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La raíz será nuestra

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La raíz será nuestra

I

La delicada figura que danza por las noches creando a su paso siluetas que se desvanecen con la luz, es como el silencio que arrasa a los meditabundos que pretenden expresar sus sentimientos, todo aquello que una vez dimos por certero, hoy, en la encrucijada de la humanidad, se pone en duda para provocar una nueva silueta que silencie a aquellos que han olvidado la razón de su canto; todo lo que alguna vez creímos se perderá por la borda en la tormenta, únicamente quedará anclado en lo profundo, el deseo de volver a comenzar gritando las mismas consignas hasta que el eco las comparta en los rincones pudorosos de las viejas estructuras sociales y mentales. Aquello que tanto pregona el soberbio, se irá con las certezas al olvido, los pueblos renacerán con la bandera de la dignidad y la justicia, hoy, que tan urgente es la reflexión de las conciencias y la puesta en marcha de la esperanza, el grito callado vuelve a retumbar en el fondo de las almas que jamás podrán negar su verdadera vocación, la figura delicada habrá de dejar de danzar perdida en las noches y encontrará el escenario perfecto para su gracia, la belleza deslumbrante del porvenir abrirá una nueva época de tiempo y de espacio, en ella la humanidad retornará de su propio exilio.

La justicia pospuesta erguida con su manto, dotará de sonrisas a los cansados rostros de quienes sostienen con su esmero la esperanza, fecundará la tierra para que reverdezca la ilusión en los campos donde un día la sombra se apoderó del fruto y lo hizo propiedad, el despojo originario que a los pueblos niega su derecho, será superado con la nuevas formas de convivencia, la armonía puesta al servicio de la vida será la raíz más solida de los venideros momentos en que la danza dibujará con su paso las estelas de lo renovado. Hoy, que tan lejos pareciera la posibilidad de hacer reales las utopías, es cuando más son necesarias, con el frío, con el viento, con el silencio, en la noche andando descalzos las semillas se anidan en los campos, la palabra libertad convertida en objeto alienado de sí mismo, tornará su canto subjetivo envuelto con las alas que desplegará, la humanidad tiene la posibilidad de salvarse poniendo a la conciencia como eje de su andar.

Todos los saberes, todos los pesares, cada cosa que hoy se pronuncia para reproducir un arcaico sistema de injusticia, habrá de ser expulsado del paraíso usurpado por los egoístas, la reivindicación del Ser comienza cuando dejamos atrás las estructuras que nos atan, suenen las cadenas al caer y hagan de ellas monumentos de la infamia, la memoria no puede cubrirse por siempre de olvido, la marcha de los excluidos va tomando el rumbo definitivo; hoy como ayer, somos tantos los que en el silencio que se escucha como canto de la alborada, vamos generando con nuestros pasos la ruta del mañana, el erudito, el sabio y el terco, comprenderán que la fuerza de lo justo a toda barrera dará fin; aún hoy, hay quienes se empecinan en negarle su derecho a la verdad, la historia no es destino sino creación, esa misma creación es la que otorga a los seres humanos la posibilidad de renacer cada día, las estructuras que limitan a la humanidad en todo sentido, se derrumbarán para dar lugar a una nueva realidad.


Pan, dignidad, justicia y mucho más, son las demandas en esta larga noche a la que fuera condenada la existencia, en las selvas como en las urbes hay un grito que retumba, el cielo se quema con el fulgor de los corazones que laten a favor de la paz, la concordia vendrá cuando hagamos de la equidad y la igualdad palabras reales y no conceptos para la pureza de los cultos, la vanidad y la codicia han lacerado la convivencia durante siglos, los imperios como los gobiernos sirven a su interés, pero niegan la fuerza que los sostiene, las manos desprendidas de sus viejas cargas, harán derrumbarse desde los cimientos, aquellas llamadas instituciones que en realidad son las formas antiguas que nos atan. Creer no es únicamente ver, conlleva mucho de sentir, la esperanza es cierto que fecunda en el intangible cuerpo de las almas, en ese mismo cuerpo, en esa inmaterialidad de los sueños, ahí, tiene lugar lo más bello y más humano, la fe puesta en el porvenir no es un rezo ni una plegaria, es la acción consciente de la humanidad que reclama su derecho a existir en plenitud; hoy, que la muerte es habitual por el hambre y las guerras; hoy, que la lluvia moja el camino y lo convierte en fango, es cuando más el esmero esperanzado de las voces disidentes a lo impuesto, agitan lo profundo del silencio para dar música a las figuras delicadas de la noche, estos tiempos exigen dejar atrás la contemplación y poner firmes los pies en el fango, todo aquello que conocimos alguna vez se marchará para renovarse como humanidad. 

