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El fracaso de la educación digital en México. 1/2

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El fracaso de la educación digital en México. 1/2

Entre la corrupción y carencia de planeación

Por Lorena Moscoso/ Célula Prieto Crispín
 

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Sin duda alguna el virus Sars Cov 2, conocido como Covid-19, ha puesto en evidencia innumerables deficiencias, quizás de lo mas lamentable fue la situación de los sistemas de salud en todos los países de mundo, sus carencias, la falta de cobertura del derecho humano de salud a la totalidad de la población, los hospitales colapsados, insuficientes y un largo etcétera, producto del abandono de los gobiernos a la inversión en salud pública, derivado del fracaso o ¿acaso la intención? del sistema neoliberal y moribundo capitalismo. Mientras no aceptemos que la intención del sistema capitalista y neoliberal jamás ha sido el bienestar de la sociedad, de toda o la mayoría de la sociedad, sino solo de un pequeño grupo de élite, jamás podremos revertir esos efectos, ni esos daños; y dentro de esos sistemas dañados por el llamado neoliberalismo tenemos sin lugar a dudas el educativo, la educación pública en México ha visto quizás sus días más tristes en los últimos cinco sexenios, particularmente socavado por los sexenios panistas, tan mal andaban ya las cosas en ese sistema, que el Covid-19 no solo vino a visualizar las grandes deficiencias y diferencias que de por si ya existían en dicho sistema, sino que vino a enfatizarlas. 

El sistema educativo es tan amplio, que en esta reflexión nos enfocaremos en el fracaso de la educación digital en nivel básico. 

Resulta pertinente analizar los “impactos” de la educación digital en nuestro país, en estos tiempos de Covid-19 que nos ha obligado a la impartición de la educación a distancia, y que tantas reflexiones, aprendizaje y análisis nos puede generar, de acuerdo con la información oficial, actualmente la red educativa nacional se conforma por más de 250 mil escuelas públicas y privadas de nivel básico, 18 mil de nivel medio superior y cuatro mil universidades y con aproximadamente 30 millones de alumnos. 

Para desarrollar la educación a distancia, la Secretaria de Educación Pública ha implementado clases por televisión de lunes a viernes, una hora de clase por grado educativo, además de haber puesto a disposición de los maestros cursos de capacitación en la utilización de herramientas digitales, pero carece de una plataforma oficial que permita a los docentes impartir sus clases, ha sido el compromiso personal, las habilidades y esfuerzo de los maestros en particular que han utilizado las herramientas a su alance para poder continuar con su labor educativa, ello partiendo también del hecho irrefutable de la gran desigualdad que impera en este país y por ende que no todos sus educandos cuentan con las mismas herramientas digitales; ni con acceso a internet que ha sido la vía de transmisión de las clases a distancia.  

En ese orden de ideas, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2019, revela que en México alrededor de 32.2 millones de hogares cuentan con al menos un televisor, lo cual representa el 92.5 por ciento del total en el país, mientras que el número de usuarios de internet es de 80.6 millones de personas, siendo el 70.1 % de la población mexicana mayor de seis años que accedió a la red en 2019, un porcentaje que se elevó hasta el 76.6 % en las ciudades y no pasó del 47.7 % en las zonas rurales. 

Y si bien el Secretario de Educación Pública, señala que la totalidad de los educandos cuentan con sus libros de texto gratuito, tambien es cierto, que dichos libros no están diseñados para que los niños sean autodidactas, son guías que requieren necesariamente de un maestro para que el conocimiento pueda ser debidamente asumido, pues si algo ha demostrado también el Covid-19, es que los padres de familia por más buenas intenciones que tengan no pueden sustituir a los docentes, muy maltratados por cierto, en los sexenio recientes, y que si aún dudaban algunos de la relevancia de los maestros, se demuestra que son una pieza clave e imprescindible del sistema educativo; la televisión tampoco es el medio eficaz para complementar junto con el libro de texto la educación a distancia, pues aun cuando la ENDUTIH señale que 9 de cada 10 mexicanos cuentan con televisor en su casa, la realidad nos demuestra que no en todos los hogares, ni regiones de la república mexicana se puede ver por señal abierta los canales de televisión donde se transmiten las clases a los niños, que además es de solo una hora por día, para cada grado escolar, que si son eficientes y eficaces las clases por televisión, es otro aspecto aparte; pero insistimos, totalmente insuficiente para considerar satisfecha la educación a distancia, lo que nos deja necesariamente de regreso al uso de la tecnología y la educación digital.  

