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Palabras de un comunista en la Ceiba

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Palabras de un comunista en la Ceiba

Palabras de un comunista al pie de la Ceiba

Palabras de José Manuel Páez el 3 de marzo 2020. Panteón de Aután, Nayarit.

Festival de la Ceiba. Homenaje a ALEJANDRO GASCÓN MERCADO.

 

Buenos días compañeros.

Compañeros, amigos del Partido de los Comunistas y de Alejandro Gascón Mercado.

Como lo decía Juan Carlos, con este evento culminaremos todos los trabajos que se han realizado a lo largo de esta jornada del Festival de la Ceiba. Nosotros hace años, Salvador nos dijo que, más que festejar la muerte, teníamos que festejar la vida, por eso nosotros acordamos que fuera la reunión el 3 de marzo el día nacimiento,  en el panteón de Aután, en el lugar donde sepultamos los restos de Alejandro en la Ceiba. Indudablemente que la Ceiba inspiró el nombre de estas jornadas.

Nosotros tenemos que recordar en este evento, los miembros del Partido de los Comunistas, que la vida  nos ha dado satisfacciones, pero también nos ha dado dolores. En el 2005 físicamente desaparece Alejandro Gascón Mercado, más tarde, hace dos años, llegamos aquí a la Ceiba Salvador y un grupo de compañeros de entregar los restos del compañero Rafael Gómez Aguilar, y en el 2019, entregamos a la madre tierra el cuerpo de Salvador Castañeda O´connor, y cuál es la sorpresa, que los Nayaritas, los miembros del Partido hemos llorado a Salvador Castañeda O´connor, a mí me da la impresión que esta Ceiba, que siempre estuvo con follaje, ante la tristeza del Partido de los Comunistas también está triste, y arrojó sus hojas, porque para nosotros, hemos perdido a los tres grandes de este Partido, y que sustituir a Alejandro, sustituir a Gómez, sustituir a Salvador Castañeda, no lo podemos hacer de ninguna manera de carácter individual, sino de carácter colectivo, con el trabajo de todos, porque realmente pensar ahora, es más difícil, que cuando pensábamos antes, porque, si teníamos un problema, recurríamos a Alejandro, si teníamos un problema, recurríamos al propio Gómez Aguilar, y si no, recurríamos a Salvador Castañeda O´connor, y ellos nos ayudaban a pensar, por qué no decirlo con toda certeza, ellos pensaban también por todos nosotros, porque hablar de esos tres gigantes, es hablar de compañeros que nacieron  en Nayarit, inspirados siempre en las tesis del marxismo-leninismo, nunca se claudicó en las ideas, nunca se claudicó desde el punto de vista político, ni desde el punto de vista social. Nosotros aquí estamos los que estuvimos cercanos a ellos, siempre recibimos amor, orientaciones, y ahí estábamos listos para dar la pelea permanentemente, pero indudablemente compañeros, que es el trabajo colectivo el que resuelve las cosas, cuando muere Salvador, todos dijimos, vamos a hacer el intento de hacer algo, donde queden plasmadas las ideas nuestras, y Rafa dijo, Benjamín vamos haciendo un libro, yo creo que todos nos sentíamos pequeños ante la hechura de un libro, por la falta de experiencia en hacerlo. Hicimos el libro que hemos llamado, Salvador caminante del porvenir, el rompecabezas de Salvador Castañeda O´connor, y realmente quedó un rompecabezas, ahí quedó ese libro para la historia, para la vida, donde escribimos los que quisimos escribir, donde van discursos del propio Salvador.

