mes que dio inicio su gobierno, sólo demuestra parte de las diversas estrategias que tiene el sistema para seguir gobernando nuestro país y producir las ganancias para los grandes monopolios globales. No debemos de ser doctores en economía para darnos cuenta que por un lado la 4T, mantiene y mantendrá intactas las inversiones privadas en sectores estratégicos como la siderurgia, la minería o los hidrocarburos, los acuerdos de Libre Comercio sobre todo con Estados Unidos y Canadá, la autonomía del Banco de México y el pago puntual de la deshonrosa deuda externa que asciende a 453 mil 548 millones de dólares.

En contraste  la 4T construye un discurso contra la corrupción que es bien recibida en la población, bajándose el sueldo y los gastos “superfluos” de la alta burocracia en la llamada austeridad republicana. Además los apoyos y  pensiones a los adultos mayores, o las becas a los jóvenes. Sin embargo estos mejoralitos sólo hacen que se erijan castillos de arena en la población, dado que los negocios y acuerdos con los grandes monopolios ya se dejan ver en el horizonte cercano.

Es evidente que para el capitalismo López Obrador genera una válvula de escape bastante remunerable, y sin duda que para los inversionistas en el país un hombre con arrastre popular que puede generar las condiciones de inversión necesarias para justificar el despojo y enriquecer a los que siempre se han servido con cuchara grande.

A un mes podemos observar el acuerdo que hizo el gobierno con Nestlé, uno de las empresas más poderosas del mundo, en el cual se anunció el pasado 18 de diciembre con bombo y platillo la inversión de 154 millones de dólares para instaurar la planta más grande del mundo en Veracruz, donde se menciona generará más de 10 mil empleos directos e indirectos. Lo que no se dice es que Nestlé es una de las máximas acaparadoras de agua del mundo, tendrá a su mando y disposición todo el agua de Veracruz, junto con los territorios para la producción de café, profundizando la competencia desleal entre los productores locales de café aumentando con ello la pobreza y la desigualdad, comprando a precios bajos a los productores, y envenenando con químicos y transgénicos los productos y recursos naturales.

Otra joya que nos ha regalado la 4T es el acuerdo con HydroQuebec empresa de origen canadiense, en el cual se dedican mediante la rehabilitación de hidroeléctricas a generar “energías limpias”. Llama la atención que se les da esta concesión para tomar el control de 60 hidroeléctricas a lo largo y ancho del país.  Es una jugada maestra para el capitalismo, porque en los últimos años la inversión extranjera minera se incrementó y con ello también las ganancias sobre todo para la Gold Company de origen canadiense. Es bien sabido también que estas empresas mineras necesitan grandes cantidades de agua que revuelven con químicos y metales pesados como arsénico, plomo, cianuro, mercurio dejando las tierras desérticas y los ríos y mantos friáticos contaminados, pero con las bolsas llenas de dinero, en este caso llenas de oro que terminan en Toronto o en Quebec.

Las palabras contra los hechos, la baja de salarios que es bien recibida entre el pueblo trabajador, pero por otro los acuerdos con las grandes compañías extractivistas, el folclore y simbolismo que puede representar pedir permiso a la madre tierra contra el envenenamiento de la misma y la destrucción de selvas y bosques para que el “desarrollo” llegue a los que menos tienen. Lo más preocupante es la poca autocritica de quienes se creen dueños de la palabra y la política en el país. El desprestigio y la calumnia contra quienes no están de acuerdo con el nuevo régimen político,  que mi punto de vista representa un nuevo esquema de neoliberalismo popular, con diversos matices en el discurso, pero que en los hechos profundiza la desigualdad social y beneficia a los de siempre, a los ricos y poderosos,  tiempo al tiempo.  Organizarnos y luchar contra quienes llegan, porque éstos solo se quedaran por 6 años, pero las intenciones del capitalismo es quedarse para siempre, cosa que no deseamos ni tantito, para ello debemos profundizar la organización, la solidaridad, y la unidad de las luchas.

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