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Jornada de lucha anticapitalista, en defensa de los derechos laborales y sociales en el Distrito Federal.

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Jornada de lucha anticapitalista, en defensa de los derechos laborales y sociales en el Distrito Federal.

Declaración política.

Miércoles 19 de junio 10 horas
Movilización Puntos de partida Explanada Delegación Iztacalco y Estación Metrobus GOMA al Instituto de la Vivienda del D.F.

En las décadas más recientes y en el marco de un nuevo orden mundial hegemonizado por el capitalismo, en nuestro país los distintos niveles de gobierno han actuado como meros administradores de una gran empresa llamada México, en esta empresa, fuente de riqueza para unos cuantos, pero productora de miseria para los más, diputados y senadores, sirvientes y defensores de los intereses de los grandes capitales han legislado para avalar el saqueo indiscriminado a nuestras riquezas naturales, han generado el marco legal necesario para incrementar los niveles de explotación a los trabajadores en aras de una mayor ganancia para la clase empresarial, año tras año las condiciones económicas empeoran para la inmensa mayoría de la población, los optimistas discursos oficiales no alcanzan a ocultar la verdadera situación que se vive a ras de suelo. Ellos que forman parte del Estado Mexicano han contribuido a incrementar de manera alarmante los índices de pobreza y de miseria, unos y otros han contribuido a la expulsión de millones de compatriotas al extranjero en busca de la sobrevivencia, ellos han condenado a las nuevas generaciones a la delincuencia, a la droga y a la muerte, unos y otros han convertido la política en negocio y los derechos de la población en botín que se negocia sin que importe nada más que sus intereses de grupo o personales. 

Esa es la lógica del capital, una mayor ganancia a cualquier costo, y para ello no importa quién gobierne o desgobierne, importa que administre la miseria, importa que contenga y suprima las inconformidades, pero no sólo, la ofensiva del capital, esta violencia contra el pueblo se da también en la privatización de los servicios elementales el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda se han convertido en letra muerta en la Constitución, hoy por hoy son una mercancía más, las más de las veces inalcanzable para la mayoría de la población. El derecho al trabajo es también letra muerta, poco a poco se ha hecho más agresivo el modelo de destrucción del empleo, del despojo de las fuentes de trabajo y de la precarización de las condiciones laborales y de explotación, destruyendo y desarticulando los derechos de amplios sectores de trabajadores para atraer inversiones internacionales ofreciendo mano de obra barata. 

El empleo que se logra conseguir, cuando se encuentra, es precario, sin derechos, inestable, explotador. Sobrevivir con empleos mal pagados, con malos trabajos o sin ellos es la realidad en todo el país. Se trata de quebrar la resistencia obrera, de arrodillar a los trabajadores, de aumentar las ganancias a partir del trabajo súper explotador y de expulsar a amplios sectores por fuera de la producción,-tan solo este año, según datos del INEGI el número de desempleados rebasa ya los dos millones y medio de personas que sumadas a los 28 millones y medio de personas que sobreviven en la economía informal equivalen al 62 por ciento de la población económicamente activa- aunque la situación en el campo no es diferente, la modificación al artículo 27 de la Constitución aún tiene consecuencias, nuevos latifundios, desolación, tierras muertas, ante estas perspectivas unos y otros, indígenas, campesinos, obreros son arrojados a su suerte y esa suerte se convierte en un volado al intentar emigrar hacia los Estados Unidos, en donde discriminación, deportación o muerte pueden ser el resultado.

Nuestra ciudad no es la excepción, por el contrario, tras quince años de gobierno perredista es clara muestra de que más allá del discurso demagógico las diferencias entre los distintos partidos políticos no existen, que no importa el color ni las siglas ni la entidad en que gobiernen todo es la misma corrupción, la misma hipocresía, la misma represión, el mismo desprecio hacia la población. La clase política de todos los partidos, tiene alianzas tanto con el capital extractivo e inmobiliario como con el capital criminal al que le llaman narcotráfico. Los partidos políticos son parte de la maquinaria de explotación y dominación.

En este sentido el Distrito Federal es maquillado año tras año intentando convertirlo en centro de inversión y para ello es importante ocultar la pobreza, desplazarla a la periferia, limpiar de pobres la ciudad y para ello se les persigue, se les extorsiona, se les utiliza. Los pobres solo contamos en tanto somos considerados votos cautivos, probables electores, números en las estadísticas que permitan exigir más presupuesto. Se disfraza a la ciudad y se reconvierte en destino turístico y para eso se vende una imagen irreal, falsa, una imagen de ciudad de primer mundo mientras que se esconde debajo de la alfombra la insultante desigualdad que existe entre esa imagen que corresponde a la ciudad oficial y la real, la ciudad nuestra, esta que vivimos y construimos cada día, dos visiones que se confrontan como mentira y verdad, como muerte y como vida. En la ciudad oficial la inseguridad no existe, se intenta convencernos de que las limosnas son justicia, que la ley se aplica sin distinciones, que los verdaderos ladrones están en la cárcel, que las inundaciones son encharcamientos, que los jóvenes tienen oportunidades, que no hay corrupción, pero quienes vivimos en el sótano de esta ciudad de varios pisos hemos aprendido a distinguir la falacia oficial, hemos aprendido a construir a pesar de ella y sabemos que nada importa, para quienes dicen gobernar,la solución de las graves problemáticas que en la ciudad se viven, importa la ciudad como trampolín político, importa el rating, los minutos en televisión o en radio, importa comprar la opinión del periodista, promover la imagen para el próximo trienio o mejor para el próximo sexenio y para ello hay que ganar la opinión de quienes verdaderamente deciden sobre los destinos del país, los dueños del dinero y por eso se han convertido la electricidad y el agua en una mercancía y por eso construir viviendas para pobres no es negocio y se promueven entonces proyectos de interés medio o alto y se construyen proyectos elitistas que corresponden más a la aséptica visión que de la ciudad se tiene arriba o complejos hospitalarios, con hotel incluido, mientras los centros de salud carecen de la elemental medicina y se multiplican las escuelas particulares ante la incapacidad del Estado para cumplir con sus obligaciones, y mientras, se sataniza a los maestros que con toda dignidad enseñan a no callar, a exigir lo que por derecho nos corresponde, mientras enseñan que es mejor luchar que morir de hambre. 

