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Palabras comunistas en Conversatorio por el dìa de la Mujer

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Palabras comunistas en Conversatorio por el dìa de la Mujer

PALABRAS DE LA CAMARADA IRMA ELENA AGUIRRE TEJEDA EN EL CONVERSATORIO POR EL DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA CELEBRADO EN LA BIBLIOTECA MARX-LENIN DE LA UNIVERSIDAD AUTONOMA DE NAYARIT.

Hoy 8 de marzo día internacional de la mujer trabajadora es una fecha que nos mueve a todos a reunirnos, platicar y organizarnos, sobretodo en estos días que la mujer corre peligro a toda hora y en todo lugar.

Hoy convocados por esta fecha tan importante, es primordial saber que nos relaciona como mujeres para machar juntas por el mismo camino sin perdernos. Hoy puedo hablar y enfocarme en la mujer indígena, en la mujer de la ciudad o del pueblo, en la mujer pobre, en la estudiante, en la niña o en la anciana, hablar de la mujer madre o en la soltera, con hijos o sin hijos, trabajadora o ama de casa, en la trabajadora sexual, en fin …entre otras muchas más. Pero me voy a referir a todas ellas englobándolas al preguntarnos ¿Qué es lo que nos une y relaciona a todas estas mujeres aparte de pertenecer al género femenino?

Lo que nos une a todas nosotras es que pertenecemos a una clase, la clase de abajo, la proletaria y que como mujer sufrimos doblemente la explotación en nuestros trabajos y en las labores domésticas, el desprecio por ser consideradas seres inferiores, marginadas por pertenecer a la clase de abajo, a un pueblo originario o por nuestras preferencias sexuales, reprimidas por no comprender que nosotras tomamos las decisiones de nuestra vida y de nuestro cuerpo. Lo que nos une es el miedo de salir solas a la calle, de salir en la noche, de que un día ya no regreses a casa, miedo a que te desaparezcan o maten. 

Es por ello que sería una equivocación hablar de la mujer en general cuando la mujer proletaria no vive la misma realidad que otras mujeres, como las de arriba, la de la clase burguesa. La mujer de arriba tiene una vida privilegiada, con educación, salud, techo, viajes, ropa y estabilidad económica a base de la explotación, un gran ejemplo es la poderosa Eva Gonda de Rivera que su fortuna asciende a 6mil 700 millones de dólares cosa que para llegar a obtener su fortuna una de sus empleadas obreras de coca cola que gana al mes $4550 tendría que trabajar 24 mil 216 años para lograr obtener lo que esta mujer posee.

Estas mujeres son la contraparte de las oprimidas otro ejemplo es el caso de la cantante Beyonce que habla del empoderamiento y la libertad de la mujer, cuando es acusada de obtener grandes ganancias con su marca de ropa a base de la explotación de mano de obra barata, quienes fabrican estas prendas cobran 5,46 euros al día y estas obreras necesitarían trabajar mas de un mes completo para adquirir un leggings que ellas mismas confeccionan. Este es solo un ejemplo de muchos tantos en el mundo.

De arriba quieren vender el prototipo de mujer libre, emprendedora, empoderada, con liderazgo, resueltas en su vida. Con una vida con derechos de hacer lo que te venga en gana cuando lo único que te orillan es a vivir de una forma indignante.

Existen mujeres de abajo porque hay mujeres arriba. Es decir, que acá abajo hay miseria, pobreza, desesperanza porque allá arriba hay explotación, despojo, humillación. Hay indigencia porque hay opulencia.  Porque allá arriba están los que poseen. Los dueños de los medios de producción, de las empresas, monopolios, fábricas, territorio, minas, mares, ríos, recursos naturales y por si fuera poco, esas que están arriba nos mantienen a las de abajo enajenadas ideológicamente controlando la forma de pensar, de ser y actuar por medio de sus mecanismos como los medios de comunicación,  educación, cultura  y hasta en sus leyes.

Entonces ¿De qué  sirven las leyes donde se estipula la igualdad, la justicia, a la no discriminación, si no se respetan? Sirve de mucho, pero para ellos. Ya que las leyes están hechas para proteger a los que poseen las cosas y golpear a los que no tienen nada, esa es la regla.

Entonces, en este sistema lo único que poseemos como clase trabajadora es nuestra fuerza de trabajo intelectual o física y mientras exista la propiedad privada no se acabará con la explotación del hombre por el hombre y en nuestro caso la doble explotación hacia la mujer.

¿Qué hacer o cómo actuar ante esta situación? ¿Cuál debe de ser nuestro papel como mujeres para terminar con este sistema opresor?

A mi respuesta, es seguir el ejemplo de mujeres como las zapatistas, las bolcheviques, de las mujeres que combatieron en revolución cubana, las que vencieron al fascismo en el ejército rojo, las mártires del 8 de marzo y una larga lista más.

Y como mujeres nayaritas también tenemos herencia combativa de las obreras de la fábrica de textiles en Bellavista ya que ellas desempeñaron un gran papel en la primera huelga en México y posteriormente en la formación de su sindicato llamado “Sindicato de Obreras y Obreros de la fábrica de textiles de Bellavista”.

