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La vigencia de las ideas de Carlos Marx

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La vigencia de las ideas de Carlos Marx

Por Héctor Rodríguez Valdés – Miembro del Comité Central

El 5 de mayo del 2018 fue el bicentenario de Carlos Marx, el intelectual más importante de toda la historia, con perdón de Aristóteles sea dicho, por lo que consideré oportuno recordarlo en aquella ocasión con una conferencia en el Centro Cultural Vito Alessio Robles de Saltillo; la conferencia salió tan larga, que me vi obligado a dejar pendiente mucho del material sobre el tema, que hoy voy a pergeñar aquí, pero ya en forma de conclusiones.

1.- La primera gran idea que Marx planteó, fue la de que la dialéctica, es decir, el movimiento y cambio permanente de las cosas que existen objetivamente, provocado por las contradicciones antagónicas que posee la infinita variedad de fenómenos particulares e individuales en que se disminuye la materia universal, constituida por las partículas elementales que contienen en unidad dialéctica masa y energía, atracción y repulsión, infinitas en el espacio  y eternas en el tiempo: Esto es, la filosofía del Materialismo Dialéctico, una de las forma de interpretar la existencia, contradiciendo a Hegel que planteaba la existencia de la dialéctica en forma de ideas absolutas que moran en un lugar indeterminado, siendo la realidad un reflejo de ellas.

2.- La segunda gran idea de Marx, - ya habiendo adoptado la filosofía del Materialismo Dialéctico como instrumento de lucha de la clase obrera, a la que él se adhirió con todas sus fuerzas físicas e intelectuales durante toda su vida, al lado de Engels, con quien se unió en plena coincidencia ideológica, constituyéndose ambos en los primeros dos clásicos de esta ideología (el tercero fue Lenin)  - surgió al estudiar el valor de cambio de las mercancías, lo que se compra y se vende en el sistema capitalista. Esta teoría, al decir del propio Marx, fue la más difícil de esclarecer en su largo estudio de más de 20 años de la Economía Política de los países más avanzados de Europa, y que es la siguiente: “el valor de cambio de las mercancías, que son la célula del sistema capitalista, se establece por el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas”, dándole a la fuerza de trabajo del obrero una importancia fundamental en el desarrollo de este sistema. El obrero es la clase social no propietaria de los medios de producción que tiene que vender - como mercancía - su fuerza de trabajo, para poder subsistir, al sí propietario de dichos medios, que es el burgués, entablando ambas clases sociales un antagonismo que consiste,  por  el  lado  del  burgués, en no pagar al obrero una parte de su fuerza de trabajo, a la que Marx llamó   plusvalía,   y   por   parte   del   obrero,   en   luchar organizadamente en sindicatos para mermar este robo y elevar su salario, hasta que el obrero comprende que el aumento salarial eleva su nivel de vida por sólo un corto tiempo, pues todas las mercancías que necesita consumir para recuperar su fuerza de trabajo elevan su precio – la llamada inflación – y el obrero vuelve a perder el nivel de vida alcanzado con su lucha sindical y a veces un poco más.  Entonces, el obrero opta por ejercer su derecho de agregar a la anterior lucha económica la lucha política, organizando su propio partido para llegar al poder y ser él quien dicte las normas que provoquen  un salto – es decir, un cambio de calidad en las relaciones sociales -  y continuar el proceso de transición del capitalismo al socialismo,  que empieza en el propio seno del sistema capitalista, al organizarse el obrero sindical y políticamente para adquirir la fuerza suficiente para realizar este cambio, que consiste, fundamentalmente, en la conversión de la propiedad privada de los medios de producción estratégicos, que son los monopolios, en propiedad social de los mismos.

            3.- La tercera gran idea de Marx es la que expresa en el capítulo XLVIII del tercer tomo de su obra monumental “El Capital”, de que el capital no es una cosa material sino un conjunto de fuerzas, relaciones y formas sociales que permiten que una parte de la sociedad monopolice los medios de producción, empobreciendo a la inmensa mayoría de ésta, como ley económica fundamental de dicho sistema.

            Con estas tres ideas fundamentales me doy, porque siendo cientos las ideas vigentes de Carlos Marx en la actualidad, enumerarlas todas haría que este escrito se alargara demasiado. Pero sí quiero expresar, como punto final, que no  cabe duda de que las buenas ideas no mueren, sólo hay que escudriñar todas las escrituras para encontrarlas y no sólo una, a fin de no caer en el dogmatismo.

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