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¡URGE EL SOCIALISMO!

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¡URGE EL SOCIALISMO!

¡URGE EL SOCIALISMO!

Por: Jaime Guerrero Martínez

“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.  Fidel Castro. Discurso pronunciado en Río de Janeiro en la conferencia de Naciones Unidas sobre medio ambiente y desarrollo, el 12 de junio de 1992.                                                                           

Cada día que pasa, el sistema capitalista decadente precipita más y más al mundo al despeñadero histórico a causa de las contradicciones irresolubles que se dan en su seno, convertidas ahora en antagonismos de imposible solución.

Se sabe, que en el comunismo primitivo, vigente de 7,000 a 2,000 años antes de nuestra era, la humanidad se encontraba en el pleno salvajismo y en la barbarie, y que las actividades primarias eran la caza, la pesca y la recolección de alimentos, logrando también la domesticación de algunos animales y cierto grado de desarrollo de la agricultura, haciendo el uso ya de algunas armas rudimentarias etc.., En esta etapa los seres humanos y la naturaleza estaban en plena convivencia pacífica. Así, por la influencia de las leyes del desarrollo social, el mundo evolucionó hacia el esclavismo.

El esclavismo consistió esencialmente en que un ser humano era explotado, tratado y tenido como animal por otro ser humano; y era aprovechado como instrumento de trabajo por los esclavistas que aparecieron como la clase social dominante; la cual hizo surgir la propiedad privada de los medios de la producción, logrando ya el uso del fuego, de la palanca, de la rueda, etc.

Así las leyes del desarrollo social siguieron generando las condiciones para los cambios históricos con las rebeliones, los levantamientos y las sublevaciones de los esclavos, dando lugar al surgimiento del feudalismo que de alguna manera mejoró un poco las difíciles condiciones de vida del ser humano.

Con el feudalismo la explotación solo cambió de forma, porque siguió dándose aunque ya sin mutilar al ser humano, sin golpearlo, sin marcarlo con un fierro caliente, aunque si, trabajándolo inmisericorde y prácticamente por la pura comida, y solo para el beneficio de la nobleza; la cual era al mismo tiempo gobierno apoyado por la religión católica con todas sus instituciones y en todos los aspectos; y aunque también hubo intentos de liberación con ansias de cambios en la sociedad feudal, estos invariablemente fueron sofocados, reprimidos y condenados como cosas del demonio; incluso hubo quienes fueron quemados vivos con el pretexto de que con sus acciones y actitudes negaban el orden establecido y las verdades divinas. Todo esto empezó a cambiar en 1789 con el triunfo de los héroes de la revolución francesa, que con las ideas liberales en sus cerebros partieron la historia del mundo.

Desde allí surgió el capitalismo con su teoría del liberalismo; que fue relativamente mejor que el feudalismo, dando un tremendo jalón a los medios de producción, a tal grado de que con el portentoso desarrollo científico, tecnológico e industrial que ha logrado, ahora no solo ha dominado y transformado en gran medida a la naturaleza, sino que por ese camino, ahora estamos ante la catastrófica situación de poder destruirla. Hoy en día estamos incluso en la posibilidad de acabar totalmente con todas las formas de vida que existen en el planeta tierra, porque actualmente estamos consumiendo los recursos de 1.5 planetas. Esto significa que los recursos naturales con que cuenta nuestro planeta no son suficientes, y menos si se pretende alcanzar el actual nivel de vida y de consumo que llevan los países del llamado primer mundo. Solamente para que todos viviéramos como los españoles, necesitaríamos los recursos de 3 globos terráqueos. Y para alcanzar el altísimo consumo de los EE.UU. que cuentan con aproximadamente el 05 % de la población mundial, se necesitarían los recursos de 6 globos terráqueos. Y ya no hablemos de la enorme China, que también tiene derecho a desarrollarse con sus 1,400 millones de habitantes, y que si llegara a tener el gasto y el consumo de recursos y de materias primas de los EE.UU., sería el acabose. Se comprenderá entonces porqué el camino que el capitalismo propone a la humanidad resulta completamente imposible, insostenible e irracional.

Los grandes y nocivos fenómenos naturales y sociales que nos aquejan son causados por el capitalismo decadente, y que actualmente amenazan con barrer a toda la civilización, no fueron ni siquiera imaginados por las más fantasiosas mentes de los pensadores y escritores más fatalistas y agudos de los tiempos pasados.

A estos sabios y profetas de todos los tiempos que hablaban del fin del mundo, del final de los tiempos, del juicio final etc., nunca les pasó por sus sesudas cabezas, que por culpa del capitalismo habría calentamiento global; destrucción de la capa de ozono; contaminación ambiental y de los ríos y de los mares; desertificación de los bosques; erosión de los suelos; agotamiento de los mantos acuíferos; deshielo de los polos; efecto invernadero; conversión térmica y cambio climático etc..., y que llegaría un momento en que a la tierra le sería imposible aceptar, revertir y asimilar tanta basura y las enormes cantidades de desechos y desperdicios industriales contaminantes que hoy se generan en las sociedades capitalistas.

La ya famosa revolución industrial que empezó allá, por 1780 al 1850, que sigue más intensa, actualizada y modernizada, fue prohijada por el capitalismo; y tiene ahora metida a la humanidad en un callejón sin salida en los marcos de sistema económico y social imperante; porque ahora con la creación de nuevas necesidades, apetitos y deseos; y con la imposición del consumismo se están produciendo artículos y mercancías que no nos benefician ni son necesarios para una vida saludable y feliz. Ahora resulta que para que la gran industria funcione de acuerdo a los intereses de los grandes capitalistas mundiales, tiene que fabricar artículos en cantidades enormes para los cuales se consumen fabulosas cantidades de energía, de materias primas, de recursos naturales y de trabajo humano; independientemente de que satisfagan y resuelvan o no las verdaderas necesidades humanas; lo cual hace que todos, en general, andemos por la vida preocupadísimos a veces hasta la desesperación por conseguir dinero como sea para comprar lo que no necesitamos, y que las más de las veces es más lo que nos perjudican, que lo que nos benefician.

Por donde quiera que se le analice, se hace imprescindible la edificación de un nuevo sistema de la vida social, porque está muy claro que el capitalismo ya dio a la humanidad lo que tenía que dar; que ya agotó sus posibilidades y que por más que los capitalistas le busquen y traten de componerlo y de remendarlo; de parcharlo, de lavarle la sucia cara; y de que sus ideólogos, intelectuales, pensadores, economistas, sociólogos, expertos, analistas, comentaristas, editorialistas, conferenciantes, investigadores, especialistas, adivinos, iluminados, brujos y chamanes etc., se esmeren en buscarle soluciones y en darle respiración artificial y de boca a boca, la realidad es que ya no tiene remedio; y por lo tanto, lo mejor está en ayudarlo a bien morir por el bien de toda la humanidad construyendo e instaurando el socialismo si de veras se ama y se quiere salvar a la naturaleza, al mundo y a la sociedad; pero sobre todo, salvar al género humano de la extinción definitiva y total, que es en última instancia y hasta ahora, la obra máxima de  la transformación de la materia y de la evolución de las especies; o de la creación, según los creacionistas y los creyentes.

No cabe duda que se cumple lo dicho por el gran Carlos Marx: “El capitalismo tiende a destruir sus dos fuentes de riquezas: la naturaleza y el ser humano”. 

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