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Crisis del imperio y el despertar de los pueblos

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Crisis del imperio y el despertar de los pueblos

El rechazo a las políticas imperialistas de los Estados Unidos en América Latina se expande por la geografía de nuestras repúblicas forjadas desde la ilusión de independencia y soberanía, la obstinada soberbia del imperio es confrontada por los manifestantes en Honduras que rechazan al gobierno de Juan Orlando Hernández, acusado de ser un abierto lacayo del imperialismo cuyas medidas antisociales generalizan la crisis centroamericana, los maestros y médicos del país centroamericano confrontan la crisis a través de la movilización que ha llevado al paro nacional y a la exigencia de democracia, del éxodo migratorio a las protestas callejeras Honduras arde junto a la embajada yanqui cuyo símbolo se resquebraja como el propio imperio.

La crisis del imperio estadounidense es profunda y se agudiza mientras su poder es cuestionado por los pueblos; Venezuela ha rechazado hasta la fecha todos los intentos de golpe de estado e intervención militar, manteniendo la unidad popular y ejerciendo un proceso de autocrítica para la profundización de las medidas socialistas; Cuba, siempre Cuba, su ejemplo se fortalece y expande, a sesenta años del triunfo revolucionario sigue en pie como el primer día, resistiendo el Bloqueo Genocida y sus últimas medidas como la aplicación del capítulo tercero de la Ley Helms-Burton, la solidaridad interna en Cuba mueve al pueblo a fortalecer la conciencia, el mundo expresa su solidaridad y rechazo ante las nuevas agresiones; en México el sentimiento nacionalista del pueblo observa el desarrollo de los recientes acontecimientos, Donald Trump amenaza e impone aranceles del 5% a todos los productos procedentes de México causando afectaciones en la economía tal solo con el inicio de las especulaciones, la medida entraría en vigor a partir del 10 de junio y aumentaría paulatinamente hasta –según Trump- se controle la inmigración, el gobierno mexicano ha respondido no compartir las formas de confrontación y coerción ejercidas desde Washington, y si bien, la economía mexicana aún se muestra en muchas esferas dependiente de las relaciones con Estados Unidos, la posibilidad de un viraje en la economía y una muestra de dignidad y soberanía que pare el constante abuso podría ser el inicio para salir de la dependencia tan enraizada en las mentes neocoloniales de los ultraconservadores, en todo caso, el pueblo de México rechaza el hostigamiento económico y el racismo y discriminación con que son tratados los inmigrantes en el seno del imperio; en Brasil crecen las movilizaciones de estudiantes, profesores y sindicatos en contra de los recortes presupuestales a la educación y demás reformas del gobierno de Jair Bolsonaro, el repudio a las medidas ultraconservadores cuestiona las afectaciones al interés sociales y el incremento de las afectaciones, la educación desde principios del gobierno de Bolsonaro ha enfrentado chantajes y recortes, el pensamiento crítico puesto en el ojo de la represión y los ideales libertarios como los del pedagogo Paulo Freire han sido perseguido y se pretende borrarlos, el despertar del pueblo brasileño tiene como vanguardia la lucha por la educación, una causa que en toda Nuestra América ha generado históricas batallas en manos del pueblo; en Argentina, las movilizaciones de la llamada marea verde han regresado para continuar la lucha por la legalización del aborto, en días recientes se presentó la nueva iniciativa del proyecto “Interrupción Voluntaria del Embarazo” (IVE) para ser aprobada en por el Congreso, la influencia del movimiento crece y se extiende por toda Latinoamérica, la mujer y el reclamo por sus derechos y reivindicación social emerge como uno de los sujetos sociales que obligan a nuevas interpretación (de clase y género) para la conformación del proyecto emancipatorio de nuestros pueblos.

El panorama se complejiza, la crisis del imperialismo lo hace mucho más peligroso, las muestras neofascistas en diferentes países son más abiertas y recurrentes, el propio imperio bajo el mando de Trump pierde sus formas y cae en la improvisación, el águila herida bifurca su propia esencia para refrendar su dominio, la resistencia de los pueblos se expande pero desarticulada corre el riesgo de la diseminación. La unidad Latinoamérica y la integración de la resistencia con un proyecto conjunto que se articule con sus particularidades desde cada región, puede dar luz a la vieja proclama de Ernesto Che Guevara expresada en la Conferencia Tricontinental de 1966: “Crear uno, dos, tres Vietnam es la consigna”. El imperio estadounidense está herido de muerte desde años atrás, pero en manos de los pueblos está liberarse de una vez y para siempre de la dominación y la constante agresión mediante la concientización popular, el fortalecimiento de cada una de las luchas libertarias y la integración antiimperialista y anticolonial. América Latina está llamada en este siglo XXI a ser la vanguardia del nuevo orden mundial. 

*Por Cristóbal León Campos
Integrante del Colectivo Disyuntivas

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