Ya desde el año 2006 medios informativos como la revista “Expansión” y otros estudios más completos, evidenciaban el fracaso del programa de educación digital, con un artículo titulado “México malgasta 36 mil mdp en programas de educación digital” se menciona que entre 2008 y 2016, en el país se había gastado 36 mil 596 millones de pesos en programas de educación digital que no han dado los resultados deseados, según advierten expertos nacionales e internacionales, la lista incluye a Enciclomedia, Habilidades Digitales para Todos, la entrega de laptops para alumnos de quinto y sexto de primaria y el Programa de Inclusión y Alfabetización Digital (PIAD), que distintas administraciones federales han descrito como innovadores y prioritarios; pero que al estar mal enfocadas terminan siendo un tremendo fracaso, convirtiéndose en un desperdicio de recursos, porque la “estrategia” consistía casi siempre en dotar de tablets, laptops o computadoras personales, que carecían de una continuidad, pues no basta con “regalar” dichos dispositivos electrónicos, si no tienes una estrategia del ¿Por qué? y ¿Para qué?, los van a utilizar los educandos, no existía un acompañamiento para un uso adecuado. 

De acuerdo con un reporte que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dio a conocer en septiembre de 2015, que países como México habían realizado fuertes inversiones en Tecnologías de la Información (TIC) para el sector educativo, pero no habían tenido mejoras evidentes en el rendimiento de sus estudiantes en lectura, matemáticas o ciencias, de acuerdo con los resultados de la prueba PISA. 

Y no pueden tener buenos resultados, porque estos programas carecían de objetivos claros y no tenían mecanismos de evaluación sólidos, si algo nos ha puesto también en evidencia la educación a distancia en tiempo de Covid-19, es que los llamados nativos digitales, pueden ser muy buenos para el uso de internet cuando hablamos de juegos, youtubers y algunos otros tipos de entretenimiento, sin embargo, no están utilizando la tecnología en las áreas educativas ni como herramientas para el conocimiento, la gran mayoría de los educandos no saben utilizar paquetería elemental (software y aplicaciones) para realizar trabajos de texto, bases de datos, programas como excel y presentación de sus trabajos en diapositivas por citar algunos ejemplos, ya que el uso de programas más especializados van de la mano con bachilleratos tecnológicos o incluso hasta la universidad que se ven “forzados” o interesados en utilizar dichas plataformas digitales.

En el sexenio pasado se puso en marcha el programa @prende 2.0, con el objetivo de fomentar el desarrollo de habilidades digitales y pensamiento computacional, sin embargo, de acuerdo con reportes del periódico Reforma, fracasó: De las 826 aulas en las que debía instalarse sólo se logró la correcta operación en sesenta y cinco. A decir del Secretario de Educación Pública, ello fue causado por la incompetencia de la empresa Interconecta, que en marzo había ganado el contrato de cuatrocientos cuarenta millones de pesos para implementar el sistema en 761 escuelas. 

De acuerdo con la UNESCO, no se trata de dotar con dispositivos de última tecnología a los alumnos. Necesitamos saber el uso y el impacto que tienen tablets y laptops en sus usuarios. Si se conoce esa información, se podrá mejorar la planeación de futuros programas de tecnología en las escuelas. Además, el papel de los docentes sigue siendo fundamental en la era digital, no pueden ser reemplazados por plataformas o contenidos digitales, por el contrario debe fortalecerse su formación en la materia, sobre todo, tomando en cuenta que las habilidades digitales cambian constantemente y deben ser actualizadas. 

La pedagogía y los métodos que se utilizan para enseñar y aprender son fundamentales en esta nueva época, pues los usuarios deben acoplarse constantemente a nuevos dispositivos, software y aplicaciones. Ese cambio no lo lograrán los alumnos por sí mismos. Los docentes tienen que apoyar la transformación en la pedagogía, enfocada al estudiante como participante activo de su búsqueda del conocimiento.

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