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NAYARITAS AL GRITO DE GUERRA

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NAYARITAS AL GRITO DE GUERRA

NAYARITAS AL GRITO DE GUERRA

Por: Salvador Castañeda O´Connor

A las cuatro de la tarde del día dos de septiembre de 1846 empezó para los nayaritas la guerra de rapiña impuesta a México por los Estados Unidos: La corbeta de guerra norteamericana” Cyane”, fondeó en el puerto de San Blas. Su tripulación hizo llegar a la capitanía del puerto un insolente comunicado al tiempo que secuestraba una pequeña embarcación mexicana procedente de Mazatlán.

El referido comunicado dice textualmente:

"A todos los que importe

Yo R.F. Stockton, comodoro y comandante en jefe de las fuerzas navales de los Estados Unidos, en el mar pacifico, gobernador y comandante en jefe del territorio de Californias, con la autoridad del presidente y congreso de los Estados Unidos del Norte –América, por esta , declara, que todos los puertos, ensenadas, bahías, salidas y entradas sobre la costa Oeste de México al Sud de San Diego, están en un estado de bloqueo rigoroso, que será hecho absoluto, excepto, contra buques armados de naciones neutrales.-A todos buques mercantiles neutrales que se hallaren en cualquiera de las bahías y puertos sobre dicha costa, a la llegada de las fueras bloqueadoras, se les concede el término de veinte días para la salida.-Dada, firmada y sellada, el día diecinueve del mes de agosto, Anno Domine de mil ochocientos cuarenta y seis, en la casa de gobierno, en la ciudad de los Ángeles, capital de Californias…"

Esta nota y otras noticias del bloqueo, contrario a las normas elementales del derecho internacional, fueron inmediatamente comunicadas al jefe político del Séptimo Cantón del estado de Jalisco, quien a su vez las hizo llegar a las autoridades del estado.

No quiero entretenerme en los detalles, sino resaltar la reacción estupenda y patriótica del jefe político, quien a pesar de servir al gobierno conservador, lanzó el siguiente comunicado dirigido a los nayaritas de aquel tiempo, cuyo texto debieran aprenderse de memoria nuestras actuales autoridades:

"CONCIUDADANOS:

Una nación que tiene al mundo escandalizado con sus pérfidas y meditadas usurpaciones; que se precia de libre al mismo tiempo que ensancha el dominio de la esclavitud; cuyo gobierno llamándose culto y popular hasta donde alcanza la civilización del siglo, ensaya hoy poner a la moda el espíritu de conquista, y cuya codicia se dirige a arrebatarnos las porciones más bellas y fecundas de nuestro suelo, viene hoy a inferir nuevos insultos a la dignidad nacional, viene a ondear su pabellón sobre las costas más inmediatas a vuestros hogares, a bloquear el único puerto del cantón, a interrumpir toda comunicación exterior y con los puertos litorales del pacífico, a destruir el comercio, y sobre todo, a hostilizarnos por cuantos medios le sugiera su política inmoral.

El buque de la escuadra enemiga que al tocar en estas aguas ha intimado el bloqueo a nuestro capitán de puerto, ha apresado a uno de los nacionales mercantes, a la balandra “Solita”. A este primer suceso de su rapacidad, debemos esperar sigan otros de peores consecuencias, que es preciso evitar a todo a todo trance y a cuya consecución os invita eficazmente vuestra primera autoridad política.

Animado de los deseos más sinceros para conservar la pureza del honor nacional, penetrado de los deberes que me impone la confianza del supremo gobierno del estado para presidir los destinos de este cantón, y confiado sobre todo en el nuevo aliento que debe inspirarnos la feliz inauguración de una administración que, profesando los principios más puros, ha venido a colocar en el solio a la soberanía del pueblo, no dudo sabréis rechazar con brío los ataques del enemigo.

