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Algunas consideraciones sobre la educación en el sistema capitalista.

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Algunas consideraciones sobre la educación en el sistema capitalista.

Por Ma. De Jesús Rangel Velásquez| Célula Voces proletarias de Aguascalientes

El Estado capitalista, al restringir y condicionar la educación a su versión pública o privada de escolarización, en ambos certificadas y legitimadas por el propio estado, no únicamente refuerza el sistema de clases que reproduce la injusta contradicción social, si no encuentra también el instrumento ideológico inevitable, obligatorio y gratuito, para calificar y enajenar la fuerza de trabajo necesaria para la reproducción del capital, por lo tanto el estado educador escolariza e instrumentos o ideología para la reproducción del capital, acrecentando de este modo la injusta contradicción social.

Es así que la educación capitalista cumple cabalmente su doble función: por un lado, selecciona, rechaza y califica fuerza de trabajo según criterios racistas, sexistas y clasistas; y por el otro, reproduce la ignorancia y divide ideológicamente la sociedad en grupos antagónicos. La educación del Estado capitalista, al velar su tendencia ideológica, oculta astutamente la asociación delictuosa y servil que mantiene con el capital, mitificado así la aparente contradicción entre la educación pública y educación privada, abortos ambos del mismo engendro.

La educación pública, lo mismo que la educación privada, son finalmente las opciones unilaterales que ofrece el monopolio educativo del Estado educador, de tal manera que nunca ha podido ni podrá solucionar jamás la proletarización docente y humillante asalariamiento del trabajo magisterial. De hecho, conviene al Estado capitalista impedir la reflexión política, gremial, pedagógica y cultural del magisterio -la autocrítica y la crítica de la vocación docente-. Una educación al servicio del Estado cumple así de manera eficiente su función reproductora y doctrinal. A decir verdad, la escuela capitalista no es productora de conocimientos sino más bien instruye y propaga ideologías, y la única ideología legítima en un sistema clasista es, y será siempre, la ideología de la clase dominante.

Es así que la historia de la educación en México hasta nuestros días (parafraseando a Marx), es la historia que reproduce la lucha de clases. La educación en un régimen de opresión, corrupción y represión será igualmente opresiva, corrupta y represiva. En consecuencia, la educación del Estado capitalista no puede sino ser domesticadora, enajenante, autoritaria y coercitiva. Reducen al ser humano a condición de objeto, negándole el derecho legítimo que tiene de pronunciar su palabra y actuar su pensamiento ¡En fin! La educación del Estado educador es una educación opresora que nos niega la palabra como grupos, pueblos y naciones oprimidas, negándonos también la posibilidad de ser más y mejor.

Siempre en el sistema capitalista los modelos educativos y sus reformas han sido un instrumento poderoso que mentaliza los estudiantes a ello también responde al programa educativo de la SEP en México ante la pandemia del Covid-19, de "Aprende en Casa"  o educación en línea donde todos hacen multitud de trabajos, pero nadie aprende, es una simulación un verdadero fracaso este mecanismo que lo que deja al descubierto es la tremenda desigualdad social, qué hace más distante el derecho a la educación en aquella familia de extrema pobreza al no contar con las herramientas tecnológicas para cumplir con la imposición de una estrategia fallida, que además en lo general aumenta el grado de estrés y explotación económica laboral y mental de maestros, alumnos y padres de familia.

En cambio, la educación popular reconoce al ser humano como un inconcluso e inacabado, nunca determinado, pero siempre condicionado. Gracias a que somos seres humanos inconclusos inacabados es que podemos crear y recrearnos en la educación; es decir: somos capaces de crear el proceso de nuestra propia humanización. Porque la educación es precisamente eso: el proceso por el cual nos hacemos humanos; pero para ello primero hay que cambiar el sistema capitalista que nos rige y establecer las bases para la edificación de un mundo mejor en una sociedad socialista.

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