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Cápsulas para curar el virus de la confusión

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Cápsulas para curar el virus de la confusión

La teoría y la práctica van unidas. O mejor dicho, como lo expresaría Lenin, no hay acción revolucionaria sin teoría revolucionaria.

            Primero es comer que ser cristiano. O como lo dirían Marx y Engels, los seres humanos primero se afanan en buscar lo que van a comer hoy, que en filosofar sobre lo que pasará mañana.

            El individuo y la colectividad van unidos, pues la colectividad la forman los individuos. Como diría mi abuelita, de grano en grano llena la gallina el buche.

            El egoísta piensa sólo en sí mismo. El mezquino, aparte de pensar sólo en sí mismo, también piensa en cómo fregar a los demás, y al revés, el que no es egoísta porque tiene conciencia social, piensa primero en la colectividad sabiendo que si le va bien a la colectividad también le irá bien a sí mismo.

Crítica sin autocrítica es pleito. La crítica en un colectivo dedicado a x actividad debe ser para buscar las causas de los errores cometidos, sin personalizar; eso es crítica,  y si a alguien de los miembros del colectivo le cae el saco, que sea el quien lo reconozca; eso es autocrítica.

            El conocimiento se  adquiere a través de los  sentidos, es  decir, de las sensaciones. Pero el ser humano no recibe este primer conocimiento de las cosas contemplativamente, sino que tiene también la facultad de razonar sobre si es verdad o no lo que está viendo, tocando, oliendo, gustando o escuchando y se pone en friega a investigar la verdad. Es algo parecido a la teoría y la práctica, pero al revés; aquí se plantea que la práctica y la teoría van unidas.

Con afecto

El Abuelo
Héctor Rodríguez Valdez

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