II

En algún momento, José Aricó escribió que la rebelión es legítima, refiriéndose a la razón del marxismo, como una forma de definir la necesidad histórica y humana de una alternativa al capitalismo, rebelarse, romper las cadenas impuestas por el orden establecido, alzar la voz, decir ¡basta!, hacer de uno el dolor de otro, dejar atrás la negación humana del individualismo para conformar el colectivo de clase con la premisa de la conciencia que nos reconoce un todo, diversos, plurales, contradictorios, pero uno todo. En este andar mundano, la rebelión es legítima porque es nuestra única forma de sobrevivir.
La esperanza como bandera, como forma de actuar en el sentido ético y moral, como guía de nuestras acciones que se encaminan primero, a generar la crítica radical de las condiciones de vida que padecemos en todo el orbe y exponen al ser humano a su propia extinción; segundo, a buscar alternativas para transformar esas condiciones de vida y propiciar el florecimiento de la humanidad en armonía, lejos, muy lejos de cualquier mesianismo. La rebelión es reflexión aguda, es sentimiento, es razón, es el uso del juicio de los oprimidos que despierta del sueño aletargado, como dijera Ernesto “Che” Guevara, para poner fin al capitalismo y dar lugar a una sociedad mejor, basada en la dignidad del ser, regida por las necesidades humanas.


La rebelión es legítima porque es nuestro derecho, derecho a vivir, derecho a defendernos del permanente ataque de la sinrazón, de la injuria hecha gobierno, de la impunidad y del cinismo que asesina para después sentarse a cenar sin remordimiento alguno. Las manos de los obreros, de los campesinos, del trabajador (mujer y hombre), llagadas por el tiempo, por el esfuerzo, son la muestra física de la explotación histórica que se incrusta como navaja en el cuerpo de la sociedad, la desigualdad social crece, y encuentra formas de reproducirse con la corrupción, el silencio cómplice y los intereses de clase que administran las estructuras e instituciones del Estado burgués, el capitalismo es nuestra razón para optar por el socialismo bajo los preceptos marxistas.


La gesta revolucionara francesa que partió el viejo orden y dio pie a la creación de nuevos estados-nación, incluyó en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, el derecho a la rebelión, entendiéndolo como la posibilidad de la desobediencia civil ante gobiernos déspotas y opresivos. La justicia como derecho popular acompaña la historia de nuestra América, donde hoy, nuevos senderos de resistencia y esperanza encabezan la rebelión, sea desde las urnas, las calles, la clandestinidad o el movimiento masivo del pueblo. Las ofensas son las mismas, la pobreza, la explotación humana y de la riqueza natural destruyen el planeta y las condiciones de vida; la discriminación, racismo y segregación que padecen pueblos enteros, culturas y mujeres principalmente, en un orden machista y patriarcal; la constante intromisión del imperialismo que busca continuar mandando sobre nuestras economías volviéndonos neo-colonias; la falta de democracia y la desigualdad, entre muchos otros, como la permanente campaña mediática que implanta la desmemoria en nuestros pueblos y nos convierte en sociedades de consumo alienadas y desprovistas de perspectivas de cambio. Por todo ello, y más, la rebelión es legítima y urgente para la vida humana.


La suplantación de la realidad actual impuesta como opresión por una nueva conformada como “creación heroica”, tal como deseara José Carlos Mariátegui, se legitima en el simple deseo del ser humano de sobrevivir, la aritmética social necesita una reinversión para ponerse de cabeza, los oprimidos del mundo reivindicarán sus derechos con la acción consciente de sus necesidades. El marxismo como razón, surgida del seno de las contradicciones del capitalismo, es la pieza teórica que sustenta el emergente renacer humano. Su estudio, propagación e implementación con caracteres latinoamericanos servirá para dar luz en esta larga noche de pies descalzos y cuerpos exhaustos. La rebelión legitima y es nuestro derecho ante toda injusticia en el mundo. 