La lucha de la mujer por su emancipación no está separada de la lucha de clases, están íntimamente ligadas, la mujeres que pertenecemos al proletariado, nunca encontraremos libertad dentro del capitalismo. Tal vez logremos adquirir algunos derechos economicistas como ganar el mismo salario que el hombre, pero mientras exista el capitalismo, seremos unas esclavas asalariadas, explotadas al igual que nuestros compañeros. Mientras exista este sistema económico seguiremos teniendo doble trabajo ya que al terminar la jornada laboral  tendremos que seguir con las labores domésticas.

Soy una mujer trabajadora. Vivo de mi esfuerzo personal como lo hace la inmensa mayoría en este país. Maestra de preescolar con una antigüedad de 12 años. Desde muy joven me vinculé a las ideas de la transformación social. Y junto a compañeras mujeres y compañeros varones aprendimos a organizarnos en colectivo. A estudiar nuestra realidad y luchar por transformarla. Nos enseñamos a militar en una organización que guía sus pasos con una teoría y un método. Donde jóvenes de distintos orígenes e ideas, hombres y mujeres, aprendemos la teoría y el método, la disciplina y la alegría de luchar por el verdadero cambio. Mi mejor escuela fue la Juventud Comunista de México, ahi nos formamos para contribuir a la destrucción de esta sociedad putrefacta y para construir una sociedad diferente y mejor que la actual.

Hoy con un poco más de experiencia y una formación política en desarrollo, soy militante del Partido de los Comunistas. Mi actuar político se conduce bajo la luz del marxismo leninismo. Y con orgullo puedo afirmar que trabajo políticamente, me desarrollo individual y colectivamente, en una organización “mixta” como le llaman ahora.

Mi organización afirma que el culpable de todos nuestros males es el sistema económico, social y cultural que nos gobierna. Aquí y en el mundo. Conocido por todos nosotros como Capitalismo. Nosotros no luchamos por conseguir una chamba en alguna institución. Ni en el parlamento. ¡No!. Nosotros en el Partido de los Comunistas, junto a los adherentes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, damos nuestro esfuerzo a la lucha por acabar con el sistema capitalista y construir uno diferente, mundo al que nosotros llamamos Socialismo.

Mi organización está a favor de que las mujeres decidamos sobre nuestro cuerpo y vida. Esta pues a favor del aborto. A favor de la vida de las mujeres de todo el mundo. Y hace esfuerzos todos los días para que las compañeras defiendan sus derechos y sus posiciones dentro y fuera de la organización. A pesar de que vivimos en un mundo donde mandan los de arriba y que en su inmensa mayoría son hombres.

Compañeras y compañeros:

Nosotros creemos que la contradicción fundamental de nuestro tiempo es entre la humanidad y el capitalismo. Por eso le llamamos a estos conversatorios de la vida. Porque los que somos partidarios de la vida, que es la que esta en juego en este sistema, debemos hoy conocernos para después actuar juntos por el bien de las mujeres, de los desposeídos y del género humano en su conjunto.

Compañeras mujeres. Si, luchemos por que el aborto sea ley. Si, luchemos en contra de la violencia de género. Si, luchemos contra el feminicidio. Si, luchemos contra el machismo y el patriarcado. Si, luchemos por nuestros derechos. Si, alcemos la voz y la pelea. Pero también tenemos una responsabilidad. O cambiamos este mundo, o cambiamos el sistema que predomina. O no quedará vivo nadie en este planeta. Y sobre todo, a las primeras que nos van a desaparecer es a nosotras las mujeres. Hoy tenemos la responsabilidad de construir un mundo diferente. Sin muerte y explotación. Sin despojo y humillaciones. Sin machismo. Sin patriarcado. Sin hambre y sin desesperanza. Es la hora de las mujeres de abajo. Es la hora que contribuyamos a cambiar las cosas. Construyamos juntas un mundo nuevo. Donde reine la solidaridad y el amor. La igualdad y la justicia. Un mundo donde ser mujer no sea un crimen. Donde ser mujer y jodida no sea una sentencia de muerte. Un mundo donde ser mujer sea sinónimo de dignidad. Ese mundo es posible, solo que no se construye pidiendo y mendingando, se construye luchando.

Nuestros enemigos no son los hombres. Nuestros enemigos son los poseedores de la riqueza. Independientemente de su género y de sus gustos o preferencias sexuales. Los dueños de las fábricas, de la tierra, de la ciencia, de la tecnología, del mundo. Esos son los culpables junto a su sistema desigual, injusto y asesino. Su alegría y bienestar se edifica sobre nuestra tragedia y nuestro dolor. Por eso las mujeres debemos organizarnos para derrocar a nuestro enemigo, este sistema.

Nosotros no le vamos a pedir a los de arriba, aquellos que nos oprimen, explotan y pisotean nuestros derechos, nosotras no le debemos de pedir  permiso para  que se respeten nuestros derechos, nosotras debemos de arrancar desde la raíz organizándonos desde nuestras colonias, centros de trabajo, fabricas, sindicatos, políticamente a las mujeres en organizaciones independientes e imponer lo que nos pertenece.

Compañeras: el llamado a las mujeres libertarias, anarquistas, socialistas, comunistas, patriotas, luchadoras, a todas las mujeres de abajo es que podemos y tenemos que construir un mundo nuevo, este, como esta, no nos sirve. No lo reformemos, cambiémoslo para siempre, porque si no lo hacemos, nosotras y nuestros descendientes, desapareceremos de la faz de la tierra.

Por la una lucha feminista, anticapitalista y de clase. ¡SOCIALISMO O BARBARIE!

Gracias.

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