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La violencia contra la mujer no está en cuarentena

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La violencia contra la mujer no está en cuarentena

Verónica Haro, Célula Rosa Luxemburgo

El 28 de marzo despertamos con la consigna “¡QUÉDATE EN CASA!”,  formalmente habíamos entrado en cuarentena y con ella el aislamiento como medida para la prevención de contagios masivos de COVID-19. El quedarse en casa suponía mantenerse a salvo puesto que el hogar te brinda seguridad y resguardo, pero para muchas mujeres y niñas esto no es así, el quedarse en casa en aislamiento significa convivir con su agresor las 24 horas del día, todo lo que pudiera durar este encierro.

Días anteriores a esto, el día 8 de marzo, las mujeres acudimos al llamado del “Un Día Sin Nosotras” con el propósito de visibilizar nuestra ausencia en todos los ámbitos de nuestra sociedad, como mera protesta a toda la ola de violencia en el país en contra de nuestro género que va en aumento y se propaga más rápido que el mismo COVID-19, pues tan solo en el mes de enero 320 mujeres fueron asesinadas, esto quiere decir que fueron 10 mujeres asesinadas cada día.

¿Qué es violencia contra la mujer?

Según la Declaración Sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, define que es “todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se produce en la vida pública como en la vida privada.” 

Y en México sabemos de esto. 

Vivimos en uno de los países más peligrosos del mundo para ser mujer con un alto índice en acoso sexual, violencia doméstica, violaciones, trata, desapariciones y feminicidios, y que si creíamos que solo en calle se podía padecer algunas de estas agresiones, esta emergencia sanitaria que nos obligó a permanecer en casa, trajo como evidencia que ni en el hogar estamos seguras. 

Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), hubo un incremento del 23% en violencia familiar y un 100% en violencia de género, las llamadas de emergencia por violencia contra la mujer aumentó 60.7% en marzo de este año respecto al mismo mes del año pasado. Los casos de llamadas al 911, número de emergencia, reportaron un incremento en acoso u hostigamiento de un 66.70%, abuso sexual del 28.2%, violación del 15.8% y violencia familiar del 14.6%. Todo esto en plena cuarentena. 

La responsabilidad del Estado 

Ante todos estos datos de violencia en el país, ante este panorama tan desfavorable en el que nos encontramos, Andrés Manuel López Obrador sale a declarar en su famosa mañanera, que el 90% de las llamadas de emergencia son falsas, que es mentira que haya aumentado el número de denuncias y que en México en las familias hay “fraternidad”, aunque hayan incrementado las denuncias por violencia familiar a 20,232 respecto al mismo mes del año anterior que fueron de 16,397. ¿Qué hace que el mandatario afirme esto? AMLO solo representa a un Estado clasista, machista, misógino y poco o nada empático que normaliza una violencia sistematizada, y que es el principal responsable cuando la víctima acude a denunciar, la revictimizan y dejan en libertad a su agresor. 

Un Estado que lejos de garantizarnos seguridad, es el culpable de una realidad violenta que sigue creciendo, sigue relegándonos a segundo plano, sigue invisibilizando a mujeres indígenas y afromexicanas, explotando a las trabajadoras y que deja impune a quien comete delitos contra nosotras, pero que persigue, encarcela y asesina a las que defienden nuestros recursos naturales y a las que buscan a sus desaparecidas y desaparecidos. 

Mujeres que luchan despojándose de cadenas

Mientras nosotras acá resistimos a este sistema y sabemos que de por si es peligroso ser mujer en México, pues serlo de pueblos originarios lo es más puesto que sufren triplemente discriminación: por ser mujer, por ser pobre y por ser indígena. Pero las mujeres zapatistas nos dan el ejemplo de que otra realidad es posible, en sus comunidades no hay mujeres maltratadas, ni violadas mucho menos asesinadas, han logrado crear otra sociedad donde se impone el respeto y la horizontalidad entre mujeres y hombres, y que si tal vez existan aún algunas formas de machismos están buscando eliminarlas, como ellas mismas lo han contado. Esto se ha logrado con la organización, con el apoyo mutuo entre ellas, la resistencia ante este sistema capitalista que es el que nos explota y violenta y perdiendo el miedo. Aleksándra Kollontái decía que “para llegar a ser verdaderamente libre, la mujer debe desprenderse de las cadenas que le arroja encima la forma actual”, entonces despojémonos de esas cadenas y tomemos pues la referencia de las compas zapatistas, tengamos la esperanza y hagamos que el miedo cambie de bando y ante nuestra actual situación que se agrava cada vez más y que si bien exigimos el castigo para quien comete estos atroces actos, también es imperante seguir luchando contra este Estado que viola desaparece y asesina, es necesaria la destrucción de este mundo, de estas viejas y podridas formas para la construcción de un mundo nuevo, más justo y libre de violencia, organizándonos y reconociéndonos como mujeres de abajo, mujeres proletarias, mujeres que luchan. 

“Y no estás sola compañera y hermana, pero no basta.

No es solo consuelo lo que necesitamos y merecemos.

Necesitamos y merecemos verdad y justicia.

Necesitamos y merecemos vivir

Necesitamos y merecemos libertad.”*

*Mujeres zapatistas en el Encuentro Internacional de las Mujeres que Luchan

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