Es por todo esto que las organizaciones que hoy nos manifestamos, organizaciones de distinto cuño, con diferentes orígenes, con distintas trayectorias, nos hemos encontrado y hemos decidido defender nuestra ciudad, defender nuestro país, defender nuestro derecho a la vida. Quienes aquí estamos hemos coincidido y 

D e c l a r a m o s 

1. Que los procesos electorales organizados cada tres años son solo parte de una farsa montada por una clase política sin principios, sin más ideología que el dinero y la ganancia, que esta clase política producto de un sistema corrupto intenta arrebatarnos a nosotros, a nuestros hijos, a las futuras generaciones el derecho a existir.

2. Que es el pueblo organizado de distintas formas y modos quienes han construido esta ciudad de la que intentan apropiarse y que ellos, los de arriba han querido arrebatarnos las calles, borrarnos de las calles, despojarnos de nuestra memoria, de la memoria de nuestros padres y abuelos, de nuestra historia, de nuestros héroes, de nuestros sueños, han querido convertirnos en menesterosos, tratarnos como delincuentes, encerrarnos en la cárcel, encerrarnos en el miedo, nos han cercado con mentiras. Mienten cuando se dicen representantes de la izquierda, mienten cuando dicen combatir a la pobreza mientras colaboran vendiendo a nuestra patria, mienten cuando dicen honrar a la justicia mientras despojan y persiguen y encarcelan para privilegiar al poderoso.

3. Que hay otra verdad que corre subterránea en el último nivel de esta ciudad de varios pisos y esta verdad se nutre con la rabia y con la dignidad y convierte a las calles en zonas de batalla donde día tras día se lucha por la vida y, esta lucha, llena a su vez de vida a nuestras calles y en esta otra ciudad luchan y sobreviven los colonos, los desempleados de todas las edades y los carretilleros, los trabajadores y trabajadoras sexuales, los transportistas y los comerciantes que, ambulantes, sobreviven a la corrupción que rige a las autoridades, sobreviven a la persecución en las avenidas, en el metro, en el transporte urbano, todos ellos sobreviven a las crisis, están acostumbrados. Sobreviven también los estudiantes, que en las universidades luchan porque no muera nuestra historia, pero también para forjar otra en la que los conocimientos se compartan con quienes menos tienen, y sobreviven los jóvenes a esta estúpida visión impuesta desde arriba de que ser diferente es un delito y sobreviven entonces a las razias disfrazadas, a los retenes, al abuso oficial y son supervivientes también nuestras mujeres que van poco a poco venciendo la marginación, la desigualdad y a la violencia ejercida contra ellas. Pero la dignidad se encuentra también en los pueblos, que encerrados en la ciudad, se resisten a morir en aras del progreso, un progreso que saben desde siempre, que no será para ellos y su lucha ilumina nuestra vida porque está protegiendo a nuestros hijos, porque defiende a nuestra madre tierra.

4. Algo hemos aprendido en todos estos años y eso que hemos aprendido es que la dignidad se hereda y se construye y que hoy la vamos construyendo en colonias en donde se edifican y se materializan sueños y en donde, construimos además de las viviendas, nuestros propios programas de cultura y en ellos reivindicamos valores que han sido desterrados, valores como la solidaridad, como la colectividad, como la rebeldía, programas donde vamos aprendiendo que somos quienes somos pero que lo que verdaderamente importa es que aquí estamos, dispuestos a seguir apostando por una forma de vida diferente, que estamos, que marchamos, que pensamos con la seguridad de no estar solos, que somos, estamos y estaremos como permanente negación a la injusticia, a un conformismo impuesto y difundido desde siempre, luchando por dejar de ser yo para empezar a ser nosotros. Y en estas colonias se generan, también, proyectos de salud donde se deja de ver a la vida como una mercancía, donde se busca desterrar a la muerte como a los malos sueños, y vamos construyendo espacios donde nuestros niños aprenden libertad y no sometimiento, y todo esto lo vamos construyendo a pesar de los malos gobiernos y sus políticas de destrucción, a pesar de los partidos políticos y sus legislaciones contra el pueblo, lo construimos a contracorriente de los modelos económicos, sin haber nunca aceptado la comodidad de las curules, lo construimos a pesar de las crisis recurrentes, lo construimos desde ahora seguros que éste presente es también el futuro que esperamos y que nos merecemos.

Frente Popular Francisco Villa Independiente -  UNOPII
Central Unitaria de Trabajadores de México
Frente del Pueblo

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