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Saludo a la Comunidad Indígena Otomí

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Saludo a la Comunidad Indígena Otomí

Saludo a la Comunidad Indígena Otomí residente en la CDMX, por su digna resistencia en la toma de las instalaciones del INPI

Por: Antonio Ortiz, Secretario de Formación Ideológica y Política del CN de la JCM
y militante del Partido de los Comunistas en Zacatecas.

El día 12 de octubre marca en el calendario un suceso que dependiendo de quién lo explique toma un tinte y un sentido. Para nosotros así como para las comunidades indígenas en digna resistencia es claro, marca la fecha a partir de la cual comenzó una guerra por colonizar a los pueblos del continente americano, pero a su vez comienza una guerra en contra del olvido, una guerra que dependiendo del lado del cual uno se encuentre, tendrá aliados y enemigos.

En el año de 1992, esta fecha fue considerada para realizar un acto que demostrara la resistencia de quienes no han olvidado sus raíces y quienes no compran ese discurso de que el progreso está en olvidar quienes somos para pasar a ser parte del aparato de consumo, ya sea como mercancía, compradores o vendedores. En San Cristóbal de las Casas se derribó la estatua de Diego de Mazariegos, demostrando así su inconformidad con enaltecer a un conquistador.

Así mismo, este año -2020- en el marco de la Jornada Nacional de Movilización en Defensa de la Madre Tierra un grupo de más de 100 mujeres, hombres, niños y niñas pertenecientes a la comunidad indígena otomí residente de la CDMX tomaron las instalaciones del “Instituto Nacional de Pueblos Indígenas” (INPI). Unos pocos días después (17/10/2020) arribaron al edificio, integrantes del Concejo Indígena de Gobierno del Congreso Nacional Indígena, entre ellas y ellos la vocera del CIG, María de Jesús Patricio, Marichuy, mostrando la unión que hay entre las autonomías indígenas. De igual forma las instalaciones del centro coordinador del INPI en Oaxaca, fueron tomadas (20/10/2020) en respaldo y apoyo a la toma de las instalaciones centrales en la CDMX.

 El grupo de otomíes originarios de Santiago Mexquititlán, municipio de Amealco, Querétaro, exigieron garantías para ejercer sus derechos a la vivienda, al trabajo, a la educación y a los servicios de salud. Pero sobre todo a ser escuchados y no ser invisibilizados como por tanto tiempo han sido tratados por los malos gobiernos.

Al día de hoy (04/11/2020) no ha podido existir comunicación entre sus representantes y los representantes del gobierno, ni la jefa de gobierno Claudia Sheinbaum, ni el encargado de la dependencia federal Adelfo Regino han dado la cara y han tomado su papel para ir a atender las dignas demandas de las y los compañeros en resistencia, parece ser que han decidido tomar esa vieja estrategia que otros gobiernos han jugado de no hacer caso y menospreciar las medidas que el pueblo organizado pueda tomar, pero eso si no dejando de lado las amenazas constantes de ser agredidos por el “disuelto” grupo de granaderos.

Por nuestra parte, tanto como Juventud Comunista de México y Partido de los Comunistas, compartimos el camino en la lucha en contra de los Megaproyectos, el camino por la vida, pero no cualquier vida, una vida digna. Aplaudimos y reconocemos la organización de la comunidad indígena Otomí residente de la CDMX, hemos estado al pendiente de sus acciones y en la medida de nuestras posibilidades brindamos nuestra solidaridad, sabemos que su lucha es digna, sus peticiones deben ser escuchadas y resueltas.

Nunca más un México en el que no sean tomados en cuenta los pueblos indígenas.

Por último y recordando las reflexiones referentes al día, recordemos la nota que nos deja Eduardo Galeano en su libro, los hijos de los días:

Octubre 12. El Descubrimiento

En 1492, los nativos descubrieron que eran indios,
descubrieron que vivían en América,
descubrieron que estaban desnudos,
descubrieron que existía el pecado,
descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo,
y que ese dios había inventado la culpa y el vestido
y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja.

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