Yo me lisonjeo con la esperanza de que todos los vecinos y residentes en las costas, correspondiendo a las obligaciones de ciudadanos mexicanos, quitando a los invasores todo medio de subsistencia, se reúnan con sus hermanos del interior para la defensa común.

Entretanto este gobierno político no ha desatendido en el círculo de sus facultades aquellos objetos que más llaman la atención en los primeros momentos de peligro; de todo ha dado cuenta a la superioridad por extraordinario violento; le ha pedido auxilios, ha dispuesto el regreso de las tropas que habían salido para la capital, se han mandado organizar fuerzas provisionales para la seguridad del litoral, se ha puesto a cubierto de cualquier golpe de mano, la artillería que quedaba ; y seguirán dictándose con actividad las demás providencias que exija el imperio de las circunstancias en el puerto.

¡Unión compatriotas! Ha llegado el momento solemne de poner a prueba vuestras virtudes cívicas; conozco que no hay sacrificio por costoso que sea que no seáis capaces de ofrecer en las aras de la patria, porque se trata nada menos QUE SER, O NO SER. La lucha que se ha empeñado y se sostiene, es para conservar nuestras costumbres, nuestras leyes, y sobre todo nuestra nacionalidad.

Siempre hallareis al frente de todos los peligros a vuestro conciudadano y amigo.

Tepic, Septiembre 3 de 1846

MANUEL GARCIA VARGAS.

La población nayarita hizo caso al dramático llamamiento de don Manuel García Vargas, Jefe político del Cantón. Repararon cañones, retiraron ganado de la costa, vigilaron las operaciones del enemigo, reclamaron un puesto en la defensa de San Blas. Se movilizaron. Abandonaron a sus familias e intereses para acudir ante las autoridades inmediatas y ofrecer sus servicios, al grado que el Jefe político informó a la superioridad con legítimo orgullo que:” Han probado de mil maneras que en el cantón de Tepic es solo una idea reinante: defender con la vida y propiedades de sus hijos, la independencia y el honor de México; hay mucho que admirar y esperar del patriotismo de los tepiqueños”

Sea porque no estaba en sus planes o por que se dieron cuenta que enfrentarían una formidable resistencia, pero aquí, los gringos, no se atrevieron a entrar. Como dijo alguien recientemente: ”AQUÍ NOS LA PELARON”

El asunto no paró ahí. El periódico El Republicano Jalisciense en su edición del 16 de febrero de 1847, publicó la siguiente nota:

TEPIC. El jefe político de este cantón, C. Manuel García Vargas ha mandado levantar un escuadrón con el nombre de “Dragones de la Independencia”, compuesto de voluntarios que han correspondido a sus excitaciones patrióticas. Se han expedido despachos a los oficiales propuestos para la primera y segunda compañías y se espera que muy pronto estará esta fuerza instruida y capaz de combatir a los norteamericanos.

Así nació para alcanzar la gloria y para elevar el orgullo de los nayaritas el Heroico Batallón de San Blas, un efímero rayo luminoso, que en el mismo año debió sucumbir ante la metralla del invasor, para encender por una eternidad el cielo austero de la patria.

Junto a ello se produjo otro hecho de igual o mayor importancia: cientos de nayaritas, ricos y pobres; religiosos y descreídos; hombres y mujeres se incorporaron en la retaguardia del batallón e hicieron generosas aportaciones económicas, en proporción a sus posibilidades, para sostenerlo y armarlo.

Ese mismo periódico da cuenta de que tal escuadrón aparece en el mes de junio, de ese mismo año, combatiendo en Guadalajara, con el nombre de División de Tepic, recibiendo la gratitud y el homenaje del gobernador de Jalisco, junto con su “ intrépido comandante” don Agustín Zires, por el triunfo rotundo que alcanzaron sobre el enemigo interno en las batallas de Atemajac y Zoquipa. En esa misma nota, el gobernador felicita también al Batallón activo de Lagos, mandado por el “impávido teniente coronel Felipe Santiago Xicoténcatl”. Así, y por primera vez, aparecen juntos en la mención del gobernador, los nombres del nuestro batallón y de quien sería su heroico comandante en la batalla de Chapultepec. Reproduzco en parte las palabras del gobernador Yánez:

