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Por la unidad de la clase trabajadora

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Por la unidad de la clase trabajadora

Todas las cosas que existen son un proceso, es decir, están en movimiento y cambio permanentemente. El capitalismo no es una excepción; no siempre fue lo que es hoy. Primero germinó en el seno del sistema feudal, anterior al capitalismo, con los que lograban escapar de la servidumbre y fundaban villas o burgos en los lugares apartados de los centros de población. De estas villas y burgos salieron los futuros burgueses, a través de la acumulación originaria, que consistió en el despojo de los campesinos y artesanos, dejándolos sin cosa alguna, pero libres para vender su fuerza de trabajo como mercancía, célula de este sistema, con aquellos que se habían apropiado de los medios de producción. Así se configuraron las dos nuevas clases antagónicas, la burguesía, propietaria de los medios de producción y del cambio, y la clase trabajadora, no propietaria de ellos y que para poder subsistir tiene que vender su fuerza de trabajo por un salario, que siempre significa, en promedio, la mitad  de  su  valor,  haciendo  aparecer  la  ley  económica fundamental de este sistema, que consiste en la monopolización de la riqueza socialmente producida en manos de un pequeño grupo y el empobrecimiento creciente de las grandes masas de la clase trabajadora, los proletarios, como diría Marx, porque son propietarios sólo de su prole, que  a su vez está destinada a ser clase trabajadora.

El capitalismo ahora, con su fase de la libre concurrencia de la burguesía en ascenso ya pasada, ascenso y se encuentra en la del imperialismo en decadencia, con los monopolios globales dirigidos por una oligarquía financiera y especulativa internacional insaciable, a la que no le importa ni la vida de la clase trabajadora, menos sus derechos económicos y políticos, que son, los económicos: salario remunerador, vivienda digna,  alimentación nutritiva, descanso, recreación, salud, educación, y los políticos: organización sindical y política independientes, coronado todo esto por un Estado de democracia de la clase trabajadora y sus aliados, un sector de la pequeña burguesía, desde el cual esta clase social dicte lo que se debe de hacer para resolver los viejos y nuevos problemas que impiden que todos los miembros de la sociedad vivan disfrutando de los adelantos de la civilización y de la cultura.

¿QUÉ ES EL NEOLIBERALISMO?

            El neoliberalismo, anunciado desde el principio de los años 70’s del siglo pasado, en un momento en que se estaba acelerando el proceso de transición al socialismo en el mundo entero, es una gran mentira, porque es imposible regresar a la fase liberal del capitalismo estando ya en la fase del dominio dictatorial de los monopolios globales, cada uno de ellos dirigido por una institución financiera, lo cual crea condiciones para que se instaure el fascismo, que es la dictadura violenta del capital financiero. Con esta situación, la oligarquía sintió una amenaza definitiva a la supervivencia del sistema capitalista y tomó la decisión de destruir todo lo que tuviera un poco o un mucho de socialismo en el mundo entero.

Por todo lo anterior, es fácil deducir que la disyuntiva de hoy es fascismo o democracia de la clase trabajadora y un sector de la pequeña burguesía, aliado de ella, sólo que para que la clase trabajadora gane tiene que organizarse desde abajo, cada familia trabajadora estableciendo su propia unidad y coordinándose con las demás en lo que estén de acuerdo, con una actitud de solidaridad y ayuda mutua verdaderas.

*Héctor Rodríguez Valdés, miembro del Comité Central.

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