Menu

Nuestra lucha es por sobrevivir y construir un mundo mejor

  • Escrito por 
Nuestra lucha es por sobrevivir y construir un mundo mejor

Nuestra lucha es por sobrevivir y construir un mundo mejor

Por Célula “Rosa Luxemburgo”

“Nunca más un México sin nosotras” Comandanta Ramona.

Tomamos esta frase para dar inicio a nuestro artículo porque, sin duda, la comandanta Ramona fue un ejemplo e ícono del feminismo con conciencia de clase, de raza y de género. Conciencia necesaria para comprender el surgimiento de un movimiento que ha causado conmoción, escozor y división de posturas respecto a las formas de denuncia y el resultado de ellas: #MeToo.

Este movimiento tiene origen en la activista social Tarana Burke quien, en el 2006 fundó una página para la denuncia y apoyo de víctimas de abuso sexual y fomentar la empatía no solo de las mujeres abusadas, si no entre cualquiera que haya sido agraviada y agraviado por estas acciones. Años más tarde, tomó fuerza global desde la meca cinematográfica hollywoodense al iniciar acusaciones por delitos sexuales en contra del director de cine estadounidense Harvey Weinstein con el hashtag #MeToo y que ha resonado en el mundo sintiéndose su réplica aquí en México.

Nosotras como mujeres comunistas y militantes de un Partido de clase, sentimos la responsabilidad de aclarar nuestra postura ante este fenómeno social.

Si partimos desde el punto de vista en que México es uno de los países con alerta de género, que la violencia contra la mujer ha ido en incremento y que cada 100 mujeres, 80 han sido y son víctimas de violencia de género, que de estos 80 casos sólo 10 se denuncian y de los cuales 2 terminan en condena, comprendemos que en nuestro país: 1.- La violencia y la explotación hacia a la mujer es normalizada, 2.-No tenemos confianza en las instituciones de justicia, porque su sistema es incompetente e ineficiente. Es impotente y aberrante cómo la victima de estas acciones acude a denunciar con el coraje y vergüenza de saberse humillada por estos delitos y que al llegar a estas instituciones aún tengan que pasar por la desacreditación de éstas y la culpa de nuevo surja.  Estas dependencias que deberían brindar seguridad y garantías de sus derechos. Posteriormente, desconciertan a la víctima con cuestionamientos como: ¿Cómo ibas vestida?, ¿Es qué estabas tomada y por eso no te acuerdas?, ¿Pues qué le hiciste para que te pegara?, “Tal vez lo provocaste”, entre otras preguntas dolientes hacia a la denunciante por parte de servidoras y servidores públicos que toman sus declaraciones. No es extraño, pues, que surjan otras formas de denuncias y otras formas de organizarse y tomar medidas ante la incompetencia e ineficacia de un Estado que se muestra indiferente ante esta situación tan alarmante.

El movimiento #MeToo, ha dejado en evidencia, señalado y puesto el dedo en la llaga para gritarnos que existe un problema grave que no hay que invisibilizar y ahogar, sino atacarlo y erradicarlo en cualquier ámbito de nuestra sociedad: el acoso y la violencia de genero.

Pero también observamos con preocupación, pues estamos en contra de que este movimiento tan importante se desvirtúe, que cuando el principal propósito fue desde sus inicios el de solidarizarse y dar cobijo moralmente a víctimas de abusos y agresiones sexuales a través del señalamiento de agresores, haya sido utilizado también por ignorantes, que en algunos casos por despecho, celos o por inconciencia misma tomaron este movimiento como linchamiento sin identificar su verdadera esencia e intentaron convertir el #MeToo en una caricatura.

En los países socialistas donde los principios que imperan es el respeto y el amor, se construye un pensamiento y un actuar humanista que demuestran las estadísticas la disminución de las agresiones hacia a la mujer y se trabaja hasta eliminarlos por completo. Y uno de estos ejemplos de combatividad y unidad se vive en el territorio de las comunidades zapatistas que a base de mucho trabajo, organización, entrega y disciplina de las mujeres zapatistas se edifica  un pueblo de amor, respeto y dignificación a la mujer.

Tomando como referencia a estas comunidades que han sido ejemplo no solo de resistencia ante los embates del capitalismo salvaje, sino también ante un patriarcado que ha dañado y herido históricamente, vemos que La “Ley de las Mujeres Zapatistas” es un hermoso y admirable modelo feminista-anticapitalista. Seguramente al ir organizándose como comunidad vieron deficiencias en cuanto a sus derechos como mujeres, seguramente se organizaron y elaboraron estos preceptos y se hicieron escuchar, seguramente algunos no les pareció porque no aceptaban que eran “machistizados” (como nombran ellas a aquellos hombres que no comprenden la importancia de sus derechos), seguramente a estos las mujeres y hombres zapatistas les dijeron: o te acomodas o te largas. Porque en un nuevo modelo de sociedad no hay cabida a quien violente, despoje y someta.

Pero también las compañeras nos han enseñado, a nuestro parecer la mejor de las enseñanzas, que la verdadera liberación de la mujer parte no de un decreto o de alguna ley por avanzada que sea. Sino de un hecho económico y político: la apropiación de los medios de producción, donde al involucrarse al trabajo, a la toma de su territorio, al trabajar las tierras, administrarlas ellas empiezan a decidir sobre su destino y a participar e integrarse a la lucha revolucionaria.

En ese mismo tenor creemos necesario empezar desde nuestra organización, comprender que para erradicar estas prácticas machistas que son al final la consecuencia de un modelo patriarcal en el que vivimos y estamos sometidas en este sistema capitalista, es nuestro deber trabajar en la edificación de una sociedad nueva, donde la mujer se desarrolle y alcance su plena libertad, como lo dijo el camarada Lenin “…El proletariado no podrá llegar a emanciparse completamente sin haber conquistado la libertad completa para las mujeres”.

Convocamos a todas las mujeres a que nos encontremos y combatamos contra el que viola, agrede, desaparece y mata. Nos queda bien claro que a los de arriba, esos que mueven este sistema no les importa la existencia del planeta, no le interesa el ser humano, ni mucho menos la vida y la integridad de la mujer. El sistema avanza y arrasa contra todas y todos, no le importa la explotación laboral hacia a la mujer, el acoso sexual, el abuso sexual, ni las desapariciones y muerte todos los días.

Es por ello, que nosotras denunciamos a todos los que mantienen vivo desde allá arriba a este sistema genocida, por las mujeres asesinadas en todo el país, las violadas y agredidas en cualquier rincón de mundo, las golpeadas, explotadas, las perseguidas, desaparecidas y por las que ya no están.

Aquí estamos, somos mujeres, y aquí seguiremos luchando por un mundo mejor que solo se construirá derrocando este sistema económico, político, social y cultural llamado capitalismo.

volver arriba