“¡Viva la independencia! ¡Viva la República! Muera el príncipe extranjero, ¡ Soldados de la libertad a tan gratas y patrióticas aclamaciones seguid valientes sosteniendo el plan salvador que hemos proclamado. La fortuna de la guerra protege la justicia de nuestra causa: ya lo habéis visto, toda la fuerza enemiga se ha comprometido para impedir la entrada de nuestros amigos de Tepic, y en los valles de Atemajac han recibido una lección enérgica de vuestro denuedo…”

Este trabajo que presento a mis pacientes lectores y amigos, se basa en la investigación del historiador nayarita Don Salvador Gutiérrez Contreras, contenida en du libro LA ACCION HEROICA DE JUAN ESCUTIA, cuya lectura recomiendo ampliamente. Según lo que desprendo de dicha investigación, esta misma corporación militar que el gobernador de Jalisco llama Tepic, no es otra que los “Dragones de la Independencia” formada por el jefe político del Séptimo cantón, Manuel García, y que en Guadalajara, por instrucciones del presidente de la República, es incorporada al ejercito formal con el nombre del antiguo Batallón San Blas, que es además, puesto al mando del teniente coronel Santiago Xicotencatl.

Según diversos testimonios e investigaciones de distinguidos historiadores, el batallón de San Blas, durante la batalla de Chapultepec, al mando de su valiente coronel Xicoténcatl, tuvo a su cargo en primer término, la defensa de la fortificación que cubría la entrada al bosque. Posteriormente, dice don Francisco Castillo Nájera, “El auxilio que conforme a la promesa de Santa Anna, llegaría oportunamente para combatir a las fuerzas norteamericanas en el lado oriental del cerro de Chapultepec, se redujo a cuatrocientos hombres del batallón de San Blas, que llegó al pie del cerro, cuando el castillo sucumbía; se opuso a los aludes de Pillow; el Teniente Coronel Santiago Xicoténcatl, fiel a los prestigios de su nombre, y de su estirpe, se batió hasta sucumbir, al igual que la mayor parte de los nayaritas a su mando. Se le reconoce con justicia, como el héroe de la jornada. Pillow, resultó herido en la refriega; sus bajas alcanzaron alta cifra”

Por su parte, el distinguido historiador Miguel A. Sánchez Lamego, refiriéndose al batallón de San Blas, nos dice: “Las jóvenes tropas no pudieron llegar al castillo porque fueron detenidas por las fuerzas del general norteamericano Pillow, trabándose una lucha feroz en las faldas orientales del cerro. El combate fue muy encarnizado y desigual, pues los cuatrocientos soldados del batallón peleaban contra cerca de mil extranjeros y no obstante, este, debido a su heroico comportamiento, llegó a poner en aprietos al jefe enemigo, quien habiendo sido herido y viendo el indomable valor de los infantes mexicanos pidió al general Worth le enviara la primera división para sostenerlo, y con gran prisa, pues de lo contrario temía que llegara demasiado tarde”.

Estos testimonios y opiniones, nos dejan saber, que de los cuatrocientos soldados del batallón de San Blas, sólo cuatro quedaron vivos; el resto fue exterminado en la falda oriental del cerro de Chapultepec, y los cadáveres de sus valientes soldados, allí permanecieron, durante mucho tiempo, hasta que manos bondadosas les dieron cristiana sepultura. Otra de las causas del holocausto, además de la diferencia en el número de soldados, es la diferencia en la calidad del armamento que usaron en ambos bandos, pues la fusilería de los mexicanos, ya era obsoleta, contra el moderno armamento de los norteamericanos.

Lo que a mí me encabrona, es que en ese lugar, no hay un monumento, ni siquiera una seña, una tabla, que recuerde a unos o haga saber a otros, esa enorme epopeya.