Para mí en lo particular, la pérdida de los tres compañeros, es muy dolorosa, porque de alguna manera, yo fui cómplice de Alejandro, de Salvador y de Rafael, en sus propias diferencias, porque a veces la vida es muy bonita, pero a veces hay que llegar a acuerdos de manera muy ríspida, y había que hacerlo, y siempre lo hacíamos, pero jamás se claudicaba, jamás se pensaba en otra cosa, nadie pensaba en irse de este Partido, sino en debatir adentro del Partido. Recuerdo cuando el rompimiento en el Partido Socialista Unificado de México PSUM, ahí en el Casino de la Feria, Salvador y Alejandro estaban en el presídium, y allá entre las graderías, estaba un hombre de cabellera blanca, con un saco azul; cuando empezaron a agredir a Alejandro y a Salvador, de pronto, aquel hombre de cabeza blanca, que era Rafael Gómez Aguilar, se paró, y como un gigante sin decir nada, nomás movía la cabeza y los que agredían a los del Presídium, tuvieron que guardar silencio, porque la personalidad de Gómez, también imponía; así eran las cosas, por eso compañeros, hacer el recuento de la obra de Alejandro, aquí nos amanecería, pero lo que sí les digo, Alejandro era tan terco en la lucha ideológica y política, que un día nos convocó a Irasema y a mí para que cómo maestros habláramos de la fundación de una escuela, de la escuela del Comunismo. Alejandro hasta el último día de su vida estuvo pensando en la escuela, recuerdo que decía Petra Gascón, este Alejandro se enferma el lunes, el martes y el miércoles, y el jueves empieza a recuperarse, y el domingo ya está listo para irse a la escuela; como que hablar de las ideas frente a sus compañeros, lo fortalecía y lo reanimaba. Cuando desaparece físicamente el compañero  Alejandro, es Salvador el que toma las riendas de la escuela desde el punto de vista ideológico, siempre pensé y lo sigo pensando, yo era el director formal de esa escuela, pero quienes eran los verdaderos directores, eran Alejandro y Salvador. Les quiero decir que la primera sesión que tuvimos, que no estaba presente Salvador, tenía mucho temor de llegar a la escuela, porque no sabía cuál iba a ser mi reacción, si me iba a poner a llorar, o se me iba a obscurecer el cerebro y no iba a poder manejar ideas; pero había que sobreponernos a eso, y claro, ahí está su silla donde se sentaba, ahí se siente la ausencia, pero todos acordamos una cosa, seguir luchando con las ideas de Alejandro y Salvador, eso los ha inmortalizado , las ideas políticas, las ideas del socialismo, por eso nosotros, este puñado de Nayaritas, no somos gente que va a rajarse en las ideas, las vamos a defender frente a quien sea, como sea, por qué compañeros?, porque sabemos que ellos luchaban por una sociedad justa a la cuál nosotros estamos comprometidos a seguir luchando por ellos, y creo que si Alejandro viviera, estaría feliz, de ver que sus compañeros siguieran combatiendo desde el punto de vista político, y desde el punto de vista ideológico.

Por eso nosotros no podemos dejar de venir a la Ceiba, no somos cristianos, somos Marxistas-Leninistas y venimos a decir  General, aquí estamos todos en el combate, en la lucha, por qué?, porque fue lo nos heredaron, es lo  que nos enseñaros a hacer a nosotros, algunos ya grandes, otros más chicos, pero siempre nos orientaron desde el punto de vista político e ideológico, y nos hermanamos tanto, que nosotros nos queremos como lo que somos, como Comunistas, pero como hermanos, somos una gran familia; mi afecto, mi cariño por Benjamín, por Rafa, por Juan Carlos, por cada uno de ustedes que militan en esta causa, porque militar por el Socialismo, es militar por una causa de carácter superior a la cual nos enseñaron a hacerlo, y aquí estamos, estamos porque nosotros hemos decidido, no le pedimos ni madre al gobierno, nosotros hacemos nuestra vida política, luchamos con nuestros propios recursos, y yo retaría a cualquiera de los demás miembros de otros partidos que digan lo mismo, qué satisfacción es, poder hacerlo con nuestros propios recursos, por qué?, aquí está Adolfo, en ves que Adolfo reciba dinero de la gente del Partido, Adolfo tiene que darle dinero a la gente para que siga luchando. Así nos enseñaron, a ser tan pobres y tan ricos, como el pueblo de Nayarit, porque donde llega un militante del Partido de los Comunistas y hay compañeros, su vida está resuelta, por eso compañeros, yo les digo:

¡Viva Alejandro Gascón Mercado, Viva Rafael Gómez Aguilar, y  Viva Salvador Castañeda O´connor,!

Muchas gracias. ¡Viva el Cachús!

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