III


Analizar lo que acontece para comprenderlo es un primer paso del compromiso intelectual, proponiendo otras maneras de entender la realidad y construirla a partir de la raíz nuestra de saberes autóctonos, necesidades y conocimientos histórico-culturales, que reivindiquen la diversidad cultural desde la matriz de los pueblos de Nuestra América, rompiendo con el orden prevaleciente de dominación entre capital -explotación y enajenación- inhumanidad, para dar paso a un orden humano basado en la distribución social y equitativa de la riqueza, el respeto a las diferentes realidades culturales y la eliminación de las diferencias de clase: un mundo sin explotadores ni explotados.


La raíz del pensamiento debe ser la nuestra, la que se ha forjado desde el pasado milenario de los pueblos originales de Nuestra América y nutrido con los deseos de independencia, autodeterminación y autonomía que surgieron a partir de los procesos de emancipación de la dominación colonial e imperialista, nuestro ser latinoamericano enriquecido en su actuar con las aportaciones del pensamiento crítico social como el marxismo, conservando el espíritu fundacional de nuestras naciones, pero erradicando las divisiones impuestas por las fronteras y las nacionalidades particulares, sin que esto signifique el detrimento de las identidades específicas.


La complejidad de la realidad actual, las coyunturas que vivimos y la continuidad del largo ciclo del capitalismo en Nuestra América, y en particular en México, hacen necesaria la búsqueda de nuevas formas de interpretar el acontecer diario, las estructuras económicas y políticas revestidas de nuevas formas pero con el sentido original, urgen al pensamiento crítico a tomar partido en las discusiones suscitadas en torno a las transformaciones y continuidades evidentes que el nuevo periodo histórico abierto, lo que hoy acontece se suma a la larga duración de la vida en el continente, lo que hoy se pretende cambiar rompe con tradiciones sujetas a cotos de poder y viejas formas de hacer y pensar la política, sin que esto signifique aún el fin del sistema o el inicio de uno diferente; estamos ante sucesos inéditos cuya raíz hay que extraer y, al mismo tiempo, suplantar por una propia que se enraíce en el corazón de las necesidades de los oprimidos y marginados.


La raíz del alma de Nuestra América clama desde hace siglos por la unidad, la integración, la independencia y la autodeterminación de las naciones que la componen, el rumbo que hoy tomen nuestros países. como México, será determinante para los años venideros de lucha contra las fuerzas del fascismo que avanza sigiloso por las zonas afligidas del continente, el hoy es determinante no sólo por el futuro venidero, sino por el signo de los errores del pasado que se arrastran como grilletes, impidiendo el avance pleno de la esperanza, del ayer hay que extraer las lecciones evidentes, es imperante profundizar las transformaciones y aplacar los deseos de la muerte, o nuevas tormentas surcarán los cielos desamparando a millones de seres humanos, el desafío es el mismo, los perfiles de los gladiadores se han configurado como mitos y como farsas, nuestra raíz será realidad en cuanto hagamos de ella la virtud serena de nuestras almas pujantes por otra realidad.


La necesidad es virtud cuando favorece al cambio, del flagelo las mujeres y hombres de nuestra historia latinoamericana han hecho el motor de sus anhelos, erradicar aquello que lacera al ser humano exhorta a la palabra a volverse acción, la praxis del saber como fundamento de lo nuevo, el devenir de nuestros pueblos está en la conciencia de sus poblaciones, despertar del largo sueño embrutecedor al que se nos ha sometido es urgente, construir una nueva educación, un nuevo pensamiento que tome lo esencial y haga de lo mejor de nuestro pasado enseñanza y de lo peor aprendizaje, las contradicciones son el atributo dialéctico de lo concreto de nuestros espíritus como de nuestras conciencias, tirar para abajo todo aquello que se ha impuesto para levantar la plenitud del origen y de la actualidad de esa nuestra raíz, el alma de Nuestra América ha de surcar más alto que el águila y las conjeturas del saber neocolonial exportado desde Occidente.


Una nueva patria necesita de una nueva realidad continental, mirar a nuestra historia para encontrarnos en el conjunto de las naciones hermanas, en el origen común y en las necesidades compartidas, en la urgencia de la transformación como de la confrontación ante todo aquello que siga impidiendo el bienestar de los pueblos, el pensamiento crítico al servicio de las necesidades sociales, no como evangelio, sino a favor de un nuevo inicio del largo camino de concientización y de renovación nacional, latinoamericana, universal y humana. La república de los oprimidos debe suplantar a las repúblicas de la opresión en que hemos vivido, la transformación está en nuestra participación consciente y comprometida con las necesidades de nuestros pueblos: la raíz tendrá que ser nuestra. 

Integrante del Colectivo Disyuntivas

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