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Una nueva “normalidad”

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Una nueva “normalidad”

Por Célula Prieto Crispín

En estos tiempos, donde la información abunda principalmente en las redes sociales y en los noticieros, es interesante escuchar el reporte que hacen las autoridades sanitarias cada noche, ya que además en algunas ocasiones se abren las preguntas al público como a los niños o a las madres de familia y una inquietud muy común es ¿Cómo será la nueva normalidad? ¿Después de la cuarentena podremos estar exactamente igual que antes de la cuarentena? Muchos de los expertos,  y no tan expertos dicen que no, la vida como la vivíamos ya no volverá a ser, el doctor Hugo López- Gatell  es muy enfático al decir que deberemos vivir de manera diferente si queremos sobrevivir como especie y que no se repita ésta situación, dice que deberemos respetar el medio ambiente, moderar el manejo de especies animales salvajes, ser solidarios, procurar la salud comunitaria, eliminar la pésima alimentación basada en productos empaquetados, y consumir mas frutas y verduras además de alimentos sin procesos químicos, sanear los sistemas de salud, eliminar el estrés, hacer ejercicio, prevenir las enfermedades crónicas, y la pregunta del millón es: ¿Cómo lograremos esto?

La “normalidad” en la que vivíamos antes de la pandemia;  donde los trabajadores con las modificaciones a las leyes laborales de los últimos tiempos, debemos trabajar muchas veces sin derecho a prestaciones sociales, sin poder acceder a ninguna institución de salud, con salarios insuficientes para vivir de una manera digna, muchos trabajadores hasta sin nombre ya que se les quita la categoría de trabajadores y se les denomina “asociados” por lo que pierden sus derechos laborales pero claro, son “asociados” sin derecho a las ganancias, por lo que muchos trabajadores necesitamos dos trabajos para cubrir las necesidades básicas, reduciendo el tiempo de descanso y ya ni se diga el de recreación, ya que cuando toca descanso hay que hacer los quehaceres de la casa, con pocas horas para dormir, pero además es la hora de pensar en las deudas, el recorte de personal, la inseguridad, la educación de los hijos, y una larga lista de preocupaciones; lo que reduce el tiempo de descanso al mínimo aumentando el estrés de un trabajador; además  la falta de tiempo y de presupuesto lleva a muchas familias a consumir la comida rápida, económica y procesada, todos éstos factores nos avientan al abismo de las enfermedades que imperan en la población mexicana, como obesidad, diabetes e hipertensión;  y eso para los que tenemos la “suerte” de tener esos trabajos, aunque sea en esas condiciones, y está otra gran parte de la población que no cuenta con un salario fijo, y se tienen que dedicar al comercio informal, a hacer “chambitas”, los campesinos que trabajan temporadas sin tener un ingreso y al final cuando su cosecha está lista, los coyotes son los que se llevan la ganancia y los campesinos apenas sacan para los gastos y medio pagar las deudas;   y los que definitivamente no tienen ni esa opción y van sacando al día con un poco de suerte lo que han de comer, si es que lo hacen. En el otro extremo están los dueños de casi todo, esos que si pueden quedarse en casa, esos que no permiten que sus empresas cierren para cuidar la salud de sus trabajadores,  esos que están saludables porque pueden gastar lo que quieran en comida orgánica, suplementos alimenticios, vitaminas, horas de gimnasio, cremas, vacaciones, spa, etc., y que son los que ahora piden al gobierno que los rescate en ésta crisis económica provocada no por la cuarentena, si no por el sistema económico en  el que vivimos, un capitalismo voraz donde lo que importa es consumir y  producir dinero, para que los ricos sean cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Donde los que morirán son esos sectores de la sociedad que no producen y no consumen lo suficiente para mantenerlos en este sistema: los enfermos, los ancianos y los que viven en la miseria y no pueden quedarse en casa, y no tienen acceso a los elementos básicos de higiene como agua, jabón, desinfectantes, cubrebocas, etc.

Esta pandemia ha puesto de manifiesto la urgencia de cambiar este sistema que amenaza la vida misma, no solamente la de los seres humanos, si no la del planeta entero como hoy lo conocemos. Dicen los que saben que ésta nueva realidad debe basarse en la salud preventiva, la buena alimentación, el no sobreexplotar los recursos naturales, el respeto a las especies animales y vegetales, el cuidado de nuestro entorno,  la autonomía alimentaria, reducir el hacinamiento, mejores costumbres de higiene, acceso verdadero al agua, alta inversión al desarrollo de la ciencia y de la tecnología, mejorar la educación, enseñarnos a pensar en el bienestar colectivo y no solamente en el individual, y aunque a muchos les aterre ésta palabra, esa nueva “normalidad” en la que los seres humanos podremos sobrevivir se llama Socialismo.

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