El mayor homenaje, al batallón de San Blas, lo han hecho historiadores y poetas y el más hermoso de los poemas dedicado a los niños héroes tenía que ser de un nayarita, Amado Nervo, del cual reproduzco algunos versos:

Como renuevos cuyos aliños

Un viento helado marchita en flor

Así cayeron los héroes niños

Ante las balas del invasor

Porque más que la vida, bien pequeño

Porque más que la gloria, que es un sueño

Porque más que el amor, vale de fijo

La divina oblación, y en una losa

Este bello epitafio: ”Aquí reposa;

Dio su sangre a la patria, ¡era buen hijo!

Formando parte de un largo poema que dediqué a un pueblo combatiente, como es el nayarita, escribí estos versos:

Cuando se rinde justo homenaje

A los niños héroes de Chapultepec

Uno de los cuales nació en el Matatipac,

Se comete la majadería

De olvidar que allí, en Chapultepec

Ese mismo día

Fueron sacrificados los irlandeses

Artilleros del batallón de San Patricio,

Que combatieron a nuestro lado

Y cientos de nayaritas

Del heroico Batallón de San Blas

Junto a su comandante tlaxcalteca

El intrépido Santiago Xicoténcatl,

Quien debiera ser mencionado,

Según decreto presidencial,

En el pase de lista

De toda corporación militar

Efectivamente, el Presidente Santa Anna, emitió un decreto el 14 de noviembre de 1853 que en su artículo primero dice:

"El batallón activo de San Blas, mereció el bien de la patria, por su brillante comportamiento en la defensa de Chapultepec el día 13 de septiembre de 1847.

Y en su artículo tercero: El comandante de este batallón, teniente coronel D. Felipe Santiago Xicoténcatl, muerto a su cabeza en defensa tan distinguida, se declara ascendido a coronel con la misma fecha de la acción, pasara perpetuamente revista de presente, y al mencionar su nombre se descubrirán los jefes y oficiales del cuerpo"

Pocos minutos antes y, a poca distancia del lugar donde combatía el Heroico Batallón de San Blas, murió por la patria otro nayarita ilustre, el joven Juan Escutia.

Además de su sacrificio, ¿Qué tienen de común, los soldados del batallón de San Blas, y Juan Escutia?

Que no eran militares, sino civiles voluntarios; porque debemos saber, que Juan Escutia, no era cadete regular del Colegio Militar. Él fue a México, con la intención de inscribirse, en aquella institución, y esperaba la oportunidad para hacerlo. Cuando se hizo inminente el asalto del ejército norteamericano sobre el castillo de Chapultepec, Juan Escutia solicitó su incorporación al cuerpo de cadetes, solicitud que le fue aceptada.

Mientras que el comportamiento del ejército federal fue muy irregular: Uno de sus generales huyó y otro se mantuvo a la expectativa con toda una fuerza formidable a su mando, y cuya intervención oportuna hubiera significado el triunfo de las fueras nacionales

Por el contrario, los integrantes del heroico Batallón de San Blas, salieron de Tepic rumbo a la capital, con un entusiasmo juvenil, como si fueran a recibir herencia, cuando solo se trataba de morir. Por su parte, el valor y la gallardía de los niños héroes, recibió grandes elogios, aún de los comandantes del ejército invasor.

Yo no puedo, ni quiero hacer juicios de valor sobre el su comportamiento, solo digo que si el ejército federal hubiera tenido la misma decisión y coraje que mostraron los nayaritas, ni una pulgada de nuestro territorio nos hubieran despojado estos gringos, hijos de la chingada.

Por esa razón me extraña mucho que en la iniciativa que Morena presentó ante el Congreso de la Unión, sobre la Guardia Nacional, se hayan derogado los artículos de la Constitución, que otorgan a los mexicanos en general, y a los ciudadanos mexicanos en particular, el derecho y el deber de defender a la patria, con las armas en la mano.

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