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¡Giovanni López no murió, la policía lo asesinó!

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¡Giovanni López no murió, la policía lo asesinó!

¡Giovanni López no murió, la policía lo asesinó!

Por: Isaac Ricardo Gutierrez Rubio

El pasado 4 de mayo elementos policiales del municipio de Ixtlahuacan de los Membrillos en Jalisco detuvieron, con lujo de violencia, a Giovanni López, joven trabajador de oficio albañil cuyo único “delito” fue no portar cubrebocas en la vía pública. Cabe destacar que esto no está catalogado como falta administrativa por ningún organismo.

Giovanni se encontraba con su familia cuando alrededor de diez esbirros “protectores del orden y la ley” lo golpearon y aprehendieron. Cuando su tía fue a buscarlo al día siguiente le indicaron que se encontraba en el Hospital Civil de Guadalajara. Al final Giovanni fue localizado en el Servicio Médico Forense. La brutalidad policial hacia su persona derivo en su asesinato. Su cuerpo mostraba lesiones en el cráneo y el cuerpo, así como una herida de bala en una de sus piernas.

El presidente municipal de Ixtlahuacan, Eduardo Cervantes Aguilar buscó el silencio de la familia y les ofreció 200,000 pesos para que no levantaran una denuncia. Doscientos mil pesos vale la vida de un trabajador asesinado por las fuerzas represivas y la dignidad de la familia según este ser.

No olvidemos que el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, ha repetido en más de una ocasión medidas represivas contra comerciantes, estudiantes y población civil en general. Incluso en más de una ocasión en el contexto de la cuarentena por el COVID-19 ha expresado que si es necesario usar la fuerza policial para que se acaten sus medidas se usará, justificando así el actuar de las fuerzas represivas diciendo que las personas se tornan violentas cuando se les ordena el uso del cubrebocas.. Es claro el desenlace de esas políticas neofascistas, que los ricos se paseen y los pobres se mueran ya sea a causa del virus, de hambre o asesinado por policías.

Al día de hoy, 4 de junio, un mes después de que Giovanni fuera asesinado, ninguno de los implicados ha recibido castigo alguno, es más, los homicidas siguen en funciones. Producto de estas acciones impunes que se suman y se suman, cientos de personas salieron al centro histórico de Guadalajara para exigir justicia. La rabia se desboco lógicamente, y el fuego y la pintura se fueron haciendo presentes. La policía respondió acorde a su naturaleza, abriendo fuego, golpeando y sometiendo a todo ser que se le cruzaba, independientemente de si eran manifestantes, transeúntes, reporteros o reporteras. Se contabilizan al menos una veintena de personas detenidas que fueron llevadas a Palacio de Gobierno con uso de violencia excesiva. Responsabilizamos a Enrique Alfaro e Ismael del Toro de cualquier daño que reciban las compañeras y los compañeros detenidos.

Durante la manifestación pudimos observar el hartazgo de vivir a diario acechados y acechadas por la policía, la nula respuesta del Estado a una situación que preocupa de sobremanera, por ello el fuego a las patrullas y al uniformado son tan emblemáticos. Por cada golpe a nuestra clase vendrán cien de regreso.

Que el miedo cambie de bando, que sepan que a toda acción vendrá una reacción y que no cabe el perdón ni el olvido por tantas muertas, muertos, desaparecidas y desaparecidos. El caso de Giovanni no es aislado, en todo el país las fuerzas policíacas en clara unión con el crimen organizado han sido participes en ejecuciones extraoficiales y desapariciones forzadas.

Exigimos justicia para la familia de Giovanni y castigo a todos los perpetradores de tan cobarde y vil asesinato, desde los policías, el presidente municipal de Ixtlahuacan hasta el gobernador del Estado.

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